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martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 25

Capítulo 25. (M)

JUNSU DESCANSABA EN EL BORDE de la tina de baño. Cálida, agua vaporosa bañaba su piel sensibilizada. La esencia de orquídeas llenaba la habitación, dulcemente perfumando el aire con un sofocante ambiente. Ella inhaló profundamente. Su cuerpo estaba adolorido, pero su espíritu estaba vigorizado.

YooChun sentado tras ella, masajeando sus hombros. Sus dedos mágicos trabajaban sus músculos expertamente. Él sabía exactamente donde frotar, sabía la precisa cantidad de presión a aplicar para un óptimo gozo. La cabeza de ella cayó hacia atrás, descansando en el hombro de él. Vapor pintaba sus pieles y sus exhalaciones enfriaban el brillo del líquido.


“Gracias por regalarme tu virginidad.” Él dijo.

“Mi placer.” Realmente. Ella misma nunca había disfrutado más. Nunca pensó que perder todo el control, perder todo el sentido de su fría fachada pudiera ser tan maravilloso.

En las horas llenas de placer que habían pasado juntos, ella se dio cuenta de unas pocas cosas. Ella había entregado a YooChun más que su cuerpo; ella le había entregado piezas de sí misma, justo como temía. Ella no había querido, había intentado resguardarse contra ello, aun había sido inevitable hacerlo de otra manera. Pero iba a estar bien.

Él era un ninfo, y los ninfos necesitaban sexo (Y mucho de ello), pero ella sería la única a la que él llegaba. Ella iba a confiar en él. No amarlo, se aseguró a sí misma, aun rehusándose a experimentar la emoción. Si no confiar.

Sería difícil, no lo dudaba, pero lo conservarlo en su vida ella estar permitiendo intentar.

“Tus heridas sanaron.” Ella dijo sin volver la cara hacia él. Ella lo había notado cuando se unieron al baño.

“Sí.”

“Estoy contenta.”

“Yo también.”

“Ahora tienes la fuerza para decirme el lugar secreto en el cuerpo de una mujer.” Ella dijo. “El lugar que trae el máximo placer.”

“Mmm, bueno. Te lo diré por un beso.” Él acarició el lado de su mejilla.

Ah, ella amaba su negociación. “Te besaré si me dices lo que quiero saber.” Ella dijo roncamente, moviéndose contra la erección presionada contra su espalda baja.

Él siseó en un suspiro. “Amo cuando te mueves así. Sigue haciéndolo y te diré todos mis profundos oscuros secretos.”

Arriba, abajo ella se movía.

Sus manos se estrecharon en su cintura. “Cierra tus ojos.” Él le ordenó suavemente.

Habían hecho el amor hace solamente una hora, pero se sentía como una eternidad. Ella lo necesitaba en su interior otra vez. Adictivo… eso es lo que él era.

“JunSu.” Él chasqueó la lengua. “Cierra. Tus. Ojos.”

Sus párpados se cerraron. Oscuridad blanqueó su mente. Las manos de él se deslizaron sobre sus hombros acariciando su cuello, entonces cruzaron a sus pechos, amasándolos.

“Imagina lo que te estoy haciendo.”

“Creo…”

“¡Hazlo!” Imagínalo, él dijo, así lo hizo. En su mente, ella podía ver el grueso de sus manos cubriendo los pálidos montículos de sus pechos. Sus pezones, rosados y duros, alzados entre las hendiduras de sus dedos. Placer hizo espirales a través de ella, ardientes y necesitadas. Aparentemente inextinguible.

Sin ser pedido, sus piernas se separaron, silenciosamente rogando por sus atenciones. Un simple toque, un apretón, algo. Cualquier cosa. Ella dolía, oh, dolía.

Una de las manos de YooChun se deslizó hacia abajo por su estómago. Ella lo sentía, sí, justo la manera que lo había necesitado, pero más de lo que ella había visto en su mente. Otra imagen de ellos. YooChun detrás de ella, esta vez con mano entre sus piernas, separando sus húmedos pliegues. Pero no la tocaba donde ella lo necesitaba más. No todavía. Él permanecía listo, pulgadas encima de su entrada.

“¿Qué ves?” Su voz estaba forzada, como si requiriera toda su fuerza para permanecer quieto.

“Tú. Yo.”

“¿Me ves lamiéndote aquí o deslizando mis dedos dentro de ti?”

“D-dedos.” Ella logró.

“¿Están moviéndose lentamente, saboreando o golpeando dentro y afuera?”

Mientras él hablaba, ella otra vez se lo figuró. Otra vez lo vio, incapaz de detener el torrente de imágenes. Todavía él no lo hacía, no hacía lo que ella necesitaba. Ella movía sus caderas hacia adelante, buscando, atrás, buscando. Adelante, atrás. Retorciéndose y arqueando. “Tócame, YooChun. Por favor.”

“Dime. ¿Que ves? ¿Despacio o Rápido?”

“Rápido. Duro.” El agua se derramó sobre el borde de la piscina. “Muy duro.”

Él pellizcó su pezón, y una lanza de deseo golpeó directamente entre las piernas de ella. Ella chilló ante el asombroso tormento de ello.

“JunSu. Luna. Tu mente te muestra las cosas que tu cuerpo necesita antes de que realmente sepas que lo necesitas.”

No más plática, ella quería gritar. Hazme el amor. “No entiendo.”

“El lugar más erótico en el cuerpo de una mujer es su mente. Dándole las imágenes correctas, un hombre puede incrementar el placer de ella cien veces.” Él mordió su oreja. “Apóyate en mí, Luna.”

Ella lo hizo, e incluso eso sirvió como estimulante. El agua acarició su clítoris, haciéndola estremecer.

“Sostente en el borde.” YooChun suplicó.

Inclinándose hacia adelante unas pocas pulgadas más, ella curveó sus manos en el borde. Sus pechos y caderas estaban fuera del agua ahora y a YooChun le era concedida una vista total de ella desde atrás.

Un largo rato pasó en silencio. Ella permanecía donde estaba, anticipando el primer toque. Cabello húmedo cayó sobre su espalda y hombros. Algunos de los extremos pisaban la superficie del agua. ¿Cuándo la tocaría? Ella necesitaba que la tocara. “¿YooChun?”

“Eres magnificente.” Él dijo, su voz pesada con admiración. Él trazó el tatuaje en su espalda baja.

Un estremecimiento bailó a través de ella.

“Me gusta esto.” Él dijo. “Un cráneo con un bonito lazo encima. Es una marca que dice que eres ambas, guerrera y mujer.” Sus labios frotaron el tatuaje; la caliente humedad de su lengua trazándolo. Él besó su camino hacia arriba por su columna vertebral y rozó su nuca, alisándole el cabello a un lado para llegar a ella. “La primera vez que te vi,” ella dijo. “Creí que eras un dios, naciendo del océano.”

“Y yo pensé que eras lo que más necesito en mi vida.”

Sus palabras actuaron con la embriagante intoxicación de una caricia. Ella lamió sus labios, entonces los mordió para contener un fuerte, largo grito de placer cuando su polla presionó dentro de su entrada.

“Tan estrecho.” Él alabó.

“Más.”

Él le dio una pulgada. “¿Eso es todo lo que quieres?”

“Más.”

Otra pulgada. No es suficiente. “¿Y ahora?”

“Más, más más.”

Él golpeó todo el camino dentro. Ella jadeó. Él gruñó. Pero no se movió, solo les dejó a ambos en el límite. “¿Conoces el más erótico lugar en del cuerpo de un hombre, Luna?”

A este punto, ella era incapaz de hablar. Ella lo necesitaba fieramente. El dolor estaba consumiéndolo todo. Ardiendo. Sí, ella ardía fieramente abrasadora. Pulsos de electricidad destellaban a través de sus venas, demandando terminación.

“Su corazón.” YooChun finalmente dijo. “Su corazón.”

Su corazón. Ella llegó al clímax, palpitando, palpitando. Gritando, sollozando. La fuerza de ello la arrastró, vibró y tarareó. YooChun se deslizó afuera y golpeo hacia adelante. Una y otra vez, impulsando duro y profundo.

“JunSu.” Él rugió, estremeciéndose dentro de ella una última vez. “Te. Amo.” Sus manos enterradas en sus caderas. Agarrando. Magullando deliciosamente. “Te amo.” Dijo otra vez.

~°~°~°~°~

“ESTOY SIENDO RUDO con mis invitados.” YooChun dijo un largo rato después. Él yacía en la cama, y sostenía a JunSu en sus brazos. Estaba poco dispuesto a dejarla ir. Ambos estaban desnudos, y él estaba tentado a permanecer de esa manera por toda la eternidad.

Él amaba la manera en que las curvas de JunSu ajustan contra él. Como la última pieza de un rompecabezas, perfectamente acopladas.

Ella bostezó. “¿Qué invitados?” preguntó, su aliento abanicando el pecho de él.

“Vampiros. Nos ayudaron con los dragones y nos compraron un poco de alivio.”

“Debo correr gritando de esta habitación, pero estoy demasiado cansada para estar asustada de los vampiros. Incluso vampiros que están en la misma casa que yo.” Ella rió. “¿Crees que estás ignorándolos?” La punta de sus dedos se deslizó a lo largo de los bordes de su estómago.

“Es mi más grande placer ignorarlos.” Él dijo roncamente, excitado por el toque de ella y sus palabras. Ella estaba adaptándose a la vida aquí. Tal vez incluso llegando a amarla como él ansiaba.

El dedo de ella se enredó en el aro de su tetilla, y ella rió otra vez.

A él le gustaba el sonido de esa risa y se daba cuenta de que nunca la había escuchado nunca realmente divertida antes. “¿Cuántos años tienes?” él preguntó esperando saber todo a cerca de ella.

“Veinticinco. ¿Cuántos años tienes?”

“Mucho más viejo.” Él dijo secamente. “Cientos de años más viejo.”

La boca de ella se abrió. “No es cierto.”

“Es verdad.”

“Así que tú vas a, ¿qué? ¿Vivir eternamente? ¿Nunca envejecer?”

“Envejeceré, sólo más lento que los humanos.”

El cuerpo entero de ella se tensó. “¿Estás diciéndome que si permanezco aquí, envejeceré mientras tu continúas luciendo así?”

“Estás en Mirotic ahora, amor. Tu proceso de envejecimiento se alentará también.”

“Oh.” Poco a poco, ella se relajó. “Está bien entonces.”

“¿Extrañas la vida en la superficie como hacías antes?” Se encontró a sí mismo preguntando.

Una intensa quietud cayó sobre ella. “Esa es una pregunta difícil de responder.”

“Sí o no es todo lo que requiere.” Él no quería que ella extrañara su antigua vida. Él la quería feliz, completamente, con él. Si ella lo extraña… ¿Qué haría? Sus dos más grandes deseos estarían en guerra el uno con el otro; el deseo de conservarla a con él y el deseo de ver su felicidad. Siempre. Sin importar el costo para él mismo.

Un suspiro se deslizó de ella. “no estoy segura si lo extraño o no. Quiero decir, no soy cercana a mi familia. Nunca lo he estado, realmente, pero la cercanía hubiera sido buena.”

“¿Por qué exactamente no fuiste cercana con ellos?” No podía imaginar tal cosa con su hermano si YooHwan hubiera vivido.

“Ellos querían que fuera algo que no soy.” Ella dijo.

“¿Qué?”

“Dulce.”

Él resopló. “Eres dulce. Pretendes ser de otra manera, pero eres definitivamente el más dulce bocado que he probado nunca.”

JunSu lo mordió en el hombro y lamió la marca. Este hombre veía dentro de su alma; veía la mujer que ella siempre secretamente había querido ser. Algo que su propia madre no había sido capaz de hacer.

“¿Cómo no puede tu familia no ver cuán dulce eres? Más que vergüenza.”

Ella levantó su cabeza, acunando las mejillas de él con sus palmas. “Gracias por eso.”

El pecho de YooChun se estremeció. Esta mujer poseía su corazón, de eso no tenía duda. Ahora él quería el de ella. “¿Has sido capaz de hacer tus anti-tarjetas aquí?”

“Sí.”

“¿Si fueras a hacer una para mí, qué diría?”

“Bueno… Déjame ver.” Ella descansó su cabeza en su hombre. Un minuto pasó, entonces otro. “¿Estás seguro que quieres saber?”

“Sí.”

“Si fuera a hacer y mandarte una tarjeta, diría…” Ella se detuvo, frunció el ceño. “Diría, estoy confiando en ti que no rompas mi corazón. Si consigue tan siquiera un rasguño, romperé tu cara.”

Los labios de él se torcieron. “¿Romper mi cara?”

“Me escuchaste.”

Rompería su cara si rompía su corazón… su corazón. YooChun se congeló, el significado de lo que ella había dicho finalmente registrado. Incluso su sangre dejó de fluir. Su respiración se congeló en sus pulmones. Una ola de vértigo lo golpeó, emoción tras emoción golpeándolo. “¿Estás confiándome tu corazón?” Él estaba casi temeroso de preguntar, temeroso que había malentendido.

Él, un guerrero que siempre había reído al peligro su vida entera, tenía miedo de que esta pequeña, pálida mujer no lo quisiera.

“De alguna manera.” Ella dijo. “No estoy diciendo que te amo o algo como eso.” Una capa de pánico cubría sus palabras. “pero voy a confiar en que no estarás con nadie más mientras estás conmigo. Eso significa no otras mujeres.”

Luna, no deseo a otra excepto a ti.”

“Ahora no lo haces. Pero ¿Qué tal después, cuando la novedad de mí desaparezca?”

Mientras ella hablaba, él escuchaba su vulnerabilidad. Él la giró en su espalda y la miró. “Eres mi pareja. Te he dicho eso, pero no creo que entiendas lo que eso significa. Nadie me excita ya más, excepto tú. Nadie me tienta. Nadie me atrae. Solamente tú. Cuando un ninfo toma una pareja, esa es la manera. Ahora y siempre.”

Su mirada se suavizó, y él sabía que ella quería creerle. “Sip, bien.” Ella dijo. “Veremos qué pasa en los días venideros.”

“¿Así que, te quieres quedar conmigo?”

Irradiando vulnerabilidad, ella murmuró. “Sí.”

Alegría ardió dentro de él, total, pero no complete. No todavía. “¿Quieres quedarte conmigo, pero no me amas?”

“Correcto. El amor es complicado y desastroso.”

“Amo la manera en la que tus pezones presionan contra mi pecho. Eso no es complicado.”

Los labios de ella se fruncieron. “Eso no es lo que quise decir, y lo sabes. Amar a alguien da el permiso para hacerte cosas malas porque sabes que lo perdonarás.”

“¿Qué clase de cosas malas te han estado haciendo por esos que amaste?” La pregunta emergió tranquilamente, letalmente. Él mataría a cualquiera, hombre o mujer, quien osó herir a esta mujer.

“He sido abandonada, rechazada, apartada y olvidada.” Ella dijo, y él se tensó. “Además, vi la manera en que apartaste a las mujeres que llegaron antes que yo.”

“Yo no te esperaba, Luna. Fuiste una sorpresa. No puedo deshacer lo que he hecho en el pasado. Pero tienes mi promesa de honor que nunca me cansaré de ti. Con el tiempo, te darás cuenta de esto por ti misma.” Él se detuvo, atento. “Sé que dijiste que te quedarías, pero me gustaría tu promesa. Prométeme que me darás tiempo para probarme a mí mismo y mis intenciones hacia ti.”

Los ojos de ella buscaron su cara, probando. Los que sea que ella vio en su expresión debió haberla confortado por ella le dio una lenta sonrisa y asintió. “Tienes mi palabra.”

Él liberó un suspiro de alivio y renovada felicidad. Inclinándose, frotó sus labios contra los de ella. Sus manos buscaron y encontraron las de ella, y él entrelazó sus dedos antes de anclarlos sobre su cabeza.  Esto levantó su pecho y empujó sus senos más profundos en él. Ella lamió sus labios mientras cerraba sus párpados.

“Mientras tú has visto solamente el lado malo del amor, yo he visto lo mejor. Mi madre y mi padre fueron pareja y completamente devotos el uno al otro.”

“¿Dónde están ellos, tus padres?”

“Murieron hace muchos años. Mi padre murió en batalla y la tristeza de mi madre se la llevó no mucho después.”

Mi Dios, JunSu pensó. Ser tan devoto a alguien que realmente mueras sin ellos. Simplemente perder la voluntad de vivir. Era algo sacado de una película, todavía una parte de ella no quería admitir entender tal devoción. Ella estaba aterrada, y todavía por primera vez, totalmente emocionada por la posibilidad.

“Lamento que los perdiste,” Ella dijo suavemente.

“Uh-oh. Estás mostrando tu lado dulce otra vez.”

Ella rió. “¿Cómo te atreves a decir tal cosa? Soy una perra de corazón duro.”

“Y odias las cosas que te hago.”

“Las odio.” Ella agregó con una risa.

La respiración de él se adentró en su oreja, seguida por su lengua. Sus manos se enredaron en sus cabellos mientras ella temblaba.

“Al igual que tú me odias.” Él suspiró.

Ella no podía darle las palabras que quería, así que le dio estas en cambio. “Sí.” Ella murmuró. “Te odio tanto.”

“Bien. Porque voy a odiarte hasta que no puedas imaginar la vida sin mi.”


Demasiado tarde, su mente murmuró mientras él se deslizaba en su interior.

1 comentario:

  1. Aqui ya hay una muy bella y apasionada devoción. Dios Mio Junsu cada vez hay más amor en ti por Yoochun de los que cres, mas anhelo de el crese en ti y ni mas maos eatas metiendo jajaj "Cae mas rapido un hablador que un cojo" y JUNSUU QUE ENVIDIA ME DAAAS JAJA

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