Capítulo
21.
JUNSU
ESTUDIÓ a las otras mujeres encerradas dentro de la celda. Por supuesto, ellas
eran las mismas quienes habían sido encerradas dentro del cuarto de
entretenimiento con ella. Ellas no parecían pensar sobre la actual situación y
estaban, de hecho, platicando amigablemente unas con otras.
¿Cómo
podían posiblemente ser del mismo planeta que ella? Dios, qué pesadilla.
¿Estaba KiBum aquí? JunSu realmente necesitaba una aliada. Alguien para
compartirle sus preocupaciones, alguien para mantenerla calmada. “KiBum.” Ella
llamó.
La
chica hizo a hombros su camino a través de la espesa multitud. “Aquí.”
“Gracias
a Dios.” JunSu la jaló hasta la esquina más cercana. “¿Cómo estas? ¿ChangMin te
castigó por tratar de escapar?”
“Escapar.”
La llamada Sunny gruñó. Ella se inclinó contra una de las barras laterales.
“Por favor, dime que ustedes dos van a tratar de escapar otra vez. Al menos, no
ahora. ¿No sabes que se supone que esperes hasta que todos estén durmiendo,
entonces huyes? Así es como lo hacen en todas la películas.”
“Y todavía
no entiendo por qué habías de querer escapar de YooChun.” La chica de cabello
oscuro quien había dejado la habitación de YooChun esa primera noche caminó
hacia ella, descaradamente uniéndose a la conversación. “Él es asombroso.”
Sí,
él era, JunSu pensó, sus manos haciendo puños a sus costados mientras los celos
la atravesaban.
“Yo
todavía sueño con él,” la mujer añadió, suspirando soñadoramente. “¿Ha hablado
de mí? Soy YooNa, por cierto.”
Los
dientes de JunSu rechinaron mientras imágenes de YooChun y YooNa –desnudos y
tensos—consumían su mente. Esta cosa de los celos era nueva para ella, y no
sabía exactamente cómo lidiar con ella. “No. Él no te ha mencionado.”
“Oh.”
Los hombros de YooNa se hundieron con desilusión. “Con esperanzas, él se cansará
de ti pronto. Yo realmente, realmente, realmente lo quiero de vuelta.”
“¿Qué
te hace pensar que se cansará de mí absolutamente?” Ella replicó. Odiaba que
ese miedo la poseyera. ¿Cuánto tiempo YooChun permanecería interesado en ella?
¿Cuánto tiempo hasta que sus ojos empezaran a vagar en busca de alguien más?
¿Alguien más dulce y más dócil?
YooNa
se encogió de hombros. “Trataste de escapar de él. No puedo ver que ese
comportamiento lo atraiga por mucho tiempo. Te doy una semana, dos a lo mucho.”
JunSu
dio un paso hacia adelante, manos cerradas, lista para atacar. KiBum la tomó de
un brazo, una silenciosa orden para detenerse. “No se necesitan herramientas
para remendar, YooNa,” Su amiga dijo roncamente.
Exhalando
una profunda respiración, JunSu se alejó de la zorra en cuestión. Ella quería
salir de esta celda, alejarse de esas mujeres. Quería ir a casa, estar sola
–excepto que el pensamiento la dejaba con un vacío doloroso en su pecho.
El
grupo comenzó a platicar de nuevo sobre la llegada de un nuevo ninfo, uno más
atractivo que cualquiera de los otros, incluyendo a YooChun. Aparentemente a
este ninfo le gustaba hacer preguntas y podía llevar a las mujeres al clímax
solamente con una mirada. Después de un rato, JunSu desconectó el parloteo.
Furia hervía como una bomba activada en su sangre, la detonación asegurada.
Si
se quedaba aquí, esta era la vida que tendría. Estaría atrapada en una celda
cada vez que la guerra amenazaba. Un día, sería olvidada por YooChun, sólo otra
de sus conquistas. Y todo el tiempo imploraría por él porque había despertado
deseos que ella había creído sepultados.
¿Qué
haría cuando él se cansara de ella? Él había dicho que no lo haría, pero no
podía predecir el futuro. Otra mujer podía un día cautivar sus ojos. Él era un
ninfo, después de todo, y eso era parte de su maldición.
No
puedo dejarlo botarme.
Todos
los que ella había llegado a amar alguna vez la habían abandonado o bien la
habían abandonado o la desilusionaron. Ninguno se quedaba cerca. Nadie quería
que las relaciones funcionaran. Ella sabía eso. Además sabía que si ella no
amaba, entonces no saldría herida cuando todo se desmoronara.
Todavía
aquí estaba ella, cayendo por YooChun y dándole más de ella misma de lo que
había dado jamás a otro. Sus primeros instintos habían sido correctos. Ella
necesitaba dejarlo.
Determinada,
encaró a KiBum. “Esta es nuestra mejor oportunidad de escapar.” Ella murmuró.
El dolor que había brotado en su pecho, justo hace un ratito se intensificó dramáticamente. Ignorándolo,
ella se inclinó hacia adelante y enredó sus dedos alrededor de las barras.
“¿Estás conmigo?”
Indecisión
jugaba sobre los rasgos de KiBum. Ella mordió su labio inferior y retorcía sus
manos. Finalmente asintió, la acción vacilante.
Las
barras eran gruesas y azules, brillantes, del ancho de un bate de béisbol, y
calientes al contacto. No lo suficiente para ampollar, pero suficiente para
quemar. Ella las sacudió, o trató al menos. No se movieron.
“¿Sabes
cómo YooChun convirtió las barras en niebla?” Mientras hablaba trataba de
sacudirlas otra vez.
KiBum
sacudió su cabeza.
JunSu
reprodujo el beso de despedida que YooChun le dio en su mente. Sus labios
habían encontrado los suyos y él retrocedió en las barras. Solamente que las
barras no habían estado ahí. Ellas habían--¿qué? ¿Desaparecido? Sus ojos se
abrieron. Tal vez había. Tal vez un toque de afuera era requerido. YooChun no
había presionado un botón o usado una llave. Sus guardias habían simplemente
tocado las barras luminosas y se habían desvanecido.
Ella
tenía que conseguir que uno de los guardias entrara a la celda. “¡Lo tengo!” le
dijo a KiBum, entonces se dirigió a YooNa. “Quieres deshacerte de mí, entonces
tienes que ayudarme.” Ella explicó qué quería que la mujer hiciera
Los
ojos de YooNa se entrecerraron. “¿Así que planeas dejar Mirotic? ¿Para
siempre?”
Una
vez más el pecho de JunSu latía con espinas de dolor. “Sí”
“En
ese caso, ayudarte será un placer.” YooNa hizo su camino al frente de la
multitud. Ella agarró las barras, sonriendo dulcemente y dijo, “Kai, luces tan
atractivo hoy. Podría comerte.”
Él
rió, hambre ardía en sus ojos.
“Luces
tan atractivo también, TaecYeon.” YooNa añadió, representando su papel
perfectamente. “Tus músculos son tan grandes. ¿Puedo sentirlos?”
Ambos
hombres caminaron hacia ella como si fueran jalados por un cordón invisible,
pero no la alcanzaban.
JunSu
mantenía su atención dividida entre los hombres y las barras, lista para salir
en el momento adecuado.
YooNa
murmuró guturalmente, “¿Puedo lamer tu cuello, TaecYeon? Por favor. Tengo que
probarte.”
Él
ni siquiera pensó en negárselo. “Claro.” Él agarró las barras y se dirigió a
los labios de YooNa que aguardaban.
En
ese instante, la celda entera se volvió niebla.
“Quiero
lamerte también.” JunSu escuchó a otras mujeres decir.
Las
chicas se lanzaron hacia adelante, pasando la niebla. Estaban súbitamente
arrastrándose sobre los dos guardias, completamente reclamando su atención. JunSu fácilmente
y silenciosamente se deslizó fuera de la prisión, KiBum junto de ella. Ella
sonrió con aires de suficiencia, mientras caminaba de puntitas de esa sección
de la caverna.
“Mujeres,
regresen a la celda. ¡Regresen a la celda!” en medio de las ahora frenéticas
súplicas de los guardias, ella y KiBum rodearon la esquina. ¡Sí! ¡Lo hicimos!
Siguiendo los rizos de niebla, pronto llegaron al portal y se acercaron
tentativamente. Se arremolinaba y revolvía, su atrayente centro gelatinoso.
JunSu se estremecía del frío—no del arrepentimiento, ella se aseguraba a sí
misma—y enredó sus brazos alrededor de su cintura.
“No
puedo creer cuán fácil fue,” ella dijo, pero no dio otro paso más lejos.
KiBum
no respondió.
Ella
apartó su atención del portal y encaró a su socia en el crimen –quien estaba
retorciendo sus manos, su expresión torturada. “¿Qué está mal?”
“SiWon
me necesita.”
Ah,
mierda. Los ninfos le habían lavado el cerebro a otra más. Ella no necesitaba
esto ahora. Si KiBum retrocedía… “Él está sanando muy bien. Lo dijiste así tú misma.”
KiBum
mordió su labio. Probablemente una acción nerviosa, desde que ella lo hacía
mucho. “ChangMin es dulce.”
Expulsando
una fuerte respiración, JunSu pasó una mano por su cabello. “¿Realmente quieres
quedarte con ellos?”
Primero,
KiBum no dijo nada, pero entonces lentamente asintió. “Creo que lo hago. Pensó
en irme, pero ahora…”
“¿Y
qué sobre el pequeño triángulo amoroso que te aterraba tanto?”
Sus
mejillas se colorearon en rosa. “Preferiría lidiar que dejar.”
Genial.
Solo genial. “Bien. Quédate.” JunSu frunció el ceño y fue hacia el portal.
Antes, ella había estado asustada de entrar por ella misma. Se ahogaría,
YooChun había dicho. El pensamiento de entrar con KiBum le había dado coraje.
Ellas habrían peleado juntas contra las olas del océano. Ahora que ella tenía
que entrar por ella misma…
Ella
extendió la mano, pero se detuvo antes de tocarlo realmente. Sobreviví una vez.
Sobreviviré otra vez. Soy una buena nadadora. Puedo patalear mi camino a la
superficie. Ella asintió llenándose de coraje. Pelear su camino a través del
océano era mejor que quedarse aquí ¿Cierto? Dios, su pecho dolía.
Lentamente
extendió la mano. Casi… ahí… ella retrocedió, deteniéndose antes de entrar en
contacto aún, otra vez. Ella le echó a KiBum una mirada irritada. La chica la
estaba mirando atentamente. “No sé por qué estoy vacilando. He querido irme
desde que llegué aquí. YooChun sabe eso.”
KiBum
asintió entendiendo.
Maldita
sea. YooChun podría ser herido o asesinado durante la batalla con los dragones,
y ella nunca lo sabría. Ella nunca podría verlo otra vez. “Si él es herido,”
Ella dijo, “¿Tú lo curarás?”
KiBum
dio otro asentimiento.
Ella
debió haber estado llena de alegría por eso, pero no lo estaba. Ella no quería
a KiBum tocándolo, incluso como médico. ¿Qué está mal conmigo? Quedándome aquí
es estúpido. Ella tendría a YooChun por tiempo, cierto, pero él pronto la
empeñaría con uno de sus hombres, como había hecho con las otras.
“Irme
es lo mejor.” Cuadró sus hombros, levantó su barbilla --- acciones nerviosas a las que ella recurría bastante, se daba cuenta. Ella reunió
su resolución y levantó la mano otra vez. Su mano comenzó a temblar, y la
vibración se ella barrió a través del resto de su cuerpo. Ow, Ow, Ow. Su pecho
estaba palpitando tan mal ahora, casi se doblaba.
¿Y
qué si él te mantiene? ¿Y qué si te
mantiene por siempre, como él dijo? Ella se detuvo. ¿Y qué si te amaba?
Su
corazón revoloteó al pensamiento. No creo en el amor, ella se recordó a sí
misma. El amor era para gente como sus padres quienes necesitaban excusas para
hacer estúpidas, egoístas cosas. El amor no tenía lugar en su vida. Él amor
apestaba. El amor… sería tan bonito si viniera de YooChun.
JunSu
levantó sus manos y dejó caer su cabeza entre sus palmas. “No estoy lista para
dejarlo.” JunSu admitió con la voz quebrada.
KiBum
palmeó su hombro.
Ella
frotó una mano sobre sus ojos y expulsó un suspiro frustrado. “Escuchaste a YooNa.
Sólo soy su sabor de la semana. Soy tan estúpida por quedarme.”
“¿Miedo?”
¿De
perderlo? “Sí.”
“Tiempo
de conquistar tus miedos. Tiempo para mí para hacer lo mismo.”
“Sí.”
Pero ella se consolaba a sí misma con el pensamiento que no tenía que quedarse
aquí para siempre. Ella podía permitirse unos pocos días más con YooChun. Ella
podía llegar a conocerlo un poco mejor, tal vez terminar lo que habían empezado
en su habitación. Si él la trataba mal, bueno ella ahora sabía cómo encontrar
el portal.
De
prisionera a invitada voluntaria, ella reflexionó. Resopló en disgusto y se
alejó del nebuloso portal. Todo el repentino dolor en su pecho murió.
“No
quiero regresar a la celda.” Dijo. “¿Quieres?”
“No.”
“No
podemos ir dentro del palacio, tampoco.” YooChun le había pedido quedarse aquí
abajo, así que aquí abajo se quedaría. Ella no quería distraerlo, poniéndolo en
un peligro innecesario. Ni quería accidentalmente ponerse en las manos del
enemigo, de este modo dándoles la ventaja.
Pero
el deseo de ayudarlo, incluso protegerlo,era fuerte. Ignorarlo era casi
malditamente imposible.
Suspirando
guió a KiBum a través de la cueva y dentro de la caverna siguiente a la celda.
“Podemos quedarnos aquí.” Los guardias no las escucharían porque el ‘drip-drip’
del agua era demasiado fuerte, y ellos no podían dejar a las mujeres para venir
a buscarlas –si ellos hubieran notado que ella y KiBum se habían ido. ¿Tendría
una bonita sorpresa YooChun cuando llegara a buscarla y ella no estuviera en la
celda? Frustrarlo, aunque ligeramente, trajo una sonrisa a sus labios.
Si
él sobrevivía.
Ella
perdió su sonrisa.
Mientras
el tiempo pasaba con agonizante lentitud, ella estudió las paredes de la
caverna para distraerse a sí misma. Ella trazó sus dedos sobre las imágenes
ahí. “Bonitas ¿No lo son?” algo captó su atención y ella lo estudió más
cercanamente. Cuando se dio cuenta que las imágenes contaban una historia, ella
le señaló a su amiga. “KiBum, ven a ver esto.”
La
primera imagen mostraba un grupo de… ¿Dioses? Estaban sentados arriba, encima
de un mundo vacío, mirando abajo hacia él. La segunda imagen mostraba un mundo
lleno de terribles monstruos formándose de una rociada de sangre y una mezcla
de los cuatro elementos. En la tercera, las criaturas eran lanzadas dentro de
una prisión oculta. Ella vio un portal –el portal. Dos de ellos, realmente.
Las
imagines continuaban mostrando a las criaturas adaptándose a su nueva tierra.
Todavía la siguiente imagen mostraba un ejército atravesando uno de los
portales y asesinando todo a su paso.
¿Humanos?
Ellos cargaban espadas y armas, una extraña combinación de pasado y presente.
Tal vez dos diferentes ejércitos habían marchado sobre la tierra. Muchas de las
razas de monstruos se levantaron en venganza y destruyeron al ejército enemigo.
“Espantoso.” KiBum dijo.
“Sí.”
Qué violento lugar era Mirotic. ¿Realmente quería quedarse aquí, incluso por
poco tiempo? La cara de YooChun nadó en su mente, recordándole exactamente
cómo lucía suspendido sobre ella, apunto
de entrar en ella. Su cabello había caído en desorden sobre sus fuertes
hombros. Sus ojos brillaban con deseo.
Sí,
ella pensó, ella quería quedarse. A pesar de la violencia, a pesar de las
circunstancias, ella quería quedarse con YooChun.
Por
un corto tiempo, se recordó a sí misma. Solamente por un corto tiempo. Además,
le gustaba un poco la Ciudad Exterior.
El
rabillo de su ojo se enganchó en un particular grupo de rocas en la pared
extrema. “¿Qué es eso?” Ella preguntó apuntando.
Las
cejas de KiBum se arrugaron, y ella se movió hacia adelante.
JunSu
mantuvo el paso junto a ella. Mientras más cerca llegaba a ello, más frío se
volvía el aire. Un temblor se acumuló en su columna vertebral, una vez que lo
alcanzaron, se dio cuenta que era una entrada, una puerta. Ella miró a KiBum
“¿Debemos?”
“No
estoy segura.”
Con
el corazón acelerando, JunSu dio un paso hacia adelante y se encontró a sí
misma, parándose en el precipicio de otra prisión. Ella escuchó el arrastrar de
pies y sus oídos se animaron. ¿A Quién tenía YooChun dentro?
El
primer día que ella había entrado a la caverna, recordó cómo había discutido
sobre “prisioneros” con uno de sus hombres. Curiosidad la impulsó hacia
adelante, y ella lentamente avanzó en torno a la esquina. Sus ojos se
abrieron. Muchos bestiales guerreros
paseaban dentro de una celda. Ellos no lucían como ninfos, porque ellos
carecían de ese aire de ruda sexualidad. Estos guerreros eran oscuros y fuertes,
obviamente jóvenes, y todos tenían dorados, brillantes ojos.
Uno
de ellos las vio, y ella retrocedió con un jadeo.
“Tú.”
El hombre dijo. “Déjanos salir de aquí. Por favor.”
Ooohhh al fin Junsu asepta que ya no puede dejarse apartar Yoochun aissh Yoonha quisieras ocupar la atencion de Yoochun pero NOOOO. Jubsu es tan curiosa. Jajaj pura llamarada de petate jijij
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