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sábado, 20 de abril de 2013

Desire and Lust Cap. 1


Capítulo 1. (M)


Al amanecer, YooChun, rey de las Ninfas, se desenredó de la desnuda, durmiente mujer a su lado… solamente para descubrir que sus piernas estaban entrelazadas con otras dos desnudas, durmientes mujeres.

Con una risita contenida, medio dormida, se dejó caer hacia atrás en la suavidad de la cama. Hilos negros de cabello femenino cayendo en cascada sobre sus hombros, sedosos mechones rojos flotaron sobre su estómago, entrelazándose hermosamente con otras trenzas rubias de mujer. Satisfacción tarareaba dentro de él.


Había únicamente cuatro féminas en la residencia y todas las cuatro eran deliciosamente humanas. Absolutamente sexual. Cautivante. Hace unas pocas semanas, justo después de que su ejército había tomado control de esta fortaleza, las mujeres habían entrado accidentalmente a través de un portal conduciéndolas desde el mundo de la superficie. Los Dioses deben haber estado sonriéndole la pasada tarde, porque tres de ellas habían encontrado el camino directo a su cama.

Sonrió lentamente y su mirada viajó sobre las saciadas bellezas durmiendo tan pacíficamente a su alrededor. Altas, voluptuosas y bañadas por el sol eran ellas, con rostros que van desde atrevidamente moreno hasta encantadoramente claro.

Como sea que ellas luzcan, no le importó. Simplemente, amaba a las mujeres. Amaba su poder sobre ellas y no estaba avergonzado de él. No estaba arrepentido. Gozaba, disfrutaba, saboreaba.

Devoraba.

Aunque ninguna en particular había sido nunca más que algo pasajero, había adorado cada exquisita pulgada de ellas. Sus dulces suavidades, sus gemidos entrecortados. Sus sabores decadentes. Él amaba la manera en que sus piernas se apretaban alrededor de su cintura (o cabeza) y dándole la bienvenida al paraíso, le permitían un suave desliz o una ruda embestida—lo que sea que le sucede para preferirlo al momento.

Mientras yacía ahí, la luz desenrolló sus largos delgados dedos desde el techo de cristal encima de él, acariciándolo todo, tocando y bañando a sus acompañantes en un haz de resplandeciente sombra y trémula iluminación. El deseo perfumó el aire, cercanamente palpable en sus cabezas. El calor irradió desde cada uno de los cuerpos femeninos, tejiendo un peligrosamente seductivo capullo alrededor de él.

Sí, él llevaba una dulce, dulce vida.

Las mujeres solamente tenían que mirar a YooChun para implorar por él. Oler su eróticamente seductiva esencia de Ninfo para disponerse ellas mismas a su placer. Escuchar su ronca, embriagante voz para desnudarse para él. Sentir una efímera caricia de la punta de sus dedos para hacer erupción, pico tras delicioso pico para rogar por más. No se jactaba de eso; era un simple hecho.

Justo entonces, la mujer con el cabello negro se movió y descansó su pequeña, delicada mano en su pecho. ¿Jessica? ¿Yoona? No estaba seguro de su nombre. No podía recordar ninguno de sus nombres realmente. Eran cuerpos, en una larga línea de bien complacidos cuerpos en los que había encontrado socorro; mujeres que habían elegido ansiosamente permitirle dentro.

“YooChun” La de cabeza oscura jadeó, una exquisita plegaria. Su expresión siendo suave por el despertar, pero su mano empezó un lento deslizamiento hacia abajo y envolvió su miembro, acariciando arriba y abajo, despertándolo de su adormecimiento.

Sin escatimar en ella una mirada, se agachó y apretó la palma de ella a la suya, deteniendo su movimiento y acercando sus dedos a sus labios para un casto beso. Ella se estremeció y sintió sus pezones endurecer contra el costado de él.

“No esta mañana, dulzura.” Él dijo, hablando en su lengua nativa. Había tomado el completo largo de las últimas dos semanas, pero finalmente había dominado el extrañamente fluido idioma de ella. Una vez que se lo imaginó, era como si alguna parte de él siempre lo hubiera sabido. “En unos pocos momentos debo estar en mi camino. Me necesitan en otra parte.”

Tanto como él amaría quedarse y perderse en otra hora (o dos) de tan delicioso libertinaje, sus hombres aguardaban por él en la arena de entrenamiento. Ahí, él les ayudaría a afilar sus habilidades con la espada y a desvanecer la frustración que les azota tan fieramente todos estos muchos días. Con optimismo sus siempre-presentes necesidades carnales serían olvidadas mientras se preparan para la guerra que él sabía, esperaba en el horizonte.

Guerra. Suspiró. Desde que su ejército conquistó este castillo y lo robó de los dragones--- dragones ya debilitados de una batalla previa contra los humanos--- la guerra había sido inevitable. Lo aceptó. Pero ahora, sus hombres estaban debilitados. No de la batalla, sin embargo.  Ellos estaban débiles de la falta de sexo. Y eso era inaceptable.

El contacto sexual ayudaba a sus mentes y cuerpos a reciclar energía. Esa era la manera de las ninfas. Tal vez debió haber traído ninfas femeninas con ellos a este palacio. Pero para mantenerles a salvo, les había obligado a quedarse atrás. No había anticipado estar separados de ellas por tanto.

Desde que la batalla inicial había terminado, había convocado sus mujeres aquí. Desafortunadamente no habían llegado y no había rastros de ellas en las interiores o exteriores ciudades. La preocupación creció en él diariamente. Había enviado un batallón de hombres a buscarlas--- con la orden de matar a cualquiera que haya podido herirlas. Ay de sus enemigos, la ira de un ninfo era algo terrible.

A pesar de su preocupación, no dudaría que las mujeres--- quienes necesitan sexo tan desesperadamente como los hombres--- habían tropezado con un grupo de hombres  y todavía no terminan su orgía. Eso no ayudaría a sus hombres,  de todos modos.

“Hmm… te sientes bien.” La mujer de cabello oscuro a su lado suspiró. “Estando cerca de ti y mejor que haciendo el amor con cualquier otro hombre.”

“Lo sé, dulzura.” YooChun pronunció distraídamente.

Sin un fin a la vista de la abstinencia de su ejército, debe haber sentido culpa por sus excesos la noche anterior. Y habría sentido culpa si hubiera sido el que convocó a las mujeres aquí.  Pero ellas lo habían seguido, rasgando sus ropas y trazando con sus lenguas cada pulgada de su carne antes de que pusiera un pie en la habitación.

Realmente, él había intentado despegárselas y mandarlas a sus hombres, pero ellas lo atacaron todo en lo más difícil. ¿Qué más pudo haber hecho excepto rendirse? Cualquier otro hombre --- con una totalmente funcional polla, eso es--- habría hecho lo mismo.

Tal vez, después de la sesión de entrenamiento, sugeriría una vez más que estos bocados deliciosos encontraran otros amantes.

“Sé que tienes que irte… pero estoy agonizando por tocarte, YooChun.” Negras pestañas revolotearon tímidamente y la mujer de cabello negro frunció sus labios en una mueca enfurruñada. Bajó su codo, poniendo sus exuberantes pechos en su directa línea de visión. “No me digas no.” Suplicó, trazando con la punta de su dedo alrededor de su tetilla. “Cuidaste tan bien de mí la noche pasada. Déjame cuidar de ti ahora.”

En su otro lado, sus otras acompañantes se movieron.

“Mmm…” la de rizos de fuego suspiró. “… días”

La otra se estiró como un gatito satisfecho, pronunciando un bajo, ronco ronroneo. Mientras avanzaba a una posición sentada, sus desaliñados cabellos dorados cayeron en sus hombros. Cuando lo miró, sonrió lentamente, seductivamente. “Buenos días” arrastró las palabras, el sueño pegado a su voz.

“Estuviste asombroso” La pelirroja dijo, sus pálidos ojos azules se abrieron con rememorada satisfacción.

“Como tú estuviste…  dulzura.” Otra vez trató de recordar su nombre, pero no pudo. Se encogió de hombros, no era tan importante de cualquier manera. Todas eran dulzura para él. “La mañana ha llegado y es hora para que cada uno emprenda sus deberes.”

“No nos eches. No todavía.” La de cabello oscuro dijo. Su cálida respiración abanicó su oído antes de que su lengua saliera y trazara la curva de su mejilla izquierda. “Déjanos tener otra---” besó su quijada “---probada de---” mordisqueó su cuello “---ti.”

Tres conjuntos de manos y pechos estaban súbitamente alrededor de él. Calientes, ávidas bocas le succionaban. Húmedos, necesitados núcleos femeninos se frotaban contra él. La esencia de un nuevo deseo emanaba desde la cama, envolviéndolo.

“Sólo estando cerca de ti me hace desesperar por venir.” Una jadeó.

“Tú siempre sabes lo que quiero, incluso antes de que yo sepa.” Otra exhaló. “No puede tener suficiente de ti.” “Soy adicta a ti.” La tercera respiró. “Moriré sin ti.”

Gemidos y llantos de placer hicieron eco en sus oídos, la insaciable lujuria de las mujeres las hacía desenfrenadas por su toque. Un fiero fuego se encendió en su propia sangre, fortaleciéndolo como solamente el sexo podía. A veces, cuando la necesidad llegaba a él, era reducido a un estado animal, tomando a sus amantes con una salvaje intensidad mejor adecuada para el campo de batalla.

Ahora era una de esas veces.

Con un gruñido, abrió su boca y aceptó el beso de alguna, sus manos enredándose en el cabello y en la dulcemente perfumada piel. Tal vez se uniría a sus hombres para el almuerzo…

~°~°~°~°~°~

CLANG! WHOOSH! CLANG!

Sudor corría por el desnudo pecho de YooChun, viajando por los músculos tensos, acumulándose en su ombligo, mientras oscilaba su espada, golpeando el pesado metal en el arma levantada de su oponente.

KyuHyun se tambaleó hacia atrás y cayó sobre su trasero, arrojando suciedad por todos lados. Algo de ello, roció las recientemente botas pulidas de YooChun.

“¡Arriba! Hombre…”  Ordenó cuando KyuHyun se mantuvo indefenso.
“¡No puedo!” Su amigo jadeó.

YooChun frunció el ceño. Esa era la cuarta vez que KyuHyun había golpeado el suelo durante su sesión de entrenamiento y ellos solamente habían estado practicando por una hora. Usualmente tan leal y poderoso como YooChun mismo, la debilidad de KyuHyun hoy era desconcertante.

La culpa que había logrado negar más temprano, rugió a la vida. El debió haber enviado a las mujeres en su camino la tarde anterior, debió haberlas resistido más determinadamente esta mañana. Mientras él era más fuerte, estos endurecidos guerreros eran reducidos a esto.

“¡Maldita sea!!” KyuHyun murmuró, su voz tensa. Todavía permanecía en el suelo, su cabeza inclinada y sostenida en sus manos levantadas, cabello dorado escudaba sus ojos. “No estoy seguro cuánto más pueda soportar así.”

“¿Qué sobre el resto de ustedes?” YooChun hundió la punta de su espada en la arena, una punta que había sido formada y afilada en la imagen de un alargado y letal cráneo; una punta que infligía irreparable daño. La había acertadamente llamado LA CALAVERA.

Su mirada viajó por las filas de su ejército. Algunos estaban sentados en un banco afilando sus cuchillas mientras otros se inclinaban sobre una pared de piedra plateado-blanca, expresiones perdidas, muy alejados. Solamente KangIn apareció listo para algo más que una siesta. Y solamente KangIn le prestó el mínimo de atención.

Bueno, eso no era del todo verdad. SiWon estaba encorvado, sus codos descansando en sus rodillas, su cabeza inclinada a un lado mientras miraba hacia YooChun con innegables destellos de furia sus ojos.

¿Qué estaba molestando a su primo ahora? “Alinéense”, YooChun ordenó al grupo entero “¡Ahora!” La agudeza de su tono finalmente atrajo su atención.

Lentamente se encaminaron en una torpe línea, solamente unos pocos de ellos trataron de aparecer alertas. Su ceño se profundizó. Ellos eran altos y bien constituidos, sus hombres, con piel bronceada y perfectamente modelados rasgos. La fuerza de su belleza a veces hacía llorar a mujeres adultas. Pero ahorita ellos lucían líneas de tensión alrededor de sus ojos y bocas, puños temblorosos y piernas inestables.

“Les necesito fuertes y capaces, pero están tan débiles como bebés, cada uno de ustedes.” En cualquier momento YunHo, rey de los dragones, descubriría que YooChun había tomado este palacio, derrotando a todos dentro, y atacaría. Cuán rápido caerían estos guerreros si fueran retados hoy. Apretó los puños a sus lados. La derrota no era algo que él permitía. Jamás. No, él mejor moriría. Un guerrero gana. Siempre. Sin excepciones.

KyuHyun suspiró y fregó una mano por su rostro, su expresión siniestra. “Necesitamos sexo, YooChun, y lo necesitamos ahora.”

“Lo sé.” Desafortunadamente, las tres exhaustas humanas durmiendo en su cama no serían capaces de manejar toda esta lujuria-hambre de los ninfos una vez.

Podía mandar un puñado de soldados a la Ciudad Exterior para capturar sirenas; una raza de mujeres que se deleitaban con el sexo tanto como las ninfas hacían. ¿Mujeres peligrosas? ¡Sí! Mujeres quienes atraían, seducían y mataban. Bueno, trataban de matar. Pero era maravillosamente satisfactorio hacerlas caer, completamente valen el riesgo.

Sin embargo, las pocas veces que sus hombres habían entrado en la ciudad en estas pasadas semanas, mujeres de todas las razas habían permanecido bien escondidas, evitando a los ninfos como si fueran horribles, apestosos demonios. Ninguna quería encontrarse esclavizada a la oscura, sexual hambre de los ninfos, perdiendo toda su identidad, deseando solamente complacer a su amante. Un inevitable resultado. Incluso para compañeras. Estas mujeres, de quien sea que pasaron a ser, donde sea que pasen a ser encontradas, serán atesoradas, pero todavía estaban esclavizadas.

“Puedo oler las humanas en ti, eso está haciendo mi propia necesidad más intensa.” NickHun dijo. Con su cabello obsidiana, divinos rasgos y malicioso sentido del humor, mujeres de todas razas acudían en masa hacia él. No había nada travieso en él ahora, sin embargo. Él irradiaba celos y resentimiento. “Te mataría si tuviera la fuerza.”

Más culpa se extendió por YooChun. Él tenía que hacer esto bien. Tanto como odiaba admitirlo, había solamente una solución a este predicamento.

“¿Todavía desean viajar a través del portal?” Preguntó, preparando sus brazos tras su espalda. Desde el descubrimiento de la extraña, poza vertical en las cavernas debajo de este palacio; la misma poza que las mujeres habían utilizado para viajar del mundo de la superficie a Mirotic; sus hombres habían rogado penetrarla que ya había perdido la cuenta. Cada vez, su respuesta había sido la misma: ¿Dioses? ¡No! Su amigo Seunghyun, rey de los vampiros, le había dicho que las criaturas de Mirotic no podían sobrevivir en la superficie por largos periodos de tiempo.

Además, necesitaba sus hombres aquí, listos para pelear y defenderse. Pero débiles como estaban ahora, no obtendrían una victoria sobre un grifo persiguiendo su cola, mucho menos un brutalmente salvaje respira-fuego.

Si había la oportunidad de que pudieran encontrar más mujeres humanas, viajar a la superficie valía el riesgo, se dio cuenta.

“¿Bien?” dijo

Casi todos sus hombres sonrieron y se cerraron alrededor de él. Un coro de “Sí” explotó de sus bocas. Solamente KangIn permaneció quieto, pero entonces, él no tenía necesidad de visitar la superficie. Él había sido emparejado a la cuarta mujer humana en la residencia.

Emparejado. YooChun trató de no encogerse. Cuando un ninfo se emparejaba, se emparejaba de por vida. No importa su edad, no importan sus circunstancias, cuando encontraba la mujer destinada a vivir a su lado, su cuerpo no imploraría por otra; su corazón latiría solamente por una. La única. Le había sido dicho que un ninfo reconocería a esta “única” en el momento que sintiera su aroma, en cambio, ella le reconocería, eligiéndole por encima de los demás.

YooChun, también cómo muchos de sus hombres, vivía con miedo de encontrar a su pareja, durante demasiado disfrutó bien su libertad. Él no se podía imaginar desando a una sola mujer. Él no podía imaginar una mujer siendo capaz de mantener su interés y saciar todas sus pasiones por más de una simple noche.

Tal vez no estaba destinado a tomar pareja. Un hombre podía esperar, de cualquier manera.

“¿Viajaremos a través del portal?” Alguien preguntó cortando sus pensamientos.

“Sí” extendió sus brazos rindiéndose. “Por fin, mis amigos, yo cedo.”

“¿Qué tan pronto podemos marcharnos?” KyuHyun.

“Gracias, gran Rey” ChangMin

“Dioses, mi polla necesita algo de atención femenina” Nickhun

Alivio goteaba de sus voces, ya la lujuria quema al rojo vivo en sus ojos, fortaleciéndolos. No los culpaba por su impaciencia por dejar el palacio. Habría estado reducido a una rugiente bestia si hubiera sido forzado a ir sin la dulzura de una mujer por tanto como ellos habían. Pero eso era algo que él, como Rey, nunca había tenido que soportar. Y nunca tendría que soportar, estaba seguro.

Su encanto carnal era más grande que el de cualquier otro, ninguna mujer podía resistírsele. Un hecho que sus hombres habían aceptado desde hace mucho--- y él mismo lo había disfrutado. “Muchos de ustedes tendrán que permanecer aquí, resguardando el palacio.” Les informó. “Y esos quienes van, no pueden permanecer mucho tiempo. No más que una hora, tal vez dos. Traeremos tantas como podamos, entonces se decide quién recibe a quién.”

“Debimos habernos ido hace días.” SiWon refunfuñó.

YooChun eligió ignorarlo. Sabía que la frustración hablaba por su primo.

“¿Por qué necesitamos regresar tan rápidamente?” Nickhun preguntó, frunciendo el ceño en respuesta. “Quiero disfrutar de un amante o dos antes de regresar a casa.”

“Sabemos nada de la superficie, su gente o sus armas, pero más que eso, no sabemos cuando los dragones nos atacarán. Debemos ir, tomar las mujeres que queramos y regresar rápidamente.”

Las cejas arena de KyuHyun se arquearon “¿Nosotros?”

“Les guiaré, por supuesto.” No enviaría a sus hombres a un territorio inexplorado sin él. “Pero no se preocupen, no tomaré a ninguna mujer para mí mismo. Las tres felizmente satisfechas y durmientes mujeres en mi habitación me proveen de suficiente estimulación para mí.” Por ahora. “Dejaré el reclamo para ustedes.”

3 comentarios:

  1. Todos son unos ninfomanos pervertidos!
    Yoochun... en verdad eres un caso e.e
    Espero que cuando conoscas a Junsu, a él se le ponga flácida por verte xD
    Ya me imagino cómo será con el YunJae!!! ><

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  2. wa chun eres un pervertido .. caleton... pero se que cuando veas al nalgon se te quitara eso^^

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  3. UUUUFFF ESTE ES MI PRIMER FIC EN ESTE GENERO Y CREO QUE SI NO DIGO ESTO ME VIY A MORIR. " odiooooo a Jessicaaa¡¡¡¡y quiero matar a la tal Yoona(>.<) Lo bueno de esto es que som x cero a la izquierda para mi Chunie.wooo amo a mi Ninfo no puedo esperar a que Chunnie se tope coN Junsu y le ponga en predicamento jajak

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