CAPITULO
8
Changmin entró en la cocina y vió a JaeJoong
junto al refrigerador. Tomó el jugo y caminó hacia el gabinete de las tazas. Changmin
vió cuán extraño caminaba JaeJoong. Sonrió.
—Veo
que tu pareja también te castigó.
—Pero
valió la pena. —JaeJoong se rió—. ¿Cuándo lo hacemos de nuevo?
—Necesito
que me prometas que no irás a ningún lado sin un lobo de escolta. —Hayami
jaló a Changmin a sus brazos, besando el cuello y mordiendo su piel.
—Lo
prometo. Sé cuidadoso. Mi papá es uno de esos imbéciles. No esperes que solo te
entregue a Minho. ¿Tienes la fotografía que te di?
—Sí.
—Hayami
le besó la punta de su nariz antes de alejarse. Tomó su chaqueta de cuero y
sacó la pequeña foto escolar que Changmin le había dado. Hayami se sintió más
protector al ver al joven sonriendo en la fotografía. El niño tenía confianza
en su mirada y una encantadora sonrisa. Pensar que su padre estuviera abusando
de él, enojaba más a Hayami.
—Puedo
manejar cualquier trampa de tu padre. Compórtate. Te amo. —Hayami
se fue a recuperar al herido jovencito.
Changmin y JaeJoong le pidieron a Yamapi que los
llevara a la cafetería. Changmin necesitaba sacar de su mente la ausencia de Hayami
y el ver a su hermano de nuevo. Habían tratado de hablar con Junsu para que
viniera con ellos, pero el pequeño no había dejado el cuarto desde que llegó a
casa del hospital. Además de eso T.O.P estaba ‘desaparecido en combate’(1).
—No
van a salirse de mi vista ninguno de los dos, ¿verdad? ―Yamapi
llevó la camioneta Navigator a un lugar del estacionamiento frente al café.
Changmin notó que Yamapi revisaba los alrededores antes de dejar que salieran
del vehículo. Cuando él se sintió seguro, Yamapi le quitó el seguro a las
puertas.
—Prometemos
comportarnos. —Changmin lo juró y levantó la mano
haciendo el saludo de los boys scout. No quería hacer enojar al enorme lobo. El
tipo parecía que disfrutaba causar dolor. Yamapi medía un metro noventa y ocho
con muy anchos hombros.
No, gracias.
Aún con Yamapi escoltándolos, Changmin recordó
que dejó su cartera en el asiento trasero. Le prometió a Yamapi ir corriendo
directo a la camioneta y regresar al interior. Con dudas, Yamapi asintió.
Justo cuando Changmin estaba cerrando la puerta
para regresar al café, el jamaiquino apareció por la parte de atrás de la
Navigator.
—Entonces,
chico de alquiler, ¿cuánto por trabajar para mí? Mi nombre es Jackson soy el
Alfa de la manada del Este. —Le dio a Changmin
una diabólica sonrisa. La piel de Changmin se erizó al pensar en estar cerca de
ese horrible hombre.
—No
sé de lo que estás hablando. —Changmin se alejaba
mientras Jackson se acercaba.
—Puedo
reconocer a una puta a un kilómetro de distancia. Pago muy bien. Vamos, eres un
profesional. No tengo que enseñarte nada. —Jackson
alcanzó a Changmin justo cuando Yamapi llegaba por el otro lado de la
camioneta.
JaeJoong envolvió su brazo alrededor de la
cintura de Changmin y lo jaló hacia atrás. Changmin estaba congelado ante la
escena que se desarrollaba frente a él. ¿Por qué no podía escapar de su pasado?
¿Por qué lo seguía cuando todo lo que quería era comenzar de nuevo? Parecía que
correr cuatro estados de distancia a una tranquila ciudad no fue suficiente.
Qué tenía que hacer, ¿Dejar el planeta? La sensación de vacío que había sentido
en su interior durante tanto tiempo comenzó a instalarse de nuevo en él. ¡No!
No le permitiría al imbécil destruir lo que Hayami había trabajado tan duro
para construir en el interior de Changmin.
Las parejas vieron cómo Yamapi envolvía con su
gran mano el cuello del lobo. —Si no
estuviéramos en este momento rodeados por testigos humanos, desgarraría tu
jodida garganta. Lárgate al infierno, Jackson. Ahora. —Yamapi soltó al otro lobo. Changmin vió cómo Jackson se
acomodaba la camisa, mirando a Changmin antes de irse.
Aunque Changmin sabía que ya no vivía esa vida,
las palabras de Jackson lo hicieron sentirse como una sucia puta de nuevo.
Entró al café, con la mirada en el suelo, sintiéndose sin valor y degradado.
JaeJoong apretó su cintura. —Hey, Hayami puede patearte el trasero si te ve de esa forma. Levanta
la cabeza. Sé orgulloso. La opinión de alguien solo debe importarte si esa
persona te importa. ¿Te importa lo que ese tipo Jackson piensa?
—Infiernos,
no. —Changmin levantó la cabeza y tomó una profunda
respiración—. Gracias, JaeJoong.
—Es
por eso que estoy aquí. Y debes saber que a nadie en la casa le importa tu
pasado. Confía en mí.
Hayami veía la casa que le había causado a su
pareja años de dolor. Parecía como cualquiera de las otras casas estilo rancho
en la cuadra. Pero las apariencias engañaban. Se preguntaba cómo se vería Changmin
de niño jugando en el jardín frente a su casa. Cómo había aprendido a montar en
bicicleta o cómo llegaba a casa después de la escuela. Su pareja había crecido
en esa casa.
Changmin le había dicho cómo su madre había
huido con su jefe. ¿Podría la vida de su pareja haber sido diferente si su
madre se hubiera quedado? ¿Podría ella haber protegido a sus pequeños niños?
Ella tenía que saber del monstruo con el que los
dejaba. Tenía que haber visto los signos. ¿No le preocupaba? Se supone que las
madres protegen a sus hijos de los demonios que se esconden en el armario y
bajo la cama, no envolver como regalos a sus pequeños y entregarlos.
Una parte diabólica de él esperaba que ella
hubiera obtenido lo que se merecía. Esperaba que ella viviera en un perpetuo
infierno justo como en el que ella había dejado a sus hijos. Ella no merecía
menos que la sentencia que les había dado a sus hijos.
Oguri palmeó el hombro de Hayami. —¿No es ese el chico?
Hayami vio la foto de nuevo. El adolescente que
caminaba en la banqueta se parecía al de la foto, ligeramente.
El que venía usaba lápiz labial negro, y pintura
de uñas negras. Sus orejas tenían piercing desde arriba hasta el lóbulo de las
orejas y una barra de metal perforaba su labio inferior. Usaba una fea camiseta
negra y holgados jeans negros. Con cadenas colgando por todos lados y botas de
combate negras.
—Creo
que es él. —Santa mierda, ¿Qué le había sucedido
al chico del que Changmin hablaba con tanto cariño? ¿Qué fue de ese niño? Eso
no importaba. Minho se iría con ellos hoy—. Vamos.
Los tres guerreros salieron del vehículo
rentado. Ellos caminaron por la banqueta como soldados de Lucifer. Un aire de
oscuro depredador los rodeaba. Todos ellos median más de un metro noventa y
cinco. Hayami tocó a la puerta del frente y luego se apartaron, sus manos
cerradas frente a él. Sus hombros cuadrados.
La puerta se abrió. Un hombre de edad estaba
frente a ellos. Tenía una constitución robusta y mucha arrogancia. A Hayami le
desagradó inmediatamente.
—¿Puedo
ayudarle en algo? —preguntó mientras cerraba
ligeramente la puerta.
Hayami se empujó hacia adentro, haciendo a un
lado al hombre. ―¿Dónde está Minho?
—¿Qué
infiernos creen que están haciendo? Salgan de mi casa antes de que llame a la
policía. —El padre trató de sacar a Hayami, pero Hayami no
permitió nada de eso. Lanzó al tipo al sofá gruñéndole. Julian fue al pasillo
mientras Oguri se quedaba junto a la puerta con sus brazos cruzados frente a su
pecho.
—Llámalos.
Quiero ver que les expliques cómo has abusado de tu hijo durante muchos, muchos
años. Me envió Changmin para rescatar a su hermano de tus jodidas y enfermas
manos. —Hayami dio un paso hacia el sofá—. Niégalo si quieres. Me aseguraré de que Changmin
testifique sobre los años de tu perversión.
—¿Quién
eres? —El padre preguntó aterrado.
—Alguien
que puede dejarte con vida. Será mejor que nos permitas salir de aquí con Minho
y nunca lo contactes de nuevo. ―Hayami se inclinó
su cabello caía como un peligroso velo mientras gruñía—. Nunca.
Julian regresó a la sala con un atemorizado Minho
a su lado. El chico tenía una mochila colgando de su hombro y veía fijamente a
su padre con repulsión. Le escupió a la cara, entonces se alejó, dirigiéndose a
la puerta.
Hayami le gruñó una vez más al padre. —Si veo tu cara de nuevo, me aseguraré de
que estés en un ataúd. —Con eso se giró y desapareció.
Changmin levantó la vista cuando tocaron a la
puerta de su recámara. JaeJoong estaba ahí con una gran sonrisa.
—Hayami
llamó. Viene en camino con Minho. Ellos deben estar aquí en cualquier momento.
El corazón de Changmin comenzó a acelerarse.
Siguió a JaeJoong por las escaleras y se quedó en el estudio a esperar la
llegada de su hermano. ¿Cómo actuaría Minho? ¿Lo odiaría por no estar ahí?
¿Aceptaría a Changmin con los brazos abiertos?
¿Su padre habría abusado de su hermano cuando él no estuvo ahí para protegerlo?
Su mente era un remolino de ansiedad para cuando
la puerta del frente se abrió y los cuatro hombres entraron.
Changmin se puso de pie y se secó las manos en
el frente de los jeans. Vió a su hermano y se quedó con la boca abierta. «¿Minho?»
No había manera. Ese no podía ser él. ¿Podría? ¿Cómo su hermano había cambiado
tan drásticamente en cuatro meses?
—Minho.
—Changmin
llegó a él y lo abrazó. Su hermano se tensó, no regresó el abrazo. Después de
un momento, Minho empujó a Changmin.
—Suficiente.
¿Eres un marica o algo así? Déjate de sentimentalismos.
A Changmin se le cayó la cara. ¿Quién infiernos
era ese chico y dónde estaba su dulce y confiado hermano? Se apartó sin
palabras.
Hayami envolvió en sus brazos a Changmin. ¿Por
qué su hermano actuaba de esa manera?
—Si,
veo que lo eres. Solo no intentes esa mierda homo conmigo. —Minho
cruzó sus brazos sobre su pecho viendo fijamente a Changmin.
Sentía como si su hermano lo hubiera abofeteado
verbalmente. Changmin supuso que lo hizo. Luchaba por encontrar algo qué decir,
pero las palabras lo evadían. Envolviendo los brazos en su cintura, Changmin se
apartó. Eso no era lo que se esperaba, no de Minho. ¿De dónde venía todo ese
odio?
—Cuida
tu lengua, jovencito. Es a mi pareja a la que le hablas. ―Hayami
le gruñó a su hermano. Dio un paso hacia Minho. Changmin pensó que de seguro Hayami
iba a estrangularlo.
Julian se acercó a su hermano. ¿Qué in…? Changmin
notó que él estaba a modo de lobo protector con Minho. ¿Qué estaba haciendo?
Una luz se encendió en su cabeza. «Pareja».
Por la manera en que su hermano estaba
derramando veneno, Julian no tendría una oportunidad en el infierno de
emparejarse con Minho. Además del hecho de que su hermano solamente tenía
diecisiete años, la situación se veía bastante fea por el momento.
—Oí
que eras una puta en las calles. ¿Es cierto? —Minho
le soltó a Changmin.
Julian sacó a Minho del camino de Hayami quien
se lanzó hacia él. Todo el pasado de Changmin lo golpeó en la cara con las
palabras de su hermano. Todas las indecentes cosas que él había hecho para
sobrevivir le llegaron en cámara lenta frente a sus ojos.
—¡Con
un demonio, Julian, sácalo de aquí, antes de que golpeé su culo contra el
suelo! —Hayami tomó a Changmin, jalándolo a sus brazos y
subiendo las escaleras. Changmin lloraba histéricamente.
Hayami lo llevó a su habitación, sosteniéndolo
fuerte contra su pecho. No podía creer que su hermano hubiera sido tan cruel.
¿Qué estaba mal con él? Recordaba al cariñoso jovencito. Alguien que admiraba a
Changmin. Ese chico en la planta baja era el engendro de Satán.
No había manera de que pudiera acercarse a Minho
ahora. No hasta que pudiera manejar el desprecio que en su hermano parecía
florecer.
—Lo
siento mucho, Bambie. —Hayami frotaba su espalda. Changmin
comenzó a llorar suavemente en sus brazos, no sabía qué decir. Aún estaba
molesto por la mierda que le había dicho Jackson. ¿Estaba todo el mundo de
acuerdo para recordándole su sórdido pasado? Sería un maldito si le permitía a
alguien más herirlo.
Changmin puso sus brazos alrededor del cuello de
Hayami. —¿Parece que no pueden dejar que
lo olvide, huh?
—No
tienes absolutamente nada de qué avergonzarte. Tú hiciste lo que tenías que
hacer para sobrevivir. Sostén tu cabeza en alto sabiendo por lo que atravesaste
y también que sacaste a tu hermano. Dale tiempo bebé. —Hayami
lo acercó, dejando que Changmin supiera lo mucho que lo amaba.
—Hazme
el amor, Hayami, demuéstrame que valgo.
Changmin se puso de pie y se desnudó mientras Hayami
desabrochaba sus jeans y los bajaba a sus tobillos. Changmin tomó el lubricante
y acarició el pene de su pareja mientras lo lubricaba. Lanzó la botella y subió
al regazo del lobo. Dios, cuánto amaba a Hayami.
Hayami sostenía su pene mientras Changmin se
empalaba. Lágrimas bajaban por su cara mientras comenzaba un lento ritmo. No
era duro y doloroso como usualmente lo quería. Esto era diferente. Era sensual
y lento.
Hayami tomó sus caderas mientras lentamente se
movía dentro y fuera, Hayami se apartó, dejando solo la cabeza de su pene
dentro de Changmin quien se deslizaba hacia abajo, sosteniendo su cuello y
besándolo apasionadamente.
—Te
amo, Hayami.
—También
te amo, Bambie. —Hayami hundió su caninos en el
hombro de Changmin mientras Changmin se corría, su semen hizo erupción entre el
abdomen de ambos.
Hayami gruñó mientras cerraba la herida y se
empujaba duro, gritando su liberación.
Changmin se acostó contra él, aún empalándose. Tomando
el consuelo que la conexión le daba. No quería que Hayami saliera de él. Hayami
era su caballero con brillante armadura. Changmin sonrió consigo mismo ante el
cliché.
Lo sabía. Pasara lo que pasara, lo que sea que
la vida le lanzara, Hayami estaría con él, amándolo, apoyándolo.
(1) En el original están las siglas en ingles ‘M.I.A.’ que significa Missing in Action o sea desaparecido en combate.
Que mal con Minho que le pasa a ese niño se cree con derecho para tratar mal a su hermano no entiende que los dos fueron victimas?
ResponderEliminarTodo lo que solto Minho fue dolor puro(¡.¡) Pobre niño no sabe manejar todo lo que carga ha herido mucho a su hermano. Julian no la tiene facil ojala que en su labor de enamoramiento logre traer de vuelta al tierno hermano menor y que este sienta sincero arrepentimiento de lo que ha dicho.(¡.¡) Diooos Hayami tenías que ser tu el de la iniciativa.
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