CAPITULO
10
Maldición. Por una vez Hayami pensó que él
podría salir de la oficina de Yunho rápidamente. No era su noche.
Changmin se asomó por la puerta de la recámara
antes de apresurarse a bajar las escaleras hacia la recámara de JaeJoong. No se
molestó en tocar. Estaba demasiado asustado para que le importara.
—Bien,
adelante, Changmin. —JaeJoong estaba sentado en el rincón
junto con Junsu. Ellos jugaban a las cartas. Changmin pensó que era extraño
estar haciendo eso en momentos como éste, pero lo que sea para atravesarlo.
—¿Quieres
jugar? —Junsu lanzó sus cartas—. Jugamos póker.
Changmin se sentó al lado de ellos, cruzó las
piernas frente a él, sus ojos rápidamente fueron hacia las cartas en el suelo. Junsu
dijo que jugaban al póker pero eso parecía más bien gin rummy. Quizás el chico
estaba confundido.
Jaló el cabello hacia atrás y bajó la vista
hacia su regazo. La imagen de la cara de Junsu cuando vió el cuerpo de Changmin
aún lo hacía sentirse inseguro de cómo ellos se sentían con él. Levantó la
vista cuando JaeJoong palmeó su rodilla con el puño.
—Está
bien, todos nosotros tenemos nuestras propias cosas. Lo tuyo solo es…
diferente. —JaeJoong sonrió ampliamente.
Changmin vió la inocencia de Junsu. —No soy un loco —murmuró.
—Nadie
dijo que lo fueras.
No estaba seguro de poder creerle a JaeJoong. Se
sentía como uno. Solo que no quería que ellos lo vieran como uno. La casa
entera sabía de su sórdido pasado. Sabían que había sido una puta. Changmin a
menudo se preguntaba si alguno de los guerreros no lo veía con aire de
disgusto.
En momentos como este, deseaba haber tenido una
vida normal como la de los dos chicos sentados frente a él. Que hubiera crecido
con una mamá, que lo amara incondicionalmente y no haber sido abusado. Supongo
que esas no eran las cartas para él. Changmin se rió cuando levantó una carta.
Era el joker. Qué apropiado.
—¿Vamos
a jugar? —Junsu levantó todas las cartas haciendo su mejor
esfuerzo en acomodarlas. Más terminaron en el suelo que las que seguían en sus
manos.
—Puedo
hacer eso —Changmin ofreció extendiendo la
mano.
—Está
bien. Tienes que entregar siete cartas a cada uno. Si los números o las letras
combinan, las bajas. Pero tienen que ser tres de ellas. —Junsu
siguió hablando. Está bien, ellos no jugaban póker.
—Hey,
Junsu, dile a Changmin acerca de tu mamá. —JaeJoong
palmeó la pierna de Junsu señalando con la cabeza hacia Changmin.
—No
me gusta hablar de ella.
—No
lo obligues, JaeJoong. —Changmin se dirigió al lindo
rubio—. No tienes que hacerlo.
—Yo
solía estar con ese tipo. Su nombre era Jin YiHan. Su manera de decirme que me
amaba era con el puño.
Changmin dejó caer las cartas, dándole a JaeJoong
toda su atención.
—Creo
que eso era todo lo que conocía. No sabía cómo salir de eso. Entonces Yunho
llegó. Niño, eso fue impactante. —JaeJoong se rió—. Practicamente me dijo que yo era suyo y
eso fue todo. Estaba tan asustado de confiar en él, pensaba que podría ser como
YiHan.
—Mi
mamá era una drogadicta —Junsu comentó—. Ella siempre nos dejaba a mi hermano y a
mi solos. Entonces mi hermano me atrapó y, bueno… —Junsu pasó la punta de
sus dedos por su mejilla. Una fea cicatriz cruzaba bajo su ojo derecho—. Voy a buscar a Yoochun.
Changmin lo vió irse. El chico se veía triste. —¿Qué sucedió? —Changmin se giró hacia JaeJoong.
—Su
hermano lo usó como saco de boxeo y casi lo mata. No ha sido el mismo desde
entonces. Al punto que estoy tratando de llegar es que todos tenemos nuestros
asuntos. Los tuyos no son tan diferentes. ¿Entiendes?
Changmin pensó acerca de eso. Supongo que
después de todo, ellos no habían llevado una vida normal. Levantó la vista y
vió a Hayami parado en la puerta. Changmin se levantó, dirigiéndose a su pareja.
—Te amo, Hayami.
—Eres
todo para mí, Bambie. Siempre recuerda eso, vales más que mi propia vida.
Bueno, infiernos. Changmin iba a llorar como un
idiota llorón si su lobo no se callaba. Se acurrucó en los brazos de Hayami. —¿Podemos ir arriba?
—Leíste
mi mente.
Changmin gritó cuando Hayami lo levantó y lo
lanzó sobre su hombro. —¿Impaciente?
—¿Qué
crees? —Hayami se rió y se apresuró hacia las
escaleras—. No conseguí la fruta.
—¿Qué
fruta? —Changmin preguntó mientras su pareja pateaba la
puerta de la recámara abriéndola—. Cavernícola.
—Mi
querer a Changmin. Desnudo, tener sexo.
Changmin rodó los ojos ante la mala actuación de
Hayami. Su respiración se quedó en los pulmones cuando Hayami lo lanzó a la
cama. Su pantalón de pijama y su camiseta fueron rápidamente retiradas. Hayami
bajó sus pantalones a los tobillos y luego se sacudió quitándoselos. Su pareja
era un dios. Ese cuerpo era para babear y tenía el pene de Changmin saltando a
su abdomen en cero punto cinco segundos.
Los caninos de Hayami salieron. Changmin pensó
que era lo más sexy que hubiera visto. Su piel comenzó a hormiguear con la
anticipación de ser mordido.
Hayami pasó sus manos por las piernas de Changmin.
—Tan suave. ―Se inclinó hacia
adelante mordiendo el muslo de Changmin.
Changmin separó sus piernas, su piel se erizó en
piel de gallina cuando Hayami mordió el otro muslo. Changmin pasó las manos por
la cabeza de su pareja, sus dedos recorrieron el hermoso cabello del lobo.
Tocar a Hayami era mejor que cualquier experiencia que hubiera tenido en su
vida. Mejor que el chocolate y golpeaba su sistema rápidamente.
La cabeza de Changmin se movía de un lado a otro
mientras Hayami empujaba las piernas hacia atrás. Un sonido escapó de él,
inseguro de que fuera humano. Hayami lo hacía perder la cordura rápidamente.
Podía sentir el caliente rastro por la parte de
atrás de sus muslos, Hayami lamía y sellaba las heridas.
La mano de Changmin bajó por su abdomen y tomó
su pene.
—No
lo hagas —Hayami le advirtió mientras pasaba su lengua por
la grieta del culo de Changmin. Infiernos, necesitaba bombear su pene para
liberarse. La lengua de Hayami estaba haciendo el trabajo por él.
La necesidad de Changmin aumentó cuando la
lengua de Hayami recorrió su pene, su lobo chupaba la corona de su pene. Changmin
jalaba el cabello de Hayami, su primitiva necesidad de correrse le quitaba toda
razón.
Su espalda se arqueó cuando un dedo entró en él.
Changmin gritó cuando la doble sensación movió su mundo. Jadeó cuando algo duro
se empujó dentro de él. —¿Qué estás
haciendo ahí abajo?
—No
te gustaría saberlo —Hayami se rió, se inclinó y miró a
los ojos a Changmin—. Siente, bebé.
Todo el cuerpo de Changmin saltó cuando su
agujero comenzó a vibrar. —Hayami. Oh,
Dios, ¿Qué es eso?
—Un
huevo vibrador(1) ¿Te gusta?
—¿Un
pato caga en el aire?
Hayami se detuvo a ver a Changmin con mirada
intrigada. La expresión del lobo era cómica.
—Hey,
no esperes que tenga sentido lo que digo cuando me haces cosas como esta. —Los
dedos de Changmin se curvaron cuando la velocidad aumentó. Tenía su boca
abierta jadeando por aire cuando Hayami mordió su nalga—. Oh Dios—gritó mientras se corría con toda la fuerza de sus
bolas, su cuerpo se estremeció con el placer que lo recorría.
—Eso
es bebé. Muéstrame lo que te hago. —Hayami disminuyó el
ritmo hasta que el vibrador se detuvo. Changmin jadeaba fuerte. No podía
recordar ni su propio nombre ahora. Hayami estaba en misión de matarlo con
juguetes. Sintió un ‘pop’ y vacío cuando el juguete fue retirado de su culo.
Hayami empujó la lengua alrededor y luego
adentro. A ese ritmo, Changmin pronto estaría en coma. Envolvió sus largas
piernas alrededor de los hombros de su pareja y empujó duro dentro de su culo
ese maravilloso apéndice. —Jódeme, Hayami
—Changmin gimió.
Un gruñido vibró en su culo cuando Hayami salió.
Changmin rápidamente se colocó sobre sus manos y rodillas cuando su pareja lo
giró. —Oh, mierda.—Los ojos de Changmin
saltaron de sus órbitas cuando Hayami tomó unas esposas del cajón de la mesa
junto a la cama. Su pareja se inclinó hacia él y tomó las muñecas de Changmin
una por una asegurándolas en la cabecera.
Changmin jaló sus brazos, sintiendo el acero en
sus muy lastimados huesos. Hayami palmeó su trasero, haciendo que la piel
hormigueara y entonces lo mordió. Changmin gritó. Su sangre se sentía como
fuego. Eso era demasiado, demasiadas sensaciones recorrían sus terminaciones
nerviosas.
Jaló las esposas de nuevo, desesperado por tocar
a Hayami, anhelando sentirse totalmente seguro. Su cerebro estaba haciendo
corto circuito.
Cuando Hayami repitió el proceso en la otra
nalga, Changmin estaba perdido y se corrió de nuevo. Su cuerpo se estremecía
mientras Hayami tomaba su cintura y cubría su espalda.
—Te
tengo, Bambie. Te tengo. —Su pareja besó su columna. Changmin
gemía. Había odiado el sexo hasta que su pareja le había mostrado que no tenía
que carecer de sentido. El sexo no tenía que ser frío.
El cuerpo de Changmin se sacudió cuando Hayami
empujó sus lubricados dedos en su interior. Su cuerpo se sentía sin huesos.
Todo lo que Changmin hacía era gemir. Su frente golpeó contra el colchón cuando
Hayami entró en él. Si se corría una vez más los fluidos de su cuerpo iban ser
totalmente drenados. Podía sentir su piel estremecerse.
—¿No
puede mi pareja manejar un poco de amor? —Hayami
bromeó mientras besaba la piel de Changmin entre cada palabra.
—¿Un
poco? Si aumentas esto tendrás que negociar conmigo para una venta especial.
Hayami tenía una sexy risa. Sus manos apretaban
las caderas de Changmin mientras se hundía. Los hombros de Changmin colapsaron
cuando Hayami lo mordió. Podía sentir su corazón acelerarse y su boca como un
trapo seco. Gritó cuando Hayami tomó su cabello y lo jaló hacia atrás, el dolor
y el placer de la mordida lo enviaron al borde de nuevo y disparó hacia las
sábanas. Lo único que lo sostenía era su lobo.
—Mío.
—Hayami
gruñó cuando selló la herida.
—Sí.
—Eso
fue todo lo que Changmin logró que saliera. Su cuerpo se sentía menos que una
bolsa de huesos. Había sido muy bien amado esa noche.
Hayami se tensó y aulló su liberación,
envolviéndose en torno a Changmin mientras chorros de su semen llenaban su
canal.
Sus muñecas fueron liberadas pero Changmin
vagamente fue consciente de eso.
Hayami lo jaló a su pecho y ambos se quedaron
dormidos rápidamente.
Hayami trató con todas sus fuerzas de esconder
su sonrisa mientras ayudaba a su pareja a bajar las escaleras. Por alguna razón
Changmin estaba cojeando hoy.
—No
más amor para ti, amigo —su pareja le gruñó.
—Si
tú lo dices. —Hayami no pudo contenerse más y
soltó una burbujeante carcajada. Su pareja lo miró fijamente—. Lo siento.
—Lo
apuesto.
Hayami guió a Changmin al estudio. Por qué su
pareja con el trasero adolorido quería bajar ahí, estaba más allá de su
entendimiento. Changmin había estado gimiendo todo el tiempo que estuvo en la
tina, Hayami no le diría, pero se sentía orgulloso. Un hombre siempre lo
estaba, cuando su pareja cojeaba después del sexo, entonces lo había hecho
bien. Esa era su historia y él se apegaba a eso.
—¿Estás
bien, Changmin? —Junsu llegó junto a ellos dándole a Hayami
una diabólica mirada.
—No
me veas a mí. Changmin se lastimó la cadera jugando a leapfrog(2).
Junsu cruzó sus brazos sobre su pequeño pecho,
su mirada le dijo que no se lo había creído ni por un segundo.
—Estoy
bien. —Changmin soltó la mano de Hayami y se sentó en
el sofá.
—Supongo
que no quieres jugar con el Xbox. —JaeJoong se rió y
le dió un guiño a Changmin—. Yunho me ha
dejado cojeando antes.
Changmin palmeó la mano de Hayami cuando trató
de colocar un cojín detrás de él. Hayami realmente estaba tratando duro de no
carcajearse pero pequeñas risas se le escapaban.
—Kangin
y Shirota regresaron. No tuvieron suerte en rastrear al elusivo y psicótico
Jackson. —Yoochun le informó a Hayami.
—Cometerá
un error. Daremos con él. —Hayami no estaba seguro si era
para calmar a su comandante o a él mismo. Todo lo que sabía era que nadie se
iba a acercar a su pareja de nuevo. Eso lo atemorizaba hasta el punto de
quitarle cien años.
—Jugando
a esa mierda homo. Ya veo.
Hayami giró la cabeza para ver a Minho parado en
el marco de la puerta.
—Cuida
tu lengua, jovencito. Es de tu propio hermano de quien hablas. —Hayami
le gruñó al cachorro, dando un paso hacia el jovencito. Quizás podría
estrangularlo ligeramente.
Minho se lanzó hacia él.
Julian sacó a Minho fuera del camino de Hayami
que se lanzaba hacia él. Niño o no, Hayami le iba a enseñar modales al
malcriado.
El guerrero Julian levantó a Minho y lo llevó
escaleras arriba.
—¿Estás
bien, Bambie?
Su pareja suspiró. —Sí, supongo que hay algunas cosas de las que uno no puede correr lo
suficientemente lejos. —Changmin negó con la cabeza—. Sé lo que hice para sobrevivir y tendré que vivir con eso. Lo que me
preocupa es mi hermano. Cualesquiera que sean los demonios que lo estén
acechando, no será capaz de alejarlos. Él tiene que enfrentarlos y tengo fe en
que lo hará.
Julian jaló del brazo a Minho, cuando lo detuvo
en la recámara. El niño luchó todo el camino mientras subían por las escaleras,
su desafío era increíble. Este jovencito estaba luchando contra todas las
personas que trataban de ayudarlo. Julian hacía su mejor esfuerzo por entender
lo que Minho estaba atravesando y darle algo de espacio, pero el ser tan
abiertamente cruel estaba mal.
—Aquí
es donde vas a dormir. —Señaló la recámara adjunta—. Te sugiero que cuides tu lengua.
—Jódete.
No eres mi padre. —Minho jaló su brazo del agarre de Julian.
—Estás
en una casa llena de hombres que no toleran tu actitud, ni tu conducta, hasta
que puedas adoptar una conducta decente, te quedarás en nuestro cuarto. —Julian
le gruñó.
No podía creer que su pareja hubiera atacado de
esa forma a su propio hermano. Julian suspiró fuerte, pensando en el largo
camino que su pareja y él tenían por delante en la lucha contra los demonios de
Minho.
(1) vibrating egg, vibrador en forma de huevo y hasta con diez velocidad inicialmente para la vagina pero ya hay para uso masculino.
(2) playing leapfrog. Juego infantil en donde uno de los niños se inclina y el otro apoyándose en la espalda lo salta, de nuevo cada región tiene diferente nombre para esto se deja el original.
Bueno Min y Hayamin son felices y a pesar de todo l seguirán siendo.
ResponderEliminarChamaco rebelde ese Minho. Julian deberia dejar que Hayami le de un sustito nomas que que se vaya regulando. No ni es cierto(¡.¡) pobre bebe esta tan disuelto en su dura vida que le va a costar trabajo.
ResponderEliminarMe preocupa MinHo. Y tal vez no sea ChangMin quien le de sus nalgaditas...Julián tiene que averiguar que pasó con él para que tenga está actitud, está muy resentido.
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