Advertencia

Hola, Bienvenidas al Blog NOT ALLOWED
Como su nombre hace referencia, aquí tengo historias
que no me permitieron o no he obtenido el permiso
para traducir pero que de cualquier manera hice y no
era justo no compartirlas.
Queda ESTRICTAMENTE PROHIBIDO sacar
las historias de este blog o este se borrará.
Les pido su colaboración y discreción.
Muchas gracias.

martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 21

Capítulo 21.

JUNSU ESTUDIÓ a las otras mujeres encerradas dentro de la celda. Por supuesto, ellas eran las mismas quienes habían sido encerradas dentro del cuarto de entretenimiento con ella. Ellas no parecían pensar sobre la actual situación y estaban, de hecho, platicando amigablemente unas con otras.

¿Cómo podían posiblemente ser del mismo planeta que ella? Dios, qué pesadilla. ¿Estaba KiBum aquí? JunSu realmente necesitaba una aliada. Alguien para compartirle sus preocupaciones, alguien para mantenerla calmada. “KiBum.” Ella llamó.


La chica hizo a hombros su camino a través de la espesa multitud. “Aquí.”

“Gracias a Dios.” JunSu la jaló hasta la esquina más cercana. “¿Cómo estas? ¿ChangMin te castigó por tratar de escapar?”

“Escapar.” La llamada Sunny gruñó. Ella se inclinó contra una de las barras laterales. “Por favor, dime que ustedes dos van a tratar de escapar otra vez. Al menos, no ahora. ¿No sabes que se supone que esperes hasta que todos estén durmiendo, entonces huyes? Así es como lo hacen en todas la películas.”

“Y todavía no entiendo por qué habías de querer escapar de YooChun.” La chica de cabello oscuro quien había dejado la habitación de YooChun esa primera noche caminó hacia ella, descaradamente uniéndose a la conversación. “Él es asombroso.”

Sí, él era, JunSu pensó, sus manos haciendo puños a sus costados mientras los celos la atravesaban.

“Yo todavía sueño con él,” la mujer añadió, suspirando soñadoramente. “¿Ha hablado de mí? Soy YooNa, por cierto.”

Los dientes de JunSu rechinaron mientras imágenes de YooChun y YooNa –desnudos y tensos—consumían su mente. Esta cosa de los celos era nueva para ella, y no sabía exactamente cómo lidiar con ella. “No. Él no te ha mencionado.”

“Oh.” Los hombros de YooNa se hundieron con desilusión. “Con esperanzas, él se cansará de ti pronto. Yo realmente, realmente, realmente lo quiero de vuelta.”

“¿Qué te hace pensar que se cansará de mí absolutamente?” Ella replicó. Odiaba que ese miedo la poseyera. ¿Cuánto tiempo YooChun permanecería interesado en ella? ¿Cuánto tiempo hasta que sus ojos empezaran a vagar en busca de alguien más? ¿Alguien más dulce y más dócil?

YooNa se encogió de hombros. “Trataste de escapar de él. No puedo ver que ese comportamiento lo atraiga por mucho tiempo. Te doy una semana, dos a lo mucho.”

JunSu dio un paso hacia adelante, manos cerradas, lista para atacar. KiBum la tomó de un brazo, una silenciosa orden para detenerse. “No se necesitan herramientas para remendar, YooNa,” Su amiga dijo roncamente.

Exhalando una profunda respiración, JunSu se alejó de la zorra en cuestión. Ella quería salir de esta celda, alejarse de esas mujeres. Quería ir a casa, estar sola –excepto que el pensamiento la dejaba con un vacío doloroso en su pecho.

El grupo comenzó a platicar de nuevo sobre la llegada de un nuevo ninfo, uno más atractivo que cualquiera de los otros, incluyendo a YooChun. Aparentemente a este ninfo le gustaba hacer preguntas y podía llevar a las mujeres al clímax solamente con una mirada. Después de un rato, JunSu desconectó el parloteo. Furia hervía como una bomba activada en su sangre, la detonación asegurada.

Si se quedaba aquí, esta era la vida que tendría. Estaría atrapada en una celda cada vez que la guerra amenazaba. Un día, sería olvidada por YooChun, sólo otra de sus conquistas. Y todo el tiempo imploraría por él porque había despertado deseos que ella había creído sepultados.

¿Qué haría cuando él se cansara de ella? Él había dicho que no lo haría, pero no podía predecir el futuro. Otra mujer podía un día cautivar sus ojos. Él era un ninfo, después de todo, y eso era parte de su maldición.

No puedo dejarlo botarme.

Todos los que ella había llegado a amar alguna vez la habían abandonado o bien la habían abandonado o la desilusionaron. Ninguno se quedaba cerca. Nadie quería que las relaciones funcionaran. Ella sabía eso. Además sabía que si ella no amaba, entonces no saldría herida cuando todo se desmoronara.

Todavía aquí estaba ella, cayendo por YooChun y dándole más de ella misma de lo que había dado jamás a otro. Sus primeros instintos habían sido correctos. Ella necesitaba dejarlo.

Determinada, encaró a KiBum. “Esta es nuestra mejor oportunidad de escapar.” Ella murmuró. El dolor que había brotado en su pecho, justo hace un ratito se intensificó dramáticamente. Ignorándolo, ella se inclinó hacia adelante y enredó sus dedos alrededor de las barras. “¿Estás conmigo?”

Indecisión jugaba sobre los rasgos de KiBum. Ella mordió su labio inferior y retorcía sus manos. Finalmente asintió, la acción vacilante.

Las barras eran gruesas y azules, brillantes, del ancho de un bate de béisbol, y calientes al contacto. No lo suficiente para ampollar, pero suficiente para quemar. Ella las sacudió, o trató al menos. No se movieron.

“¿Sabes cómo YooChun convirtió las barras en niebla?” Mientras hablaba trataba de sacudirlas otra vez.

KiBum sacudió su cabeza.

JunSu reprodujo el beso de despedida que YooChun le dio en su mente. Sus labios habían encontrado los suyos y él retrocedió en las barras. Solamente que las barras no habían estado ahí. Ellas habían--¿qué? ¿Desaparecido? Sus ojos se abrieron. Tal vez había. Tal vez un toque de afuera era requerido. YooChun no había presionado un botón o usado una llave. Sus guardias habían simplemente tocado las barras luminosas y se habían desvanecido.

Ella tenía que conseguir que uno de los guardias entrara a la celda. “¡Lo tengo!” le dijo a KiBum, entonces se dirigió a YooNa. “Quieres deshacerte de mí, entonces tienes que ayudarme.” Ella explicó qué quería que la mujer hiciera

Los ojos de YooNa se entrecerraron. “¿Así que planeas dejar Mirotic? ¿Para siempre?”

Una vez más el pecho de JunSu latía con espinas de dolor. “Sí”

“En ese caso, ayudarte será un placer.” YooNa hizo su camino al frente de la multitud. Ella agarró las barras, sonriendo dulcemente y dijo, “Kai, luces tan atractivo hoy. Podría comerte.”

Él rió, hambre ardía en sus ojos.

“Luces tan atractivo también, TaecYeon.” YooNa añadió, representando su papel perfectamente. “Tus músculos son tan grandes. ¿Puedo sentirlos?”

Ambos hombres caminaron hacia ella como si fueran jalados por un cordón invisible, pero no la alcanzaban.

JunSu mantenía su atención dividida entre los hombres y las barras, lista para salir en el momento adecuado.

YooNa murmuró guturalmente, “¿Puedo lamer tu cuello, TaecYeon? Por favor. Tengo que probarte.”

Él ni siquiera pensó en negárselo. “Claro.” Él agarró las barras y se dirigió a los labios de YooNa que aguardaban.

En ese instante, la celda entera se volvió niebla.

“Quiero lamerte también.” JunSu escuchó a otras mujeres decir.

Las chicas se lanzaron hacia adelante, pasando la niebla. Estaban súbitamente arrastrándose sobre los dos guardias, completamente reclamando su atención. JunSu fácilmente y silenciosamente se deslizó fuera de la prisión, KiBum junto de ella. Ella sonrió con aires de suficiencia, mientras caminaba de puntitas de esa sección de la caverna.

“Mujeres, regresen a la celda. ¡Regresen a la celda!” en medio de las ahora frenéticas súplicas de los guardias, ella y KiBum rodearon la esquina. ¡Sí! ¡Lo hicimos! Siguiendo los rizos de niebla, pronto llegaron al portal y se acercaron tentativamente. Se arremolinaba y revolvía, su atrayente centro gelatinoso. JunSu se estremecía del frío—no del arrepentimiento, ella se aseguraba a sí misma—y enredó sus brazos alrededor de su cintura.

“No puedo creer cuán fácil fue,” ella dijo, pero no dio otro paso más lejos.

KiBum no respondió.

Ella apartó su atención del portal y encaró a su socia en el crimen –quien estaba retorciendo sus manos, su expresión torturada. “¿Qué está mal?”

“SiWon me necesita.”

Ah, mierda. Los ninfos le habían lavado el cerebro a otra más. Ella no necesitaba esto ahora. Si KiBum retrocedía… “Él está sanando muy  bien. Lo dijiste así tú misma.”

KiBum mordió su labio. Probablemente una acción nerviosa, desde que ella lo hacía mucho. “ChangMin es dulce.”

Expulsando una fuerte respiración, JunSu pasó una mano por su cabello. “¿Realmente quieres quedarte con ellos?”

Primero, KiBum no dijo nada, pero entonces lentamente asintió. “Creo que lo hago. Pensó en irme, pero ahora…”

“¿Y qué sobre el pequeño triángulo amoroso que te aterraba tanto?”

Sus mejillas se colorearon en rosa. “Preferiría lidiar que dejar.”

Genial. Solo genial. “Bien. Quédate.” JunSu frunció el ceño y fue hacia el portal. Antes, ella había estado asustada de entrar por ella misma. Se ahogaría, YooChun había dicho. El pensamiento de entrar con KiBum le había dado coraje. Ellas habrían peleado juntas contra las olas del océano. Ahora que ella tenía que entrar por ella misma…

Ella extendió la mano, pero se detuvo antes de tocarlo realmente. Sobreviví una vez. Sobreviviré otra vez. Soy una buena nadadora. Puedo patalear mi camino a la superficie. Ella asintió llenándose de coraje. Pelear su camino a través del océano era mejor que quedarse aquí ¿Cierto? Dios, su pecho dolía.

Lentamente extendió la mano. Casi… ahí… ella retrocedió, deteniéndose antes de entrar en contacto aún, otra vez. Ella le echó a KiBum una mirada irritada. La chica la estaba mirando atentamente. “No sé por qué estoy vacilando. He querido irme desde que llegué aquí. YooChun sabe eso.”

KiBum asintió entendiendo.

Maldita sea. YooChun podría ser herido o asesinado durante la batalla con los dragones, y ella nunca lo sabría. Ella nunca podría verlo otra vez. “Si él es herido,” Ella dijo, “¿Tú lo curarás?”

KiBum dio otro asentimiento.

Ella debió haber estado llena de alegría por eso, pero no lo estaba. Ella no quería a KiBum tocándolo, incluso como médico. ¿Qué está mal conmigo? Quedándome aquí es estúpido. Ella tendría a YooChun por tiempo, cierto, pero él pronto la empeñaría con uno de sus hombres, como había hecho con las otras.

“Irme es lo mejor.” Cuadró sus hombros, levantó su barbilla --- acciones nerviosas a las que ella recurría bastante, se daba cuenta. Ella reunió su resolución y levantó la mano otra vez. Su mano comenzó a temblar, y la vibración se ella barrió a través del resto de su cuerpo. Ow, Ow, Ow. Su pecho estaba palpitando tan mal ahora, casi se doblaba.

¿Y qué si él te mantiene?  ¿Y qué si te mantiene por siempre, como él dijo? Ella se detuvo. ¿Y qué si te amaba?

Su corazón revoloteó al pensamiento. No creo en el amor, ella se recordó a sí misma. El amor era para gente como sus padres quienes necesitaban excusas para hacer estúpidas, egoístas cosas. El amor no tenía lugar en su vida. Él amor apestaba. El amor… sería tan bonito si viniera de YooChun.

JunSu levantó sus manos y dejó caer su cabeza entre sus palmas. “No estoy lista para dejarlo.” JunSu admitió con la voz quebrada.

KiBum palmeó su hombro.

Ella frotó una mano sobre sus ojos y expulsó un suspiro frustrado. “Escuchaste a YooNa. Sólo soy su sabor de la semana. Soy tan estúpida por quedarme.”

“¿Miedo?”

¿De perderlo? “Sí.”

“Tiempo de conquistar tus miedos. Tiempo para mí para hacer lo mismo.”

“Sí.” Pero ella se consolaba a sí misma con el pensamiento que no tenía que quedarse aquí para siempre. Ella podía permitirse unos pocos días más con YooChun. Ella podía llegar a conocerlo un poco mejor, tal vez terminar lo que habían empezado en su habitación. Si él la trataba mal, bueno ella ahora sabía cómo encontrar el portal.

De prisionera a invitada voluntaria, ella reflexionó. Resopló en disgusto y se alejó del nebuloso portal. Todo el repentino dolor en su pecho murió.

“No quiero regresar a la celda.” Dijo. “¿Quieres?”

“No.”

“No podemos ir dentro del palacio, tampoco.” YooChun le había pedido quedarse aquí abajo, así que aquí abajo se quedaría. Ella no quería distraerlo, poniéndolo en un peligro innecesario. Ni quería accidentalmente ponerse en las manos del enemigo, de este modo dándoles la ventaja.

Pero el deseo de ayudarlo, incluso protegerlo,era fuerte. Ignorarlo era casi malditamente imposible.

Suspirando guió a KiBum a través de la cueva y dentro de la caverna siguiente a la celda. “Podemos quedarnos aquí.” Los guardias no las escucharían porque el ‘drip-drip’ del agua era demasiado fuerte, y ellos no podían dejar a las mujeres para venir a buscarlas –si ellos hubieran notado que ella y KiBum se habían ido. ¿Tendría una bonita sorpresa YooChun cuando llegara a buscarla y ella no estuviera en la celda? Frustrarlo, aunque ligeramente, trajo una sonrisa a sus labios.

Si él sobrevivía.

Ella perdió su sonrisa.

Mientras el tiempo pasaba con agonizante lentitud, ella estudió las paredes de la caverna para distraerse a sí misma. Ella trazó sus dedos sobre las imágenes ahí. “Bonitas ¿No lo son?” algo captó su atención y ella lo estudió más cercanamente. Cuando se dio cuenta que las imágenes contaban una historia, ella le señaló a su amiga. “KiBum, ven a ver esto.”

La primera imagen mostraba un grupo de… ¿Dioses? Estaban sentados arriba, encima de un mundo vacío, mirando abajo hacia él. La segunda imagen mostraba un mundo lleno de terribles monstruos formándose de una rociada de sangre y una mezcla de los cuatro elementos. En la tercera, las criaturas eran lanzadas dentro de una prisión oculta. Ella vio un portal –el portal. Dos de ellos, realmente.

Las imagines continuaban mostrando a las criaturas adaptándose a su nueva tierra. Todavía la siguiente imagen mostraba un ejército atravesando uno de los portales y asesinando todo a su paso.

¿Humanos? Ellos cargaban espadas y armas, una extraña combinación de pasado y presente. Tal vez dos diferentes ejércitos habían marchado sobre la tierra. Muchas de las razas de monstruos se levantaron en venganza y destruyeron al ejército enemigo. “Espantoso.” KiBum dijo.

“Sí.” Qué violento lugar era Mirotic. ¿Realmente quería quedarse aquí, incluso por poco tiempo? La cara de YooChun nadó en su mente, recordándole exactamente cómo  lucía suspendido sobre ella, apunto de entrar en ella. Su cabello había caído en desorden sobre sus fuertes hombros. Sus ojos brillaban con deseo.

Sí, ella pensó, ella quería quedarse. A pesar de la violencia, a pesar de las circunstancias, ella quería quedarse con YooChun.

Por un corto tiempo, se recordó a sí misma. Solamente por un corto tiempo. Además, le gustaba un poco la Ciudad Exterior.

El rabillo de su ojo se enganchó en un particular grupo de rocas en la pared extrema. “¿Qué es eso?” Ella preguntó apuntando.

Las cejas de KiBum se arrugaron, y ella se movió hacia adelante.

JunSu mantuvo el paso junto a ella. Mientras más cerca llegaba a ello, más frío se volvía el aire. Un temblor se acumuló en su columna vertebral, una vez que lo alcanzaron, se dio cuenta que era una entrada, una puerta. Ella miró a KiBum “¿Debemos?”

“No estoy segura.”

Con el corazón acelerando, JunSu dio un paso hacia adelante y se encontró a sí misma, parándose en el precipicio de otra prisión. Ella escuchó el arrastrar de pies y sus oídos se animaron. ¿A Quién tenía YooChun dentro?

El primer día que ella había entrado a la caverna, recordó cómo había discutido sobre “prisioneros” con uno de sus hombres. Curiosidad la impulsó hacia adelante, y ella lentamente avanzó en torno a la esquina. Sus ojos se abrieron.  Muchos bestiales guerreros paseaban dentro de una celda. Ellos no lucían como ninfos, porque ellos carecían de ese aire de ruda sexualidad. Estos guerreros eran oscuros y fuertes, obviamente jóvenes, y todos tenían dorados, brillantes ojos.

Uno de ellos las vio, y ella retrocedió con un jadeo.

“Tú.” El hombre dijo. “Déjanos salir de aquí. Por favor.”


1 comentario:

  1. Ooohhh al fin Junsu asepta que ya no puede dejarse apartar Yoochun aissh Yoonha quisieras ocupar la atencion de Yoochun pero NOOOO. Jubsu es tan curiosa. Jajaj pura llamarada de petate jijij

    ResponderEliminar