Capítulo
22.
YooChun
se paseaba por el parapeto. El rítmico golpe de los pasos de un ejército,
resonaba en sus oídos. Podía ver el ejército de los dragones al menos,cientos
de ellos, coronando el horizonte violeta. Que hubiera elegido caminar al
palacio en vez de volar en forma de dragón significaba que ellos no
estaban vencidos por la ira –aún- y no querían atacar –aún.
Esperando
por su llegada estaba volviéndolo loco. Era un hombre de acción. Más que eso,
era un hombre ansioso por terminar la pelea y regresar a su mujer.
Él
se tambaleó hacia adelante, una bota atorada en una rama. Se atrapó a sí mismo
con sus manos, reforzándolos en la pared. Exhaló un tembloroso suspiro. La
espera había drenado más de su fuerza. Lo que necesitaba era sexo. Con JunSu su
poder no estaba a un óptimo nivel, y él estaba sintiendo ahora su ausencia.
“Mi
Rey,” KyuHyun dijo, preocupado, de repente a su lado. “¿Está bien?”
“Estoy
bien.” Se enderezó. No estaba bien, y él lo sabía. Habían sido dos días sin
sexo, sin auto-complacerse, y la debilidad estaba desplegando dedos insidiosos
a través de él. Él estaba lo suficientemente bien para pelear, él esperaba; lo
suficientemente bien para guiar, él sabía; pero ¿Por cuánto tiempo?
Su
brazo herido había incrementado la velocidad y la intensidad de su debilidad.
Hubiera arreglado llegar dentro de JunSu anteriormente, estaría completamente
curado. “Si los dragones vienen dentro de cien yardas del palacio,
derríbenlos.” Él dijo. KyuHyun asintió. “Arqueros.” Él llamó. “¡Preparen!”
Los
hombres se arrodillaron y tensaron sus arcos. Esperando. Esperando. El tiempo
pasaba lentamente. Sorpresivamente SiWon entró en el parapeto y se acercó a YooChun.
El hombre cojeaba y sus rasgos estaban tensos con dolor, pero se las arregló
para permanecer erguido.
“¿Qué
estás haciendo?” YooChun reclamó.
“Peleando,”
fue la arisca respuesta. “Ha de haber una guerra, ¿No la hay?”
“Todavía
no te has recobrado.”
“Eso
no significa que deba permanecer en cama mientras mis hermanos pelean.”
YooChun
buscó el rostro de su primo, viendo determinación, la necesidad de hacer las
cosas bien. Él asintió en aprobación. “Muy bien. Toma tu lugar en las líneas de
abajo.”
SiWon
se volvió, listo para hacer lo que le había sido ordenado. Entonces se detuvo.
“No me disculparé por retarte.” Él dijo rígidamente. “Pero te diré que respeto
tus habilidades y tu liderazgo.”
Las
palabras eran inesperadas y sorpresivas. Pero más que eso, el tono de su primo
era inesperado y sorpresivo. Había hablado con afecto, como ellos fueran los
inseparables chicos que habían sido una vez. “Gracias.” YooChun dijo y le
palmeó ligeramente en el hombro. Él asumió una postura de batalla en la pared,
con vista al campo claro que guiaba al palacio. Cada vez más cerca venían los
dragones. Sus armaduras brillaban en la luz del día. Los árboles se sacudían
detrás de ellos, el suelo se sacudía visiblemente. Pétalos de colores flotaban
de las flores.
Su
mano se curveó alrededor de la empuñadura de La Calavera, mientras YunHo, rey
de los dragones, reclamaba la posición de líder. Él, también, agarraba un
espada, una larga amenazante hoja manchada de carmesí de muchas muertes. Sí,
YunHo era un asesino letal, un guerrero sin sentimientos son conciencia que
YooChun conocía. Un digno adversario, para estar seguro.
Los
soldados dragones llegaron en un abrupto alto.
“Manténganse.”
YooChun dijo a sus hombres. “Manténganse hasta que de la señal.” A los dragones
él llamó. “Bienvenidos a mi hogar, respira-fuego. Entenderán si no los invito
dentro.”
YunHo
frunció el ceño. “Sabes muy bien que el palacio me pertenece.”
Él
chasqueó la lengua. “Si querías mantenerlo, debiste haber mandado un batallón
más fuerte a resguardarlo.”
“¿Qué
hiciste con los dragones dentro?”
“Los
encerré, por supuesto. Ellos serán poderosas herramientas de negociación.”
“¿Tengo
tu palabra de honor que no los mataste, entonces?”
“Tienes
mi palabra de honor que no maté a ninguno de ellos.”
YunHo
asintió, la acción se cortó. “Mi esposa ha pedido que no asesine a tu raza
entera por atreverse a robar lo que es mío.
Voy a complacer sus deseos –por ahora—si haces las dos cosas que
requiero de ti.”
“¿Y
cuáles son esas?”
“Libera
a mis hombres y deja el palacio.”
YooChun
rió. “Estoy bastante encariñado con él. Creo que me quedaré.”
“Tú
estás invitando a la Guerra, Ninfo.” Sus ojos se entrecerraron, y él rindió
toda pretensión de humor. “Tal como estas, Dragón.”
“Sí,
pero tú invitas la ira de los dioses, por que no sabes qué hacer con los
viajeros de la superficie. Ya has permitido un humano hombre deslizarse a
Mirotic, un humano que capturó nuestra joya de Mirotic.”
YooChun
se encogió de hombros, despreocupado. La joya estaba mejor en manos humanas.
Cuando una criatura de Mirotic la poseía, ellos llegaban a ser todopoderosos, inderogables.
“¿Sabes
qué pasa cuando los humanos aprenden de Mirotic, YooChun? Ellos le dicen a
otros de su raza, y pronto ejércitos de humanos están marchando a través de
nuestra tierra, tratando de matarnos a todos.”
“Debo
estar en desacuerdo. Ninguna de mis humanas le ha sido permitido regresar a la
superficie, así ellos son incapaces de guiar a nadie aquí. Están demasiado
atareadas ocupando nuestras camas.” Muchos de sus hombres rieron.
“¿Así
que otros humanos han atravesado?”
“¿No
lo dije así?”
Los
ojos del rey de los dragones brillaban fuertemente. “Dime que los mataste. O
dime que al menos borraste sus memorias.”
“No
hice tal cosa. Te lo dije, los encamamos.”
“Realmente
te has ganado la ira de los Dioses, YooChun.”
“Los
dioses nos han olvidado. Seguramente sabes eso. Ahora, hemos acabado con esta
conversación. La encuentro aburrida.”
Humo
se rizaba de la nariz de YunHo, la primera señal de que pronto se transformaría
a su forma dragón. “Tú deseas enfrentar tu ejército al mío, entonces, reclamaré
el palacio y me haré cargo de los humanos que tan tontamente mantienes.”
“¡Inténtalo!”
YooChun dijo, su quijada se tensó. “Y te mataré por mí mismo. El portal y todos
quienes lo han atravesado me pertenecen. ¡Son míos!”
YunHo
se detuvo, como si no hubiera esperado tal enérgica respuesta. “¿Por qué
quieres tanto hacerte cargo del portal? No puedes sobrevivir en la superficie.”
Él
abrió su boca para dar una ligera réplica, pero se detuvo. ¿Por qué no decir la
verdad? “No me importa la superficie. Me importa mi gente, mi hogar” Su voz se
elevó con la ferocidad de su convicción. “Los ninfos nunca han poseído un hogar
propio. Desde el amanecer de nuestro tiempo, hemos viajado de un lugar a otro,
viviendo con una raza u otra, durmiendo en sus camas, comiendo su comida. Somos
buenos solamente para el placer y la guerra. Nuestras mujeres merecen un hogar
propio.”
“En
cuanto a eso…” Los labios de YunHo se curvearon en una gradual, arrogante
sonrisa. “Tengo a tus mujeres.”
Estertores
de furia se encendieron dentro de él. “¿Qué dijiste?”
“Ellas
estaban en nuestro camino a este palacio, y las capturamos.”
“¿Las
has herido?"
“No.
Están a salvo.”
“Gracias
por eso.” Él admitió. Lo que YooChun realmente quería hacer era golpear al rey
dragón hasta que su sangre fluyera, un río de dolor. Esas mujeres eran su
responsabilidad.
“Sé
que tus hombres están débiles sin sexo. Y desde que tengo a las ninfas, puedo
adivinarque la mayoría de ustedes serán fáciles de destruir. ¿Estás seguro que
quieres la guerra?”
“Estamos
plenamente fuertes, YunHo. Te lo dije, las habitantes de la superficie han
ocupado nuestras camas.”
YunHo
pronunció otro gruñido, petulante ya no. “¿Cómo vamos a hacer esto, entonces,
para mantenerlo honesto?”
¿Una
pelea honesta de un dragón? Inconcebible. Y todavía, si YunHo hubiera
querido pelear sucio, lo hubiera hecho
ya, furtivamente en la noche por un ataque sorpresa. Sin embargo, YooChun
dudaría si YunHo tuviera un plan alternativo de acción. “Sugiero una batalla de
espadas.”
“Muy
bien. ¿Nos encontramos en el campo de batalla en la mañana?”
“¿Por
qué esperar?” YooChun no quería a JunSu encerrada más tiempo que el necesario,
él quería esto hecho y terminado tan rápidamente como fuera posible. “Podemos
resolver esto, tú y yo. No otros necesitan pelear.”
“Acepto.”
YunHo rió como su esa hubiera sido su esperanza desde el principio, sus
afilados dientes brillaron. Él no usaba armadura, pero entonces, no podía. No
si él quería transformarse en un verdadero dragón. “El ganador toma el palacio
y todo dentro.”
“De
acuerdo.”
“Pero,
mi rey.” KyuHyun dijo a su lado, hablando en un bajo, susurrante tono. “Usted
no ha…”
“No
te preocupes, mi amigo. Prevaleceré.”
KyuHyun
no estaba convencido. “Al menos vaya a JunSu. Déjala succionarlo o darle la
bienvenida dentro de su cuerpo, pero no baje ahí sin…”
“Silencio…”
él levantó la mano. Él no habría de ser la primera vez de JunSu nada más que un
revolcón para fortalecerlo. No, su primera vez sería lenta y tierna. Ella
estaría loca de deseo por él le mostraría el lugar más placentero en su cuerpo,
entonces la presentaría al suyo. “Bajaré dentro de poco, YunHo.” Él llamó.
El
rey dragón asintió.
YooChun
se volvió a KyuHyun y los hombres aún ahora lo circundaban.
“Esto
podría ser una trampa.” SiWon agarraba la empuñadura de su espalda. “Una vez
que bajes, ellos se cerrarán en ti y te matarán. Eso es lo que yo haría.”
“Mantengan
los arqueros en su lugar.” YooChun instruyó. “Si un guerrero dragón parece
salir de orden, mátenlo.”
KyuHyun
asintió.
“Hay
algo que debo hacer antes de encontrar a los dragones.” Ninguno de sus hombres
dijo una palabra mientras se alejaba de ellos. Ellos sabían lo que él quería
hacer; al menos, sospechaban. Ellos estaban parcialmente en lo correcto.
Él
salió del parapeto y se encontró en una vacía esquina de la habitación.
Mientras no visitaría a JunSu, ni pelearía contra el rey dragón sin hacer
primero algo. Él conjuró las imágenes del rostro pálido de su pareja en su
mente, vio sus labios separados, vio deseo en sus ojos cafés aterciopelados. Mientras
se imaginaba hundiéndose dentro de su cuerpo, deslizó una mano dentro de sus
pantalones y enredándola alrededor de su polla. Arriba y abajo frotó la gruesa,
dura longitud.
Podía
casi sentir su ardiente, húmeda estrechez. Casi podía escucharla suspirar
gemidos y ansiosos ronroneos. Había Incrementado su ritmo porque ella sería
salvaje con necesidad y anhelaría un duro golpe. Sus testículos la golpearían e
incluso sería excitante. Tan salvajemente.
Cuando
la escuche gritar su nombre en clímax, el rugirá con el suyo propio. Su semilla
roció de él. Y con el alivio de su semilla llegó una ola de fuerza. No tan
intensa como si hubiera estado con JunSu, pero suficiente. Se limpió a sí mismo
y regreso a sus hombres.
“Aquí
está tu escudo.” SiWon dijo. El cambio en su actitud era notable, y más de lo
que YooChun pudo haber esperado. “La Calavera está dentro.”
“¿Requiere
su lanza?” ChangMin preguntó.
YooChun
tomó el escudo y lanzó una mirada a YunHo, quien ahora estaba de pie en el
centro de un medio círculo. YunHo sostenía únicamente una espada. Porque ellos
habían peleado antes, YooChun sabía que esa era la única arma del hombre. YunHo
usaría sus dientes, sus garras, su fuego, y YooChun en cambio necesitaría cada
arma a su disposición.
“¡Sí!”
Él dijo. “Lanza. Necesitaré un medallón de dragón también…”
ChangMin
reunió los utensilios y se los entregó. “Que los Dioses estén con usted, mi rey.”
YooChun
ancló el collar alrededor de su cuello y golpeó a ChangMin en su hombro.
“Finalmente tengo algo digno por lo que pelear. No permitiré que un dragón me
aleje de ella.”
KyuHyun
arqueó una ceja. “¿Ella? ¿No pelea por el palacio?”
“Peleo
por JunSu. Peleo por todas nuestras mujeres, ninfas y humanas, que pueden tener
un hogar.”
“La
mitad de los hombres deben bajar contigo.” SiWon dijo. “Podemos cerrar el
círculo con tus aliados.”
Él
asintió. “Excelente.”
Con
una tropa de ninfos marchando detrás de él, bajó los escalones en el borde del
muro y pronto estuvo de pie en la puerta.
“Abrir.”
Él dijo levantando el collar. La puerta instantáneamente obedeció; una grieta
se formó entre las piedras blancas, lentamente ampliándose.
Él
y sus hombres salieron, nunca relajando su guardia. Los dragones permanecieron
en su lugar, gruñendo. Los ninfos gruñeron en respuesta. Los ojos de YooChun se
encontraron con los de YunHo. El único dragón de ojos azules existente.
El
rey dragón tenía un rostro severo, áspero y salvaje. De cerca, YooChun podía
ver la cicatriz que cortaba él rostro de YunHo; una cicatriz que él mismo había
infligido. “Esto es entretenido, realmente.” YooChun le dijo.
YunHo
arqueó su ceja en un amenazante saludo. “¿Por qué es eso?”
“Tú
tomaste a una mujer humana como tu pareja, y ahora nos regañas por hacer lo
mismo.”
“¿Tú
tomaste una pareja?” YunHo rió. “Tus conquistas son legendarias.”
“Como
mis victorias.” Él dijo con orgullo, levantando la barbilla. “Pelearé hasta la
muerte –tu muerte—para mantener a mi mujer a salvo.”
Gradualmente,
la diversión del dragón se desvaneció, y miró a YooChun con algo parecido a
entendimiento. "Aunque ellos han estado ausentes de nosotros por muchos años, a
los Dioses no pueden gustarles tal continuo desafío. Me fue ordenado, hace
mucho tiempo, nunca entrar a la superficie y nunca traer humanos aquí.” Arrojó
una llamarada. “Temo que traerás su ira a todos nosotros.”
“¿Yo?
¿Qué de ti?” YooChun saltó hacia adelante. La pelea había comenzado. Niveló su
lanza a la cintura de YunHo y apuñaló.
YunHo
saltó fuera del camino, rociando más fuego mientras lo hacía. YooChun rodó de
su camino de destrucción, las llamas apenas le pierden. La esencia de cabello
carbonizado llenó su nariz. Usó el momento de su rodar para atacar a YunHo otra
vez.
La
lanza silbó, golpeando solo aire. Las alas de YunHo se expandieron, la gruesa
longitud de la membrana opalescente brillando de arriba abajo. YooChun se puso
de pie. Él esquivó a la izquierda, lejos de otra explosión de fuego, entonces
giró en sus talones y pretendió embestir. En cambio, osciló su lanza detrás de
él y apuñaló hacía adelante del lado opuesto. La punta rozó el muslo de YunHo
mientras que aún flotaba en el aire.
Los
otros dragones sisearon, pero YunHo no dio una reacción externa. Él simplemente
abrió su boca, desatando un terrible infierno. YooChun levantó su escudo justo
a tiempo, bloqueándolo. Pero el metal comenzó a quemar su mano. Se levantó de
un saltó y giró.
Clang.
La vibración de metal contra metal picó la herida de su brazo. Se movió con el
ímpetu, sin embargo, y giró, desviando su lanza en el aire y forzando a YooChun
a esquivar. Sin pausa, YunHo cargó. YooChun bloqueó y se lanzó. Bloqueaba.
Apuñalaba.
“Podemos
hacer esto todo el día, estoy seguro que una vez más probaremos estar empatados.”
YunHo gruñó.
YooChun
lanzó su lanza en un ángulo hacia abajo, esperando cortar el otro muslo de
YunHo. Si él pudo hacer cojear al dragón, haciéndolo confiar en sus alas,
YooChun podía ganar ventaja. Pero YunHo se sacudía arriba y abajo, poniendo la maderada
longitud de su lanza bajo su pie y rompiendo el arma en dos.
Inmediatamente,
YooChun deslizó La Calavera de su vaina en el interior de su escudo. Corrió dos
pasos, Saltó y cortó hacia abajo. Esta vez, YunHo no se movió lo
suficientemente rápido y la hoja cortó su brazo.
Una
vez más los dragones sisearon, y una vez más YunHo no dio reacción. Era como si
el fuera insensible al dolor. Desafortunadamente, YooChun no lo era. Su brazo
herido palpitaba y sus piernas estaban empezando a temblar. Si la pelea no
terminaba pronto…
Distantemente,
escuchó a sus hombres animándolo.
“Por
JunSu” KyuHyun gritó. “JunSu. JunSu. JunSu.”
Su
adorable rostro destelló ante su mente, y él reunió su fuerza. Reuniéndose él
mismo. Había estado presionada al extremo antes. Ha habido veces que había
estado sin comida y agua, su gente sin hogar. Él pudo prevalecer. Tal vez
debería cambiar su estrategia de batalla. En vez de forzar a YunHo a volar, tal
vez debería cortar las alas de YunHo, aterrizándolo…
El
rey dragón de repente le golpeó, derribándolo, cortando su armadura del pecho.
Él probó la suciedad en su boca, sintió cálida sangre manar, y pateó hacia atrás. YunHo se elevó
sobre él, tomando el escudo de YooChun con él. YooChun no se molestó de
alcanzar sus pies esta vez. Miró a YunHo desde el rabillo de sus ojos y
simplemente disparó su espada.
Apuñaló
en el costado de YunHo, entre brazo y costilla.
Hubo
un jadeo colectivo de los dragones, como si no pudieran creer lo que había
sucedido. Hubo una exclamación de los ninfos. Entonces YunHo golpeó la espada
con la suya propia, demostrando que se había deslizado por el aire, no la carne.
YooChun se ancló en sus pies y se levantó de un salto. Se balanceó detrás de
él. Clang. Rápidamente se pivoteó, balanceándose otra vez. Clang.
“¿Haremos
esto todo el día o finalmente dejarás el palacio?” YunHo dijo, su tono un poco
hueco. Hablaba entre golpes.
Clang.
“Preferiría matarte ahora,” YooChun respondió. “Si es todo lo mismo para ti.”
“Te
dejaré conservar a la mujer.” Clang.
“¿Y
cómo la protegeré sin el palacio?” Él señaló con un profundo respiro... y notó
que las esencias de sangre y muerte habían súbitamente engrosado el aire.
“Vampiros.”
Un dragón siseó.
La
palabra hizo eco a través de la multitud. Una maldición para los dragones, una
bendición para los ninfos. Nadie peleaba más fieramente con los vampiros que
los dragones.
YunHo
se detuvo. YooChun hizo lo mismo. Él pudo ver que los vampiros estaban intercalados
con el contingente de hombres que había mandado a cerrar en la parte posterior.
“Me
has engañado.” YunHo gruñó. “Esto no iba a ser una pelea justa, después de
todo. Te atreviste a traer a los vampiros para ayudarte.”
“No
les pedí venir, pero ciertamente no los echaré. Son mis aliados. Podemos terminar
esta pelea aquí y ahora, tu y yo.”
“Como
si fuera a confiar que los vampiros no me atacarán mientras estoy distraído. Te
dejaremos ahora, YooChun, pero no hemos terminado contigo y los tuyos.”
Mientras
él hablaba, los vampiros vestidos de negro se cerraron. Ellos flotaban más que
caminaban, y ellos estaban lanzando maldiciones a los dragones. Los dragones en
cambio, mutaban a sus formas bestiales. Alas se estiraban de sus espaldas,
rompiendo cada pieza de sus ropas.
Escamas consumían sus pieles, verdes y negras y amenazantes. Colmillos
crecían en lugar de sus dientes. Colas brotaban de sus espaldas bajas.
Ellos
no atacaron a los vampiros o ninfos en ninguna manera. No, ellos saltaron al
cielo, elevándose más alto y más alto, antes de desaparecer de la línea de
visión de YooChun.
Regresarían,
YooChun sabía, y la pelea no sería tan leve como había sido hoy. No sería una
batalla entre dos hombres, si no un baño de sangre entre razas.
~°~°~°~°~
SEUNGHYUN,
REY DE LOS VAMPIROS, y su ejército llegó a un abrupto alto en el campo. Viendo
que los dragones habían desaparecido, él y sus hombres dieron una exclamación.
“Bueno
verte otra vez, mi amigo,” YooChun dijo cuando las exclamaciones se
desvanecieron.
“Escuché
los dragones marchando hacia ti y decidí ayudar.”
YooChun
apretó su hombro. “La última vez que te vi, estabas manteniendo la corte con la
reina demonio.” Él no había perdonado a esas repulsivas criaturas por lo que
habían hecho a su gente. “¿Te alías con ellos aún?”
SeungHyun
sonrió lentamente. Él tenía el cabello blanco, aunque no era tan pálido como el
de JunSu. Ojos azul hielo, fuertes, místicos rasgos. “Nunca me alié con ella.
La usé, y entonces la maté.”
YooChun
regresó la sonrisa. “Entonces tú y los tuyos son bienvenidos dentro.”
“Mi
rey,” Una vampiro mujer dijo, acercándose al lado de SeungHyun. Ella tenía la
misma pálida sombra de cabello como SeungHyun, los mismos
ojos azules, excepto que sus rasgos era más suaves, inquietantemente hermosos.
Usualmente
SeungHyun no permitía a sus mujeres cerca de los ninfos.
“KaRam”
el rey admitió.
“¿Tenemos
permiso para… perder el tiempo?” Su mirada estaba enlazada con la de ChangMin y
había lujuria en los ojos de ella.
Ah.
YooChun súbitamente entendió por qué había sido permitida a venir. Ella quería
a ChangMin y probablemente había pedido unirse al ejército sólo para verlo.
SeungHyun
miró a YooChun. YooChun, por supuesto, asintió su permiso. La mujer, KaRam,
sonrió seductivamente y flotó hacia ChangMin.
“Ven.”
YooChun dijo. Él giró en sus talones y se dirigió al palacio, sacando el
medallón de dragón de debajo de su camiseta y sosteniéndolo alto así la puerta
sensible permitiría a la entrada abrir. SeungHyun mantuvo el paso a su lado,
los otros cerca detrás de ellos.
“¿Encontraste
la Joya de Mirotic?” YooChun le preguntó. Entraron al salón principal. “Sé que
estuviste en una cruzada para desenterrarla, todavía YunHo me dijo que un
humano ahora tiene posesión.
“¡Ay
de mí! Escapó de mí. Escapó de todos nosotros, realmente.
“¿En
la superficie, como YunHo dijo?”
“Sí.”
“¿Alguna
manera de traerlo de regreso?”
“Ninguna,
me temo.”
Tal
vez él podía viajar a la superficie y buscarlo, YooChun pensó de repente, sería
la mejor manera de proteger a JunSu. Consideraría eso después. Por ahora, él
tenía un respiro de la batalla. Estaba débil y cansado y necesitaba a su
pareja.
“KyuHyun.”
Él llamó. “Ve que los guardias estén estacionados alrededor del palacio entero,
arriba y debajo, dentro y fuera.”
“Mis
hombres pueden ayudar.” SeungHyun ofreció.
“Ustedes
son invitados. Ustedes disfrutarán. “NichKhun, ve la comodidad de nuestros
invitados.”
Las
cejas de SeungHyun se arquearon. “¿No estás quedándote con nosotros?”
“No.
Hay una mujer que debo ver.”
Su
amigo sonrió, aunque tristeza se aferraba a las comisuras. Él había perdido a
su amor hace años. “Entiendo. Ve. Estás en tu derecho. Estaremos bien sin ti.”
YooChun
no necesitó exhortación adicional. Él se avanzó el resto del salón. Sus manos
cosquillaban por JunSu. Finalmente la haría suya. Completamente.
Noooo no quiero que alguno de los dos muera(¡.¡) no me gusta ver los de enemigos(¡.¡) y creo que si se vuelven a enfrentar si va a ser para que se hagan mucho daño.Zaaaz ChangMin sera capas de dejar a KiBim por Karam???
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