Capítulo
25. (M)
JUNSU
DESCANSABA EN EL BORDE de la tina de baño. Cálida, agua vaporosa bañaba su piel
sensibilizada. La esencia de orquídeas llenaba la habitación, dulcemente
perfumando el aire con un sofocante ambiente. Ella inhaló profundamente. Su cuerpo
estaba adolorido, pero su espíritu estaba vigorizado.
YooChun
sentado tras ella, masajeando sus hombros. Sus dedos mágicos trabajaban sus
músculos expertamente. Él sabía exactamente donde frotar, sabía la precisa
cantidad de presión a aplicar para un óptimo gozo. La cabeza de ella cayó hacia
atrás, descansando en el hombro de él. Vapor pintaba sus pieles y sus
exhalaciones enfriaban el brillo del líquido.
“Gracias
por regalarme tu virginidad.” Él dijo.
“Mi
placer.” Realmente. Ella misma nunca había disfrutado más. Nunca pensó que
perder todo el control, perder todo el sentido de su fría fachada pudiera ser
tan maravilloso.
En
las horas llenas de placer que habían pasado juntos, ella se dio cuenta de unas
pocas cosas. Ella había entregado a YooChun más que su cuerpo; ella le había
entregado piezas de sí misma, justo como temía. Ella no había querido, había
intentado resguardarse contra ello, aun había sido inevitable hacerlo de otra
manera. Pero iba a estar bien.
Él
era un ninfo, y los ninfos necesitaban sexo (Y mucho de ello), pero ella sería
la única a la que él llegaba. Ella iba a confiar en él. No amarlo, se aseguró a
sí misma, aun rehusándose a experimentar la emoción. Si no confiar.
Sería
difícil, no lo dudaba, pero lo conservarlo en su vida ella estar permitiendo
intentar.
“Tus
heridas sanaron.” Ella dijo sin volver la cara hacia él. Ella lo había notado
cuando se unieron al baño.
“Sí.”
“Estoy
contenta.”
“Yo
también.”
“Ahora
tienes la fuerza para decirme el lugar secreto en el cuerpo de una mujer.” Ella
dijo. “El lugar que trae el máximo placer.”
“Mmm,
bueno. Te lo diré por un beso.” Él acarició el lado de su mejilla.
Ah,
ella amaba su negociación. “Te besaré si me dices lo que quiero saber.” Ella
dijo roncamente, moviéndose contra la erección presionada contra su espalda
baja.
Él
siseó en un suspiro. “Amo cuando te mueves así. Sigue haciéndolo y te diré
todos mis profundos oscuros secretos.”
Arriba,
abajo ella se movía.
Sus
manos se estrecharon en su cintura. “Cierra tus ojos.” Él le ordenó suavemente.
Habían
hecho el amor hace solamente una hora, pero se sentía como una eternidad. Ella
lo necesitaba en su interior otra vez. Adictivo… eso es lo que él era.
“JunSu.”
Él chasqueó la lengua. “Cierra. Tus. Ojos.”
Sus
párpados se cerraron. Oscuridad blanqueó su mente. Las manos de él se
deslizaron sobre sus hombros acariciando su cuello, entonces cruzaron a sus
pechos, amasándolos.
“Imagina
lo que te estoy haciendo.”
“Creo…”
“¡Hazlo!”
Imagínalo, él dijo, así lo hizo. En su mente, ella podía ver el grueso de sus
manos cubriendo los pálidos montículos de sus pechos. Sus pezones, rosados y
duros, alzados entre las hendiduras de sus dedos. Placer hizo espirales a
través de ella, ardientes y necesitadas. Aparentemente inextinguible.
Sin
ser pedido, sus piernas se separaron, silenciosamente rogando por sus
atenciones. Un simple toque, un apretón, algo. Cualquier cosa. Ella dolía, oh,
dolía.
Una
de las manos de YooChun se deslizó hacia abajo por su estómago. Ella lo sentía,
sí, justo la manera que lo había necesitado, pero más de lo que ella había
visto en su mente. Otra imagen de ellos. YooChun detrás de ella, esta vez con
mano entre sus piernas, separando sus húmedos pliegues. Pero no la tocaba donde
ella lo necesitaba más. No todavía. Él permanecía listo, pulgadas encima de su
entrada.
“¿Qué
ves?” Su voz estaba forzada, como si requiriera toda su fuerza para permanecer
quieto.
“Tú.
Yo.”
“¿Me
ves lamiéndote aquí o deslizando mis dedos dentro de ti?”
“D-dedos.”
Ella logró.
“¿Están
moviéndose lentamente, saboreando o golpeando dentro y afuera?”
Mientras
él hablaba, ella otra vez se lo figuró. Otra vez lo vio, incapaz de detener el
torrente de imágenes. Todavía él no lo hacía, no hacía lo que ella necesitaba.
Ella movía sus caderas hacia adelante, buscando, atrás, buscando. Adelante,
atrás. Retorciéndose y arqueando. “Tócame, YooChun. Por favor.”
“Dime.
¿Que ves? ¿Despacio o Rápido?”
“Rápido.
Duro.” El agua se derramó sobre el borde de la piscina. “Muy duro.”
Él
pellizcó su pezón, y una lanza de deseo golpeó directamente entre las piernas
de ella. Ella chilló ante el asombroso tormento de ello.
“JunSu.
Luna. Tu mente te muestra las cosas
que tu cuerpo necesita antes de que realmente sepas que lo necesitas.”
No
más plática, ella quería gritar. Hazme el amor. “No entiendo.”
“El
lugar más erótico en el cuerpo de una mujer es su mente. Dándole las imágenes
correctas, un hombre puede incrementar el placer de ella cien veces.” Él mordió
su oreja. “Apóyate en mí, Luna.”
Ella
lo hizo, e incluso eso sirvió como estimulante. El agua acarició su clítoris,
haciéndola estremecer.
“Sostente
en el borde.” YooChun suplicó.
Inclinándose
hacia adelante unas pocas pulgadas más, ella curveó sus manos en el borde. Sus
pechos y caderas estaban fuera del agua ahora y a YooChun le era concedida una
vista total de ella desde atrás.
Un
largo rato pasó en silencio. Ella permanecía donde estaba, anticipando el
primer toque. Cabello húmedo cayó sobre su espalda y hombros. Algunos de los
extremos pisaban la superficie del agua. ¿Cuándo la tocaría? Ella necesitaba
que la tocara. “¿YooChun?”
“Eres
magnificente.” Él dijo, su voz pesada con admiración. Él trazó el tatuaje en su
espalda baja.
Un
estremecimiento bailó a través de ella.
“Me
gusta esto.” Él dijo. “Un cráneo con un bonito lazo encima. Es una marca que
dice que eres ambas, guerrera y mujer.” Sus labios frotaron el tatuaje; la
caliente humedad de su lengua trazándolo. Él besó su camino hacia arriba por su
columna vertebral y rozó su nuca, alisándole el cabello a un lado para llegar a
ella. “La primera vez que te vi,” ella dijo. “Creí que eras un dios, naciendo
del océano.”
“Y
yo pensé que eras lo que más necesito en mi vida.”
Sus
palabras actuaron con la embriagante intoxicación de una caricia. Ella lamió
sus labios, entonces los mordió para contener un fuerte, largo grito de placer
cuando su polla presionó dentro de su entrada.
“Tan
estrecho.” Él alabó.
“Más.”
Él
le dio una pulgada. “¿Eso es todo lo que quieres?”
“Más.”
Otra
pulgada. No es suficiente. “¿Y ahora?”
“Más,
más más.”
Él
golpeó todo el camino dentro. Ella jadeó. Él gruñó. Pero no se movió, solo les
dejó a ambos en el límite. “¿Conoces el más erótico lugar en del cuerpo de un
hombre, Luna?”
A
este punto, ella era incapaz de hablar. Ella lo necesitaba fieramente. El dolor
estaba consumiéndolo todo. Ardiendo. Sí, ella ardía fieramente abrasadora.
Pulsos de electricidad destellaban a través de sus venas, demandando
terminación.
“Su
corazón.” YooChun finalmente dijo. “Su corazón.”
Su
corazón. Ella llegó al clímax, palpitando, palpitando. Gritando, sollozando. La
fuerza de ello la arrastró, vibró y tarareó. YooChun se deslizó afuera y golpeo
hacia adelante. Una y otra vez, impulsando duro y profundo.
“JunSu.”
Él rugió, estremeciéndose dentro de ella una última vez. “Te. Amo.” Sus manos
enterradas en sus caderas. Agarrando. Magullando deliciosamente. “Te amo.” Dijo
otra vez.
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“ESTOY
SIENDO RUDO con mis invitados.” YooChun dijo un largo rato después. Él yacía en
la cama, y sostenía a JunSu en sus brazos. Estaba poco dispuesto a dejarla ir.
Ambos estaban desnudos, y él estaba tentado a permanecer de esa manera por toda
la eternidad.
Él
amaba la manera en que las curvas de JunSu ajustan contra él. Como la última
pieza de un rompecabezas, perfectamente acopladas.
Ella
bostezó. “¿Qué invitados?” preguntó, su aliento abanicando el pecho de él.
“Vampiros.
Nos ayudaron con los dragones y nos compraron un poco de alivio.”
“Debo
correr gritando de esta habitación, pero estoy demasiado cansada para estar
asustada de los vampiros. Incluso vampiros que están en la misma casa que yo.”
Ella rió. “¿Crees que estás ignorándolos?” La punta de sus dedos se deslizó a
lo largo de los bordes de su estómago.
“Es
mi más grande placer ignorarlos.” Él dijo roncamente, excitado por el toque de
ella y sus palabras. Ella estaba adaptándose a la vida aquí. Tal vez incluso
llegando a amarla como él ansiaba.
El
dedo de ella se enredó en el aro de su tetilla, y ella rió otra vez.
A
él le gustaba el sonido de esa risa y se daba cuenta de que nunca la había
escuchado nunca realmente divertida antes. “¿Cuántos años tienes?” él preguntó
esperando saber todo a cerca de ella.
“Veinticinco.
¿Cuántos años tienes?”
“Mucho
más viejo.” Él dijo secamente. “Cientos de años más viejo.”
La
boca de ella se abrió. “No es cierto.”
“Es
verdad.”
“Así
que tú vas a, ¿qué? ¿Vivir eternamente? ¿Nunca envejecer?”
“Envejeceré,
sólo más lento que los humanos.”
El
cuerpo entero de ella se tensó. “¿Estás diciéndome que si permanezco aquí,
envejeceré mientras tu continúas luciendo así?”
“Estás
en Mirotic ahora, amor. Tu proceso de envejecimiento se alentará también.”
“Oh.”
Poco a poco, ella se relajó. “Está bien entonces.”
“¿Extrañas
la vida en la superficie como hacías antes?” Se encontró a sí mismo
preguntando.
Una
intensa quietud cayó sobre ella. “Esa es una pregunta difícil de responder.”
“Sí
o no es todo lo que requiere.” Él no quería que ella extrañara su antigua vida.
Él la quería feliz, completamente, con él. Si ella lo extraña… ¿Qué haría? Sus
dos más grandes deseos estarían en guerra el uno con el otro; el deseo de
conservarla a con él y el deseo de ver su felicidad. Siempre. Sin importar el
costo para él mismo.
Un
suspiro se deslizó de ella. “no estoy segura si lo extraño o no. Quiero decir,
no soy cercana a mi familia. Nunca lo he estado, realmente, pero la cercanía
hubiera sido buena.”
“¿Por
qué exactamente no fuiste cercana con ellos?” No podía imaginar tal cosa con su
hermano si YooHwan hubiera vivido.
“Ellos
querían que fuera algo que no soy.” Ella dijo.
“¿Qué?”
“Dulce.”
Él
resopló. “Eres dulce. Pretendes ser de otra manera, pero eres definitivamente
el más dulce bocado que he probado nunca.”
JunSu
lo mordió en el hombro y lamió la marca. Este hombre veía dentro de su alma;
veía la mujer que ella siempre secretamente había querido ser. Algo que su
propia madre no había sido capaz de hacer.
“¿Cómo
no puede tu familia no ver cuán dulce eres? Más que vergüenza.”
El
pecho de YooChun se estremeció. Esta mujer poseía su corazón, de eso no tenía
duda. Ahora él quería el de ella. “¿Has sido capaz de hacer tus anti-tarjetas
aquí?”
“Sí.”
“¿Si
fueras a hacer una para mí, qué diría?”
“Bueno…
Déjame ver.” Ella descansó su cabeza en su hombre. Un minuto pasó, entonces
otro. “¿Estás seguro que quieres saber?”
“Sí.”
“Si
fuera a hacer y mandarte una tarjeta, diría…” Ella se detuvo, frunció el ceño.
“Diría, estoy confiando en ti que no rompas mi corazón. Si consigue tan
siquiera un rasguño, romperé tu cara.”
Los
labios de él se torcieron. “¿Romper mi cara?”
“Me
escuchaste.”
Rompería
su cara si rompía su corazón… su corazón. YooChun se congeló, el significado de
lo que ella había dicho finalmente registrado. Incluso su sangre dejó de fluir.
Su respiración se congeló en sus pulmones. Una ola de vértigo lo golpeó,
emoción tras emoción golpeándolo. “¿Estás confiándome tu corazón?” Él estaba
casi temeroso de preguntar, temeroso que había malentendido.
Él,
un guerrero que siempre había reído al peligro su vida entera, tenía miedo de
que esta pequeña, pálida mujer no lo quisiera.
“De
alguna manera.” Ella dijo. “No estoy diciendo que te amo o algo como eso.” Una
capa de pánico cubría sus palabras. “pero voy a confiar en que no estarás con
nadie más mientras estás conmigo. Eso significa no otras mujeres.”
“Luna, no deseo a otra excepto a ti.”
“Ahora
no lo haces. Pero ¿Qué tal después, cuando la novedad de mí desaparezca?”
Mientras
ella hablaba, él escuchaba su vulnerabilidad. Él la giró en su espalda y la
miró. “Eres mi pareja. Te he dicho eso, pero no creo que entiendas lo que eso
significa. Nadie me excita ya más, excepto tú. Nadie me tienta. Nadie me atrae.
Solamente tú. Cuando un ninfo toma una pareja, esa es la manera. Ahora y
siempre.”
Su
mirada se suavizó, y él sabía que ella quería creerle. “Sip, bien.” Ella dijo.
“Veremos qué pasa en los días venideros.”
“¿Así
que, te quieres quedar conmigo?”
Irradiando
vulnerabilidad, ella murmuró. “Sí.”
Alegría
ardió dentro de él, total, pero no complete. No todavía. “¿Quieres quedarte
conmigo, pero no me amas?”
“Correcto.
El amor es complicado y desastroso.”
“Amo
la manera en la que tus pezones presionan contra mi pecho. Eso no es
complicado.”
Los
labios de ella se fruncieron. “Eso no es lo que quise decir, y lo sabes. Amar a
alguien da el permiso para hacerte cosas malas porque sabes que lo perdonarás.”
“¿Qué
clase de cosas malas te han estado haciendo por esos que amaste?” La pregunta
emergió tranquilamente, letalmente. Él mataría a cualquiera, hombre o mujer,
quien osó herir a esta mujer.
“He
sido abandonada, rechazada, apartada y olvidada.” Ella dijo, y él se tensó.
“Además, vi la manera en que apartaste a las mujeres que llegaron antes que
yo.”
“Yo
no te esperaba, Luna. Fuiste una
sorpresa. No puedo deshacer lo que he hecho en el pasado. Pero tienes mi
promesa de honor que nunca me cansaré de ti. Con el tiempo, te darás cuenta de
esto por ti misma.” Él se detuvo, atento. “Sé que dijiste que te quedarías,
pero me gustaría tu promesa. Prométeme que me darás tiempo para probarme a mí
mismo y mis intenciones hacia ti.”
Los
ojos de ella buscaron su cara, probando. Los que sea que ella vio en su
expresión debió haberla confortado por ella le dio una lenta sonrisa y asintió.
“Tienes mi palabra.”
Él
liberó un suspiro de alivio y renovada felicidad. Inclinándose, frotó sus
labios contra los de ella. Sus manos buscaron y encontraron las de ella, y él
entrelazó sus dedos antes de anclarlos sobre su cabeza. Esto levantó su pecho y empujó sus senos más
profundos en él. Ella lamió sus labios mientras cerraba sus párpados.
“Mientras
tú has visto solamente el lado malo del amor, yo he visto lo mejor. Mi madre y mi
padre fueron pareja y completamente devotos el uno al otro.”
“¿Dónde
están ellos, tus padres?”
“Murieron
hace muchos años. Mi padre murió en batalla y la tristeza de mi madre se la
llevó no mucho después.”
Mi
Dios, JunSu pensó. Ser tan devoto a alguien que realmente mueras sin ellos.
Simplemente perder la voluntad de vivir. Era algo sacado de una película,
todavía una parte de ella no quería admitir entender tal devoción. Ella estaba
aterrada, y todavía por primera vez, totalmente emocionada por la posibilidad.
“Lamento
que los perdiste,” Ella dijo suavemente.
“Uh-oh.
Estás mostrando tu lado dulce otra vez.”
Ella
rió. “¿Cómo te atreves a decir tal cosa? Soy una perra de corazón duro.”
“Y
odias las cosas que te hago.”
“Las
odio.” Ella agregó con una risa.
La
respiración de él se adentró en su oreja, seguida por su lengua. Sus manos se
enredaron en sus cabellos mientras ella temblaba.
“Al
igual que tú me odias.” Él suspiró.
Ella
no podía darle las palabras que quería, así que le dio estas en cambio. “Sí.”
Ella murmuró. “Te odio tanto.”
“Bien.
Porque voy a odiarte hasta que no puedas imaginar la vida sin mi.”
Demasiado
tarde, su mente murmuró mientras él se deslizaba en su interior.
Aqui ya hay una muy bella y apasionada devoción. Dios Mio Junsu cada vez hay más amor en ti por Yoochun de los que cres, mas anhelo de el crese en ti y ni mas maos eatas metiendo jajaj "Cae mas rapido un hablador que un cojo" y JUNSUU QUE ENVIDIA ME DAAAS JAJA
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