CAPITULO 9
- Entonces, ¿qué vas a hacer con tu billetera?- Yoochun se reía. Él había casi caído cuando su pareja le dio esa cosa rosa. No había manera de que pudiera rehusársela a Junsu, ¿pero rosa? ¿Qué infiernos le sucedía con ese color?
- Jódete, Yoochun. Le voy a poner lo mismo que le pongas a la tuya.
- Bueno, al menos la mía no tiene el unicornio.- Yoochun se carcajeó y las lágrimas bajaban por sus mejillas.
- De nuevo. Jódete.- Yunho empezó a reírse. Mierda esto era demasiado bizarro.
- Discúlpenme. ¿Esos asientos están ocupados?
Los hombres levantaron la vista y vieron a dos voluptuosas rubias en el borde de la mesa con sus bandejas de comida. Tenían los labios rojos y sus bubis medio salidas de sus camisetas. Sus jeans eran como si estuvieran pegados a la piel, y uno de ellos incluso era tan bajo que se veía algo de la roja tanga.
- Lo siento, señoritas, me temo que lo están.- Yoochun les contestó amablemente. Solo porque no estuviera interesado en el sexo opuesto, no significaba que fuera un imbécil.
- Eso es muy malo. ¿No estarían interesados en un pequeño juego con nosotras y sus damas?- La que mostraba la tanga roja, bajó la bandeja y movió sus bubis frente a la cara de Yoochun. Oyó un gemido y alejó a la mujer. Junsu estaba parado ahí, se veía devastado. Él cruzó el área de comidas corriendo y giró en una esquina. Yoochun se puso de pie y con JaeJoong y Yunho fueron detrás de él. Yoochun llegó a la esquina, pero Junsu no se veía por ningún lado.
Joder. Joder. Joder. Eso no podía estar sucediendo.
- JaeJoong y yo iremos por el otro lado. Quizás podamos encontrarlo.- Yunho y su pareja se giraron y corrieron en dirección opuesta. Diez minutos después Yoochun dio con ellos. Sin Junsu.
- Bueno, bueno, bueno. Mi hermanito finalmente salió a jugar.- Junho tomó a Junsu del brazo y lo jaló fuera del centro comercial, empujándolo al interior del carro y entonces se lo llevó.
Junho estaba manejando como loco. Junsu rápidamente se puso el cinturón de seguridad, demasiado aterrado para hablar. No quería estar con Junho. Quería ir a casa, la casa de Yoochun.
- Tu novio no está alrededor para salvarte, pequeño retardado.- Junho se estiró y golpeó la cara de Junsu.- Cuando te dije que te quería en casa, eso significaba que vinieras a casa. De cualquier manera. ¿Por qué tu incapaz culo fue llevado al hospital?
Junsu gimió pero no contestó. Él tenía que pensar la manera de lograr escapar. ¿Cómo podría encontrarlo Yoochun? ¿Cómo podría encontrar a Yoochun? Junsu se sintió con pánico pero logró calmarse. Tenía que pensar claramente. Yoochun querría que se calmara y pensara. Junho daba una vuelta tras otra. Junsu trató de recordarlas todas, pero eran demasiadas.
Finalmente, después de lo que parecieron horas, Junho salió del camino principal y tomó un camino de tierra. Continúo un poco más hasta que llevó el carro detrás de una cabaña. Junsu estaba temblando tan fuerte que sus dientes castañeaban.
- Sal de una jodida vez y no empieces a gritar mierdas.- Junho tomó su brazo una vez que Junsu salió del carro, lo empujó duro hacia la puerta trasera tan duro que cayó al suelo.- Maldito retardado, levántate.- El bruto pateó a Junsu, gritándole que se levantara del suelo.
Junsu lentamente logró ponerse de pie. Se alejó pero no fue lo suficientemente rapido, Junho le golpeó más duro en el abdomen entonces Junsu se cayó de nuevo y vomitó.
- Juro que eres demasiado estúpido para vivir. Mamá debió de haberte ahogado cuando eras un bebé.- Junho se alejó y tomó algunas toallas, se las lanzó a Junsu mientras le gritaba que limpiara su mierda.
Junsu sollozaba sobre sus manos y rodillas mientras limpiaba el contenido de su estómago. Su abdomen realmente le dolía mucho. Escapar era la única manera de alejarse de Junho y sus abusos. El teléfono celular de Junho estaba sobre el mostrador. Junsu vio a su hermano y luego al piso. Si él pudiera alcanzar el teléfono celular, él podría llamar al 911. Tenía que ser realmente cuidadoso.
Junsu llevó las toallas al bote de basura las echó adentro, sacó la bolsa de basura. La anudo y se dirigió a la puerta trasera.
- Oh no, no lo harás.- Junho tomó su brazo, quitándole la bolsa y lanzándola por la puerta.- Yo me encargaré de eso después. Tu retardado trasero puede intentar huir, y entonces realmente tendría que darte una lección. Además, tengo algo realmente especial planeado para ti.
Junsu retrocedió, golpeándose contra el mostrador. Se giró como si estuviera evitando que Junho lo golpeara mientras tomaba el teléfono celular y caía al suelo hecho una bola.
- Ni siquiera he levantado la mano como para que te asustes imbécil.- Junsu mantenía su mano abajo, cuando Junho lo agarró del suelo y lo jaló al cuarto de atrás. Junsu sosteniendo el teléfono a un lado logro marcar el número de emergencia y deslizar el teléfono en el bolsillo de sus pantalones.
Junho abrió la puerta de la recámara mientras Junsu trataba de alejarse. Junho lo pateó de nuevo. Esta vez Junsu usó su cerebro.
- Por favor, Junho. No me golpees. Te prometo ser bueno. Solo no me golpees más.- Junsu gritaba, asegurándose de hacerlo lo suficientemente alto como para que lo captara el teléfono.
- Cállate jodido imbécil.- Junho le gritó en su cara. Ató las manos de Junsu con una soga que se sentía muy aspera. Eso lastimaba sus muñecas. Junho lo levantó y deslizó sus manos atadas en un gancho que colgaba del techo. Las puntas de los pies de Junsu apenas si tocaban el suelo.
Junho se quitó la camiseta y giro sus hombros, tronó sus nudillos y comenzó a golpear un costado de Junsu.
Junsu gritaba, moviéndose en el gancho.
- Te enseñaré imbécil a no huir.
Yoochun estaba como loco. ¿A dónde podría haber ido Junsu? Él lo buscó por todo el centro comercial, movió aparadores y abrió cualquier pequeño lugar. Nada de Junsu. Yunho había llamado a los Centinelas. Ellos buscaban a los alrededores del centro comercial.
Aún nada.
- Lo encontraremos no pierdas la esperanza. Él es inteligente, Yoochun.- Hayami estaba tratando de calmar a un hombre que no podía ser calmado. Yoochun nunca dejaría de buscar a Junsu. Él le había prometido mantenerlo a salvo y ahora él estaba perdido. ¿Qué jodidos iba a hacer? Sacó la billetera rosa del bolsillo trasero, Yoochun la apretó en su mano, dándole un ligero consuelo el tener algo que le recordaba a su pareja.
Yoochun vio a un adolescente lejos de la multitud viéndolo. Yoochun lo vio por un momento, notó cómo se frotaba constantemente el brazo. El adolescente inclinó la cabeza señalándole a Yoochun que se acercara. Yoochun vacilante se acercó. Esperó a que el chico dijera algo.
- Vi lo que le sucedió al pequeño chico.- El adolescente veía alrededor como si alguien pudiera verlo. Eso hizo que Yoochun también viera alrededor.
- Dime lo que viste.- Yoochun no tenía tiempo para juegos. Si el chico mentía, Yoochun podría perder el maldito control.
- Eso te costará.
- ¿Qué jodidos quieres decir con que ‘me costará’?- Yoochun dio un paso hacia adelante tomando la camisa del chico en un puño, pero el chico no trató de alejarse.
- Necesito algunos dólares, digamos…cincuenta. 100
- ¿Cómo sé que viste algo?- Yoochun no sabía por qué pero algo le decía que él hablaba en serio. Había algo en ese chico.
- Pequeño chico, como de un metro sesenta y cinco. Delgado como el infierno, cabello largo rubio corto y peinado en puntas y un abrigo rosa. ¿Te parece familiar?- El chico pasó su mano arriba y debajo de su brazo de nuevo.
Yoochun lo vió. Él había visto ese movimiento antes pero ahora no podía decir lo que significaba. Su cerebro estaba demasiado confundido para pensar. Envió al fondo de su cerebro el movimiento de los brazos del chico. Sacó cincuenta dólares de la cartera y se los dio, pero los retiró antes de que el chico los tomara.
- Si me estás tomando del pelo tendrás grandes problemas, mucho más grandes que el estar quebrado. ¿Estamos claros?
- Si, seguro, seguro.- El chico tomó el dinero y lo empujó a su bolsillo.- Tipo promedio uno setenta y cinco, se parecía al pequeño hombre. Lo tomó del brazo y lo sacó de aquí. El pequeño hombre estaba aterrado. El grande dijo y lo cito textualmente: ‘Bueno, bueno, bueno. Mi hermanito finalmente salió a jugar’.
¡Junho!
- Gracias, chico.- Yoochun regresó con Yunho.- Junho lo tiene, ese chico de allá lo vio.- Yoochun se giró pero el chico ya se había ido. Se giró hacia Yunho y le dijo.- Ese chico describió a Junsu y a Junho. Incluso oyó a Junho decirle ‘hermanito’.
- Vamos.- Yunho llamó a la tropa, les dijo que encontraran la casa de Junho. Yoochun había tomado la dirección cuando fue a ver a Junsu al hospital, recordó los números de la casa.
Llegando a la casa vacía. Yoochun entró como una tormenta. ¿Dónde jodidos estaban?
- ¿Has tenido suficiente, retardado?
Junsu apenas podía ver, menos oír. Junho lo había golpeado excesivamente. Ahora él realmente era un retardado. Su cerebro se sentía aturdido y todo le dolía. Incluso le dolía respirar. Él deseaba que Junho terminara con él y así el dolor desaparecía.
- Supongo que no.- Junho tomó una cadena y la envolvió alrededor de su puño. Junsu se encogió. Eso realmente le iba a doler. Junho levantó el puño, listo para quebrar los huesos de Junsu.
- ¡Alto! Coloca las manos detrás de tu cabeza. ¡Ahora!
Junsu vio con sus hinchados ojos a la policía apuntando sus pistolas hacia Junho. Estaba aliviado de no sentir más dolor. Quería gritar era tan feliz. Entonces su hermano le mostraría a todo el mundo lo retardado que era.
Junho sacó de detrás de su espalda una pistola. Junsu oyó las armas disparar antes de desmayarse.
Yoochun estaba gritándole a todo el mundo. Él tenía que encontrar a su lindo bebé. Esto era una pesadilla viviente. No tenía ni idea de dónde buscar. Ellos no encontraban ninguna pista que pudieran seguir, ni siquiera una pequeña. Los lobos Timber eran súper rastreadores, incluso para encontrar pistas en donde nadie podía. Pero aquí no había nada.
Junho tenía que haberlo llevado a algún otro lugar, pero ¿a dónde? Ellos habían registrado toda la casa buscando pistas e incluso los registros personales y las cuentas bancarias. Yoochun había estado impactado al descubrir que a Junho le pagaba la ciudad por criar a Junsu. Al menos dos grandes al mes. No le extrañaba que él quisiera que su hermano regresara, todo se trataba de dinero.
Yoochun gruñó al pensar que Junho usaba a Junsu para eso. Sus registros también decían que Junho estaba quebrado. El tipo no tenía ni un poco de sentido de común cuando se trataba de finanzas y presupuestos.
También descubrió el cuarto en el que Junsu había dormido. Una celda en la prisión estaría más decorada y sería más confortable. Yoochun desgarró el colchón. La manta con la que se había cubierto era más delgada que una hoja de papel.
Se paseó por la casa gruñendo y golpeando cuando su teléfono celular timbró. Lo sacó del clip y presionó el botón de encendido.- ¿Qué?
Yoochun cayó de rodillas, gritando.
Yunho llegó al escritorio de información.- Necesito ver a Kim Junsu.
La enfermera lo vio y entonces vio hacia la computadora buscando información.- Él está en cuidados intensivos. Tome el elevador de allá.- ella señaló hacia un grupo de tres elevadores.- es en el quinto piso.- Se quedó con la boca abierta cuando catorce feroces hombres y dos pequeños chicos se dirigieron a los elevadores.
Ellos tomaron los tres elevadores para subir al quinto piso. La enfermera detrás del escritorio palideció cuando los guerreros, con JaeJoong y Changmin, entraron al vestíbulo.- ¿P… puedo ayudarlos?- Ella se apartó e inclinó la cabeza hacia arriba para verlos.
Yunho repitió su pregunta, y la enfermera buscó a Junsu en la computadora.- ¿Todos son miembros de su familia?- Ella vio de un hombre al siguiente.
- Sí. Todos somos su familia.- Yunho le informó.
- Necesito saber quién en particular tiene derechos sobre él.- La enfermera esperó mientras que uno de los gigantes dio un paso hacia adelante. Ella realmente palideció cuando se acercó el hombre con el cabello más negro que hubiera visto, realmente tenía un tinte de azul.- ¿Qué relación tiene con el paciente?
- Soy su esposo. Quiero verlo ahora.- Yoochun le gruñó. Yunho colocó su mano en el antebrazo de Yoochun, advirtiéndole que se calmara. Yoochun asintió entonces agregó.- Por favor.
- Sígame, señor.
Yoochun fue guiado al fondo. Pasaron de un cuarto después de otro hasta que la enfermera finalmente se detuvo en el penúltimo, empujó la puerta y Yoochun entró.
Yoochun se detuvo inmediatamente. No. Su lindo bebé tenía un tubo para respirar e intravenosas salían por todos lados. Su cara ni siquiera era reconocible. Yoochun apoyó su mano contra la pared, mareado y con nauseas.
Tuvo que apretar los dientes para evitar que descendieran y saliera el aullido que desgarraba su pecho. Sacudió la cabeza tratando de aclarar la niebla que inundaba su cerebro.
- Qué… ¿qué le sucedió?- Eso fue todo lo que logró decir. Un nudo se formó en su garganta, ardía como las lágrimas que luchaban por salir. Él no podía contenerlas. Soltó un sollozo y las lágrimas cayeron.
La enfermera palmeó su brazo.- Él está muy mal. La policía lo encontró con las muñecas atadas y colgado en un gancho de carne. Su hermano...- El rostro de la enfermera mostró una expresión de malestar.- lo golpeó demasiado.- Ella tomó la tabla con la información de Junsu.- En términos generales, él tiene una fractura del pómulo, dos costillas quebradas, y él tuvo que entrar a cirugía para detener un sangrado interno. Él está en condiciones críticas. Él tuvo un paro cardiorespiratorio en la mesa de operaciones. Desafortunadamente su falta de peso no está a su favor.
Yoochun cayó de rodillas, cubriendo su cara con las manos. Él le había fallado a su pareja. ¿Cómo su lindo bebé lo iba a perdonar? El verlo hacía que Yoochun quisiera desgarrar al mundo. No a su lindo bebé.
Yoochun se puso de pie tomó la silla al lado de la cama de Junsu, la enfermera se fue dándole privacidad.
Yoochun solo se quedó ahí viendo a su pareja. Su precioso hombre estaba luchando por su vida. Yoochun retiró un mechón de cabello de su frente, pasando el sedoso cabello por entre sus dedos. Silentes lágrimas caían mientras Yoochun tarareaba la canción de cuna con el ritmo con el que Junsu había cantado en la ducha la primera mañana que pasaron juntos.
Yoochun siguió tarareando y acariciando su cabello.
A Junsu le dolía. Le dolía todo. Él quería que el dolor se alejara. Él quería a Yoochun. Abrió la boca para llamar a su pareja, un tubo en su garganta le impidió hacerlo. Trató de abrir los ojos, luchando por hacerlo, pero no pudo. Junsu se calmó cuando oyó una hermosa canción tarareada. La canción le era familiar. A él le gustaba cantarla en la ducha. La canción terminaba y comenzaba de nuevo.
Algo rozaba su cabello, y él se sintió cómodo. No quería que eso se detuviera. Eso no se detuvo. Su cabello era acariciado y su canción favorita tarareada. Junsu suspiró interiormente mientras empezaba a dormirse de nuevo.
No. Él quería despertar Trata, Junsu. Luchó de nuevo por abrir los ojos, vio una pequeña luz, apenas, pero era muy brillante. Cerró los ojos de nuevo.
Un ángel le hablaba.- Vamos, lindo bebé. Te vi tratar de abrir los ojos. Vamos, regresa conmigo.- La voz se oía muy lejos. Como si fuera el eco en un túnel. Trató de nuevo de abrir los ojos pero los cerró fuerte. La luz era demasiado brillante.
El ángel habló de nuevo.- Bajé la luz, trata de nuevo.- Aún se oía muy lejos.
Un eco.
De nuevo se estaba durmiendo.
Yoochun había estado tarareando y acariciando el cabello de su bebé cuando vio los ojos de Junsu moverse. Él pensó que se lo estaba imaginando, lo quería con tanta urgencia que evocó la imagen.
Quizás su pareja estaba tratando de abrirlos.- Vamos lindo bebé. Te vi tratar de abrir los ojos. Vamos regresa conmigo.- Ahí estaba, él lo vio de nuevo. Él notó que su pareja cerró los ojos como si le molestara la brillante luz. Yoochun corrió a bajar la intensidad y regresó con su pareja.- Bajé la luz. Trata de nuevo.- Los rasgos de Junsu eran mucho más relajados. Él se estaba perdiendo de nuevo. Yoochun lo tenía que alcanzar.
- Vamos, bebé. Sé que te duele, pero tienes que regresar conmigo. Por favor.- La voz de Yoochun se quebró en la última palabra.- Lucha, lindo bebé. Lucha por papi.
Los ojos de Junsu se abrieron ligeramente. Yoochun podía decir que él estaba luchando. Él acarició su cabello, necesitaba el contacto. Junsu los abrió de nuevo y vio a Yoochun. Una lágrima rodó por un lado de su cara y desapareció en la línea de su cabello.
- Hola, lindo bebé. ¿Puedes quedarte conmigo?- Junsu asintió con un leve movimiento de cabeza y otra lágrima rodó. Yoochun la secó cuidadosamente, apenas tocando la piel. Llevó el dedo a su boca y saboreó la salada lágrima de su pareja. Las lágrimas en los ojos de Yoochun se derramaban mientras le sonreía a su lindo bebé.- Te amo, Junsu.- Las lágrimas de Junsu comenzaron a caer y su cuerpo se estremecía.
- Shh, no llores. Estoy aquí. Dejaré de llorar si tú lo haces, ¿trato?- Junsu de nuevo asintió con un leve movimiento de cabeza. Yoochun limpió su cara, y tragó cualquier lágrima que amenazaba escapar. Suavemente se atrevió a limpiar la cara de su pareja con un pañuelo desechable, alejando la humedad.
Junsu seguía viéndolo. Yoochun comenzó a tararear y acariciar su cabello, sonriéndole.
JaeJoong estaba acurrucado en los brazos de Yunho, llorando suavemente. No podía creer que su pequeño amigo estuviera en cuidados intensivos. Ellos acababan de estar pasando un buen momento en el centro comercial.
Se estremeció al recordar su propio secuestro. Los extremadamente oscuros túneles en donde lo habían dejado. Las severas lesiones en sus muñecas. JaeJoong tocó sus muñecas, viendo la delgada cicatriz que trazaba toda la circunferencia. Aún no podía doblar el dedo índice. Se acurrucó más cerca, ahora necesitaba la fuerza de Yunho, su pareja lo abrazó más fuerte.
Yoochun cruzó las puertas viéndose como si el mismo diablo hubiera pateado su culo. Sus ojos estaban hinchados, su cabello por todos lados. Parecía como si hubiera perdido a su mejor amigo.
El corazón de JaeJoong se aceleró. ¿Algo le había sucedido a Junsu? El…no. Él no estaba muerto. Yoochun estaría como loco ahora si lo estuviera.
Yunho se puso de pie con JaeJoong aún acurrucado en sus brazos.- ¿Cómo está?- JaeJoong sintió que Yunho lo jalaba más cerca de su pecho.
- Él…- Yoochun se limpió la garganta e intentó de nuevo.- Él murió en la mesa de operaciones, pero lograron regresarlo. Él, uh, él…- Yoochun comenzó a llorar, tratando duro de contener las lágrimas que caían como ríos. Yunho dejó a JaeJoong con Hayami y tomó a Yoochun, sosteniéndolo.
Yoochun colapsó contra él, dejándose ir. Era un triste espectáculo para presenciar.
Yoochun se enderezó, aclaró su garganta y se limpió la cara.- Estoy bien. Gracias.- Caminó hacia una de las duras sillas de plástico del cuarto de espera y se dejó caer.- Su cara está tan hinchada que está más allá de lo reconocible. El hueso de su pómulo está quebrado al igual que dos costillas. Ellos lo llevaron a cirugía para detener un sangrado interno.- Yoochun gruñó fuerte y la enfermera tomó unos expedientes y salió rápidamente, dejando a los lobos solos.- Su hermano ató sus muñecas y lo colgó en un gancho de carne, y lo golpeó como si fuera un jodido saco de boxeo.
Gruñidos hicieron erupción en toda la sala de espera.
- Aunque él abrió los ojos. ¿Eso es bueno, verdad?- Yoochun se limpió otra lágrima que caía.
- Es muy bueno.- Yunho apretó su hombro.
- Voy a regresar con él. Gracias por estar aquí.- Yoochun se puso de pie, vio alrededor del cuarto les dio una seria sonrisa antes de desaparecer de regreso a través de las puertas.
Junsu regresó a casa dos semanas después. Su cuerpo sanó más rápido que lo normal, gracias a la saliva de lobo de Yoochun. Así es como se lo explicó a su pareja. Cuando él mordió a Junsu, su saliva entró por su hombro. Asco.
Una cicatriz en su mejilla derecha le recordaba la golpiza de Junho. Trataba de esconderla, pero Yoochun le decía que era hermoso y que dejara de esconder su cara. Junsu la odiaba.
Se había rehusado a salir de su cuarto durante una semana, hasta que una mañana, Yoochun lo levantó y lo llevó abajo, sentándolo en un sofá para dejar que todo el mundo viera su fea cara. Heechul besó su cicatriz cuando Yoochun no estaba viendo. Eso hizo que Junsu se riera.
Ahora él estaba sentado en la orilla de la cama, trazando con su dedo la dentada cicatriz causada por el puño de Junho, que siempre le recordaría lo que su vida había sido.
- No lo hagas, lindo bebé. Incluso si tuvieras mil cicatrices en tu cuerpo, aún seguiría pensando que eres el más impactante hombre que ha nacido.- Yoochun acunó la cara de Junsu, dándole pequeños besos en ambas mejillas.- Tú eres mi lindo bebé no importa cómo te veas.
Junsu trató de girar la cabeza pero Yoochun la detuvo firmemente.- Soy feo.
- Solo una persona ciega puede pensar eso.- Yoochun jaló a Junsu a sus brazos, pasando su mano por su espalda.- Eres un hombre muy fuerte que sobrevivió a un infierno que aún lastima mi corazón. Te amo, lindo bebé.
Junsu se limpió las lágrimas que bajaban por su cara.- ¿No quieres deshacerte de mí ahora?
Yoochun gruñó.- Hacerlo equivaldría a deshacerme de mi corazón que late en mi pecho, el aire que llena mis pulmones y el alma que se entrelazó con la tuya.
Junsu le sonrió a Yoochun.- Si, También te amo.
Junsu pensó en la discusión que Yoochun y T.O.P. habían tenido el primer día que llegaron a esa casa. Eso era extraño.
- ¿Qué jodidos estás haciendo, hombre?- Yoochun palmeó a T.O.P. alejándolo.
- ¿Qué es ese olor en ti?- T.O.P. olfateó de nuevo.
- ¿Puedes detenerte? Deja de olfatearme.- Yoochun lo alejó de nuevo.
- En serio, espera.- T.O.P. inhaló profundamente.
Yoochun se separó con una expresión de malestar.- ¿Terminaste de olerme? Ve por la ropa interior de la canasta por si lo necesitas tan urgentemente.
- Jódete. ¿De quién es ese olor?- T.O.P. preguntó con una rara y seria expresión. Junsu los veía desde la cama.
- ¿Qué infiernos quieres decir con de quién? ¿Qué se supone que significa eso? No empieces con esas mierdas, hombre. ¿Tratas de hacer que mi pareja crea que lo engaño?- Yoochun le gruñó a T.O.P..
- No, ¿de quién es ese maldito olor en ti?- T.O.P. le gruñó.
- No sé hombre, toma mi camisa. Es tuya. Ve y huélela en tu cuarto o donde quieras.- Extrañado, se quitó la camisa. Era la misma camisa que haba tenido puesta cuando Junsu fue secuestrado. Yoochun no había dejado a su pareja, y ese era su primer día en casa. No había tenido oportunidad de bañarse antes de que T.O.P. comenzara con toda esa locura del olor.
- No quiero tu maldita camisa.- T.O.P. se la lanzó.- Quiero saber por qué el olor de mi pareja está en ti.
Yoochun se detuvo. ¿De qué infiernos hablaba T.O.P.?
¿Pareja?
Yoochun pensó duro quién había estado alrededor. Lo recordó. El adolescente en el centro comercial. Mierda. Eso que había mandado al fondo de su cabeza regresó. Jadeó cuando se dio cuenta lo que significaba que se frotara el brazo. El chico estaba lastimado. Pero no físicamente.
Yoochun le había dado a la pareja de T.O.P. cincuenta dólares que usaría para drogarse.
OMG no me digas que la pareja de TOP era G dragon jajajajaja
ResponderEliminarporque me muero en risa jajajaja
muy buena adaptacion *o*
Voy a leerme las otras 2 Gracias por todo *o*
Todos encuentran pareja!! Pobre Junsu que mal lo dejo su hermano menos mal tiene a Yoochun ahora solo le queda superar este feo episodio de su visa
ResponderEliminarT.T odie a su hermano maldito no se merecía eso junsu
ResponderEliminarSiempre que llegó aquí lloro😭😭😭 Pobre delfincito, tan maltratado e idenfenso, mi Yoochun tiene razón es un sobreviviente. Cuánto tardará en reponerse de las cicatrices del alma????
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