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martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 15

Capítulo 15.

SU PROPIA MUJER quería que permaneciera lejos de ella tanto que había sostenido un arma contra él, YooChun pensó mientras irrumpía en el comedor. “Mi propia pareja,” Él gruñó. “Rehusándose a complacerme. Negándose a dejarme complacerla.”

Tristemente, él no sabía qué hacer sobre la situación.


Excepto, tal vez, beberse en el olvido.

Se detuvo abruptamente cuando vio a ChangMin en la mesa, un diferente tarro en cada mano. El hombre ya tenía rojos, cristalinos ojos y estaba tambaleándose en su silla.

ChangMin era joven, casi cien años de edad. Un bebé, realmente, comparado a los seiscientos de YooChun. ChangMin era un fuerte guerrero, sin embargo, y rápido con sus pies. Él no vacilaba en entregar un golpe de muerte a sus enemigos. De hecho, si un enemigo necesitaba tortura, ChangMin sería voluntario para el trabajo.

Buen hombre, ese.

Sin embargo, ChangMin era impulsivo, guiado por sus emociones. Tal vez él era de esa manera porque su padre había sido formal, un seguidor de las reglas en extremo. Nunca desviándose. Como el propio padre de YooChun. Ninguno de ellos quería terminar como sus mayores. Ambos hombres habían muerto batallando contra demonios. Demonios que habían clamado ser aliados, solamente para cambiar de opinión durante una plática de paz y masacrado cada ninfo presente.

Tal era la manera de los demonios. YooChun, por supuesto, había reunido los hombres, jóvenes que habían sido, y atacó su campamento el mismo día siguiente. Mucha sangre había sido derramada durante la subsiguiente batalla. Sangre de demonio. Había sido su primera victoria—la primera de muchas.

¿Dónde estaba su victoria ahora? Él podía vencer un arma de demonios, pero no un pequeño manojo de una mujer. “Mujeres.” ChangMin refunfuñó.

“Mujeres.” YooChun estaba de acuerdo. Se dejó caer junto al guerrero y tomó uno de los tarros solamente la mitad del líquido permanecía. Él agotó el contenido de un trago. Desafortunadamente, no encontró consuelo en el río ardiendo en su estómago.

“Mi compañera de cama no me desea.” ChangMin dijo amargamente. “¿Cómo es posible? Soy un ninfo.”

“Como yo. Soy el rey. Yo gobierno este lugar. Mi palabra es ley.”

“Tal vez… tal vez a KiBum solamente le gustan otras mujeres.”

“¡Já! Su preferencia sexual no importa. A todas las mujeres les gustan los ninfos. Ellas nos adoran.”

Los hombros de ChangMin se desplomaron. “No la entiendo. Ella realmente me teme. Me teme, como si fuera un monstruo que solamente quiere herirla. Nunca he herido a una mujer. Jamás. Todas las mujeres me adoran. Me desean.” Él suspiró pesadamente.

“¿Por qué te estás quejando? Tu mujer no te sostuvo una espada.” YooChun confiscó el otro tarro y lo agotó. “Además, KiBum no es tu pareja. ¿Por qué no encuentras otra amante?” Oh, él pudiera tomar su propio consejo. Debería encontrar a otra desde que JunSu no lo quería.

No, eso no era verdad. Ella lo desea. Él había visto el deseo en sus ojos, lo escuchó en su voz, visto en la manera en que sus pezones se moldeaban. Ella sólo no quería quererlo, y así peleaba con él cada paso del camino.

Su beso, sin embargo…

Ella había explotado, vuelto a la vida. Una chispa viviente. Ella no había escondido su deseo entonces. Ella se había revelado en él. Su cuerpo había ardido por el suyo, desesperada por él para saciar la necesidad aparentemente imparable.

¿Por qué no encuentras otra? Derivó de nuevo en su mente. Sus manos se cerraron alrededor los tarros vacíos, y él los golpeó encima de la mesa. No quería otra mujer. No podía soportar el pensamiento de tener otra en su cama, realmente. Sus brazos ansiaban a JunSu. Sus piernas ansiaban a JunSu. Su polla ansiaba a JunSu. JunSu exudaba una esencia especial y cada parte de él reconocía a otras mujeres como imitaciones. Impostoras.

JunSu lo había envuelto en una terrible y maravillosa y odiada y amada… lujuria. Consumiente Lujuria. ¿Cómo podía ganarle? Ella dijo que ansiaba su hogar y su trabajo. Bueno, él no podía darle el primero, pero podía darle el segundo. Anti-tarjetas, ella dijo. Le gustaba escribir, ella dijo. La primera cosa en la mañana llevaría lienzos y piedras de escritura.

¿Derretiría eso su resistencia?

Solamente podía esperar.

Además de ganar sus afectos, él quería conocer todo sobre ella. Su pasado, su presente, su futuro. ¿Qué la hizo ser la mujer que era? Mientras él quería derribar sus defensas al piso, sólo labrar a través de ellos, él sospechaba que ella necesitaría gentil galanteo. Él suspiró.

“… no puedo encontrarlas.” ChangMin dijo.

“Lo siento. Estaba pensando en JunSu. ¿Qué dijiste?”

Frunciendo el ceño, ChangMin arrancó una miga de la mesa y la arrojó a un lado. “Las únicas mujeres sin amantes son las tres mujeres de la superficie quienes llegaron primero. No puedo encontrarlas y créeme, he buscado.”

“Están aquí alrededor, en algún lugar.” Él frotó su quijada. “Se mostrarán en algún momento, estoy seguro. Puedes reclamar una y darle tu moza de cabello negro a otro guerrero.”

“Mujeres.” ChangMin dijo otra vez. Se levantó, miró hacia las cocinas y regresó con una brazada de tarros enjoyados. “Mujeres.” YooChun acordó. Él rápidamente agotó uno de los dos tarros, el contenido no ardía más. “Le he dicho a JunSu cuánto placer puedo darle, pero ella no escucha.”

“Tal vez necesite oír unos pocos testimonios de tus antiguas amantes.”

Él parpadeó. En su presente estado, eso no parecía tan mala idea. Ella podía asumir que su profesión era nada más que orgullo, pero ella tendría que creer a las mujeres quienes realmente experimentaron la dicha de su contacto. ¿No lo haría? Nada más la había convencido.

“No creo que a KiBum le importarían testimonios.” La voz de ChangMin estaba arrastrando un poco las palabras. “Creo que ella todavía me temería.” Él Gruñó. “No las necesitamos.”

“No las necesitamos.” YooChun repitió, levantando todavía otro tarro. Pero la declaración le supo tonta en su boca. Su supervivencia dependía de JunSu, así que sí, la necesitaba.

“Me estoy volviendo débil como un bebé.” ChangMin admitió. “Anteriormente, me tropecé y caí en el pasillo como un torpe dragón recién nacido.”

“Los dioses seguramente nos maldijeron cuando nos ligaron al sexo.”

“Antes de venir aquí, habría dicho que nos bendijeron. Habría dicho que éramos obviamente sus favoritos.”

Ninguno de ellos tenía esa ilusión en el momento.

“Mucho más tiempo,” ChangMin añadió, “Y ni siquiera auto-complacerme me ayudará.”

“¿Nuestras mujeres no saben que tenemos necesidades?”

Por un largo rato, ningún hombre habló. ChangMin finalmente dijo, “No creo que quiera encontrar mi pareja. Tal vez vagaré por todo Mirotic, sirviendo a cada mujer que encuentre.”

“El peligro en eso, mi amigo, es que muchas mujeres se convertirán en tus esclavas. Y desde que no habrá ningún otro ninfo contigo, tú tendrás que ver sus necesidades. Todas sus necesidades por ti mismo. Ellas se volverán resentidas del tiempo que pases con las otras; y si dejan atrás a un enamorado despreciado, ese enamorado te cazará por venganza.”

ChangMin lo miró. “Gracias por destruir mis sueños.” Dijo secamente.

“De nada.”

“La pareja humana de KangIn no le está dando problemas. ¿Por qué es eso, qué crees? ¿Qué está haciendo que nosotros no?”

YooChun enlazó sus dedos detrás de su cuello y se echó hacia atrás, echando sus ojos al techo. Él parpadeó en sorpresa. Dos sirenas tenían sus pechos, manos y caras presionadas al cristal, mirando hacia abajo a él y ChangMin.

Cuando se dieron cuenta de que él las había visto, sonrieron lindamente y agitaron la mano. Él regresó el saludo, pero estaba gruñendo por dentro. Se apretó el puente de su nariz; un gesto que había captado a JunSu haciendo a veces. Estas chicas lo querían, le habrían dado la bienvenida ansiosamente si lo pedía (e incluso si no) ¿Lo haría JunSu?

ChangMin golpeó su brazo para ganar su atención “¿No tienes una respuesta?”

“He olvidado tu pregunta.” Él dijo, apartando la mirada de las sirenas. “Lo siento.”

“Estás distraído.” Una declaración, no una pregunta.

“Sí.”

“Deseo saber por qué la pareja humana de KangIn no le da problemas.”

A YooChun, también, le habría gustado saber la respuesta a eso. Se imaginó la mujer en cuestión. Era un tímido pajarito. Simple, todavía poseyendo un deliciosamente relleno cuerpo hecho para las manos de un hombre. Ella no había puesto pelea alguna. Había simplemente dado una mirada a KangIn y se ofreció a sí misma a él.

Después se imaginó a JunSu, quien quería que el mundo pensara de ella como ártica e intocable. Quien no hablaría de su familia. Cuya belleza lo cegó a todo lo demás. “Tal vez nuestras mujeres tienen secretos; tristes, dolorosos secretos. Secretos que les permiten mantenerse alejadas de nosotros y permanecer indiferentes.”

Él sabía que JunSu tenía secretos.

Descubrirlos se estaba convirtiendo en una obsesión. Una necesidad. Como respirar. Como el sexo. Si ella otra vez se negaba a él, bueno, podría ser reducido a manejarla con bebida. De una manera u otra, él aprendería la verdad sobre ella.

Ella le diría cada detalle de su vida. Y en la narración, tal vez encontraría la llave para suavizarla y ganar su corazón.

ChangMin tiró una mano a través de su cabello oscuro, y las cuentas sonaron juntas. “Trataré y adivinaré los secretos de KiBum, y veré si ella me tendrá después.” Él dijo repitiendo los pensamientos de YooChun. “Este… trabajar para ganar a una mujer. No es divertido.”

“¡No!”

“He aprendido que no me gustan los retos.”

“Como lo he hecho.”

“¡Mujeres!” ChangMin gruñó.

“¡Mujeres!” YooChun agregó.

Ellos chocaron sus tarros y bebieron profundamente.

~°~°~°~°~

JUNSU YACÍA EN LA CAMA preguntándose dónde YooChun estaba, ¿Qué estaba haciendo? ¿Con quien lo estaba haciendo? ¿Estaba él con otra mujer?

Había estado excitado cuando la dejó. Dolorosamente, totalmente excitado. Él profesaba que no quería mujer excepto a ella, pero los hombres frecuentemente cambiaban sus opiniones. Especialmente cuando estaban excitados y una mujer les dijo que no.

Ella arrugó la sábana de seda en sus manos. Estaba molesta con ella misma. Desde que YooChun salió furioso, ella no había intentado escapar. No, ella se había bañado. Ella había pensado en YooChun. Ella se había probado las bonitas togas en el closet. Ella había pensado en YooChun. Ella se había acostado para una siesta.

Ella había querido a YooChun.

Lo había… extrañado.

Ella soñó con él cuando cerró sus ojos y lo deseó cuando los abrió. No había escape del atractivo del hombre.

El día había pasado. La noche había llegado e ido, y la mañana había una vez más aparecido. Ninguno le había ofrecido ningún alivio. Hoy ella decidió, iba a ir a casa. No podía haber más prórroga. No más distracciones. Había llegado tan cerca, demasiado maldito cerca, para rendirse y despojarse por él. Permitirle a YooChun tomarla--- en cuerpo y alma. Él era peligroso. Demasiado potente.

“¡Ven!”

JunSu casi salta de su piel, sobresaltada como estaba por su voz. Lentamente se sentó, temiendo –anticipando- lo que había visto. Su corazón saltó dentro de su pecho al momento que lo vio. Él estaba parado en la puerta, sosteniendo la cortina fuera del camino. Estaba totalmente masculino, puro sexo. Él usaba pantalones negros y una camisa negra que se ataba en el cuello, y su cabello estaba completamente en desorden

“¡Ven!” Él repitió. Nohabía indicio de emoción en su tono. Sus ojos estaban tensos, su boca adelgazada en… ¿Disgusto? ¿Dolor? Levantó su mano y la señaló con sus dedos.

“¿Por qué?” permaneciendo en su lugar, vacilante, ella digitó los finales de su aún húmedo cabello. “¿Dónde me estás llevando?”

Él otra vez señaló con sus dedos. “No voy a saltar sobre ti, si eso es lo que temes.” Cuán distante él estaba, tan diferente a su usual yo.

¿Se había ya rendido con ella? ¿Ahora planeaba llevarla de regreso a la superficie? Desilusión la sacudió. ¡Deberías estar emocionada, tú gran tonta!

Ella tragó saliva, pero se levantó y caminó a él. Ella apretó la mano que él le ofrecía. Él inmediatamente giró y tiró de ella a través del corredor. “¿Qué está pasando?” Ella preguntó.

“Debo practicar con mis hombres. Para asegurarme que no causarás maldades mientras estoy ocupado, te quedarás en una habitación con otras mujeres.”

“Oh.” Él no estaba llevándola de regreso, y ella estaba molesta por eso; realmente lo estaba.

Unos pocos minutos después llegaron a la habitación en cuestión. Ella no pronunció una simple protesta, incluso aunque ella no quería pasar tiempo con las mujeres enfermas de amor, locas por el sexo de la boda de su madre. Bueno, siempre puedes usar el tiempo lejos de YooChun para escapar. Como enloquecidamente planeabas.

¡Sí! Eso es exactamente lo que haría. No más suspirar por YooChun. No más locos pensamientos sobre quedarse.

Muchos hombres permanecían haciendo guardia en la entrada. Uno sostenía un bulto de papel y delgadas, coloridas rocas. YooChun los recogió y se los entregó a ella. “Creí que quizás disfrutarías escribiendo algo de tus anti-tarjetas.”

Un momento pasó antes que sus palabras se registraron y la boca de ella se abrió. Con manos temblorosas, ella apretó el bulto. Cuán… dulce. Él había reunido esto por ella. Su estómago se tensó con muchas diferentes emociones; emociones que no quería nombrar. Él no había ido por la ruta fácil y le dio flores y dulces. No, él había buscado por algo que ella amaba, algo específico para ella.

“Gracias.” Ella dijo suavemente.

“Mi placer.” Él dijo con voz brusca. Él giró a los hombres, diciendo. “Quiero dos guardias… ¡No! cuatro guardias apostados en esta puerta todo el tiempo. Nadie entra o deja sin mi permiso. ¿Entendido?”

Cada [uno] de los guerreros asintió.

YooChun giró de Nuevo a ella. “Debo irme…”

Sus ojos se encontraron, y ella peleó contra la urgencia de levantarse en las puntas de sus pies y respirar en su esencia, absorber su fuerza. Bésame, ella silenciosamente suplicó, odiándose por el deseo pero incapaz de pararlo. Al final, él no lo hizo. Él sostuvo la cortina y le dio un gentil empuje dentro de la habitación.

“Hasta después.” Ella lo escuchó murmurar. Y entonces él se había ido.


1 comentario:

  1. Jajaja este YooMin en puntos edrios jajaj lo dicho ChangMin es un encanto de niños perverson y tiernamente cruel. AY Junsu hago esaxtamebte lo que tu en ese lapsus de ausencias Yoochunescas. OK CHUNNIE VAS BIEN YA CAAASIIII YA CASI.

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