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que no me permitieron o no he obtenido el permiso
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martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 26


DEJAR A JUNSU DORMIDA en su cama… en la cama de ellos, YooChun modificó… era la cosa más difícil que él nunca había hecho. Sus suaves, pálidos mechones contrastaban sobre las sábanas violeta, tan etérea como un sueño. Sus rasgos estaban relajados, la arenosa longitud de sus pestañas echaban sombras sobre sus pómulos. Sus labios estaban llenos y rosados por sus besos.

Ya se había vestido, se había tirado apresuradamente una camiseta negra y pantalones antes de que hubiera perdido la resolución de salir. Como líder de este palacio, era su deber ver a sus invitados. Pero más que eso, quería ver las defensas del palacio y asegurar que estaban bien fortalecidas, suficiente mente fuertes para resistir el más violento de los ataques.


Este pacífico respire que los vampiros les habían dado no duraría mucho tiempo, él lo sabía. Uno estaría de regreso. YooChun solamente esperaba que fuera más tarde que temprano. Lo más que tendría para solidificar sus lazos con JunSu, mejor.

No pudo resistir poner un casto beso en la punta de su nariz… lo cual probó ser un error. Ella murmuró por lo bajo, un gorgoteo airado de palabras ininteligibles. Una ella pudo haber sido su nombre. Él de repente estaba duro como roca por ella, tan excitado como si nunca la hubiera tomado. Vete. Ahora. Antes de que no puedas.

Forzar un pie en frente del otro requirió de toda su concentración. Pero lo hizo, su rápida zancada ampliando la distancia. Ahora que JunSu había decidido quedarse, sabía que empezaría a su hogar el suyo propio, dotándolo con pequeños toques de su personalidad.

Flores llenarían probablemente las habitaciones, y él tomaría gran placer en procurarlas para ella. Pinturas, piedras de colores, almohadas de cuentas. Él la llevaría a la ciudad y conseguiría todo lo que ella quisiera, todo lo que necesitaba. Todas las cosas que las mujeres usaban para hacer un hogar, bien, un hogar. Nada le faltaría, cada deseo suyo lo concedería.

Estaba riendo mientras entraba al comedor. Los vampiros rodeaban la mesa. La mayoría agarraban copas llenas con algún tipo de sangre, estaba seguro. Muchos ninfos estaban aquí, aunque la mayoría estaban en sus deberes y si no en deberes, amando a una mujer. No había mujeres presentes.

SeungHyun quien había reclamado la cabeza de la mesa, lo miró y señaló hacia él.

“¿Actuando como el rey del lugar ya?” YooChun dijo con una risa. Se dejó caer en el lugar ahora vacío al lado de su amigo.

“Por supuesto.” SeungHyun bebió de su copa. “No creo haberte visto tan saciado, YooChun.”

“La vida de pareja va de acuerdo conmigo.”

Una Cortina de tristeza revoloteó sobre la expresión de SeungHyun. “Lo recuerdo bien, vida de pareja.”

SeungHyun había perdido a su pareja hace muchos años. Ella había sido una humana, descendiente de esos que los dioses habían desvanecido de la superficie y tirado en la ciudad por castigo. Un astuto grupo de dragones la había rapto y quemado. No YunHo, pero un contingente de los hombres de su tutor. No importaba para SeungHyun que YunHo era inocente. El rey de los vampiros despreciaba a todos los dragones y los quería destruidos.

YooChun record bien la devastación que SeungHyun había soportado cuando había descubierto los restos carbonizados de su amor. Su dolor había sido intenso y desgarrador.

“Los dragones han capturado un grupo de ninfas.” YooChun dijo. “Y eso es algo que no puedo permitir.”

“Sería mi placer recuperarlas por ti.” El rey vampiro dijo con entusiasmo.

“No. No quiero que tus vampiros vayan detrás de ellos. Me gustaría mandar a mis hombres, pero si lo hago así, necesitaré completar por la pérdida aquí.”

“¿Deseas que nos quedemos?”

Él asintió. “Si eres capaz.”

SeungHyun no vaciló. “Nos necesitas, nos quedamos. No hay nada más que discutir.”

SeungHyun siempre había sido de esa manera. Leal. Dando de él mismo y su tiempo. Eso era por qué YooChun valoraba su Amistad como lo hacía. No había muchos hombres dispuestos a ayudar a otra raza que no sea la suya.

Esos quienes ganaban la ira del rey vampiro, sin embargo, eran enemigos de por vida. SeungHyun vivía por su sufrimiento. Él nunca olvidaba un error.

“Gracias, mi amigo.” YooChun lo palmeó en su espalda. “Si alguna vez me necesitas, aquí estoy.”

La cara de SeungHyun era tan pálida como la de JunSu, aún una pasada de color teñía sus mejillas. “Eres un querido amigo, YooChun.”

“Como eres tú.” Él se levantó. “Toma todos los animales que necesites. Si has necesitado de mujeres, lo cual estoy seguro que harás, tendrás que conseguirlas de la Ciudad Exterior tú mismo, me temo. Han estado escondiéndolas de nosotros.”

SeungHyun dio una resonante risa. “Eso significa que son inteligentes.” YooChun resopló. No ofreció el uso de las mujeres humanas, y SeungHyun no pidió por el honor. Un ninfo probablemente comparte su amante con otros ninfos, pero no con otras criaturas. Las mujeres entonces cargarían la esencia de esa criatura y a ningún hombre le gustaba el olor de otra criatura en su amante. Bueno, no era enteramente verdad. Él podía recordar que muchos de sus hombres llegaban a estar excitados por eso.

”Hablaremos otra vez pronto.” Él dijo. “Debo ver ahora el palacio.”

“Te conozco, YooChun. Tal vez veas el palacio, pero tu verdadera meta es regresar a tu cama.”

Él rió perversamente. “Sí, me conoces bien.”

~°~°~°~°~

UNA DURA CALLOSA MANO dio una palmada en la boca de JunSu. Ella despertó instantáneamente, un grito presente en su garganta. Emergió como nada más que un quieto murmullo. Ella sabía que la mano no pertenece a YooChun. Olía diferente, no  como erótico, como tormenta a punto de caer. No despertar conciencia dentro de ella.

¿Vampiro, tal vez? YooChun había mencionado que los vampiros estaban dentro del palacio. Aterrada, ella osciló su puño y conectó con algo sólido. Su captor gruñó.

“No te muevas otra vez, mujer. No te lastimaremos.”

Sin inmutarse, ella mordió y pateó.

“No te lastimaremos.” Esa profunda, acentuada voz dijo. “Por favor, quédate quieta.”

¿Nosotros? Su mirada corrió a través de la oscuridad. Qué no daría por un destello de luz justo entonces. ¡Borren eso! Un arma aturdidora o un cuchillo era lo que necesitaba. Ella enredó sus dedos en la muñeca del hombre y tiró.

“Si debo, te dejaré inconsciente y a ninguno de nosotros le gustará cómo hacer eso.”

Ella se aquietó, sabiendo que estar inconsciente era perder esta batalla completamente. Si pudiera liberarse, podía correr y gritar y encontrar a YooChun.

“Bien.” El hombre-¿vampiro? Dijo. “Ahora voy a quitar mi mano. Si atraes a tu amante aquí, lo mataremos sin vacilación ¿Entendido?”

Un asentimiento en afirmación. Dentro, ella gritaba y gritaba y gritaba. No. ¡No! YooChun era fuerte, pero era además carne y sangre. Ella no sabía cuántos hombres estaban dentro de la habitación. No sabía qué armas poseían.

Ella tenía que advertirle sin atraerlo a una emboscada. ¿Qué podía hacer? Piensa, JunSu, piensa.

Como prometió, el hombre quitó su agarre en su boca. Ella arrastró un tembloroso suspiro. “¿Quién eres? ¿Qué quieres?”

“Somos dragones, Y vamos a llevarte a casa.”

Dragones. El enemigo. Dios mío. Ellos te violarán y quemarán, YooChun habían dicho. Ella sacudió la cabeza, mechones de cabello rozando sus mejillas. “Estoy en casa.”

“Eso es lo que las otras dijeron, pero no nos conmueve de nuestro propósito.”

“No puedes llevarme. No te dejaré.” Prometí a YooChun que me quedaría. ¡YooChun! Su mente gritó. Lentamente sus ojos se ajustaron ala oscuridad. Ella contó cuatro siluetas, cada [una] más alta que la otra. Armas de todas formas y tamaños estaban atadas a sus cuerpos.

“Podemos hacer lo que queramos.” Uno de ellos dijo con diversión. “Siéntate. Lentamente.” Ella hizo como le indicaron y la sábana cayó a su cintura. Frío aire besó su piel desnuda. Jadeando, ella jaló la sábana hacia arriba. “Estoy desnuda.” Ella no quería decir bruscamente las palabras en voz alta, pero el darse cuenta la había impresionado. ¡Estúpida, idiota! ¿Por qué no sólo les pides que te violen?

“Aquí.” Otro de ellos dijo. Estaba a su izquierda. “Ponte esto.”

Un manojo de material fue empujado sobre su cabeza, sorprendiéndola. “¿Por qué están haciendo esto?” Ella demandó, rápidamente jalándolo hacia abajo. Era una toga, suave y fina pero una cubierta al fin y al cabo.

“Es la voluntad de los dioses.” Fue la respuesta tranquila. “De pie. Mantén tus brazos a tus costados.”

Ella se deslizo poco a poco de la cama tan tranquilamente como es posible, esperando que no sintieran su exacta posición. La puerta estaba a la izquierda, y ella dio un paso, entonces dos. Entonces arrancó a correr. Fuertes brazos se anclaron alrededor de ella antes de que alcanzara la cortina, trayéndola a una abrupta detención.

“Maldito.” Ella murmuró, agitando. “Déjame ir.”

“Mujer, te lo advertí.”

Sabiendo que él quería decir dejarla inconsciente, JunSu incrementó su lucha. Ella arañó con sus uñas, tiró del cabello de su captor y lo golpeó en el estómago. “¡Voy a rogar a tus dioses para que te maldigan!”

“Ya lo han hecho.” Un pesado suspiro. “Lamento hacer eso, pero no me has dado elección.”

Alguien murmuraba una serie de palabras ininteligibles y una ola de letargo la barrió. Sus párpado se cerraron, tan pesado que no podía mantenerlos abiertos. El sueño la llamaba, tan seductor como un ninfo. Ayuda, ella trataba de gritar, sabiendo que al caer dormida iba a ser alejada de YooChun. Ella necesitaba más tiempo con él.

Duerme… duerme… no. Ella sacudió su cabeza. Gritó. Abrió su boca, pero ningún sonido emergió. Y todavía el sueño la llamaba, atrayéndola. Arrullándola.

“Es una luchadora.” Alguien dijo en asombro.

“Nunca he visto nada igual.”

“Ella debía haber caído ya.”

“Duerme, mujer. Mañana, no recordarás nada de esto.”

La fuerza abandonó sus extremidades lentamente, rápidamente. No estaba segura. El tiempo dejó de existir. Total oscuridad arrastraba nudosos dedos dentro de su mente. Pelea… pelea… pe…


Ella no supo nada más.

1 comentario:

  1. Nooo noooo Yoochun que haces que no vas donde Junsu??? Quienes eran los bragones?? Yunho?? Oh pobre Seug su amor muerto tan tragicamente. NOOOO JUNSU REACCIONA¡¡¡

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