“¡DESPIERTA! JUNSU” Sacudida. “¡Despierta!”
JunSu escuchó la voz desde un largo oscuro túnel. Sí,
ella creía. Debía. Despierta. Problemas estaban cerca. Problemas para ella,
para YooChun. Gradualmente, consciencia trabajó en su mente,ahuyentando la
oscuridad.
“¡Despierta!”
Lentamente ella abrió sus párpados. La luz del sol
miraba hacia ella y puntos naranja-dorados bailaron ante su visión. Algodón
seco llenaba su boca. Arena y sal cubrían su cuerpo entero. Sus ropas estaban
tiesas, si se hubieran mojado y secado encima de ella. El sonido de arrullantes
olas saludó sus oídos, calmante familiar. Sin embargo… equivocado. Los olores
no eran los correctos tampoco. Sí, ella olía a sal, pero a orquídeas. No a
YooChun.
“YooChun…” Ella dijo. Su garganta se sentía en
carne viva, rasposa. “YooChun.”
“No. Soy yo.”
Su atención viró al hablante. Su… “¿Umma?” Ella
frotó sus ojos. “¿Qué estás haciendo aquí?”
“He estado frecuentando la playa desde que fuiste
llevada. ¿Estás…?” Su madre tragó saliva. “¿Bien? ¿Te lastimaron?”
“Estoy bien.” Desde el rabillo del ojo, vio a
YooNa pasarla, cabello oscuro colgaba en mechones alrededor de su arenosa cara.
“¿Qué está pasando?” JunSu demandó de ella.
“Fuimos traídas de regreso a la superficie.” Dijo,
nunca frenando.
Traídas de regreso… el entendimiento hizo clic.
Sí. Los dragones habían invadido la habitación de YooChun, habían amenazado con
llevarla a superficie, entonces rindió su inconsciencia. Ella se levantó. Su
equilibrio estaba fuera de balance, y ella se tambaleó. Su madre pasó un brazo
alrededor de su cintura. “¿Estás segura que estás bien?”
“Sí. Estaré bien.” JunSu dijo, masajeando sus
sienes para evitar el mareo. Cuando el mundo se enderezó, ella catalogó su
alrededor. Blanca-dorada arena se extendía tan lejos como sus ojos podían ver.
Olas se crestaban en la playa, dejando espuma de más en su estela. El sol
brillaba intensamente, sin rastros de cristal.
Había un grupo de buzos sentados cerca,
reminiscencia del momento en que YooChun llegó a la superficie. Estaban mirando
alrededor de la playa en confusión.
“No estaba aquí cuando llegaron.” Su madre
explicó, dándose cuenta de la dirección de su mirada. “Pero les pregunté cuando
despertaron. No pueden recordar sus nombres, porqué están aquí o incluso cómo
llegaron aquí.”
¿Había los dragones borrado sus recuerdos,
también? Duerme, mujer, ellos le habían dicho. En la mañana, no recordarás nada
de esto. Pero ella recordaba. Todo. YooNa también había parecido recordar.
“Hay incluso un bote atracado ahí.” Su madre
apuntó a la derecha. “Los hombres dentro no saben nada, tampoco, pero vi las
iniciales en algunos papeles, lo que sea que signifique.”
“Todavía no entiendo por qué estás aquí.” JunSu
dijo, fijándose en ella con un ceño fruncido.
La expresión de JiHyo se convirtió en una de
sufrimiento. “Después de que desapareciste, la policía llegó a la tienda. Ellos
no nos creyeron cuando les dijimos lo que había sucedido. Se rieron de
nosotros, dijeron que ustedes, chicas, se habían aburrido e ido. Todo [lo que]
podía pensar era que te fuiste, nunca te volvería a ver, y las últimas palabras
entre nosotras habían sido crueles.”
“Yo…” No sabía que decir, JunSu se dio cuenta. Su
madre nunca había mostrado su tal vulnerable, arrepentido lado.
“No he sido la mejor madre. Sé eso.” La angustiada
mujer se precipitó. “Y sé [que] las cosas probablemente nunca serán cómodas
entre nosotras. Sólo estoy feliz [de que] estás bien.”
[Las] lágrimas ardían en los ojos de JunSu
mientras pasaba sus brazos alrededor de su mamá. “Gracias por eso.” Ella había
querido cercanía, y la había conseguido.
JiHyo abrazó su espalda, exhalando un tembloroso
suspiro.
“¿Así [que] eres feliz?” JunSu le preguntó.
“Sí.” Su mama se echó hacia atrás y secó sus
propias lágrimas con el dorso de su muñeca. “Creo que Gary verdaderamente es el
amor de mi vida, y parece que le gusto a JongKi. Están en opuestos extremos de
la playa, pasando volantes con tu fotografía y preguntando si alguien te ha
visto.”
Wow. Por primera vez en su vida, JunSu sintió que
tuvo una familia real. Una honesta-para-dios familia. Pero… “Tengo que regresar,
Mamá.” Ella quería-necesitaba a YooChun. Él probablemente creía que lo había
dejado a propósito. Si él no estaba… ¡No! no pensaría en el como muerto. Era
fuerte, el más fuerte hombre que ella había encontrado. Habría reunido a su
ejército y defendido de los dragones.
“Tengo que regresar.” Ella repitió.
“¿Regresar a dónde, exactamente?”
Ella no tenía tiempo para explicar. “Sólo…
encuentra a Gary y a JongKi y diles que estoy bien. Dile a JongKi que lamento
la manera que actué en la boda. Regresaré si puedo. Si no, sabes que soy feliz
y que he encontrado al hombre de mis sueños, también.”
“Pero…”
“Confía en mí. Por favor.” JunSu le dio a su madre
un último abrazo y se movió hacia el agua. Todos alrededor de ella, mujeres en
togas de las criaturas de Mirotic despertando. Cualquiera [que] vaya a la playa
probablemente asumiría que habían venido de una fiesta de disfraces, y habían
bebido y nadado después.
“¿Vas a regresar?” YooNa preguntó, de repente a su
lado.
“¡Sí!”
“Quiero ir contigo.”
El mundo entero podía venir si quería. No le
importaba, mientras pudiera regresarse. Amaba a YooChun. Así lo había admitido.
Lo hizo. Lo amaba con todo su corazón, un corazón que ella había creído una vez
demasiado frío por cualquiera. Pero no podía negar sus sentimientos mucho más.
Miedo la había hecho hablar así, se dio cuenta
[de] eso ahora. Cuando enfrentó la opción de vivir sin YooChun… no había un
miedo más grande que ese. Él la amaba también. No lo dudaría ya más. La amaba
por exactamente quien era; él no quería cambiarla.
[El] agua bañaba sus tobillos, arena se apretaba
entre sus dedos. Creciendo, creciendo, el frío líquido pronto golpeó sus
pantorrillas, sus muslos. Si esos dragones lastiman a su hombre en cualquier
forma, los cazaría y los destruiría.
Ella nadó tan lejos como pudo, todas las mujeres
con ella, entonces se sumergió bajo el agua. Cuando no vio el portal, regresó
por aire. Horas pasaron, pero no se rendían en su búsqueda. El cuerpo de JunSu
estaba cansado, sus pulmones ardían.
“¿Por qué estoy haciendo esto?” YooNa jadeó
mientras abría agua a su lado. “Yo… no puedo recordar.”
“Mirotic.” JunSu tragó una bocanada de líquido
salado. “Los ninfos.”
“¿Los quiénes?” La cara de YooNa se frunció en
confusión. Así hicieron las de todas las demás; excepto la de KiBum. Ella
poseía un aura de determinación, justo como JunSu.
“Odio nadar.” Una de las mujeres dijo. “Me voy a
casa.”
“Yo también.”
“¡Esto es estúpido!”
“Ni siquiera sé cómo llegué aquí. ¿No estaba en
una boda?” Una y otra vez murmuraban mientras nadaban de regreso a la playa.
Fueron olvidando, justo como los dragones habían
prometido, y JunSu de repente estaba temerosa de que lo mismo le [esté] sucediendo.
Ya la cara de YooChun estaba borrosa en su mente. “No olvidaré.” Ella dijo
entre trabajosas respiraciones.
“Tenemos que volver.” KiBum jadeó.
Ellas nadaron abajo y arriba por más de una hora.
Para entonces, JunSu temblaba con cansancio. Lágrimas corrían por sus mejillas,
lágrimas de frustración y furia. Si no regresaba a la orilla, se ahogaría aquí.
KiBum también. Las necesidad de regresar a… ¿Cuál era su nombre?
No olvidaré. YooChun. ¡Sí! Ese era. Su nombre era
YooChun, y ella lo amaba. “Una inmersión más.” Le dijo a KiBum.
KiBum estaba jadeando por respirar, pero asintió.
“Necesito. A SiWon.”
Si ellas fallaban en encontrar el portal esta vez,
nadarían a la orilla e intentarían otra vez mañana. Intentar cada día hasta que
triunfaran. Cuando JunSu se sumergió, la salpicó sus ojos. Pero ella se empujó
más lejos que antes, KiBum a su lado.
El fondo del océano permanecía fuera de su vista.
Los brazos y piernas de JunSu temblaron violentamente. Peces se frotaron contra
ella. Maldición, mentalmente lloró. KiBum se dejó de mover, sus manos y pies
quietos, y JunSu se agarró a ella. Ella cambió de dirección, inclinándose hacia
arriba. Pero era demasiado tarde. Ella se había empujado demasiado lejos y no
tenía la fuerza para nadar el resto del camino hacia arriba.
Primero, le entró el pánico, agitándose, abriendo
su boca desesperada por llenar sus pulmones con oxígeno. Ella tragó más agua en
cambio. Todavía retenía un agarre en su amiga, tratando de llevarlas a ambas a
la superficie.
Una extraña negrura, más gruesa que cualquier otra
oscuridad que hubiera encontrado nunca, empezó a tejerse entre su mente.
Entonces un destello de luz brilló en su línea de visión. Una burbuja flotó
enfrente de ella, creciendo, creciendo, hasta que completamente la rodeó a ella
y a KiBum.
Escupió una bocanada de agua y jadeó por aire.
Milagrosamente, ella succionó aire real. Cabello húmedo se aferraba a su
rostro, pero no lo apartó. No podía. ¿Estaba soñando? ¿Muerta? Ella cayó de
rodillas en frente de KiBum, quien yacía inconsciente. Ella nunca había hecho
RCP, pero ella lo había visto hacer e imitó los movimientos.
“Vamos.” Ella jadeó. “Vamos.”
Después de un largo rato de bombear y respirar por
su amiga, KiBum tosió. Sus ojos permanecieron cerrados, pero ella también respiró
aire. Agotada, JunSu se dejó caer a su lado.
“Humanas tontas.” Una profunda, estruendosa voz
gruñó. "¿Por qué están haciendo esto? Casi murieron, ambas. ¿Y para qué?”
Su exhausta mirada circundó la burbuja. Agua se
revolvía alrededor, pero no podía ver
una persona dentro o fuera. “¿Dónde estás? ¿Quién eres?”
“Soy Poseidón, Dios del Mar.”
Un dios. Un maldito dios. “Llévame a YooChun.”
Ella demandó.
Él rió. “Una orden de un humano. Tu sentido del
humor me complace. Desafortunadamente tu amante ya está muerto.”
“¡No!” La feroz desesperación trató de hundir
garras afiladas en su interior. “¡No! Él no puede estar…”
Destellos coloridos aparecieron enfrente de ella,
solidificando una forma masculina. Era hermoso, más incluso que YooChun.
Cabello blanco enmarcaba una totalmente masculina cara. Sus ojos eran tan azul como
el océano, un cristal líquido, totalmente hipnotizante. Eran casi neón,
brillando, pulsando con energía y poder.
“YooChun desobedeció las leyes de Mirotic. Trajo
humanos a la ciudad.”
“No merece morir por eso.” Le gruñó, tratando de
reunir su fuerza para levantarse. No podía solamente yacer ahí.
Poseidón le sonrió, con un divertido espasmo en
sus labios sensuales. “He olvidado cuán fieros los humanos pueden ser cuando
que aman es amenazado. Es muy entretenido.”
“Llévame a YooChun. ¡Ahora!”
Él rápidamente perdió su sonrisa. “¿Quieres morir?
Con todas tus palabras estas rogándome para que te asesine.”
“Por favor.” Ella casi se inclinó en una
sollozante pila. “Sólo quiero a YooChun.”
Poseidón estudió su rostro por un largo rato,
entonces estudió el de KiBum. Su expresión nunca se suavizó. “Te dije, ya está
muerto.”
“No. No te creeré hasta que me lo muestres. Sabría
si estuviera muerto. Lo sentiría.” Silencio. Incluso el agua se rehusaba a
hacer ruido.
Entonces, “¿Qué me darías si te permito verlo? ¿Ir
a él?”
“Cualquier cosa. Todo.” Una enorme ballena blanca
y negra pasó a su lado. Su majestuoso cuerpo consumiendo el área. Ella miró en
asombro mientras [la ballena] bajaba su cabeza a Poseidón.”
“¿Tu propia vida?” El Dios preguntó.
“¡Sí!”
Él parpadeó en sorpresa.
“¿Has estado enamorado?” Ella preguntó. “¿Nunca
has ansiado a otra persona tanto que preferirías morir sin ella?”
“¡No!” Él admitió. “El concepto es risible en el mejor de los casos.” Lentamente
la circundó, su cabello como una cortina ciñéndose al viento. Su cuerpo era
fluido, ondulante como las olas.
Ella mantenía el contacto visual.
“No soy un dios malvado, pero mandarte de regreso
a Mirotic y permitir a los ninfos vivir me hará parecer suave. Mi gente
continuará rompiendo la ley.”
Alegría vibraba dentro de ella porque, con sus
palabras, había confirmado que los ninfos todavía no estaban muertos, que
todavía había tiempo. “O…” Ella dijo. “Te creerán misericordioso y cantarán tus
plegarías y serán felices de obedecer todos tus caprichos.”
Sus ojos se entrecerraron, pero antes que ella
viera destellos de placer, parpadeando en sus profundidades. “Crees que eres
inteligente. ¿No es así?”
“Yo solo quiero estar con mi hombre.”
Hubo una pausa larga. “Ver a una como tú peleando
con el rey ninfo puede ser divertido.” Él dijo distraídamente.
Él quería divertirse, ¿No lo hizo? “Le daré nada,
excepto problemas.” Ella prometió. “Pondré su vida de cabeza. Crearé absoluta
destrucción.”
Mientras hablaba, la expresión del dios se volvía
más y más emocionada. Visiones de problemas venideros estaban rodando en su
mente; ella podía verlo en sus ojos. “Muy bien.” Él dijo, y había entusiasmo en
su tono. “Te permitiré reentrar a Mirotic.”
Su alegría se triplicó, una avalancha de fuerza
incomparable. “Gracias, muchas gracias. KiBum también, ¿Cierto?”
“Supongo.” Él suspiró.
“No te arrepentirás de esto, te lo prometo.”
“Sin embargo,” Él continuó como si ella no hubiera
hablado. “No detendré el curso que he puesto. Permitiré que los Hados decidan
lo que acontece a los ninfos. Los dragones incluso ahora les tienen a su
clemencia… una clemencia que ellos no poseen.”
La burbuja se rompió al siguiente instante, y el
agua súbitamente la golpeó. Ella alzó la mano por KiBum pero no pudo encontrarla.
El agua golpeó dentro de sus fosas nasales, su boca, sus pulmones. Un oscuro
vacío se cerró alrededor de ella, girándola en todas direcciones. Estrellas
encendían y apagaban. Entonces el agua fue succionada, dejando solamente un
túnel.
Ella tosió y escupió mientras caía, de cabeza en
un abismo. No estaba asustada sin embargo. Ella sabía que YooChun esperaba por
ella en el otro extremo. YooChun. Su amor, su vida. De repente, su pie golpeó
una sólida formación, sacudiendo todos sus huesos. Ella se tambaleó,
enderezándose. Abrió sus ojos. Nunca había visto un espectáculo más agradable.
Las escuetas paredes de la caverna se cerraban alrededor de ella,
carmesí-acerado, decorado con esos hermosos murales. Aire frío se deslizaba
desde cada rincón.
Hogar. Ella estaba en casa.
Escuchó un gemido de mujer y miró hacia abajo.
KiBum estaba tendida y recién abriendo sus ojos. “Lo hicimos.” JunSu le dijo.
No podía parar de reír. “Lo hicimos.”
Ojos iluminados, KiBum se levantó.
El sonido de molestas, familiares voces masculinas
bombardearon sus oídos, y ella giró alrededor. Los ninfos debían haber estado
situados en las celdas. Señaló a KiBum estar callada, y su amiga asintió.
Sólo en caso de que los dragones estuvieran
resguardando el área, se escabulló a lo largo de las paredes. KiBum anduvo de
puntillas detrás de ella. Permanecieron en las sombras. Avanzando hacia
adelante, ella acechó a la celda. Estaba atestada de gente, positivamente
rebosando con ninfos. Ella buscó a YooChun, pero no lo vio. Sin embargo, no se
permitió disgustarse. Él estaba aquí y estaba vivo. Ella lo sabía.
Había un simple dragón guardia, probablemente por
los muy pocos hombres afuera de la celda, los muy pocos quienes podían abrirla. Ella
levantó la piedra más grande que pudo encontrar y con la boca [dijo] a KiBum
correr para la celda y liberar a los hombres. Ansiedad bailaba en su interior
mientras silenciosamente levantó sus dedos. Uno. Dos. Tres. Ellas irrumpieron
en el interior. JunSu sorprendió al guardia y aplastó su sien con su roca.
Él rugió, pero no cayó. Al mismo tiempo, KiBum
tocaba las barras. Ellas se desvanecieron y los ninfos se volcaron derribando
al guardia.
“¡KiBum!” Una voz masculina gritó.
KiBum chilló felizmente y se apuró hacia él. SiWon
enredó sus grandes brazos alrededor de ella. JunSu buscaba a YooChun. Él está
aquí, él está aquí, él está aquí. La multitud de ninfos se estaba esparciendo,
pero no lo había visto. “¿YooChun? ¡YooChun!”
¿Dónde estaba?
Donde esta Yoochun??? Sera que Yunho lo ha aislado y lo va a torturar?? NOOO. Por un momento creí que a Junsu si se le hacia efectivo el cocowash y que se olvidaria de mi Ratón (cosa imperdonable) pero afortunadamente. 유천이 어디니???
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