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domingo, 6 de septiembre de 2020

El cachorro de T.O.P. 1

 Capítulo 1.

Advertencia: En este capítulo y los siguientes, se tratan los síntomas y consecuencias del abuso de sustancias, se recomienda discreción


GD pasó sus dedos sobre su cabeza. Esto era una mierda. ¿Cómo infiernos había terminado de esta forma? Él era un correcto estudiante de A. Un buen chico. ¿Cómo su mundo había colapsado tan duro? Frotó su mano en el brazo mientras paseaba en el departamento, sosteniendo esa pequeña caja negra, desearía que no estuviera vacía. No. Le agradaba que estuviera vacía. ¡No... joder! Quizás una más. Solo una más.

 

GD se angustiaba sobre lo que debería de hacer. Habían pasado tres días desde su última dosis. Solía ser capaz de aguantar semanas entre dosis, entonces eran solo un par de semanas, entonces cada semana, pero ahora él luchaba con una base diaria que no cedía en pedirla. Su cuerpo hormigueaba, su pecho se oprimía y su corazón dolía. Solo una más. Él podría detenerse después de eso. Solo un viaje más a ‘la villa del olvido’ y él podría regresar a su vida normal. ¿Cuál era su vida normal? Tenía un pequeño fondo fiduciario para vivir, pero con ese hábito se estaba yendo rápidamente. 


Tomando su chaqueta se dirigió al centro comercial de Midway. GD maldijo su debilidad, sintiéndose totalmente avergonzado. No debería estar aquí, no quería estar aquí, pero eso lo llamaba, lo seducía. Solo una vez más. 


GD vio al chico en patinetas que siempre rondaba el área de comidas entreteniendo a su peanut gallery**. El chico era un imbécil pero era el único que GD sabía que podría ayudarlo. Viéndolo, GD inclinó la cabeza a un lado haciéndole saber que lo necesitaba. 


— ¿Qué sucede, JiYong? 


Dios, él odiaba cuando Mike decía su nombre. Lo hacía sonar sucio. Era suficientemente mal que él estuviera aquí buscando a esa nefasta persona. Siempre le hacía recordar por qué GD estaba aquí. 


—¿Sufriendo?— Mike preguntó. 


—Si, ¿Qué tienes? 


Ellos entraron en un baño público y salieron dos minutos después, Mike se dirigió al área de comidas y GD a su casa. Su cabeza estaba girando. Ahora que tenía lo que necesitaba, su corazón se aceleró con la anticipación. Pronto, pronto, podría estar bien. 


—Hey, chico. 


GD se giró para ver a un hombre asentir hacia él. ¿Un policía? ¿Sabría lo que tenía? Aumentando el ritmo rápidamente se dirigió a la salida, entonces empujó la puerta y salió a la luz del sol. Metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta, GD caminó rápido, cortando a través del estacionamiento. 


GD vio hacia atrás para ver si el tipo lo seguía. «Mierda». Su caminar rápido se convirtió en correr. Casi había llegado a la calle cuando unas manos circularon su cintura y lo levantaron. 


—Deja de joderme. — GD pateó y movió los brazos furiosamente. 


—Tranquilo, chico. No voy a lastimarte. —El tipo sostenía con un fuerte y feroz agarre a GD, que pensaba en lo que tenía en su bolsillo. 


—¿Estoy bajo arresto?— No quería ir a la cárcel. Podrían comérselo vivo en un lugar como ese. Los tipos de la prisión amaban a los chicos como él. Tenía el cabello castaño, ojos café dorado, medía un metro sesenta y ocho y era delgado, una perra de prisión. Infiernos no. 


GD luchó más duro para escapar, pero el tipo jaló la espalda de GD hacia su pecho sosteniéndolo más cerca. La mano de GD fue hacia el bolsillo, encontrando el paquete y sosteniéndolo. 


—No soy policía. Cálmate. 


—Si no eres policía, quita tus malditas manos de mí. ¿Tratas de secuestrarme o algo así? No estoy en esa mierda, Suéltame. — GD movió su codo hacia atrás e hizo contacto con el abdomen del tipo. ¿Estaría usando un chaleco contra balas o algo así? El tipo ni parpadeó. 


—Tranquilo y te soltaré. —El hombre le prometió al oído. 


GD se relajó en los brazos del tipo como si fuera una muñeca de trapo. Tan pronto como él lo saltara, huiría. El maldito tipo debió de haberle leído el pensamiento. 


—Ni siquiera pienses en huir. No podrías creer lo rápido que soy. —Dejó a GD de pie y éste comenzó a correr en cuanto sus pies tocaron la tierra. Había corrido casi una cuadra antes de que fuera levantado de nuevo. «¡Maldición!» 


—Te dije que no corrieras —el hombre gruñó. 


GD pateó y golpeó tratando de liberarse del tipo. 


—Bien, está bien. — GD finalmente se tranquilizó, de cualquier modo estaba exhausto. Necesitaba tomar aire antes del siguiente maratón—. ¿Si no eres policía, por qué me atrapas? 


—Solo quiero hablar contigo. 


GD se giró hacia el tipo. «Jodida-y-absolutamente-hermoso». ¿Sus ojos eran realmente plateados? Mierda, lo eran. Sus ojos demandaban atención. Incluso tenía un corte de cabello militar. Su cabello era de color negro como la noche. Así era como su mamá le llamaba a ese color. 


GD bajó la mirada al pecho del chico. Su camiseta se estiraba en ese pecho cincelado y abdominales. Realmente podía ver las crestas del paquete de ocho en su abdomen. ¿Qué podría querer con él, ese tipo con apariencia de modelo? ¿Hablar? ¿Acerca de qué? ¿Por qué? 


Se lo preguntó. —¿De qué? 


—De ti. Qué es lo que estás haciendo. Consigue ayuda. Deja ese veneno. 


—Jódete. —La atención de GD regresó a su compra. Necesitaba ir a su casa. El corazón comenzó a acelerarse ante la idea de tener la dosis. Necesitaba irse ahora. 


GD frotó su mano arriba y abajo por su brazo. Estaba empezando a doler de nuevo. —Después. —Caminó alejándose solo para encontrar que lo seguía—. Mira, no necesito tu ayuda. 


El tipo no dijo nada, su expresión solemne. Solo se encogió de hombros y continúo siguiendo a GD. 


El departamento ya estaba a la vista. Tenía que deshacerse del tipo. GD se separó corriendo a través del estacionamiento y por un costado del edificio, saltó la cerca y se dirigió a la puerta trasera. Entró, bloqueando la puerta de seguridad detrás de él. 


Lanzando el abrigo al sofá se dirigió a la recámara y tomó la caja negra. ¿Qué quería ese tipo? No podría querer ayudarlo. Tenía que ser algún pervertido que estaba detrás de los chicos. Gracias a Dios él había escapado. Quién sabe lo que podría haberle hecho, y no porque tuviera tan buena apariencia significaba que él se lo hubiera permitido. GD tomó el encendedor de la cómoda antes de dirigirse a la cocina. La caja se cayó de su mano debido al shock. El tipo estaba sentado en su cocina. 


T.O.P sabía lo que su pareja haría y no había manera de que dejara que sucediera. Tomó el brazo del chico y levantó la manga. 


El guerrero cerró los ojos, no quería ver lo que sospechaba. Las marcas en sus brazos literalmente parecían una tela de araña. T.O.P deseó poder sanarlas, pero eran demasiado antiguas para poder hacer algo. Eso sería un constante recordatorio para su pareja de la vida que había llevado. 

Su pareja jaló el brazo, la vergüenza se mostraba en su mirada. 


—¿Cómo infiernos entraste?— El pequeño hombre se inclinó y tomó una caja negra. T.O.P se la quitó y la abrió. La parafernalia para usar drogas. Un gruñido rasgó su pecho mientras sacaba los artículos, quebrando y derramando, desgarró la banda de plástico en pequeñas piezas como un hombre loco. 


—¡Détente! ¿Qué estás haciendo? ¡Entrégamelo!— El chico se lanzó a las manos de T.O.P tratando de salvar lo que pudiera. T.O.P destruyó todo. 


—Entrégame lo que compraste. —T.O.P sabía por qué el chico estaba en el centro comercial. Había visto la transacción, había visto que metía un pequeño paquete amarillo dentro de la bolsa de su abrigo. El paquete necesitaba ser destruido. 


El chico corrió a la recámara, la apariencia del chico indicaba su intención. Oh, su pareja estaba realmente pidiendo que le pateara el trasero. Los ojos de T.O.P cambiaron, estaba demasiado enojado para sostener a su lobo más tiempo. Su ceño estaba fruncido por la ira cuando pateó la puerta, y vio a su pareja mezclando cosas en el armario. T.O.P le tomó del brazo jalándolo y recuperando el pequeño paquete amarillo de su palma. Él se dirigió al cuarto de baño y lo tiró en el sanitario. 


—¡No! ¡No! ¡No! ¿Qué has hecho?— El chico estaba gritando, metió las manos en el sanitario tratando de salvar el polvo que se disolvía. T.O.P lo tomó y lo jaló hacia la cama, cubriendo el cuerpo de su pareja con el suyo mientras el chico luchaba y luchaba duro. 


—Lucha, chico. Lucha. No dejaré que ganes. —Sostenía al chico que seguía moviéndose y gritando. El sudor bajaba por las sienes de su pareja, sus ojos se movían salvajemente. Podía sentir el corazón de su pareja latir erráticamente. T.O.P no había estado más asustado en doscientos veintiocho años. 


La lucha del hombre terminó. T.O.P no lo dejó. Siguió sobre él por horas. El chico ocasionalmente renovaba sus intentos, pero T.O.P lo sostenía de nuevo fuerte. 


T.O.P se deslizó a un lado, jaló a su pareja a sus brazos, acariciando su cabello y su espalda. —Lucha, bebé. Por favor, ―rogó en un susurro. 


El chico se inclinó a un lado de la cama y vomitó. T.O.P acarició su cabello y frotó su espalda. Su pareja comenzó a temblar y rodeó su abdomen con su brazo.


 —Duele —gritó. 


Lágrimas llenaban los ojos de T.O.P mientras tomaba a su pareja y lo bajaba a su regazo. —¿Cuál es tu nombre, chico?— Quería quitar de la mente de su pareja el dolor. Él sabía que nada funcionaria ahora, pero tenía que intentarlo.


—G-GD. —T.O.P tomó la manta de los pies de la cama y envolvió a GD en ella. Sacó el teléfono celular de su bolsillo y llamó al guerrero Oguri. 


Treinta minutos después, T.O.P estaba cargando a GD fuertemente envuelto y se acercó al vehículo que esperaba. 


—¿Él está bien? 


T.O.P cuidadosamente entraba en la parte de atrás, sosteniendo al jovencito envuelto en el edredón azul y rojo. 


—No, solo llévame a casa. —T.O.P sostenía a GD fuerte contra su pecho, sintiendo el temblor que recorría el cuerpo del jovencito. 


El trayecto pareció tomar el triple de tiempo de lo que normalmente tomaba llegar de la ciudad al pequeño pueblo. Llegaron al camino de grava, Oguri se detuvo directamente frente a la puerta. T.O.P salió cuando Oguri le abrió la puerta trasera, ayudándole a cruzar la puerta. 


Todo el ruido en el estudio cesó. Todas las miradas en él. No podía culpar a sus compañeros Centinelas. Había desaparecido dos semanas, buscando el olor que había descubierto en la ropa de su Comandante, Yoochun, quien le había dicho sobre el jovencito que se aproximó a él en el centro comercial con información sobre la pareja de Yoochun que se había perdido. Ese era el único extraño al que se había acercado en todo el día. 


T.O.P había vivido en su camioneta, esperando a ver a su pareja que Yoochun le había descrito. Finalmente, hoy, lo encontró. Hoy. Yoochun también le dijo a T.O.P que GD le había pedido dinero para darle la información. Él sospechaba que usaba drogas, con eso T.O.P salió de cacería para encontrar a su pareja lo más rápido posible. 


GD gimió mientras T.O.P subía las escaleras, moviéndose bajo la manta. 


—Aguanta, bebé. Casi llegamos. —T.O.P rodeó una esquina y finalmente alcanzó la puerta de la recámara. La empujó y acostó a GD en la cama. ¿Qué se suponía que debía de hacer? De nuevo le habló a Oguri mientras veía a su pareja gritar de dolor. 


—Necesitas encontrar a alguien en esta jodida casa que sepa qué hacer durante la abstinencia de drogas. —Lanzó el teléfono en la cama y subió a la cama envolviendo con su cuerpo el cuerpo de su pareja. 


El comandante Yoochun y los guerreros Oguri y Kangin cruzaron la puerta. Kangin llevó una vasija que había traído al cuarto de baño mientras Yoochun le indicaba a T.O.P que dejara a su pareja en ropa interior. T.O.P no le pasó por la mente preocuparse ahora por quién viera a GD en su ropa interior o las marcas que tenía en sus brazos. 


Kangin salió con la vasija llena de agua. Le dio a T.O.P una toallita y él tomó otra. Ellos comenzaron a limpiarlo del sudor y del vómito seco. Kangin llevó la vasija al cuarto de baño y la vació mientras Yoochun sacaba un cobertor limpio del armario. Todos se quedaron con él, GD gritaba de dolor, y rogaba a todo el mundo que le dieran una dosis más. 


T.O.P estaba exhausto para cuando GD se quedó dormido. 


—Tienes que confiar en todos aquí, T.O.P. Él va a tratar de escapar, va a mentir, y engañar a la gente para salir. Va a estar desesperado por una dosis. Sé paciente. Él atravesará esto. No podría solo, pero todos estamos aquí para él. —T.O.P asintió mientras 


el comandante Yoochun se sentaba. Nadie debería atravesar por lo que GD estaba atravesando ahora. 


GD despertó en un mundo de dolor. Presionó su frente con los talones de la mano, la náusea amenazaba vaciar su estómago. Todo su cuerpo dolía, y su boca se sentía como si hubiera estado chupando bolas de algodón toda la noche. 


—Kangin, toma la cubeta. 


¿Quién diablos era ese? Antes de que GD pudiera incluso tratar de saber, vomitó. Manos sobre su costado lo giraron mientras él vomitaba, nada. Su estómago estaba vacío y trataba de lanzar su estómago que dolía como una perra. 


Un trapo frío pasó por su boca y cara, manos los rodaron a su espalda. Esto tenía que ser lo más profundo del infierno. Su cuerpo seguro que se sentía jodido como si estuviera en el fuego. 


—Duele. —Los músculos de GD se sentían como si hubiera estado levantando pesas durante nueve horas seguidas. Sentía calambres en los músculos de su estómago y estaba temblando de nuevo. 


—Lo sé, bebé. Aguanta, te tengo. 


Recordó esa voz. El tipo del centro comercial. GD no abrió los ojos. Dolían. ¿Dónde infiernos se encontraba? No se sentía como su cama. —¿Por favor pueden darme algo de beber? 


—Oguri, ¿puedes traerle agua? 


¿Cuánta gente estaba ahí? En donde sea que estaba. 


—Sí. 


GD necesitaba salir de ahí, deseaba tener algo de fuerza. Quería ir a su casa. Quería que el dolor se detuviera. 


—Acuéstate. No estás en condiciones de ir a ningún lado.—¿Huh? Ni siquiera se dio cuenta que estaba luchando por enderezarse. 


GD sintió que lo levantaban ligeramente, Algo duro se presionó contra sus labios y entonces algo húmedo los tocó. El agua. Tomó pequeños tragos, no quería vomitarla. GD estaba acostado de espaldas, alguien lo sostenía. 


Se volvió a quedar dormido. 


—¡Ahhhh! duele. Haz que se detenga. Por favor, has que se detenga. — GD gritaba cuando salía de su sueño, su cuerpo desgarrándose de dolor. Deseaba arrancarse la piel. Tenía que salir de ahí, necesitaba escapar. GD luchaba, movía sus brazos y piernas, mordía y escupía. El dolor era demasiado. Malditamente demasiado. 


—Sostén sus piernas. 


GD sintió sus piernas y brazos siendo detenidas con un fuerte agarre. —Déjenme, maldición. ¡Déjenme ir! Jodidos chupa penes, ¡déjenme ir!— Luchó contra las fuertes restricciones sin éxito, no cedían. GD cambió a rogar—. Por favor, duele. Solo una más, solo una más. Por favor. Lo prometo, solo una más. 


—No, bebé. Lucha. Tienes que luchar. 


—¡Jódete!— Renovó la lucha, gritaba con toda la fuerza de sus pulmones. Él seguía atrapado. Exhausto cayó de espaldas, cerró los ojos, jadeando. 


—¡El balde! 


GD se giró y vomitó antes de desmayarse. 


Fueron tres días difíciles. Tres días de vómitos, gritos, llanto, ruegos, luchas, maldiciones, temblores y sueño. T.O.P se sentía como un animal atropellado en el camino. 


Los Centinelas habían tomado turnos para ayudar a sostener a GD, llevar el balde y limpiarle la cara. T.O.P estaba en deuda con todos ellos. El apoyo moral le ayudó a manejar esto. 


En la tarde del tercer día GD finalmente abrió los ojos. 


—¿Dónde estoy? 


—A salvo. —T.O.P jaló a su pareja más cerca, pasando sus manos a través de su cabello y buscando signos de náusea o lucha. GD solo estaba acostado viéndose como si hubiera atravesado el fuego del infierno. 


—¿Quién eres? 


—T.O.P. Alguien que se preocupa por lo que te sucede. —La voz de su pareja era rasposa a causa de las incontables horas de gritar y vomitar. Cuando la náusea reapareciera, él lo atendería. Por ahora, solo lo sostenía.

 

—Duele. 


—Lo sé, bebé, lo sé. 




**Peanut gallery, coloquialmente localidades baratas en los teatros. El término se inició en los días del vodevil cuando en los asientos económicos se permitía comer cacahuates, ese público mostraba su inconformidad.


2 comentarios:

  1. Asddfgg al fin la espera valió la pena!!! Gracias!

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  2. No la tiene fácil, ninguno...esa adicción va a pasar factura en ambos...Pobre TOP seguro que está pasando por el mismos infierno que GD con la impotencia de no poder calmar el dolor en su pareja.

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