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miércoles, 20 de abril de 2016

Lindo Bebé de YooChun 1

CAPITULO 1 





Junsu acomodó los tazones de plástico en el lavavajillas y cerró la puerta, tomó una toalla para secar el mostrador y el lavabo. Encendió el lavavajillas mientras limpiaba el suelo, frenéticamente vio el reloj y notó que solo tenía diez minutos para terminar antes de que Junho llegara a la casa. 

Después de vaciar el recogedor en el bote de basura, él estaba listo para trapear, recogiendo el agua del suelo hasta que estaba bien limpio. El trapeador mojado lo guardó con todos los artículos de limpieza en su lugar en el cuarto del fondo, Junsu cerró la puerta mientras su hermano entraba por la puerta del frente. 

- ¿Por qué sonríes?

Su hermano Junho inclinó la cabeza y vio hacia el interior de la cocina, viendo que todo estaba limpio. Lanzó su chaqueta al sofá y tomó una cerveza del refrigerador, dejando las sucias huellas en el limpio piso de Junsu. 

Maldición, ahora tendré que hacerlo de nuevo. 

Junsu esperó para ver lo que Junho quería para cenar. Él tenía que ser extra amable. Mañana era viernes, y no quería que Junho dijera que no podía ir al centro recreativo. Su amigo JaeJoong estaría ahí, el chico que trataba a Junsu como si fuera normal, como si tuviera cerebro. No como Junho, quien constantemente le decía que era un estúpido y un retardado. Su hermano era como un demonio, pero era la única familia que Junsu tenía. 

Solo porque él había sido diagnosticado con un leve retraso, Junsu realmente no estaba de acuerdo con eso ni un poco, eso no quería decir que Junho lo tratara como alguien que no tuviera cerebro. Él no podía dejarlo, porque Junho había aceptado criarlo cuando la corte había declarado a su madre incompetente. Ella usaba drogas, por eso él odiaba las drogas. Vio lo que le hicieron a su mamá. ¿Si Junho no lo quería por qué había aceptado ser su guardián? 

Junsu hacía su mejor esfuerzo por lograr que Junho fuera feliz. Limpiaba la casa, preparaba la cena, hacía la lavandería, e incluso limpiaba el sucio cuarto de Junho. Algunas de las horribles cosas que estaban tiradas en el suelo en ocasiones parecía que se movían. Dios, a él no le gustaba cuando Junho dejaba los condones usados regados por todo el cuarto. Una cosa es ser un descuidado, pero otra totalmente diferente es ser sucio en el sexo. Siendo inteligente y sabio, él siempre usaba un lápiz para levantarlos y luego dejaba el lápiz en el escritorio para que Junho lo usara. 

Junsu se rió por eso. Él era un rebelde. 

- Prepárame spaghetti esta noche. Y no lo arruines, estúpido. 

Junho se recargó en el sofá, tomando su cerveza y viendo el fútbol. La misma cosa que hacía cada noche. A Junsu le sorprendía que su hermano incluso tuviera trabajo. El hombre era un holgazán con "H" mayúscula. 

Por la mala manera en que Junho le habló, Junsu se apresuró a preparar la cena. Su corazón le dolía por la manera en que su hermano lo trataba, como un esclavo. Él llenó una olla con agua y la dejó en la estufa para que hirviera. Una vez que estuvo lista él introdujo los duros spaghetti, asegurándose de mantener sus mangas lejos. Por alguna razón, él siempre olvidaba que el vapor hacía que sus manos se pusieran calientes. 

Cuidadosamente mezcló los ingredientes, Junsu vertió la mezcla asegurándose de que la salsa cubriera toda la pasta. Vio algunos grumos de carne que él no había deshecho totalmente pero los empujó al fondo de la olla. 

Llenando hasta el tope el alto plato de Junho, Junsu se lo llevó, regresó a la cocina para comer su pequeña porción. Junho lo molestaba acerca de no tener un hermano gordo, así que él vigilaba lo que Junsu comía, asegurándose de que no fuera demasiado. Suspirando, Junsu sabía que él seguiría con hambre después de la cena, pero Junho se rehusaba a darle más. Ser ingenioso resultaba muy práctico, cuando su hermano se iba, él podía tomar algo de lo que Junho no se diera cuenta que había desaparecido. 

Junho era cinco veces más grande que él lo que significaba que estaba acabado. Desafiarlo no era una opción. Si echaba a Junsu, a dónde iría. Con renuencia, Junsu siempre hacía lo que Junho le decía por miedo a ser un desamparado. 

Bebió agua con su comida, esperando que eso le ayudara a sentirse lleno. 

Por más que lo intentaba, Junsu no podía entender a Junho. Ellos eran todo lo que tenían. ¿Por qué abusar de la única persona que te ama incondicionalmente? Él haría todo por su hermano, pero él sentía que no era correspondido. Eso le dolía profundamente. Junsu no disfrutaba su vida. Su único punto brillante era ver a su amigo los viernes. 

La tristeza estaba con él constantemente. Todo lo que quería era a alguien que lo amara. Que le dijera lo mucho que él significaba. Ni siquiera su madre había hecho eso. Ella estaba demasiado ocupada dejándolos solos en casa. Se sentía tan solo, tan no querido que él tuvo que limpiarse las lágrimas que silenciosamente bajaban por sus mejillas mientras comía. 

Terminando su cena, él limpió la cocina…de nuevo. Exhausto, Junsu finalmente apagó la luz y se fue a la cama. Los resortes del colchón se le encajaban en la espalda mientras extendía la delgada manta encima de él, trató de esforzarse en dormir, pero la excitación de ver mañana a JaeJoong mantuvo al mago de los sueños en la bahía. Tocó el collar que JaeJoong le había ayudado a hacer con las lindas letras rosas de su nombre, Junsu sonreía mientras cerraba los ojos. El pensar en su amigo era la única cosa que lo hacía sonreír. 

¿Dónde estaba? JaeJoong debería haber estado aquí ahora. Él siempre llegaba a ver a Junsu los viernes. Paseándose de adelante hacia atrás él revisaba los carros que llegaban al estacionamiento. No, no era él. Mordiéndose las uñas de sus dedos, Junsu se preguntaba si JaeJoong se había enojado con él. Trató de recordar si había hecho algo malo pero no podía recordar nada. 

Hongki, uno de los consejeros, trató de decirle que JaeJoong podría estar haciendo algo importante y que podría no venir. No, tenía que ser por algo que él había hecho. Él lo sabía. Ser estúpido había alejado a JaeJoong. A JaeJoong podría no gustarle desperdiciar su viernes con él. Junsu comenzó a entrar en pánico. Él no quería perder la amistad de JaeJoong. Él tenía que encontrar a JaeJoong y decirle que él lamentaba ser estúpido. 

El hombre era su único amigo, su único punto brillante en su de otra manera solitaria vida llena de penas y dolor. 

Junsu comenzó a marearse su corazón latía más rápido. Puntos aparecieron frente a sus ojos. Tenía que encontrar a JaeJoong. Él tenía que… 

- Rápido, llamen al 911. Junsu se desmayó. 

Junsu se sentó afuera del hospital. Ellos lo habían dado de alta después de explicarle que había tenido un ataque de ansiedad. Una vez que Junho se enterara de que tenía que pagar otra factura de hospital, Junsu estaba más preocupado sobre lo que su hermano le haría. 

Eso exactamente era por lo que él estaba sentado en una banca viendo el tráfico. Tenía miedo de ir a su casa. Suspiró, sabiendo que era inútil demorarse. ¿A dónde más iría? No tenía amigos, ni otra familia, y ciertamente no tenía dinero. No estaba seguro de que JaeJoong pudiera dejarlo quedarse en su casa. Además, él no tenía idea de dónde vivía su amigo. Ni siquiera podía decidir por sí mismo. 

Pasó su dedo por uno de los agujeros de sus pantalones, jugando con la situación de estar atrapado. ¿Por qué él no podía tener una vida normal, a alguien a quien amar? ¿Qué estaba mal con él que todos lo dejaban o lo golpeaban? 

- Hey, Junsu.

Junsu vio sobre su hombro para ver a Kangin y… ¿quién era ese tipo? Él conocía a Kangin del centro recreativo cuando JaeJoong llegaba como voluntario, siempre iba con Kangin, pero el tipo que estaba al lado de Kangin era un completo extraño. 

Cuando se acercaron a él, el extraño inclinó la cabeza y olfateó. Extraño. Junsu olfateó también y no olió nada fuera de lo ordinario. ¿Quizás era él? Levantó su brazo y olfateó su axila. No apestaba. 

Los dos hombres se detuvieron frente a Junsu. 

Él dio un paso hacia adelante, entonces se detuvo y dio un paso para atrás. Kangin era el hombre más grande que Junsu hubiera visto, pero el hombre con él…Guau. El remolino de sentimientos que recorría su cuerpo lo confundió. ¿Por qué él tenía la urgencia de correr a los brazos del hombre? 

Junsu se ruborizó cuando el hombre abiertamente examinaba su cuerpo con su mirada. El pensamiento de ese hombre dejándolo o lastimándolo debió haber detenido a Junsu. Eso es lo que su mamá y Junho hacían. En lugar de eso, él caminó hacia adelante, sus pies lo llevaron frente al gran hombre. Extendió su mano, pasando sus dedos por el brazo del hombre. 

El hombre le sonrió gentilmente, pasando su mano a través del desordenado cabello de Junsu. Junsu lamió su palma, pasándola a través de sus enredados cabellos, tratando de verse bien y presentable. El hombre se rió y pasó los nudillos de su mano por debajo del mentón de Junsu y levantó su cabeza. 

¿Cuál es tu nombre, lindo bebé?

Junsu se derritió como una paleta helada. Él podía sentir que una gran y tonta sonrisa se pegaba en su cara. El hombre era un sueño. 

- Kim Junsu.

Junsu quería acurrucarse igual que una apretada pelota en los brazos del hombre mientras le lamía la cara. El calor subió a sus mejillas cuando el hombre dio un bajo gruñido. Ese sonido era el más atractivo de todo lo que había oído. 

- Gruñe de nuevo. - Le murmuró al hombre. 

El hombre se rió, jalando a Junsu a sus brazos. A pesar de que a él le aterraban los extraños, su hermano siempre le gritaba que era un imbécil que iba a hacer que lo secuestraran si les hablaba a los extraños, Junsu no creyó que ese hombre lo lastimara. 

-Yo soy Park Yoochun.- Yoochun le murmuró a Junsu mientras soltaba otro bajo gruñido. Junsu resplandeció ante el alto hombre, pero su lengua se trabó en su boca. Estúpida lengua. 

- ¿Te sientes mejor, lindo bebé?- Yoochun  preguntó mientras sentaba a Junsu en la banca. 

Junsu asintió. 

- Uh-huh. Ellos me dejaron ir.- Sus dedos señalaban el hospital. Su cara se inclinó más y más a la de Yoochun, olfateando como si oliera bien. Se apartó. Su cara se sentía realmente caliente. 

Junsu se rascó la cabeza preguntándose si a Yoochun realmente él le agradaba, le gustaba o solo estaba siendo amable. A Junsu realmente le agradaba Yoochun, y no de la forma como lo hacía un simple amigo. Su pene estaba creciendo duro solo al sentarse al lado del tipo. ¿Podría Yoochun pensar que él era un pervertido si viera la hinchazón en sus pantalones? 

Junsu levantó sus piernas a la banca y las envolvió con sus brazos. Vio a Yoochun  por el rabillo de los ojos. 

¿Que tan alto eres? 

- Un metro noventa y cinco. ¿Por qué? ¿Es demasiado grande para ti?

Junsu sintió el calor subir a sus oídos. Él podría decir que Yoochun  estaba bromeando. 

- Es lindo ser grande. Yo mido uno sesenta y cinco, realmente mucha diferencia.- Encontró de nuevo el agujero en sus jeans. 

No tenía muy buenas habilidades sociales. Aunque hablar con Yoochun era muy fácil. No tartamudeaba las palabras como le ocurría normalmente, las cosas estúpidas salían de su mente. Junho lo acusaba de no tener un cerebro para amortiguar su boca. Lo que sea que eso signifique. 

- A mí me parece una linda altura.- Yoochun  se rió. 

- No realmente.- Junsu se encogió de hombros. - A los niños les gustaba burlarse de mi cuando estaba en la escuela. 

- Si sigues en la escuela, puedo golpearlos por ti.- Ahí estaba el gruñido de nuevo, solo que esta vez se oía aterrador. El sonido se detuvo, pero él se apartó. 

Le tomó un momento registrar lo que Yoochun  había dicho, y los ojos de Junsu se abrieron más. 

- No puedes hacer eso. Eso significa que serías un abusador.- Él jadeó. 

- Por ti lo haría. Aunque por nadie más.- Yoochun  le dio un guiño. 

Junsu lo vio directamente. ¿Por qué Yoochun  podría golpear a la gente por él? Arrancó uno de los hilos de sus desgarrados jeans, jalándolo lentamente. 

- Es bueno que yo ya no vaya a la escuela. Acabo de cumplir dieciocho hace unos meses. Me gradué.- Junsu había estado orgulloso de sí mismo, incluso si no hubo nadie para felicitarlo como lo hicieron con los otros chicos. 

- Estoy orgulloso de ti.

Junsu giró su cabeza apartándola, las lágrimas amenazaban con salir. Nadie le había dicho eso antes, y él iba a llorar como una chica. Se limpió los ojos mientras él veía a la gente caminar, esperaba que Yoochun no lo hubiera notado. Aclarándose el nudo en la garganta, rodó entre sus dedos el hilo que había arrancado y lo hizo una bola. 

¿Sabes por qué JaeJoongie no vino a verme? 

- Él está enfermo, lindo bebé. 

- ¿Él está bien?- Junsu se giró hacia Yoochun, preocupado. 

- Él mejorará.-Yoochun se movió acercándose un poco a Junsu, y su corazón golpeó un poco más rápido con el toque del hombre. Junsu lanzó la bola de hilo, jalando otro hilo. 

- ¿Puedes llevarme a verlo? 

- Te llevaré a donde quieras ir, lindo bebé.- Junsu se estremeció cuando Yoochun pasó un dedo por su nuca. Se inclinó ante eso, queriendo desesperadamente ser amado. Yoochun parecía querer amarlo.

Junsu se puso de pie. La gente puede llamarlo estúpido, pero él no era tan estúpido como para creer que pudiera gustarle a un tipo como Yoochun. El tipo era solo amable, ¿verdad? Se rascó la cabeza mientras veía a Kangin parado a cierta distancia, viéndolos. Kangin era seguro porque Junsu ni siquiera quería lamerle la cara. 

Evadió a Yoochun mientras se dirigía hacia Kangin. Algún extraño sentimiento hacía que Junsu quisiera regresar y subir al regazo de Yoochun. Si, y el hombre le patearía el trasero por tocarlo de esa forma. 

- ¿Estas bien, compañero?- Las cejas de Kangin se juntaron mientras veía a Junsu. 

- Todo bien.- Las mejillas de Junsu dolían por la falsa sonrisa que él estaba usando. Mostrando los dientes y todo. Solo que él no se sentía como si estuviera sonriendo. 

- ¿Tú sabes que Yoochun  no te lastimaría? Nunca traería a alguien que pudiera lastimarte.- Kangin se mantuvo lejos de Junsu, haciendo que se sintiera como en la escuela de nuevo, los chicos lo trataban como si tuviera una enfermedad. 

Junsu lanzó sus manos al aire, dándose por vencido. No solía desear que un hombre como el de la banca lo quisiera o esperar que Kangin no lo tratara como a un paria. Hacer amigos solo era malditamente duro. No tener amigos y ser un solitario era más fácil. 

Podría ir a casa y enfrentar a Junho. Junsu se estremeció ante la idea de tener que decirle a Junho que había otra fractura de hospital que pagar. Su hermano no lo iba a entender. Otra sería enviada por correo una vez que Junho descargara toda su ira contra Junsu por ir al hospital. En este momento, a Junsu realmente no le importaba. Estaba tan cansado. No importa lo que hiciera, Junho lo golpearía, así que por qué esperar tanto.

- ¿Y a dónde te llevamos?- preguntó Yoochun  detrás de él. 

Junsu gritó como un delfin cuando fue levantado en el aire sus brazos buscaron algo sólido alrededor a qué aferrarse. 

- Te tengo, lindo bebé. Vamos a ver a JaeJoong.- El hombre alto lo sostuvo entre sus brazos. 

Junsu se aferró al gran hombre mientras lo llevaba hacia el estacionamiento del hospital. Ya sea que fueran a patearle el trasero o no, Junsu se acurrucó en el cuello de Yoochun, inhalando profundamente. Su pene se puso duro de nuevo. Él gimió suavemente. Él iba a ser golpeado por esto.

6 comentarios:

  1. Al fin lo subes!! Yoochun tan atento con junsu y el potencial an asdasd lindo!!!

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  2. Me encanta!! Gracias por adaptarlo *+*
    Chun es tan lindo y protector <3

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  3. OMG esto es demasiado xD quiero continuacion pero es que YA XD JAJAJA Gracias por la adap x3

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  4. Que tierno es Junsu no se merece al hermano que tiene. Gracias por adaptarlo!!

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  5. Yaaaa no tengo idea de donde salió esto pero Amo ese "LINDO BEBE" En labios de Yoochun. DIOS ES TAN AMOROSO CON JUNSU. Ok yaaa aqui odio a Junho por apusivo, alguien deberia paterle el tracero y el "enorme" cerebro que aqui tiene por abusivo.No me explico por que es así con Junsu

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  6. Ay JunSu, pobrecito, tan noble y necesitado de cariño. Me dan ganas de llorar porque es súper indefenso. Neta que a mí sí me dan ganas de que mi Chunnie le meta sus pataditas a Junho por manchado. Que le hizo JunSu que lo ha tratado así.

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