Capítulo
24. (M)
DESPUES
DE QUE SE HABIA SACIADO ÉL MISMO en las mujeres y escuchado sus historias,
Poseidón se había llevado a sí mismo al río más cercano, una corriente
cristalina de tranquilidad. Lilíes flotaban en la superficie. Él ahora se
mezclaba dentrodel agua, flotando con ella, absorbiendo su frescura.
Los
ninfos habían efectivamente roto la ley. Él necesitaba castigarlos rápidamente,
antes que otros pensaran hacer lo mismo. Él sabía justo qué hacer…
Cuando
alcanzó una bifurcación enel río, él se detuvo. El agua misma se aquietó, sin
olas, sin movimiento líquido. Solamente el silente viento arriba, el charloteo
de animales cercanos. Entonces… el banco en su izquierda, de repente se inundó
con guerreros dragón, sus alas batiendo mientras aterrizaban. Todavía el agua
no se ondulaba.
Poseidón
los miraba. Un largo rato pasaba antes que sus formas dragón cayeran a humana.
Suave, aunque con cicatrices, piel en vez de escamas. Sedoso cabello. Dientes
en lugar de colmillos. Sin cola. Por supuesto, ellos estaban desnudos ahora,
usando solamente medallones de dragón y sosteniendo sus espadas. Ellos
comenzaron a beber del arroyo, su charla iracunda hacía eco entre los árboles.
Su mirada encontró a YunHo. El líder de los dragones estaba hablando con muchos
de sus hombres, emitiendo órdenes, su expresión fiera.
No
le había gustado abandonar el palacio, Poseidón lo sabía. Sus instinto habían
sido quedarse y pelear contra los ninfos; YooChun en particular. Pero YunHo, si
él recordaba correctamente, era un guerrero quien sopesaba las posibilidades,
estudiaba la situación y calculaba los porcentajes. Él había sido severamente
superado numéricamente y no había querido sus hombres heridos cuando un ataque
furtivo podía trabajar en su favor, igualando la posibilidades.
Era
un hombre inteligente y lo que Poseidón necesitaba.
Ven
a mí, le ordenó a YunHo, su voz acarreada por el viento.
YunHo
se detuvo y se puso rígido. Sus ojos buscaban en los alrededores del área
boscosa, mirando sobre el río, vio nada y regresó a sus hombres. Sus hombros
permanecían rígidos, su postura erguida y sus manos agarradas fuertemente a la
empuñadura de su espada.
Ven,
Poseidón dijo otra vez.
La
atención de YunHo azotó en el río por segunda vez. Sus ojos se entrecerraron.
Poseidón sabía que el agua proveía solamente un reflejo de su apariencia de
Dios, un resplandor en la luz que se desvanece. Sin embargo, YunHo obedeció
esta vez, caminando hacia la orilla del río. Los hombres con quienes había
estado hablando, le miraron con confusión.
“¿Está
algo mal?” Un corpulento gigante rubio preguntó.
“Descansa
un rato, DongHae.” El rey dragón respondió sin mirar atrás. Cuando se detuvo
solo, él dijo. “¿Me llamaste, Dios del agua?”
La
complete irreverencia en su tono molestó al Dios. “Me conoces, entonces.”
“Sé
de ti.”
La
quijada de Poseidón se tensó, causando una ola en el agua. “Entonces sabes de
las consecuencias de hablarme así. Sabes el sufrimiento que puedo causar.”
YunHo
dio un corto asentimiento.
No
la reverencia de homenaje que Poseidón prefería, pero funcionaría. “He
aprendido algunas cosas desde mi regreso, YunHo, cosas que no me complacen. Por
causa de esto, tengo muchas tareas que encomendarte.”
Un
músculo latió debajo de sus ojos. “Entonces estoy a tus órdenes, por supuesto.”
“Bien.
Deseo que regreses al palacio.”
Hubo
una pausa. “Ese no es mi plan.”
“No,
tú deseas reunir más hombres. Eso tomará tiempo, y quiero mi voluntad obedecida
ahora. En este momento.”
YunHo
permaneció firme. “Eso pondrá las vidas de los dragones en peligro innecesario,
y no puedo permitir eso.”
“No
habrá peligro para ti y los tuyos si entras furtivamente.”
“Planeo
entrar furtivamente. Pero hay peligro si no tengo suficientes hombres para
tomar el palacio una vez que estemos dentro.”
Poseidón
rió lentamente. “No si eres capaz de destruir la mitad de las fuerzas de los
ninfos y vampiros antes de que hayas alcanzado los corredores de palacio.” Las
cejas de YunHo se arquearon, y el interés brillo en sus ojos azules. “Dime
ahora cómo es eso posible.”
“Hay
una puerta, una entrada secreta debajo del portal.”
“¿Dónde
exactamente?” el sonó distraído, como si ya estuviera irrumpiéndolo en su
mente.
“No
te preocupes. Te mostraré una vez que estés ahí. Entrarás y regresarás a las
mujeres humanas a la superficie, sus memorias borradas.
“Hecho.”
“Una
vez que ellas hayan regresado, destruirás a los ninfos. Estarán débiles sin sus
mujeres y fácil para ti de hacer. Cada uno de ellos debe morir por atreverse a
entrar al mundo de la superficie. Ellos no son guardianes, lo cual significa
que han desobedecido la ley.”
Un
músculo se tensó en la quijada de YunHo. “Seguramente no quiere decir todos
ellos.”
“Todos.”
“¿Hombres
y mujeres?”
“Todos.
Has hecho tales obras antes. Esto no debe ser difícil para ti, guardián. Si
piensas rehusarte, habré de mandar a tu propia esposa de regreso a la
superficie. La adquiriste de ahí, ¿No lo hiciste?”
Un
resplandor de furia encendió el rostro de YunHo, revelando el inmisericorde
asesino que una vez había sido. “No permitiré que JaeJoong sea llevada. Ella es
mía, una hija de Mirotic ahora, embarazada con mi hijo.”
“Si,
lo sé.” Poseidón dijo secamente. “El niño es la única razón por la que estoy
permitiéndote conservarla. Tú, guardián, nunca debiste haberla traído de
regreso aquí en primer lugar.”
“Estoy
agradecido que finalmente has decidido tener interés en tu gente, gran dios.”
YunHo dijo, su tono tan seco.
“¿Es
sarcasmo algo que adquiriste de tu esposa?” A Poseidón no le gustó. “Cuida tu
lengua, o alimentaré con ella a los vampiros. Si deseo divertirme en algún otro
lado por un pequeño rato, ese es mi derecho. Vete ahora.” Él dijo. “Regresa al
palacio. Estaré esperando, y te mostraré el camino adentro.”
“Antes
de que te vayas.” YunHo dijo, irreverencia todavía brillaba en sus ojos, “Tal
vez podías regalarnos ropa.”
“Será
un placer.” Como un ligero castigo por la impertinencia de YunHo hoy, Poseidón
sopló su aliento sobre el ejército dragón, rociándolos con una fina niebla de
mar y dejándolos vestidos con togas de mujer.
Sus
silbidos de asombro timbraron en sus oídos mucho después de que los dejó.
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LAS
MANOS DE KIBUM SE ENTRELAZABAN. Ella se detuvo en el límite del salón comedor,
viendo a ChangMin, esperando que él la notara. Ella había sido escoltada a él
después de dejar la caverna. Él estaba hablando con una mujer. Él estaba
hablando acaloradamente con una mujer que KiBum no había visto antes- una
belleza de cabellos blancos quien estaba acariciando su pecho con la punta de
sus dedos.
KiBum
miraba la interacción con solamente un ligero rastro de… ¿celos? No estaba
segura. Esa era una emoción que no había sentido en años. Cualquiera que fuera
la emoción, sospechaba que derivaba de no saber qué le pasaría si ChangMin
encontraba otra mujer. ¿Sería entregada a alguno más? ¿SiWon, tal vez?
Otra
pregunta se deslizó en su mente. ¿Estaría celosa si hubiera estado SiWon
hablando tan acaloradamente con otra mujer? Ella temía la respuesta.
Justo
pensando sobre el hombre que la hacía estremecer. No. No, no, no. Podía ser
ChangMin quien la hacía estremecer, ella razonó. Él era seguro, mientras SiWon
era todo lo que ella temía: controlador, dominante, violento. ¿Por qué lo
deseabapor completo? ¿Por qué no podía simplemente querer a ChangMin?
Suspiró.
Mientras miraba al portal hoy, sobre regresar a casa, ella había estado
golpeada por una maravillosamente aterradora visión. Ella quería dejar el
pasado en el pasado y abrazar su nuevo futuro. Abrazándolo, ella podía
finalmente conocer la verdadera alegría y felicidad. Abrazándolo, ella podía
finalmente vivir.
Había
sido en ese momento que ella había decidido dormir con ChangMin. Pero entonces
la imagen de SiWon había forzado su camino en su mente, y bueno, ahora ella
sólo no sabía. Ella iba a tener una relación: sexual, emocional, íntima. ¿Pero
cuál hombre elegiría? La vida con ChangMiniba a ser dulce y tierna. La vida con
SiWon sería turbulenta y excitante.
Mientras
permanecía ahí debatiendo con ella misma, la cabeza de ChangMin se sacudió
hacia un lado. Gruñó algo a la ahora-ceñuda mujer, y sus ojos encontraron los
de KiBum. Él se detuvo a media oración y caminó hacia ella. No dijo una
palabra, sólo tomó su mano y la arrastró del cuarto.
La
sangre de ella hervía con pensamientos de estar con él, de ir a su habitación y
trazar con sus manos todo su cuerpo, se sentir sus manos en ella, sus pezones
incluso endurecieron… hasta que ella se dio cuenta que no era la cara de
ChangMin la que vio en su mente.
No
estaban dirigiéndose hacia su habitación, ella notó un momento después.
“¿Dónde?” Ella preguntó a ChangMin. Las paredes que rodeando su habitación
estaban en diferente estado de reparación que las de aquí. Estas eran… se dio
cuenta de golpe antes de que él dijera una palabra, y sus ojos se abrieron. La
habitación de SiWon. Estaban yendo a la habitación de SiWon. Ella sabía porque
curiosamente la había buscado y encontrado anteriormente. Amenazantes armas
colgaban de las paredes, un evidente recuerdo de por qué ella no podía querer a
un hombre como él. Su estómago se torció
con una mezcla de aprehensión y anticipación.
“¿SiWon
está bien?”
“Él
está bien.”
Eso
quería decir… ¿qué? Llegaron a la Cortina un momento después. ChangMin no se
detuvo, no se anunció, sólo pasó junto a la cortina. Él liberó su mano y caminó
al lado de la mesa. Mantuvo su espalda hacia ella y sirvió una bebida para él
mismo. La bebió.
La
primeracosa que ella notó sobre la habitación fue que las armas se habían ido.
Ni una simple espada colgaba de la pared. ¿Por qué habían sido removidas?
Su
Mirada cayó en SiWon. Sentado en la cama, sus piernas sobre el costado y sus
codos sobre sus rodillas. Su mirada la devoraba. “KiBum.” Él dijo, su nombre
una sensual caricia.
Instantáneamente
su sangre ardió otro grado. Sus pezones se endurecieron aún más. La necesidad
de acumuló entre sus piernas. Con sólo una palabra, la trajo a su disposición.
Ellos la estaban haciendo tomar su decisión, ella se dio cuenta. La última vez
ella había huido de esto, de sus sentimientos. Ella cuadró sus hombros. No esta
vez. Las otras mujeres en el palacio estaban todas bien satisfechas. Ellas
nunca dejaban de reír, nunca experimentaron miedo. Ella quería tanto ser una de
ellas. Ella sería una de ellas.
No,
no habría más huidas. ¿Pero podía arriesgar la seguridad que ella estaba segura
encontrar con ChangMin por la pasión que estaba segura encontrar con SiWon? No
habría marcha atrás una vez que ella hubiera hecho su elección. Eran demasiado
posesivos, cada [uno] demasiado determinado a ser ‘el único’.
ChangMin
no quería desperdiciar más tiempo. “Me has mantenido esperando demasiado
tiempo. Te has mantenido esperando demasiado tiempo. Termina la agonía y dame
una oportunidad, KiBum.” Él dijo, una vez a su lado. Gentilmente tomó sus
hombros y la giró a enfrentarlo. “Nunca permitiré que otro hombre te lastime.
Te cuidaré, te complaceré, te haré tan feliz que olvidará incluso que estuviste
triste.”
Ella
mordió su labio.
Él
añadió, “El hombre en esa cama nunca será cortés o gentil o ninguna de las
cosas que siento que tu necesitas.” Él la giró otra vez, esta vez haciéndola
enfrentar a SiWon. Sus ojos se encontraron con los de SiWon una vez más y su
estómago se tensó.
“Míralo.”
ChangMin dijo. “Incluso ahora hay ferocidad en él que no puedes negar. Él no
será capaz de controlar su temperamento. Nunca será capaz de destruir los
demonios que te atormentan.”
Las
palabras de ChangMin estaban supuestas para confortarla, para asegurarle que
elegir seguridad sobre pasión era la decisión correcta. Pero no lo hicieron.
Porque no había un guerrero más fuerte que SiWon. Él tenía un temperamento, y
parecía salvaje. Si alguien podía pelear y destruir demonios del pasado, era él.
Erasólo tan vital.
SiWon
no pronunció un sonido. Simplemente jaló cuatro de tela desde debajo de su almohada.
Cubrió sus rodillas con ellas.
“¿Para
qué son esas?” ChangMin demandó.
“Átame
a la cama, KiBum.” SiWon dijo.
Ella
miró hacia el material con perplejidad… y deseo. “¿Qué?”
“Átame
a la cama.”
Su
mirada rápidamente regresó al rostro de SiWon. Su expresión era seria, resuelta
y excitada. Muy excitada. Calor ardía en sus ojos azules, quemándola dentro y
fuera. “¿Por qué? No entiendo.”
“No
voy a decirte que te odiarás a ti misma después si eliges a ChangMin.
Probablemente podría ser feliz con él, y siempre te sentirás segura. Pero él no
puede llenar el vacío dentro de ti y darte la vida que sé has soñado tener. Yo
puedo. Todo lo que tienes que hacer es confiar que nunca te lastimaré. Nunca.
Moriría primero. Haría cualquier cosa para probarlo.”
“SiWon.”
ChangMin gruñó.
“Átame
a la cama, y estarás en control de todo lo que suceda.” SiWon explicó. Un
músculo se marcó debajo de sus ojos. “Estoy entregándote
completo… poder sobre de mí. Necesitas tener de regreso tu sensación de
control, así que estoy ayudándote.”
Él
estaba hablando de bondage. Sobre sexo. Su salvaje mirada se lanzó sobre los
dos hombres. “¿Cha-ChangMin?” ¿Qué había dicho sobre esto?
Él
era el único en permanecer en silencio esta vez. Estaba tenso e irradiaba
furia.
“Noté
cómo saltas cada vez que alguien viene de pronto detrás de ti.” SiWon dijo.
“voy a mostrarte el placer de tener un hombre ahí. Más tarde. Esta vez quiero
mostrarte el placer de estar en control.”
Este
grande, fuerte guerrero estaba permitiendo rendir su control –su precioso
control- por ella. Un temblor la atravesó. La revelación la sobresaltó, la
fortaleció. Ella había querido pasión, ella había admitido eso a ella misma ya.
Nadie podía darle más pasión que SiWon. Ella había admitido eso, también, pero
ella había estado aterrada de ello. Aterrada de él. Y así había hecho lo mejor
que podía para enamorarse de ChangMin. Ella incluso podía haberse convencido a
sí misma de ello. Por un tiempo. Eventualmente, ella se habría dado cuenta de
la verdad.
Todo
el tiempo, había sido SiWon al que ella había deseado. Ella simplemente no
había querido quererlo. Él había tomado una oportunidad en ella con su voluntad
para ser inmovilizado. Ella no podía hacer menos por él, no voy a estar
asustada ya más.
Los
ojos llenos de lágrimas, ella miró a ChangMin. Él era tan dulce, tan gentil y
entregado. Pero como ella lo miraba, se daba cuenta de que era exactamente lo
que no necesitaba más. Un guardaespaldas. Ella podía cuidar de ella misma
ahora. Había estado en este palacio por días y no había sido herida. Ella había
enfrentado a los guerreros y no había sido atacada.
“Tú
puedes alejarte de nosotros dos.” SiWon dijo, su voz ruda. “No te detendremos.”
Correr,
y permanecer encerrada en su seguro pequeño mundo. Sin sentimientos. Sin dolor.
Sin placer. Nunca correré otra vez. “Lo siento mucho, ChangMin” ella dijo, la
barbilla temblando. “Quise estar contigo, lo hice. Pero…”
“Détente.
Por favor. Solo détente.” Él la estudió por un largo rato, la quijada cerrada
fuertemente. Entonces lentamente se giró a SiWon. “Ella es tuya. Renuncio a
todo reclamo por ella.”
“Gracias.”
SiWon dijo firmemente.
ChangMin
le dirigió una última mirada, asintió y salió de la habitación, dejándola sola
con SiWon. KiBum tragó saliva. Reuniendo su coraje, ella lo enfrentó.
Su
hombre.
Miedo
nunca gobernaría su vida otra vez.
Ella
lo había escogido, y solamente estaba arrepentida que lehabía tomado tanto
tiempo para darse cuenta de la profundidad del honor de este hombre. Él
confiaba en ella para encadenarlo; ella confiaría en que él no la lastimaría.
Lista
para finalmente seguir con su vida, ella caminó hacia adelante. Su corazón
latía erráticamente, pero ella no se detuvo hasta que estaba enfrente de él.
SiWon permanecía, apretando las tiras en sus puños.
Su
Mirada era dura, inexorable. “¿Tu atacante usó sus manos o un arma? Si él usó
un arma quiero que uses lo mismo en mí.”
Al
principio, ella no respondió, no dejó que el recuerdo estorbara en este momento
precioso. “Solamente las manos.” Ella se las arregló en una respiración
temblante.
Él
asintió y le dio los lazos. Lentamente, muy lentamente, SiWon desabrochó sus
pantalones y los empujó de sus caderas. Se acumularon el piso y ella tuvo una
mirada de su larga, excitada masculinidad.
“Ven
aquí.” Él le ordenó, yaciendo en la cama. “Átame.”
Sus
manos estaban temblando mientras ataba las muñecas de él a los postes, después
sus tobillos. Entonces ella permaneció al lado de la cama, mirándolo. Tal
magnificencia, suya para controlar.
SiWon
no pronunció una palabra, pero la miraba intensamente. Sus rodillas casi se
doblaban, porque ella sabía lo que él esperaba, lo que él quería. Era su turno
de desvestirse. Después del ataque, ella había dejado de ejercitarse y había
intentado hacerse tan no atractiva como fuera posible. ¿SiWon encontraría su
cuerpo indeseable?
Ella
levantó las manos con dedos temblorosos y deshizo los nudos de los hombros de
las togas, revelando sus pechos ella continuaba mirando a SiWon, midiendo su
reacción. No había desilusión en sus ojos. Solamente deseo. Ella perdió un poco
de su incertidumbre. Deliciosos escalofríos se rompían sobre su piel mientras
la mirada de él la rozaba, su nariz ardía con excitación.
“Eres
Hermosa, KiBum.”
Cuando
su toga estaba completamente perdida, cayó de su cuerpo y se unió a los
pantalones de SiWon en el suelo. Finalmente estaba desnuda, como él.Sus mejillas
ardían mientras los ojos de SiWon pasaban por encima de ella otra vez. En el
momento, el pensamiento de unirse al hombre en la cama la habría paralizado.
Esta vez, sus hormonas estaban demasiado ocupadas disfrutando.
“Cierra
tus ojos.” Él dijo.
Ella
no pensó en discutir.
“Imagíname
detrás de ti. Imagina mis manos acariciando tus hombros y acunando tus pechos.
Imagíname rodando tus pezones entre mis dedos.”
Si.
¡Sí! Ella lo veía en su mente, justo como antes, solamente que esta vez la
imagen era más clara. Su cabeza caería hacia atrás sobre el hombro de él. Su
cabello les haría cosquillas a ambos. Los dedos de él tocarían cada pulgada de
ella.
Imaginar
era casi tan bueno como la cosa real. Casi. Pero pensando sobre ello la ponía
insoportablemente húmeda.
“Quiero
lamerte.” SiWon dijo.
“Sí.”
Ella dijo sin aliento.
Ella
trepó en la cama sin vacilación. Pronto se sentó a horcajadas en SiWon, sus
rodillas en su cintura, su erección entre sus piernas, tocándola íntimamente,
pero no entrando en ella. Ella gimió ante la total decadencia.
“Inclínate
hacia adelante.” SiWon urgió rudamente.
Él
podía estar atado, pero todavía era un guerrero. Por primera vez, un pequeño rastro
de miedo brotó. Estás a salvo. Estás protegida. Ella trepó arriba de él hasta
que sus pechos estaban puestos sobre su anhelante boca. Sus negros rizos caían
alrededor de ellos como una cortina mientras él ansiosamente succionaba de
ella, disolviendo su miedo, llenándola con placer. El contacto con su ardiente,
caliente boca era como nada que ella hubiera experimentado nunca. Su boca
poseía voltios de electricidad, y estos voltios reventaban dentro de su cuerpo.
Ella
gruñó, el sonido roto y rudo.
Mientras
SiWon la succionaba, ella continuaba imaginando. Habían sus manos estado
libres, él las habría trazado sobre su espalda sobre los rebordes de su columna
vertebral. Sobre la curva de su trasero. ¡Sí, sí! Ella lo vio sucediendo, de
alguna manera lo sentía. Todo lugar donde sus manos fantasmas la tocaban, su
boca seguía, su lengua fantasma lamiendo su piel. Ella no podía contenerse. Se
retorcía contra el pene de SiWon sin una penetración real. Ella estaba tan
húmeda, se deslizaba arriba y abajo con facilidad.
“Sabes
como el cielo.” SiWon dijo.
En
su mente, las manos de SiWon la rodeaban y la urgían a erguirse, entonces sus
dedos estaban descendiendo por su vello púbico y dentro de su mojado, caliente
centro. Ella dio otro gruñido de absoluto placer.
¿Por
qué lo había atado? Ella se preguntó.
Él
succionó su pezón con deliciosa fuerza.
“Sí.”
Ella jadeó, incapaz de decir algo más. “Sí.”
Su
cabeza cayó hacia atrás.
“¿Quieres
que lama entre tus piernas?”
“Sí.””
Ella no intentó negarlo o parecer tímida. Ella quería la boca SiWon ahí. Ella
lo quería fieramente. Habría matado por ello.
“Ven
aquí.” SiWon dijo. Sudor perlaba sobre la piel de él. Su mandíbula estaba
tensa.
Ella
se movió hacia adelante hasta que estaba posicionada sobre el cuerpo de SiWon,
la cumbre de sus muslos apenas pulgadas de su rostro.
“Más
abajo.” Él ordenó, un rudo gruñido.
“SiWon.”
Ella dijo, hundiéndose en él y en el siguiente instante, él estaba amándola con
su rostro. Su lengua, sus labios, sus dientes. Él los usaba todos. Ella gritó
de la sensación intensa, el embriagante placer. Sus caderas se retorcían atrás
y adelante.
“Vente,
KiBum. Vente para mí.” SiWon dijo y ella obedeció. Su placer explotó. Estalló. Su
cuerpo entero se sacudió y tembló con su clímax, llevándola a las puertas del
paraíso. SiWon la bebió hasta que ella pensó que no podía soportarlo más.
“Tómame.” Él dijo. “Ponme dentro de ti.”
Extremidades
débiles, ella se sentó a horcajadas en la cintura de SiWon sin vacilación. Ella
levantó, puso el miembro de SiWon en su entrada y se hundió en el, tomándolo
todo hasta la empuñadura. Él era grande y había sido demasiado tiempo. Él la
extendía, pero era una maravillosa extensión. La hacía sentir viva.
SiWon
rugió.
Ella
jadeaba su nombre una y otra vez. “SiWon.” Ella no podía decirlo lo suficiente.
Estaba en su cabeza. Marcado en cada célula de su cuerpo. “SiWon.”
Ella
estaba a salvo. Ella era satisfecha… y pronto encontraría alivio otra vez. Sus
terminaciones nerviosas estaban ya destellando con renovada vida.
Ella
anclaba sus manos en el pecho de SiWon. Sus rostros estaban separados por
pulgadas, su respiración una parte de ella, la respiración de ella una parte de
él.
“Bésame.”
Él dijo.
La
boca de ella se enredó contra la de SiWon. Ella jadeaba de placer y él tragaba
el sonido. Duro, caliente, gentil, rápido, despacio, su lengua se enfrentaba a
la de ella mientras ella lo montaba. Pura felicidad. Total éxtasis.
El
beso llegó a ser salvaje, y a su vez, el amor se convirtió en salvaje. Sus
dientes golpeaban los de él; su cuerpo golpeaba arriba y abajo. Ella
ronroneaba, gruñía, jadeaba algo más.
“Eso
es.” SiWon alababa. “Tómalo todo.”
“Sí.”
“No
más miedo.” SiWon.
“No
más.” Ella jadeó.
“Vente
para mí, dulzura.” SiWon mordió su clavícula. Él se tensaba contra sus
ataduras. “Muéstrame cuánto te gusta tenerme dentro de ti.”
No
había freno a este punto, no prolongando el placer. Ella explotó por segunda
vez. El orgasmo era tan intenso, una negra red nubló su visión. Ella estaba
muriendo lentamente, rápidamente, incapaz de respirar, todavía tan viva ella
podía haberse quedado exactamente donde ella estaba por siempre. “SiWon.” Ella
gritó, y por una vez a ella no le importó cuán rota su voz sonaba.
“KiBum.”
SiWon rugió alto y largo y se irguió, hundiéndose profundo, más profundo de lo
que ella hubiera pensado posible.
Ella
colapsó en el pecho de él. “Gracias.” Ella jadeó. “Gracias.”
“Desátame.”
Él ordenó duramente.
Ella
no pensó negárselo. Ciegamente ella levantó las manos y removió las ataduras.
Sus brazos instantáneamente se enredaron alrededor de ella, jalándola cerca y
sosteniéndola estrechamente. Acariciándola.
“No
más miedo.” Él dijo otra vez.
“No
más.” Ella estuvo de acuerdo. Ella habría estado de acuerdo con cualquier cosa
que el dijera entonces. Casarse con él… ¡Sí! Ser su esclava… ¡Por supuesto! El
calor de él rodeándola, envolviéndola, atrayéndola.
“Mía.”
Él dijo. “Tuya.” Ella suspiró. “De SiWon.” Los ojos de ella se cerraron, sus
párpados se volvían más pesados y más pesados con cada segundo que pasaba.
Sueño llamado, un apacible sueño ella había necesitado por tanto tiempo pero
había estado demasiado asustada para tomarlo. “No me dejes ir.”
“Nunca.”
El
olvido la reclamó entonces. Ella estaba sonriendo.
~°~°~°~°~
CHANGMIN
PERMANECIÓ EN EL corredor por un largo rato. Deseó que KiBum lo hubiera
escogido, pero había sido SiWon por quien sus ojos habían ardido. A SiWon
probablemente ella había querido todo el tiempo. Él estaba molesto, mucho muy
molesto. Ella era Hermosa, era apasionada, era gentil. Pero no era suya, no
importa cuánta seguridad podía haberle hecho sentir, ella siempre habría
querido a SiWon.
Los
dos eran pareja, eso estaba claro ahora.
Y
así terminó solo.
Tal
vez algún día encontraría una mujer que lo amara así. Quien lo quisiera por sobre
todos los otros.
Él
parpadeó cuando se dio cuenta que KaRam había entrado al pasillo y ahora
permanecía unos pocos pies lejos de él. Él le frunció el ceño.
Ella
le frunció el ceño a él. “Hueles como un humano.” Ella dijo terminantemente.
“¿Has estado con una? ¿Es tu pareja?”
“¿Qué
asunto es de ti?” Él saltó a un paso rápido.
Ella
hizo lo mismo, a la par a su lado. “¿Es ella?”
“No.”
Él espetó.
“Te
dije que vería tus necesidades.” Ella espetó de regreso. “Debiste haber venido
a mí.”
“Y
te dije no.” KaRam era hermosa, y ChangMin incluso se sentía estimular por una
probada de ella, pero no la tocaría. Él no tenía el amor de YooChun por los
vampiros.
Los
vampiros sobrevivían con sangre y a veces tomaban más de lo que debía. Él había
cometido el error de encamar a un vampiro solamente una vez y casi había muerto
por ello. Nunca otra vez, él había prometido. KaRam sabía eso, pero ella
siempre lo buscaba cuando venía a visitar.
“Adiós,
KaRam.” Él dijo, y se alejó de ella.
Ella
no estaba contenta de permanecer detrás esta vez. Ella se apresuró detrás de
él, incluso saltó enfrente de él. Sus ojos brillaban. “Siempre he sabido que te
tendría un día, ChangMin, y he decidido que hoy es ese día.”
Sus
labios se incrustaron en los de él, su lengua forzó su camino dentro de su
boca. El sabor de ella lo llenó. No un sabor a sangre y muerto, si no de mujer.
ChangMin se encontró a sí mismo respondiendo. Él estaba disgustado con él
mismo, pero tal vez, sólo tal vez, ella podía ayudarlo a olvidar su soledad.
“Una
noche.” Él gruñó. “Eso es todo lo que te daré.”
Triunfo
destelló en los ojos de ella, y sus rojos, rojos labios se curvearon en una
sensual sonrisa. “Eso es todo lo que estoy pidiendo.”
Wooooo y re contra Woooo que cosa mas erotica la ocurrencia de Siwon, dejarse atar para amar a una mujer. AIGOO FUE TAN DULCE ESE GESTO. Por otro lado, era obvio que ChangMin mostraria su lado maduro y acabaria sediendo a KiBum perp no me agrada Karam asi que realmente espero que la mujer que le dara su corazón llegue pronto. LO SIENTO PERO DETESTO A KARAM Y MAS CERCA DE MIS DIOCES
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