Capítulo 10.
JaeJoong despertó con un taladrante dolor de cabeza. Trató de frotarse las sienes, pero sus manos estaban atadas. ¿Cómo había conseguido algo como esto? Su cerebro aún estaba nublado. Había fría y húmeda tierra debajo de él. ¿Dónde estaba?
- Despertaste.-
JaeJoong levantó la cabeza para ver dos Kai frente a él. Hombre, uno ya era suficientemente malo. Cerró los ojos y trató de aclarar su cabeza. Cuando vio de nuevo, solo había uno. Gracias Dios.
- Estoy cansado de verte lanzándote hacia el hombre que amo. Quería matarte en el momento que entré a la recamara y vi que te tomaba. ¡Ese debería haber sido yo! Debiste haber reconocido la advertencia cuando te envenené. Debiste haberte ido. Pero no, seguiste lanzándote al Alfa, haciendo que sintiera lastima por ti y te mantuviera aquí.
¿Envenenado? JaeJoong creía que era gripe. ¡Santa mierda! Kai no solo era una víbora. Él era un psicótico. El hombre no tenía unos tornillos flojos, los había perdido.
- Eso está bien. Tú has tenido tu diversión convirtiendo mi casa en un cuarto de juegos juveniles. Ahora es tiempo de que desaparezcas. Yunho lo superará, con mi ayuda.- Kai pateó sus costillas. JaeJoong se acurrucó de lado, incapaz de rodearse con sus brazos, pues tenía las manos atadas detrás de su espalda, su mejilla se raspó contra la tierra. Se rehusó a gritar y darle a la víbora la satisfacción de saber que lo había lastimado.
JaeJoong estaba enojado.
- Mira, psicótico, él no es tu pareja. Él es mío. Ve y encuentra el tuyo.- Está bien, no exactamente lo golpeó con su discurso, pero era todo lo que podía hacer. Vio alrededor tratando de imaginar en dónde se encontraba y cómo podría salir de ahí. Parecían túneles. Las paredes eran de tierra compactada y se veían raíces de los árboles, y solo una linterna iluminaba en esa oscuridad. ¿Qué tan lejos de la casa lo habría llevado Kai?
- Estás en un túnel bajo tierra que fue usado por otra manada que vivía en el área hace cientos de años. Era usado para ocultar y torturar a miembros de las manadas rivales. Así que como verás, nadie podrá encontrarte pronto.- El loco lobo en realidad se reía estrepitosamente.
Increíble.
¿Por qué JaeJoong sentía que él estaba en un mundo de problemas? Eso no era bueno.
- Tengo que regresar. Cuando empiecen a buscarte, necesito que me vean. No creas que podrás escapar. Estos túneles son unas catacumbas. Te perderías aquí abajo para siempre, y yo no vendré a buscarte. Así que si quieres comer te sugiero que te quedes ahí.- Kai se llevó la linterna y JaeJoong vio como la luz desaparecía lentamente. Él estaba en una total oscuridad. JaeJoong trató de que sus ojos se ajustaran pero sin absolutamente nada de luz no se ajustaban.
Movió sus pies, le gritó a Yunho. Su voz se oía seca y muerta. Nadie lo oiría. Se oyó un ruido arriba de él. JaeJoong se detuvo e inclinó la cabeza, escuchando. Algo corrió sobre sus pies desnudos, se sobresaltó y gritó. ¿Ratas?
Sabía que si no salía de ahí, podría morir. Esperar a Kai no era opción.
Con sus manos atadas detrás de su espalda, uso los hombros para sentir el camino. Las raíces de los árboles y las piedras cortaban sus brazos. Sintió el hormigueo de la piel al romperse, fijaba un pie después del otro mientras se movía, no quería caer sobre algún acantilado, si había uno. Lo había visto en las películas y gritado ante las pantallas cuando los idiotas se habían caído y
habían muerto. Él no iba a ser uno de esos idiotas.
Con extrema precaución le tomaría por siempre encontrar la salida. Sus pulmones ardían debido al enrarecido y sucio aire. Sudor bajaba por su cara debido a la ansiedad y el miedo. Ni siquiera podía usar las manos para secarse. Tenía que usar los hombros, y el sudor hormigueó en una de las heridas abiertas en su piel.
Cayó hacia adelante y no había manera de que amortiguara la caída sin sus manos. JaeJoong sintió que el aire salía de sus pulmones cuando el pecho golpeó contra la dura tierra. Se quedó acostado, lagrimas caían de sus ojos. Renunciar no estaba en la mesa. Tenía que ver a su pareja de nuevo.
Yunho golpeó la pared haciendo un hoyo. ¿Dónde diablos estaba su pareja? Kangin dijo que lo había visto horas antes tratando de localizar a Junsu. Yunho y el resto de los Centinelas habían barrido la casa entera.
Nada.
Sabía que JaeJoong no podría haberse ido sin dejarle al menos una nota y llevar a uno de los Centinelas con él. Algo malo había sucedido. ¿La persona que trató de envenenarlo lo habría secuestrado? ¿Cómo? ¿Cómo había desaparecido su pareja de su propio hogar?
- ¡ENCUENTRENLO!-
Yunho rugió. Comenzaba a desesperarse. ¿Qué si su pareja estaba siendo lastimado en este momento, mientras gritaba por él? Yunho había desgarrado la casa, lanzando camas y desgarrando armarios. Eso no lo había llevado a ningún lado. Les ladró a tres de sus guerreros que lo acompañaran.
Kangin, T.O.P, y Shirota lo siguieron afuera.
- Busquen cualquier rastro que indique que pudo haber sido sacado. Quiero encontrarlo.Y lo quiero ¡Ahora!
Los tres lobos se movieron buscando cualquier cosa que pudiera ayudar. Los lobos Timber no tenían el mejor sentido del olfato. Pero la madre naturaleza había compensado eso con un súper oído, visión nocturna y habilidades de rastreo que superaba la de cualquier especie. Ellos podían oír cuando las hojas caían al suelo durante el otoño. Ellos eran los lobos más grandes de su especie y eran extremadamente territoriales. Ellos luchaban a muerte por proteger lo que era suyo, pareja y tierras.
Shirota encontró signos irregulares en la hierba. Hojas rotas, algo que no hubiera visto ningún otro. La hierba estaba solo ligeramente aplastada, pero lo suficiente para que Shirota reconociera los signos.
- Alfa, por aquí.
Yunho estudió el área que Shirota señalaba, notando los mismos signos. El rastro los guió hacia un área profunda del bosque.
- Lo cazaremos.
Los cuatro hombres cambiaron a su forma de lobo y entraron en la oscuridad de la noche.
JaeJoong estaba exhausto. ¿Cuánto tiempo habría estado ahí? ¿Un par de horas? ¿Días? El tiempo no era algo que podía ser trazado en su oscura prisión. Había estado caminando por lo que le parecía una eternidad.
Deshidratado, hambriento, dolorido e inundado de orina, JaeJoong no podía continuar. Sus pies estaban lastimados y dolían. Ya ni siquiera sentía sus manos. Las paredes de tierra se desmoronaban y sus músculos se sentían como gelatina. JaeJoong temía detenerse - no lograría levantarse de nuevo. Sentía sus muñecas como si fueran cortadas con un chuchillo. Había tratado mucho de liberarse solo para hacerse más daño.
JaeJoong tropezó de nuevo, esta vez su cabeza golpeó contra la pared y él sintió algo caliente bajar por un lado de su cara. Trató de levantarse pero su cuerpo no cooperaba. Descansa por un momento. Se acostó de lado y se deslizó a un agotado sueño.
Yunho encontró una entrada. Estaba escondida tras años de crecimiento del follaje. Usó sus colmillos y garras para apartar los arbustos. Eso estaba en un lado de una alta colina. ¿Cómo no la había visto antes? Más Centinelas se habían unido a la búsqueda y ahora eran ocho en total. Aulló hacia el cielo alertando a la manada de su descubrimiento. Oyó que ellos se apresuraban hacia su llamado.
Cuando todos estaban reunidos, Yunho entró con el grupo de rescate flanqueándolo. Ellos recorrieron la cámara en cuatro diferentes direcciones. Yunho cambió a su forma humana.
- Quiero que los lobos vayan en pares. Esto parece ser algún tipo de catacumbas. Nadie se aventure a recorrerlo solo. Si encuentran algo, aúllen.- Yunho llevó a Shirota con él. El mejor rastreador del grupo.
Todas las cuatro entradas mostraban signos de haber sido usadas, así que ellos tenían un sólido rastro que seguir. Yunho y Shirota tomaron el túnel de la derecha su visión nocturna hizo que fuera posible que vieran en la total oscuridad. Yunho podía sentir que descendían, yendo más abajo dentro de las entrañas de la tierra.
Sintió una oleada de dolor recorriendo todo su cuerpo. Sabía que su pareja estaba ahí abajo, en algún lugar, herido. Se concentró en el rastro que estaba siguiendo. Si apresuraba el ritmo. Podría perderlo. Tomando paciencia de cada célula de su cuerpo, lentamente siguió el rastro a lo profundo del túnel.
Yunho gruñó cuando reconoció un rastro de sangre. Tenía que ser de JaeJoong. Eso estaba fresco, él siguió el rastro por las vueltas y giros mientras las gotas de sangre se convertían solo en una mancha que amenazaba desaparecer. Vio un pequeño montón junto a la base de una sucia pared. Yunho olfateó y corrió, encontrando el cuerpo de JaeJoong sangrando e inconsciente.
Su cabeza se fue hacia atrás y un desgarrador aullido salió de su pecho. Cayó de rodillas, temiendo tocar a su pareja. No sabía si algo estaba quebrado o desgarrado.
- JaeJoong, bebé. ¿Puedes oírme?
Un gemido murmurado salió de su pareja. Pudo oler la orina y la sangre. Un sollozó salió de él.
Yunho suavemente jaló a JaeJoong a sus brazos, acunándolo contra su pecho. Los ojos de JaeJoong seguían cerrados. Las manos de su pareja estaban atadas detrás de su espalda, Yunho lo giró y vio el delgado alambre enterrado en su piel. Dejaría que el doctor cortara eso, no quería correr el riesgo de lastimarlo incluso más.
Shirota guió el camino de regreso a la cámara principal en donde el resto de la manada esperaba. Aullidos y gruñidos retumbaron en las paredes cuando vieron el cuerpo de la pareja del Alfa golpeado y lesionado.
Yunho llevó a JaeJoong a casa, tratando de no moverlo mucho.
El lobo doctor fue llamado de nuevo. Una intravenosa le fue colocada a JaeJoong debido a la deshidratación. Sus heridas fueron limpiadas y sus muñecas suturadas.
Yunho veía sobre el hombro del doctor cuando las marcas de JaeJoong eran reveladas. Cerró los ojos con fuerza ante el enorme hematoma purpura que cubría completamente el pecho de su pareja. Sus muñecas parecían haber sido cortadas con un bisturí por todo el rededor. Tenía numerosos cortes y raspones en todo el cuerpo.
Algunos necesitaron puntos mientras que otros solo fueron limpiados y se les aplicó ungüento. Después de lo que pareció una eternidad, el doctor entró al cuarto de baño y se lavó las manos. La manada entera estaba en la recamara de Yunho, viendo y esperando.
- Él es humano, así que sufre más de lo que un lobo lo haría. Él tiene dos costillas rotas y una multitud de cortes y raspones. Sus muñecas son la peor parte. El alambre atravesó los tendones. Puede que él no recupere el uso total de sus manos. Le puse la intravenosa para rehidratarlo más rápidamente. También una solución de antibiótico en eso. Los humanos son susceptibles a una infección, lo estaré revisando durante las primeras veinticuatro horas para asegurarme de que él sane apropiadamente. No hay mucho qué hacer excepto esperar. - El doctor se disculpó.
Los labios de JaeJoong se movían. Yunho se inclinó para oír a su pareja. Usualmente él podía oírlo con bastante claridad, pero JaeJoong estaba murmurando muy suavemente. Ordenó a todo el mundo que guardara silencio.
- K…Ka…Kai. - JaeJoong volvió a quedarse inconsciente.
Las alas de la nariz de Yunho se movían. Sus caninos se alargaron y sus ojos cambiaron a un carmesí.
- Kai.- Gruñó mientras salía de la recamara a cazar al lobo. La manada entera jadeó, incrédulos de que uno de los suyos pudiera haber sido capaz de tal horrible acto.
Kangin y Shirota buscaban al lobo para vengarse. JaeJoong había comenzado a ser como un pequeño hermano menor para ambos. Kai era hombre muerto.
Heechul fue con Yoochun y le informó de la traición. Yoochun paseaba furioso, su pareja dormía confortablemente en la cama. Heechul se apartó cuando el metro noventa y cinco de Yoochun estaba frente al metro setenta y cinco de su cuerpo. El hombre le recordó a Heechul a un antiguo guerrero. Los elementos parecían moverse con cada musculo que Yoochun movía.
- Quédate con mi pareja. Protégelo con tu vida. Kai morirá esta noche.
Heechul asintió y se sentó en la silla junto a la ventana, seguramente alejado del joven dormido. No estaba tan loco para acercarse a Junsu. Eso podría despertar una ira en Yoochun con la que Heechul no quería tratar. Yoochun no había dejado la habitación desde que había traído a Junsu. Cuando alguno de los Centinelas llevaba comida para Yoochun y su pareja, ellos la dejaban en la cómoda y se alejaban de la cama. Julian casi pierde un brazo cuando se acercó demasiado al humano. Todo el mundo aprendió rápidamente que a Yoochun se le caía la baba por el delgado hombre.
Yunho no podía creer que su asistente hubiera hecho esto. ¿Por qué? Kai había estado con él durante casi siglo y medio llevando los libros de las finanzas y registrando las reuniones de la manada. Hacía diligencias para él y se aseguraba de que la despensa se abasteciera. ¿Por qué lastimaría a JaeJoong?
Yunho rastreó al lobo hasta la inmensa biblioteca. Estaba de pie frente a uno de los libreros leyendo algo en un libro con pastas de piel.
- ¿Encontraste a tu pareja?- Kai levantó la vista de su libro. Su tono era de indiferencia.
Yunho cruzó el cuarto en dos grandes pazos, empujando al lobo hacia los libreros. Levanto a Kai con una mano, jalándolo frente a él. La otra mano con las garras desgarró el pecho del traidor quien abrió más los ojos. Sangre inmediatamente manchó el suéter que vestía.
- Alfa, no entiendo. ¿Qué he hecho?- Kai gimió con una falsa irritación. Yunho podía ver el fingido shock.
Bastardo.
- ¡Envenenaste a mi pareja! Lo secuestraste y lo dejaste en esos túneles para que muriera. Quiero saber por qué antes de matarte.- Yunho rugió frente a la cara de Kai. Kai palideció. El shock ahora parecía genuino. La controlada cara de su asistente estaba cambiando a una increíble ira.
- Te amo. No como ese patético humano. Te he cuidado y me he encargado de atender tus necesidades. Yo debería ser quien tuviera el honor de estar en tu cama. Esa amenaza ha entrado a mi casa y alterado todas las cosas, quitándome lo más importante. A ti.- Kai habría más los ojos, histéricamente. Él estaba sosteniendo la mano de Yunho para tratar de liberarse del fuerte agarre del Alfa.
Yunho lo lanzó hacia la ventana de la biblioteca, cambiando y saltando sobre él. Vidrios cayeron al suelo junto al cuerpo de Kai.
Kai se puso de pie, limpió la sangre de su boca.
- Tú me amas, no al inútil humano que está ahí. Debes darte cuenta de eso.
Kai se apartó, cambio y corrió. Él no llegó muy lejos antes de que los Centinelas lo rodearan. Kai no podría escapar. Ellos le gruñeron, advirtiéndole que no rompiera la formación.
Kai se apartó hasta quedar en el centro. Yunho lo rodeaba, sus mandíbulas cerradas, el pelo erizado y las orejas levantadas. Yunho estaba sobre sus cuatro patas con la cabeza levantada. Su tamaño en forma de lobo era más grande que cualquier lobo Timber del hocico al rabo media un metro ochenta y
pesaba ciento cuarenta kilos. Un monstruo.
Kai se acostó y mostró su cuello. Esperando que su sumisa posición complaciera a Yunho y lo convenciera de no matarlo por su traición.
Yunho gruñó y sacudió la cabeza. Su asistente sabía que nada de lo que hiciera ahora iba hacer que él lo dejara pasar. Yunho no aceptaría su sumisión, solo su muerte. Kai se puso de pie viendo alrededor buscando por donde escapar. Corrió al bosque como si la manada del infierno lo estuviera casando, y lo hacían.
Yunho lo derribó, desgarrándole los músculos y huesos del cuello a Kai. Oyó el inconfundible ruido y sabía que su exasistente no se recuperaría de esto. Él soltó el flácido cuerpo que regresó a su forma humana. Los centinelas también cambiaron.
- ¡No toleraré traiciones en la manada!- Yunho estaba furioso y su dedo señalaba a cada uno de los lobos. Su brazo bajó señalando el cuerpo del lobo muerto.- Sáquenlo de aquí, no recibirá un entierro ceremonial. Solo tiren el cadáver muy lejos de aquí.- Los lobos se precipitaron a seguir la orden. Ellos ni siquiera se vistieron antes de llevarse el cuerpo de Kai. Si solo pudieran cambiar sin destrozar la ropa.
Yunho regresó inmediatamente a la casa directo a darse un baño y lavar toda la peste que hubiera quedado en su piel. No podía acostarse al lado de su pareja con la sangre del traidor cubriéndolo. Yunho tomó una profunda y calmada respiración mientras lavaba la evidencia. Tenía que tranquilizar a JaeJoong. Se rehusaba a seguir iracundo.
Levantó la cabeza cuando tranquilamente el doctor entró. Yunho tomó una toalla y se cubrió mientras le pedía privacidad.
- Chico, ayudé a tu mama cuando te tuvo. He incluso realicé la circuncisión.- El doctor le dio una tierna sonrisa mientras Yunho se preguntaba qué quería.
Yunho le sonrió al viejo lobo, negó con la cabeza y se puso unos pantalones. JaeJoong seguía dormido. Yunho soltó un suspiro de alivio al saber que el culpable había sido ajusticiado. Ahora todo lo que faltaba era que su pareja sanara.
Yunho cuidadosamente levantó las manos de JaeJoong y las giró para examinar los puntos alrededor de sus muñecas. Se veían más como bandas, el negro hilo rodeaba toda la muñeca. Kai había sido un cruel hijo de perra. Había amarrado el alambre como brazaletes alrededor de cada muñeca y entonces una pequeña pieza los conectaba. Estaban tan apretados en las muñecas de su pareja que Yunho estaba sorprendido de que no se hubieran desprendido sus manos. El hecho de que pudiera perder algo de su uso causaba un dolor opresivo en el corazón de Yunho. Besando ligeramente cada lesión, las dejó abajo.
Los ojos de JaeJoongse abrieron. Lagrimas caían mientras gemía.
- Eso duele.
Levantar a su bebé en sus brazos no era opción, tenía demasiadas lesiones. En lugar de eso acarició suavemente el cabello, retirándolo de sus ojos. Yunho vio esos ojos color amatista.
- Lo sé, bebé. Tu cuerpo sanará más rápido que el de un humano no emparejado, pero aún así tomará tiempo.
JaeJoong trató de tomar la mano de Yunho, pero sus dedos no se cerraron. Él vio sus muñecas por primera vez con horror. Examinó ambas muñecas girándolas, abrió la boca con incrédulidad, entonces empujó la creación de Frankenstein bajo las sabanas y se hundió en la cama.
- No bebé. Sanaras. Dale tiempo.
- Tú puedes decir eso, no es tu cuerpo el que está desfigurado. Solo…solo vete.- ¿Cómo usaría sus manos de nuevo? No podía formar un puño. JaeJoong trataba bajo las sabanas. Trataba de tocar la punta de sus dedos con el pulgar, pero ninguno respondía. Arremetió con ira.- ¡Solo vete! No quiero que me veas de esta forma. ¡Vete!- Cerró los ojos con fuerza. Todo lo que podía ver era oscuridad. Los abrió inmediatamente y se dio cuenta que él tendría siempre miedo a la oscuridad desde ahora, siempre se acordaría de esos túneles cuando tratara de dormir.
Yunho le dio a JaeJoong su espacio. Sentándose en una silla en el rincón. Dejando que JaeJoong sacara toda su rabia, llorando y gritando. Sabía que JaeJoong necesitaba eso, necesitaba liberar a los demonios que ahora lo acechaban. Yunho se hundió en la silla oculto por las sombras del cuarto.
Shirota levantó la mirada cuando oyó a JaeJoong gritar y llorar. Lagrimas se formaban en sus ojos. Su pequeño amigo llevaría por siempre esas cicatrices. Infiernos, Shirota se estremeció cuando cerró los ojos y vio el cuerpo sangrando y golpeado acostado en la tierra de esos túneles.
Las lágrimas de Kangin bajaban por sus mejillas, se giró dándole la espalda a todo el mundo, buscando privacidad. Shirota vio el ligero estremecimiento de los hombros del gran hombre. Estaba llorando. Se requería un infierno para lograr que un tanque Sherman llorara. Shirota se limpió el nudo en su garganta, dándole un trago a su cerveza. Shirota, Kangin, Heechul y T.O.P estaban sentados en la cocina en silencio escuchando el torturado llanto de un hombre quebrantado.
T.O.P se frotó la cara mientras las lágrimas de Heechul caían y él se limpiaba la nariz sollozando. JaeJoong había pasado horas con él, jugando a esos malditos video juegos. Pateándoles el trasero a cada uno con los que jugaba. Heechul había llegado a ser muy bueno. Pero JaeJoong siempre era el hiperganador. Él saltaba alrededor, gritando amenazas y riéndose. El estudio no sería lo mismo sin él ahí. Heechul quería ir con él, confortarlo, pero sabía que JaeJoong no podía ser confortado ahora. Justo ahora él estaba luchando con la rabia dentro de él, y solo él podría ganar o perder.
- Ven aquí.- Shirota extendió los brazos, esperando que Heechul entrara en ellos. Shirota acariciaba su espalda y se mecía, besó su sien y lo calmaba. Ninguno se asombró de que ellos tuvieran una relación de no-pareja. A Heechul no le importaba lo que pensaran o dijeran.
- Él es tan pequeño. ¿Cómo va a recuperarse de esto? ¿Cómo, Shirota? Puede que él nunca vuelva a usar sus manos, y las cicatrices emocionales, no se recuperará de eso en mucho tiempo.- Heechul preguntaba apoyándose en Shirota.
- Lo sé, bebé. Nos tiene a todos nosotros para ayudarle. Le ayudaremos a atravesar por esto.- Shirota se levantó de su asiento, llevándose a Heechul a un lugar más privado.
El corazón de Yunho se desgarraba. Escuchó a JaeJoong hasta que su pareja perdió la voz. Él había usado cada maldición inventada. Trató de lanzar la almohada, enojándose incluso más cuando no pudo agarrarla. Yunho solo siguió sentado en silencio, resistiendo el embate. Cuando JaeJoong finalmente se agotó. Yunho se acercó y apagó la lámpara.
- ¡No! Deja la luz encendida, por favor. No más oscuridad.- La voz de JaeJoongera la de un niño asustado, su mirada le rogaba a Yunho.
Yunho asintió.
Conseguiría interruptores que disminuyeran la luz, siempre mantendría una luz baja junto a su pareja. Haría lo que fuera por asegurarse de que JaeJoong se sintiera a salvo. El doctor había permanecido sentado junto a su paciente cuando Yunho se apartó y le había dado su privacidad a JaeJoong para que soltara su ira, ahora él palmeaba el hombro de Yunho, señalando con la cabeza que él ocuparía la silla que Yunho había dejado vacía. El doctor se quedó toda la noche.
Habían pasado dos días desde la dura experiencia de JaeJoong. El doctor retiró los puntos, diciendo que la sangre de Yunho había hecho un excelente trabajo ayudándole a sanar. Le dio a JaeJoong una lista de ejercicios para ayudarle a recuperar la fuerza de las muñecas y manos. JaeJoong finalmente podía respirar sin dolor con sus costillas reparadas. Era bueno tener a los lobos a mano. Podrían acaparar el negocio de la salud.
JaeJoong estaba de pie junto al arco en el estudio, viendo a los chicos jugar los video juegos que él ya no podía jugar. Bajaba la cabeza avergonzado cada vez que Yunho le ayudaba a usar el cuarto de baño. Se quedaba en silencio mientras Kangin o Shirota lo alimentaban. Se sentaba en una cómoda silla durante horas, viendo al techo y apretando una pelota de hule espuma que continuamente se le caía a la alfombra. JaeJoong la pateó gritándole a la maldita cosa.
- Bien, no me ayudes, eres un inútil pedazo de hule.- ¿Qué tan bajo había llegado? Maldecir a un objeto inanimado que rodaba alejándose.
Vio la pelota, y entonces vio alrededor del cuarto que se había convertido en su auto impuesta jaula de oro. Parpadeó varias veces cuando su mente empezó a limpiar la nube que lo había cubierto.
Una epifanía lentamente se formaba. Con todos esos gritos, sus silencios e incluso al patear la pelota, él lentamente estaba renunciando.
Frunció el ceño con ira. JaeJoong Kim ¡nunca renunciaba! Sus padres lo habían educado mejor que esto. Cuando la vida lanza rocas, mentalmente te pones las botas de excursión y sigues adelante. Entonces, ¿Por qué renunciaría ahora?
Él luchó con la perilla moviéndola con los antebrazos hasta que logró abrirla. Entró como una tormenta a la oficina de Yunho y pateó la puerta.
- ¿Cómo te atreves a aceptar que renuncie?- Yunho lo miraba impactado mientras se ponía de pie y permitía que su irritada pareja entrara.
- ¿De qué estás hablando, bebé?
- ¡De ti! Sentado ahí sintiendo lastima de ti mismo, o de mi o de lo que sea. Te escondes detrás de ese escritorio como si todo estuviera bien. No te he visto durante dos días enteros. Deberías haberme pateado el trasero y decirme que me levantara y continuara. ¿En lugar de eso? En lugar de eso, yo estaba lentamente deslizándome a una depresión. Ayúdame, Yunho. ¡Es tu trabajo ayudarme a salir de este abismo!- JaeJoong apuñalaba con su dedo el abdomen de Yunho.
Yunho tomó sus muñecas, viéndolas asombrado.
- ¿Ves lo que estás haciendo? Mira bebé.
Yunho levantó las muñecas de JaeJoong mostrando que tres dedos estaban curvados, su pulgar y el índice semejaban una pistola mientras JaeJoong señalaba a Yunho.
JaeJoong se rio nerviosamente, flexionó y extendió esos tres dedos. Su pulgar también comenzaba a moverse. El índice era el único que no se movía, pero él podría vivir con eso. JaeJoong comenzó a llorar mientras seguía moviendo sus dedos, vio a su amante con una sonrisa a pesar de las lágrimas. Se reía y lloraba.
- Sabía que podrías hacerlo, bebé.- Yunho abrazó a su pareja feliz de que JaeJoong sintiera que algo de su vida regresaba. Habían sido días oscuros desde ese horrible evento. Quería ver reír a su pareja de nuevo, saltando alrededor emocionado. Competir con su hombre. Extrañaba eso. Yunho sabía que JaeJoong había atravesado por mucho, pero él extrañaba al enérgico cachorro en que se había convertido su pareja. Parecía que su pareja estaba en el camino de la recuperación.
- Te amo bebé.- Yunho besó la cima de la cabeza de JaeJoong.
- También te amo, pareja.
Ese malvado kai recibio su castigo pobre boo sus manitos quedaron muy lastimadas pero se esta recuperando ante su asombro y el de yunho. Todos se han encariñado con el y estaban tristes pero ahora el esta mejor. Mi pregunta ahora es si tanto Jae como Junsu viviran el tiempo de sus parejas? Estare a la espera del próximo cap ^^ gracias por adaptarlo y compartir <3
ResponderEliminarMe dio pena Jaejoong lo bueno es que se esta recuperando. Me justo su determinacion final gracias por la adaptacion
ResponderEliminarWow excelente historia, que bueno que Jaejoong no se dio por vencido saco fuerzas de su dolor para seguir adelante. ...... bien Yunho Kai se merecia la muerte por ser un maldito traidor y lastimar a Jaejoong
ResponderEliminarWow excelente historia, que bueno que Jaejoong no se dio por vencido saco fuerzas de su dolor para seguir adelante. ...... bien Yunho Kai se merecia la muerte por ser un maldito traidor y lastimar a Jaejoong
ResponderEliminarmaldito kai obtuvo su merecido por hacer pasar a jae por ese infierno -.- lo bueno es que jae al final no se dejo vencer y ha comenzado a recuperar el movimiento de su mano ^^
ResponderEliminarme encanto la historia! gracias por compartir *u*
En buena hora Jae se recupero...temi q ese maldito le haya hecho un daño irreversible. Yunho es un amor <3 ..... Junsu esta con Chun....todo quedo lindo.... Mil gracias! Me ebcanto!
ResponderEliminarJajaja me dió mucha risa Yunho intentando ocultar sus "COOOSIIITAAS" de los ojos conocedores del MEDICO jajaja tan mono él. Wooo tenia mucha ciriocidad de saber sobre el final de Kai. UUUPS SORRY NO SABIA QUIEN ERA SHIROTA HASTA QUE POR CAUSA DE ESTA ADAPTACION LA CURIOCIDAD ME GANO E INVESTIGUE A LOS SHIROTA BROTHER'S Y OMG SHIROTA JUN ES UN MEGA WOOOO. Ok a lo que estaba Dios gracias al cielo que Jae se recuperó (¡.¡) la casa era un mar enternecedor de lagrimas.
ResponderEliminarUuuuy después de odiar a Shirota...por 20,000 manoseadas a Jae...y por resvaloso...aquí de nuevo va su reivindicación conmigo. Ay Jae que llores contigo flaco hermoso.
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