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martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 28


“¡DESPIERTA! JUNSU” Sacudida. “¡Despierta!”

JunSu escuchó la voz desde un largo oscuro túnel. Sí, ella creía. Debía. Despierta. Problemas estaban cerca. Problemas para ella, para YooChun. Gradualmente, consciencia trabajó en su mente,ahuyentando la oscuridad.
  
“¡Despierta!”


Lentamente ella abrió sus párpados. La luz del sol miraba hacia ella y puntos naranja-dorados bailaron ante su visión. Algodón seco llenaba su boca. Arena y sal cubrían su cuerpo entero. Sus ropas estaban tiesas, si se hubieran mojado y secado encima de ella. El sonido de arrullantes olas saludó sus oídos, calmante familiar. Sin embargo… equivocado. Los olores no eran los correctos tampoco. Sí, ella olía a sal, pero a orquídeas. No a YooChun.


“YooChun…” Ella dijo. Su garganta se sentía en carne viva, rasposa. “YooChun.”

“No. Soy yo.”

Su atención viró al hablante. Su… “¿Umma?” Ella frotó sus ojos. “¿Qué estás haciendo aquí?”

“He estado frecuentando la playa desde que fuiste llevada. ¿Estás…?” Su madre tragó saliva. “¿Bien? ¿Te lastimaron?”

“Estoy bien.” Desde el rabillo del ojo, vio a YooNa pasarla, cabello oscuro colgaba en mechones alrededor de su arenosa cara. “¿Qué está pasando?” JunSu demandó de ella.

“Fuimos traídas de regreso a la superficie.” Dijo, nunca frenando.

Traídas de regreso… el entendimiento hizo clic. Sí. Los dragones habían invadido la habitación de YooChun, habían amenazado con llevarla a superficie, entonces rindió su inconsciencia. Ella se levantó. Su equilibrio estaba fuera de balance, y ella se tambaleó. Su madre pasó un brazo alrededor de su cintura. “¿Estás segura que estás bien?”

“Sí. Estaré bien.” JunSu dijo, masajeando sus sienes para evitar el mareo. Cuando el mundo se enderezó, ella catalogó su alrededor. Blanca-dorada arena se extendía tan lejos como sus ojos podían ver. Olas se crestaban en la playa, dejando espuma de más en su estela. El sol brillaba intensamente, sin rastros de cristal.

Había un grupo de buzos sentados cerca, reminiscencia del momento en que YooChun llegó a la superficie. Estaban mirando alrededor de la playa en confusión.

“No estaba aquí cuando llegaron.” Su madre explicó, dándose cuenta de la dirección de su mirada. “Pero les pregunté cuando despertaron. No pueden recordar sus nombres, porqué están aquí o incluso cómo llegaron aquí.”

¿Había los dragones borrado sus recuerdos, también? Duerme, mujer, ellos le habían dicho. En la mañana, no recordarás nada de esto. Pero ella recordaba. Todo. YooNa también había parecido recordar.

“Hay incluso un bote atracado ahí.” Su madre apuntó a la derecha. “Los hombres dentro no saben nada, tampoco, pero vi las iniciales en algunos papeles, lo que sea que signifique.”

“Todavía no entiendo por qué estás aquí.” JunSu dijo, fijándose en ella con un ceño fruncido.

La expresión de JiHyo se convirtió en una de sufrimiento. “Después de que desapareciste, la policía llegó a la tienda. Ellos no nos creyeron cuando les dijimos lo que había sucedido. Se rieron de nosotros, dijeron que ustedes, chicas, se habían aburrido e ido. Todo [lo que] podía pensar era que te fuiste, nunca te volvería a ver, y las últimas palabras entre nosotras habían sido crueles.”

“Yo…” No sabía que decir, JunSu se dio cuenta. Su madre nunca había mostrado su tal vulnerable, arrepentido lado.

“No he sido la mejor madre. Sé eso.” La angustiada mujer se precipitó. “Y sé [que] las cosas probablemente nunca serán cómodas entre nosotras. Sólo estoy feliz [de que] estás bien.”

[Las] lágrimas ardían en los ojos de JunSu mientras pasaba sus brazos alrededor de su mamá. “Gracias por eso.” Ella había querido cercanía, y la había conseguido.

JiHyo abrazó su espalda, exhalando un tembloroso suspiro.

“¿Así [que] eres feliz?” JunSu le preguntó.

“Sí.” Su mama se echó hacia atrás y secó sus propias lágrimas con el dorso de su muñeca. “Creo que Gary verdaderamente es el amor de mi vida, y parece que le gusto a JongKi. Están en opuestos extremos de la playa, pasando volantes con tu fotografía y preguntando si alguien te ha visto.”

Wow. Por primera vez en su vida, JunSu sintió que tuvo una familia real. Una honesta-para-dios familia. Pero… “Tengo que regresar, Mamá.” Ella quería-necesitaba a YooChun. Él probablemente creía que lo había dejado a propósito. Si él no estaba… ¡No! no pensaría en el como muerto. Era fuerte, el más fuerte hombre que ella había encontrado. Habría reunido a su ejército y defendido de los dragones.

“Tengo que regresar.” Ella repitió.

“¿Regresar a dónde, exactamente?”

Ella no tenía tiempo para explicar. “Sólo… encuentra a Gary y a JongKi y diles que estoy bien. Dile a JongKi que lamento la manera que actué en la boda. Regresaré si puedo. Si no, sabes que soy feliz y que he encontrado al hombre de mis sueños, también.”

“Pero…”

“Confía en mí. Por favor.” JunSu le dio a su madre un último abrazo y se movió hacia el agua. Todos alrededor de ella, mujeres en togas de las criaturas de Mirotic despertando. Cualquiera [que] vaya a la playa probablemente asumiría que habían venido de una fiesta de disfraces, y habían bebido y nadado después.

“¿Vas a regresar?” YooNa preguntó, de repente a su lado.

“¡Sí!”

“Quiero ir contigo.”

El mundo entero podía venir si quería. No le importaba, mientras pudiera regresarse. Amaba a YooChun. Así lo había admitido. Lo hizo. Lo amaba con todo su corazón, un corazón que ella había creído una vez demasiado frío por cualquiera. Pero no podía negar sus sentimientos mucho más.

Miedo la había hecho hablar así, se dio cuenta [de] eso ahora. Cuando enfrentó la opción de vivir sin YooChun… no había un miedo más grande que ese. Él la amaba también. No lo dudaría ya más. La amaba por exactamente quien era; él no quería cambiarla.

[El] agua bañaba sus tobillos, arena se apretaba entre sus dedos. Creciendo, creciendo, el frío líquido pronto golpeó sus pantorrillas, sus muslos. Si esos dragones lastiman a su hombre en cualquier forma, los cazaría y los destruiría.

Ella nadó tan lejos como pudo, todas las mujeres con ella, entonces se sumergió bajo el agua. Cuando no vio el portal, regresó por aire. Horas pasaron, pero no se rendían en su búsqueda. El cuerpo de JunSu estaba cansado, sus pulmones ardían.

“¿Por qué estoy haciendo esto?” YooNa jadeó mientras abría agua a su lado. “Yo… no puedo recordar.”

“Mirotic.” JunSu tragó una bocanada de líquido salado. “Los ninfos.”

“¿Los quiénes?” La cara de YooNa se frunció en confusión. Así hicieron las de todas las demás; excepto la de KiBum. Ella poseía un aura de determinación, justo como JunSu.

“Odio nadar.” Una de las mujeres dijo. “Me voy a casa.”

“Yo también.”

“¡Esto es estúpido!”

“Ni siquiera sé cómo llegué aquí. ¿No estaba en una boda?” Una y otra vez murmuraban mientras nadaban de regreso a la playa.

Fueron olvidando, justo como los dragones habían prometido, y JunSu de repente estaba temerosa de que lo mismo le [esté] sucediendo. Ya la cara de YooChun estaba borrosa en su mente. “No olvidaré.” Ella dijo entre trabajosas respiraciones.

“Tenemos que volver.” KiBum jadeó.

Ellas nadaron abajo y arriba por más de una hora. Para entonces, JunSu temblaba con cansancio. Lágrimas corrían por sus mejillas, lágrimas de frustración y furia. Si no regresaba a la orilla, se ahogaría aquí. KiBum también. Las necesidad de regresar a… ¿Cuál era su nombre?

No olvidaré. YooChun. ¡Sí! Ese era. Su nombre era YooChun, y ella lo amaba. “Una inmersión más.” Le dijo a KiBum.

KiBum estaba jadeando por respirar, pero asintió. “Necesito. A SiWon.”

Si ellas fallaban en encontrar el portal esta vez, nadarían a la orilla e intentarían otra vez mañana. Intentar cada día hasta que triunfaran. Cuando JunSu se sumergió, la salpicó sus ojos. Pero ella se empujó más lejos que antes, KiBum a su lado.

El fondo del océano permanecía fuera de su vista. Los brazos y piernas de JunSu temblaron violentamente. Peces se frotaron contra ella. Maldición, mentalmente lloró. KiBum se dejó de mover, sus manos y pies quietos, y JunSu se agarró a ella. Ella cambió de dirección, inclinándose hacia arriba. Pero era demasiado tarde. Ella se había empujado demasiado lejos y no tenía la fuerza para nadar el resto del camino hacia arriba.

Primero, le entró el pánico, agitándose, abriendo su boca desesperada por llenar sus pulmones con oxígeno. Ella tragó más agua en cambio. Todavía retenía un agarre en su amiga, tratando de llevarlas a ambas a la superficie.

Una extraña negrura, más gruesa que cualquier otra oscuridad que hubiera encontrado nunca, empezó a tejerse entre su mente. Entonces un destello de luz brilló en su línea de visión. Una burbuja flotó enfrente de ella, creciendo, creciendo, hasta que completamente la rodeó a ella y a KiBum.

Escupió una bocanada de agua y jadeó por aire. Milagrosamente, ella succionó aire real. Cabello húmedo se aferraba a su rostro, pero no lo apartó. No podía. ¿Estaba soñando? ¿Muerta? Ella cayó de rodillas en frente de KiBum, quien yacía inconsciente. Ella nunca había hecho RCP, pero ella lo había visto hacer e imitó los movimientos.

“Vamos.” Ella jadeó. “Vamos.”

Después de un largo rato de bombear y respirar por su amiga, KiBum tosió. Sus ojos permanecieron cerrados, pero ella también respiró aire. Agotada, JunSu se dejó caer a su lado.

“Humanas tontas.” Una profunda, estruendosa voz gruñó. "¿Por qué están haciendo esto? Casi murieron, ambas. ¿Y para qué?”

Su exhausta mirada circundó la burbuja. Agua se revolvía  alrededor, pero no podía ver una persona dentro o fuera. “¿Dónde estás? ¿Quién eres?”

“Soy Poseidón, Dios del Mar.”

Un dios. Un maldito dios. “Llévame a YooChun.” Ella demandó.

Él rió. “Una orden de un humano. Tu sentido del humor me complace. Desafortunadamente tu amante ya está muerto.”

“¡No!” La feroz desesperación trató de hundir garras afiladas en su interior. “¡No! Él no puede estar…”

Destellos coloridos aparecieron enfrente de ella, solidificando una forma masculina. Era hermoso, más incluso que YooChun. Cabello blanco enmarcaba una totalmente masculina cara. Sus ojos eran tan azul como el océano, un cristal líquido, totalmente hipnotizante. Eran casi neón, brillando, pulsando con energía y poder.

“YooChun desobedeció las leyes de Mirotic. Trajo humanos a la ciudad.”

“No merece morir por eso.” Le gruñó, tratando de reunir su fuerza para levantarse. No podía solamente yacer ahí.

Poseidón le sonrió, con un divertido espasmo en sus labios sensuales. “He olvidado cuán fieros los humanos pueden ser cuando que aman es amenazado. Es muy entretenido.”

“Llévame a YooChun. ¡Ahora!”

Él rápidamente perdió su sonrisa. “¿Quieres morir? Con todas tus palabras estas rogándome para que te asesine.”

“Por favor.” Ella casi se inclinó en una sollozante pila. “Sólo quiero a YooChun.”

Poseidón estudió su rostro por un largo rato, entonces estudió el de KiBum. Su expresión nunca se suavizó. “Te dije, ya está muerto.”

“No. No te creeré hasta que me lo muestres. Sabría si estuviera muerto. Lo sentiría.” Silencio. Incluso el agua se rehusaba a hacer ruido.

Entonces, “¿Qué me darías si te permito verlo? ¿Ir a él?”

“Cualquier cosa. Todo.” Una enorme ballena blanca y negra pasó a su lado. Su majestuoso cuerpo consumiendo el área. Ella miró en asombro mientras [la ballena] bajaba su cabeza a Poseidón.”

“¿Tu propia vida?” El Dios preguntó.

“¡Sí!”

Él parpadeó en sorpresa.

“¿Has estado enamorado?” Ella preguntó. “¿Nunca has ansiado a otra persona tanto que preferirías morir sin ella?”

“¡No!” Él admitió. “El concepto es  risible en el mejor de los casos.” Lentamente la circundó, su cabello como una cortina ciñéndose al viento. Su cuerpo era fluido, ondulante como las olas.

Ella mantenía el contacto visual.

“No soy un dios malvado, pero mandarte de regreso a Mirotic y permitir a los ninfos vivir me hará parecer suave. Mi gente continuará rompiendo la ley.”

Alegría vibraba dentro de ella porque, con sus palabras, había confirmado que los ninfos todavía no estaban muertos, que todavía había tiempo. “O…” Ella dijo. “Te creerán misericordioso y cantarán tus plegarías y serán felices de obedecer todos tus caprichos.”

Sus ojos se entrecerraron, pero antes que ella viera destellos de placer, parpadeando en sus profundidades. “Crees que eres inteligente. ¿No es así?”

“Yo solo quiero estar con mi hombre.”

Hubo una pausa larga. “Ver a una como tú peleando con el rey ninfo puede ser divertido.” Él dijo distraídamente.

Él quería divertirse, ¿No lo hizo? “Le daré nada, excepto problemas.” Ella prometió. “Pondré su vida de cabeza. Crearé absoluta destrucción.”

Mientras hablaba, la expresión del dios se volvía más y más emocionada. Visiones de problemas venideros estaban rodando en su mente; ella podía verlo en sus ojos. “Muy bien.” Él dijo, y había entusiasmo en su tono. “Te permitiré reentrar a Mirotic.”

Su alegría se triplicó, una avalancha de fuerza incomparable. “Gracias, muchas gracias. KiBum también, ¿Cierto?”

“Supongo.” Él suspiró.

“No te arrepentirás de esto, te lo prometo.”

“Sin embargo,” Él continuó como si ella no hubiera hablado. “No detendré el curso que he puesto. Permitiré que los Hados decidan lo que acontece a los ninfos. Los dragones incluso ahora les tienen a su clemencia… una clemencia que ellos no poseen.”

La burbuja se rompió al siguiente instante, y el agua súbitamente la golpeó. Ella alzó la mano por KiBum pero no pudo encontrarla. El agua golpeó dentro de sus fosas nasales, su boca, sus pulmones. Un oscuro vacío se cerró alrededor de ella, girándola en todas direcciones. Estrellas encendían y apagaban. Entonces el agua fue succionada, dejando solamente un túnel.

Ella tosió y escupió mientras caía, de cabeza en un abismo. No estaba asustada sin embargo. Ella sabía que YooChun esperaba por ella en el otro extremo. YooChun. Su amor, su vida. De repente, su pie golpeó una sólida formación, sacudiendo todos sus huesos. Ella se tambaleó, enderezándose. Abrió sus ojos. Nunca había visto un espectáculo más agradable. Las escuetas paredes de la caverna se cerraban alrededor de ella, carmesí-acerado, decorado con esos hermosos murales. Aire frío se deslizaba desde cada rincón.

Hogar. Ella estaba en casa.

Escuchó un gemido de mujer y miró hacia abajo. KiBum estaba tendida y recién abriendo sus ojos. “Lo hicimos.” JunSu le dijo. No podía parar de reír. “Lo hicimos.”

Ojos iluminados, KiBum se levantó.

El sonido de molestas, familiares voces masculinas bombardearon sus oídos, y ella giró alrededor. Los ninfos debían haber estado situados en las celdas. Señaló a KiBum estar callada, y su amiga asintió.

Sólo en caso de que los dragones estuvieran resguardando el área, se escabulló a lo largo de las paredes. KiBum anduvo de puntillas detrás de ella. Permanecieron en las sombras. Avanzando hacia adelante, ella acechó a la celda. Estaba atestada de gente, positivamente rebosando con ninfos. Ella buscó a YooChun, pero no lo vio. Sin embargo, no se permitió disgustarse. Él estaba aquí y estaba vivo. Ella lo sabía.

Había un simple dragón guardia, probablemente por los muy pocos hombres afuera de la celda, los muy pocos quienes podían abrirla. Ella levantó la piedra más grande que pudo encontrar y con la boca [dijo] a KiBum correr para la celda y liberar a los hombres. Ansiedad bailaba en su interior mientras silenciosamente levantó sus dedos. Uno. Dos. Tres. Ellas irrumpieron en el interior. JunSu sorprendió al guardia y aplastó su sien con su roca.

Él rugió, pero no cayó. Al mismo tiempo, KiBum tocaba las barras. Ellas se desvanecieron y los ninfos se volcaron derribando al guardia.

“¡KiBum!” Una voz masculina gritó.

KiBum chilló felizmente y se apuró hacia él. SiWon enredó sus grandes brazos alrededor de ella. JunSu buscaba a YooChun. Él está aquí, él está aquí, él está aquí. La multitud de ninfos se estaba esparciendo, pero no lo había visto. “¿YooChun? ¡YooChun!”

¿Dónde estaba?


1 comentario:

  1. Donde esta Yoochun??? Sera que Yunho lo ha aislado y lo va a torturar?? NOOO. Por un momento creí que a Junsu si se le hacia efectivo el cocowash y que se olvidaria de mi Ratón (cosa imperdonable) pero afortunadamente. 유천이 어디니???

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