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lunes, 9 de mayo de 2016

El Salvador de Bambie 9

CAPITULO 9



- Yoochun me dijo que no lastimaste a Changmin —dijo Junsu mientras entraba a la cocina.

—Bueno, me alegra de que se haya aclarado. —A Hayami ya no le importaba mucho que todo el mundo supiera ahora acerca de su pareja. Lo que él y Changmin hacían no era asunto de nadie. Solo apestaba que Changmin estuviera ahora tan avergonzado. Eso y el hecho de que su hermano había matado la poca felicidad de Changmin de ver de nuevo a Minho.

—Me voy a la cama. Buenas noches —Junsu se despidió de Hayami mientras salía llevándose su refrigerio.

El pequeño chico era adorable. Hayami se recordó que Junsu y JaeJoong solo cuidaban a su pareja. Apreciaba eso pero aún odiaba que lo descubrieran.

Tomando la fruta que Changmin le había pedido de la cocina, Hayami se dirigió a la recámara. Ese había sido un largo día.

Se detuvo a la mitad de la escalera e inclinó la cabeza. ¿Qué era ese ruido? Hayami vio sobre su hombro al vestíbulo y no vio nada. Era muy tarde en la noche, y la mayoría de los Centinelas y las tres parejas estaban en sus cuartos. Los otros seis Centinelas deberían estar patrullando en el bosque. ¿Entonces quién estaba deambulando alrededor?

Hayami dejó el tazón en los escalones, sus ojos revisaron el área del frente. El ruido creció y en segundos lobos corrían por el pasillo de la cocina que justo acababa de dejar.

Esos lobos no le eran familiares. Hayami sabía que todos los lobos se parecían en su forma de lobo, y esas bestias no eran ninguno de ellos.

La agresión que ellos demostraban no presagiaba nada bueno. Los intrusos tenían las orejas hacia atrás. Sus dientes fuera y trataban de atacar a Hayami.

Hayami cambió, desgarrando sus pantalones cuando tomó su forma de lobo Timber. Se enfrentó a los lobos grises. A pesar de que era mucho más grande, ellos eran numerosos. Al parecer eran siete en total.

Hayami lanzó la cabeza hacia atrás y aulló, alertando a los otros mientras subía las escaleras. Los siete no se quedaron juntos. Cuatro subieron las escaleras. Esto no podía estar sucediendo. Hayami dejó la pelea que haba iniciado y corrió detrás de ellos. Tenía que llegar junto a Changmin.

¡Hayami! —El grito de su pareja con toda la fuerza de sus pulmones venía desde su recámara.
Hayami cayó sobre sus cuatro patas cuando saltó a través de la puerta abierta. Su pareja estaba acurrucada en una esquina, acorralado por un lobo gris que le gruñía.

El guerrero no se detuvo a pensar. Hayami saltó sobre la espalda del intruso y usando su gran peso derribó al lobo gris.

Changmin se arrastró en cuatro patas hacia el cuarto de baño, y cerró la puerta tras él. Hayami estaba agradecido de que su pareja usara el cerebro durante una crisis. Era un alivio no tener que mantener un ojo en su pareja durante la lucha.

¿Cómo estos siete habían logrado evadir a los Centinelas que estaban patrullando?, esa era una buena pregunta. ¿Estarían los Centinelas en el bosque también siendo atacados? ¿Cuántos habían logrado traspasar?

Hayami podía oír la pelea en el pasillo mientras cerraba la mandíbula en el lobo bajo él. El lobo gris luchaba, moviéndose y dándole zarpazos con sus garras para liberarse. Hayami no lo iba a permitir. No con su pareja detrás de la puerta del baño.

Hayami aplicó presión, mientras que el lobo debajo de él buscaba sus puntos débiles y enterraba las garras en la piel de Hayami. Su lobo sacudió la cabeza vigorosamente adelante y atrás tratando de quebrar el cuello del lobo gris.

Gruñó fuerte cuando vio a Changmin asomarse entreabriendo la puerta. Changmin debió de oírlo porque rápidamente la cerró.

Hayami estaba cansado de jugar. Necesitaba ver lo que sucedía en el pasillo. Hayami quebró el cuello del lobo gris, un gruñido salió del intruso cuando cayó muerto.

No queriendo dejar el cadáver en la habitación con su pareja. Hayami lo jaló al pasillo con él. Después de dejarlo afuera, aulló hacia la habitación. Changmin asomó la cabeza de su escondite, al ver el cuarto limpio corrió a través de éste y cerró la puerta de la recámara.

Satisfecho de que su pareja estaba a salvo y seguro. Hayami regresó su atención hacia los otros lobos. Shingdon y Taeyang, luchaban contra dos lobos grises en el pasillo. Los intrusos parecían demasiado determinados. ¿Qué era lo que buscaban?

Shingdon y Taeyang finalmente dominaron a sus oponentes y Hayami se unió a ellos mientras bajaban a cazar a los restantes.

Todo se quedó en silencio cuando oyeron garras subiendo las escaleras. Un gruñido salió del pasillo de abajo que le recordó a un trueno. Hayami conocía ese gruñido. Había solo un lobo que se oía como una bestia del infierno.

Yunho.

El Alfa lentamente caminó por el pasillo hacia ellos. Hayami realmente podía oír la madera del piso crujir bajo su peso. Los dientes de Yunho estaban fuera mientras se dirigía hacia ellos sin dejar de ver el camino.

Yunho era un cazador. Hayami lo siguió, viendo sobre su hombro la puerta de su habitación para revisar que siguiera cerrada.

Había otro cadáver cuando ellos dieron vuelta en la esquina. Shirota gruñía sobre él. Eso hacía cuatro lobos grises muertos. ¿Dónde estaban los otros tres?

Hayami levantó la cabeza cuando un lobo gris salió volando desde la recámara del comandante Yoochun, golpeándose contra la pared antes de caer al suelo. Yoochun dejó el cuarto gruñendo y saltando sobre el bulto que ya no se movía. Hayami sabía cómo se sentía.

Yunho lentamente giró la cabeza directamente hacia Hayami. O pensó que el Alfa lo había hecho hasta que Yunho pasó sobre él y rodeo la esquina. Hayami y los otros lo siguieron rápidamente. Hayami llegó a la esquina justo a tiempo para ver a Yunho saltar sobre el lobo gris, ambos giraron por la escalera.

El tazón de frutas que había dejado voló cuando los lobos caían. Yunho abrió las mandíbulas, enormes como el infierno, Hayami lo pensó mientras veía cómo caían sobre el cuello del lobo gris, casi arrancándole la cabeza del cuerpo con la fuerza de los caninos del Alfa.

Yunho era el más grande lobo Timber que había nacido, desde el hocico a la punta medía un metro ochenta de largo y pesaba ciento treinta y cinco kilos. El lobo gris no tenía oportunidad.

Yunho cambió. —Hayami, Yoochun, vayan con sus parejas. Quédense con ellos. Queda uno y es mío.

Hayami no necesitó que se lo dijeran dos veces. Pudo oír a Yunho decirle al guerrero Kangin que fuera con JaeJoong y lo protegiera con su vida.

Yunho no estaba jugando.

Hayami cambió a su forma humana y se dirigió a su recámara. ―Abre, soy yo, Bambie.

La puerta se abrió y Changmin se lanzó a sus brazos. —¿Qué sucede? ¿Qué está pasando? Pensé que eras tú viniendo por la puerta. Pensé…—Changmin soltó las lágrimas mientras Hayami levantaba a su pareja y la llevaba a una de las sillas.

—Te tengo, Bambie. —Changmin se acurrucó en sus brazos, sollozando—. Estás a salvo, bebé. —Hayami jaló fuerte a su pareja hacia su pecho, rodeándolo con sus brazos. Apoyó su mejilla en la cabeza de Changmin. Cerrando los ojos con el alivio de que su pareja estuviera ilesa.

Todo lo que podía ver eran las imágenes del lobo gris arrinconando a su pareja. Hayami quería salir al pasillo y matar de nuevo al hijo de puta. No quería volver a ver nunca esa expresión de terror en su pareja.

Changmin deslizó sus brazos por el cuello de Hayami. Sollozando mientras abrazaba fuerte a Hayami. —¿Ya se terminó?

—No, falta uno. Yunho lo está cazando ahora. No será capaz de esconderse. Los lobos Timber tienen un oído superior y mejores habilidades de rastreo. Es solo cuestión de tiempo que Yunho lo encuentre.

—Tenemos que escondernos, Hayami. —Su pareja trató de moverse en sus brazos.

—No, no tenemos. Quédate tranquilo, Bambie. —La idea de que Hayami se escondiera era absurda. Nunca en su vida se había escondido de alguien y no iba a empezar ahora. Incluso con la necesidad de proteger a su pareja, Hayami Mokomichi no bajaba su cola.

Hayami tomó el cabello de Changmin en su mano e inclinó la cabeza de su pareja hacia atrás. Hayami tomó posesión de la boca de su pareja y Changmin respondió hermosamente. Su pareja parecía abrirse a él.

—Quítate los pantalones. —Hayami gruñó en la boca de Changmin. Su pareja se levantó ligeramente mientras jalaba la tela saliendo de ella. Changmin los lanzó al suelo antes de montarse a horcajadas en el regazo de Hayami, con sus rodillas a ambos lados de las caderas de Hayami.

Hayami gimió cuando el pene de Changmin quedó atrapado con el suyo. Los tomó ambos en su mano. El pre-semen que drenaba del pene de su pareja era suficiente para lubricarlos. Empezó a acariciarlos lentamente.

—Rápido, por favor. Rápido y duro —Changmin rogó.

Si era eso lo que su pareja quería. Hayami deslizó su mano izquierda alrededor de Changmin sosteniendo a su pareja. Hayami bombeó sin misericordia. Changmin arqueó la espalda cuando Hayami deslizó la yema del pulgar sobre la ranura en la corona del pene de Changmin.  

—Hayami. —Changmin gruñó mientras inclinaba su espalda más hacia atrás. Su cabello rozaba el suelo. Hayami quería comérselo en el desayuno, se veía condenadamente bueno.

Changmin gritó mientras Hayami veía su pene disparar el semen que se extendió por el abdomen de su pareja. Changmin encajaba las uñas en los brazos de Hayami mientras salía de su orgasmo.

Hayami estaba ahí, lanzó su cabeza hacia atrás gritando el nombre de Changmin. Su pareja cayó hacia adelante tomando la boca de Hayami, besándolo con fuego y desesperación.

—Hayami —Shirota gritó desde el otro lado de la puerta.

—Jódete, no puede haber algo de paz aquí. —Hayami siguió besando a su pareja, sin importarle el guerrero.

—Hayami, te necesitan abajo. —Shirota gritó fuerte.

Eres necesario aquí —Changmin murmuró en la boca de Hayami, pasando su lengua por el labio inferior de Hayami. Changmin lo mordisqueó dándole una diabólica sonrisa.

Hayami jaló el cabello de Changmin fuerte y mordió su hombro. Su pareja gritó, empujando su pene contra el abdomen de Hayami.

—Maldición, Hayami, ¡Sal! Eres el Beta. Tienes que estar aquí. ―Shirota golpeó con su puño la puerta de la recámara.

Changmin gruñó algo como mudarse del país o algo así. Su pareja se deslizó fuera de su regazo, tomó los pantalones de su pijama mientras entraba al cuarto de baño.

Hayami limpió su abdomen con la camiseta que estaba en el suelo antes de tomar unos pantalones de algodón de la cómoda.

Hayami abrió la puerta de la recámara furioso como el infierno. ―Tu sentido de la oportunidad apesta, Shirota.

—Lo sé, no quería interrumpir, pero Yunho nos quiere a todos en su oficina en diez minutos. —Shirota se giró y se fue.

Hayami vio sobre su hombro cómo Changmin salía, sin restos de sus orgasmos. Ellos ni siquiera habían llegado a la mejor parte. ―Recuérdame acosar a Yunho la siguiente vez que esté en la habitación con JaeJoong.

Besó a Changmin rápidamente, sabiendo que si se quedaba más tiempo la manada entera tocaría a la puerta.

Su pene estaba duro como una roca y su disposición fastidiada, Hayami a regañadientes se dirigió a la oficina de su Alfa.

—Me alegra que puedas unirte a nosotros. —Yunho se reía.

Hayami no lo encontró divertido.

—Quiero descubrir exactamente lo que Jackson se propone. ―Yunho se recargó, jalando el vello de su bigote, sumido en sus pensamientos.

Hayami soltó una respiración, resignado a estar el resto de la noche con la manada. —¿Soy yo o ellos estaban más determinados que nunca?

—No, yo pienso lo mismo —Yoochun le aseguró.

—Creo que ellos están tras las parejas —Shirota sugirió.

—Esa es mi suposición. —Yunho se pellizcó el puente de la nariz, exhalando fuerte—. Necesito que algunos de ustedes entre al territorio de la manada del Este y descubran lo que ese psicótico se propone.

—Yo voy. —El guerrero Kangin se ofreció—. No me gusta que los pequeños sean amenazados de esta manera. Me alegra que mi pareja no esté aquí.

—¿O qué? ¿Le permitirías subir en ti como si fueras un jungle gym(1)? —T.O.P soltó una carcajada.

—A los niños les gusta eso —Kangin murmuró.

—Está bien, ¿podemos regresar al tema aquí? —Yunho se inclinó hacia adelante—. Kangin y Shirota pueden ir. Sé que tienen algunas personas de confianza allí. Vayan con ellos, y descubran exactamente por qué el Alfa Jackson; y uso el titulo holgadamente, está detrás de las parejas.

Hayami se puso de pie para irse.

—No tan rápido Beta.





(1)Jungle Gym, juegos infantiles para que los niños trepen, hay de muchas formas y materiales, se deja el nombre original porque en cada región tiene nombre diferente.

2 comentarios:

  1. Que terrible(O.O) como.tanto ajeno burlo a los centinelas? Es por ChangMin Jacsok busca robar a ChangMin (¡.¡) mmm que paso con el JulMinho???? Eso quedo interesanteeee.

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  2. Por qué no me acordaba de está parte????? 😭😭😭😭

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