CAPITULO
2
Changmin se estiró, aliviado de sentir una suave
cama. Por primera vez en mucho tiempo él no se había ido a dormir con la
molesta sensación de haberse vendido para sobrevivir. Bueno, él lo había hecho,
pero esta vez no hubo sexo involucrado. Pensó en el apocalíptico tipo que
siguió al cuarto del hotel. Había algo del antiguo y viejo mundo en él. Algo
imponente. Se había sentido lo suficientemente relajado como para dormirse, lo
que era un gran no-no en el libro de Changmin. Demasiadas cosas malas pudieron
haber sucedido mientras dormía. Lo sabía muy bien.
Al abrir los ojos, Changmin vio alrededor. El
cuarto estaba vacío. «¡Joder!» ¿Él lo había engañado? Si lo hizo, Changmin
había perdido la noche entera para hacer dinero. Ahora tendría que trabajar más
duro para recuperarse.
La puerta se abrió, y el hombre entró con una
bandeja y una gran bolsa de compras. Changmin tenía curiosidad de saber qué
estaba dentro de la bolsa, pero el aroma de la comida era abrumador como para
pensar.
—Buenos
días, Bambie. ¿Hambriento?
—De
hecho, muerto de hambre. —Se enderezó sentándose,
preguntándose si tenía que levantarse e ir por su propia comida. El tipo dejó
la bolsa en el suelo y le entregó la bandeja. Supongo que no. Levantó la cúpula
del plato y el vapor salió, había huevos revueltos, pan tostado, tocino y papas
fritas. Oh sí. Se acomodó el cabello detrás de la oreja y sonrió. Eso realmente
se veía delicioso.
—Avísame
si quieres más y ordenaré que lo suban. —El hombre
caminó hacia la pequeña y redonda mesa y levantó las bolsas, sacando ropa,
cepillos de dientes, cepillo para el cabello, desodorante y enjuague bucal. Changmin
se encogió de hombros y comenzó a comer. Sus ojos giraron ante el celestial
sabor. Todas las cosas estaban como le gustaban. Los huevos estaban suaves, el tocino
tostado y las papas fritas solo perfectas. El pan tostado era incluso más
perfecto.
Changmin mantenía un ojo en su cliente mientras
comía, viendo cualquier movimiento. Aún no confiaba en alguien que pagaba por
otra persona solo para dormir, dándole desayuno y cama. Esto no era esa mierda
de Pretty Woman(2) y él no era Julia Roberts. Los cuentos de hadas no
existían, especialmente no para gente como él. El único caballero con brillante
armadura que había visto estaba en un museo.
El tipo con feroz apariencia estaba sentado en
una de las dos sillas de la habitación, pasando su dedo bajo su labio inferior
y viendo a Changmin comer.
«Embarazoso».
Así es como se siente cuando tienes a alguien
viéndote masticar la comida. Changmin repentinamente comenzó a ser consciente
de cómo estaba comiendo, masticando y tragando. Se oía como un alto eco ahora
que prestaba atención a lo que estaba haciendo. Le dio un trago a su jugo el
cual tuvo un efecto acústico como si tuviera un altavoz frente a él, entonces
dejó el vaso y bajó el tenedor.
Bajó la mirada a la bandeja, acomodó su cabello
detrás de la oreja. ¿Por qué el tipo no podía dejar de verlo? ¿Era un
voyerista?
Sabía que era tiempo de irse. Esto se estaba
volviendo demasiado bizarro. Dejó la bandeja a un lado y salió de la cama, Changmin
entró al cuarto de baño para encontrar que su ropa no estaba donde la había
dejado. Revisó el pequeño gabinete bajo el lavabo, pero nada. Mierda, ¿Ese tipo
intentaría retenerlo aquí? Saldría desnudo si tenía que hacerlo. Nadie lo
mantendría cautivo.
Changmin regresó al cuarto caminando directo
hacia el hombre que estaba sentado. —¿Podrías
por favor regresarme mi ropa?— El hombre se puso de pie. Santa
mierda, esa altura era un privilegio. Changmin medía un metro ochenta y cinco,
el tipo media más de dos metros. No había prestado atención anoche, estaba
demasiado ocupado tratando de terminar el trabajo.
—Esa
ropa en la mesa es para ti. Me tomé la libertad de traerte también algunos
artículos de higiene personal. —El hombre
tranquilamente levantó una mano y pasó su dedo índice bajo el mentón de Changmin,
se contuvo de temblar. No quería enojar al hombre porque de hecho sabía que él
no sería capaz de vencerlo en una pelea. No se veía como que alguien pudiera.
El tipo se acercó a sus labios y le dio un ligero beso en los labios a Changmin.
El chico se quedó ahí momentáneamente en trance, inclinándose para otro.
Sacudió la cabeza y se apartó.
Besar Johns iba contra las reglas. Eso
era demasiado personal, demasiado íntimo. Changmin tomó la ropa de la mesa y se
puso unos jeans y un suéter. ¿Dónde estaban sus zapatos? Ahí. Tomó sus tenis
que estaban cerca de la cómoda, se los anudó y se puso de pie. Los calcetines,
se habían perdido.
—Um,
¿Puedes darme mi dinero ahora? —Changmin jaló su
cabello hacia atrás y entrelazó sus dedos en él mientras esperaba.
El tipo sacó su cartera y le dió a Changmin dos
billetes de cien dólares. Guardándoselos en el bolsillo del frente, suspiró. —Bueno. Esto, uh, fue divertido. Búscame si
quieres que alguien duerma contigo de nuevo. —Se dirigió a la puerta
sintiendo una tristeza en él. ¿Por qué se sentiría triste por dejar ir a un
prostituto? Bueno, técnicamente él no lo fue. No calificaba como eso dado que
no hubo intercambio sexual. De cualquier manera así es como Changmin lo veía.
Tomó una profunda respiración para salir de esos
locos sentimientos y alcanzó la perilla.
—Espera.
Hayami no podía dejar que su pareja solo saliera
por esa puerta. Había visto la manera en que el chico había dudado y sabía que
no quería regresar a las calles. Tenía que pensar rápido. —¿Cuánto cuesta sacarte de las calles y que no te vendas?
La cabeza de su pareja se fue hacia atrás. —Amigo, en serio, debes volver a tomar tus
medicamentos.
—Está
bien, dado que esa no fue una petición razonable para ti. ¿Cuánto cuesta que te
quedes a mi lado mientras esté en la ciudad? —Hayami
esperó por el siguiente rápido e inteligente comentario.
—Está
bien, Richard Gere, por qué no cierras el pico y regresas a la realidad.
—¿Quién?
—No
has visto… olvídalo. Iré con la línea de la historia y te diré que en efectivo.
Por adelantado. Dos grandes.
Dos grandes era una gota en el océano para Hayami.
La vida de su pareja no tenía precio. Compraría el tiempo que se necesitara
para convencerlo de ir a casa con él, convencer a Changmin que ellos eran
pareja. —Hecho. Tengo que ir a mi banco.
¿Es eso razonable?
El joven estaba de pie con la boca abierta y los
ojos como platos. ¿No era suficiente? Hayami podría pagar más.
—Uh,
sí. Está bien. Um, ¿qué haremos mientras estés aquí?
—Tengo
que encontrar a alguien. Dado que eres nativo de aquí, quizás puedas ayudarme.
—Hayami
suavemente jaló a su pareja de regreso al interior del cuarto y el tipo se veía
muy confundido para discutirlo. Al menos tenía algunos días antes de que el
Alfa Yunho empezara a llamarlo y cuestionarlo acerca de la tardanza. Hayami
podía utilizar ese tiempo para conocer a este jovencito. Descubrir lo que causó
que se convirtiera en prostituto.
—Uh,
seguro. Puedo acompañarte, probablemente sea de ayuda que te acompañe, sin
ofender amigo, pero eres muy grande y atemorizante. La gente podría orinarse y
huir antes de que puedas preguntarles cualquier cosa.
Hayami sonrió. Su pareja era encantadora de una
manera alucinante. —Mi nombre es Hayami
Mokomichi.
—Todo
el mundo me dice Max. Y no le doy mi nombre real a nadie.
Hayami frunció el ceño. Eso no podía ser. Él
quería; no, necesitaba saber el nombre de su pareja. No quería el nombre que
usaba en las calles. —Creo que estoy
pagando lo suficiente como para al menos obtener tu nombre real. Eso no es algo
irrazonable.
El joven suspiró, se acomodó el cabello detrás
de sus orejas. Él hacía eso mucho. ¿Era nervios o era un hábito? Hayami lo guió
al borde de la cama y lo sentó, colocándose en cuclillas frente a su pareja. El
chico bajó la vista de nuevo. Hayami suprimió un gruñido. ―Bajar la vista es un signo de sumisión. No cedas ante nadie esa parte
de ti… ni siquiera a mí. —El hombre levantó la mirada y se encontró con la
suya. Mejor.
—Es,
uh, Changmin.
—Changmin.
Me agrada. Encantado de conocerte, Changmin.
Su pareja sonrió tímidamente. —Encantado de conocerte, Hayami.
Su nombre se oía como una sinfonía, dicho por su
pareja. Quería oírlo una y otra y otra vez. Hayami notó que el chico no tenía
abrigo. Él rectificaría eso. Estaba haciendo demasiado frío como para no tener
uno. —Por favor discúlpame. —Hayami
salió al pasillo, sacó su teléfono celular y llamó a la tienda de ropa del
primer piso, pidió un abrigo de la talla del jovencito, en blanco. El cabello
de su pareja haría un hermoso contraste. Regresó al cuarto y encontró a Changmin
desnudándose.
—¿Qué
estás haciendo jovencito?
—Imaginé
que por dos grandes, ibas a querer hacer valer tu dinero. —De
nuevo bajó la mirada. Estaba de pie desnudo, con las manos cerradas frente a
él, viéndose nervioso como el infierno.
—No.
No te estoy alquilando. Eres mi asistente. Me ayudarás en mi tarea. Nada más.
Si el sexo sucede, será natural, no porque sientas que debas pagarme. Ahora
levanta la mirada.
Changmin levantó la cabeza, lágrimas inundaban
sus ojos.
Changmin estaba humillado. Se limpió los ojos,
tomó los jeans y se los puso, después el suéter por su cabeza. Estaba de
espaldas a Hayami, incapaz de verlo a la cara. Ese era el momento más
embarazoso que había tenido en mucho tiempo, y considerando lo que hacía para
vivir, eso era mucho. ¿Por qué debería de importarle lo que ese hombre pensara
de él? Nadie se había tomado su tiempo para conocerlo, realmente lo quería más
que para un rapidín.
Hayami. El gigante no había hecho ni un
movimiento sexual hacia Changmin. Bueno, a excepción de ese beso. ¿Era un beso
si apenas sus labios se habían tocado? Quizás el tipo era disfuncional ahí
abajo y solo quería compañía. Hey, extraña mierda si sucedía(2). El tipo nunca
confirmó o negó eso. Bien. Si Hayami no quería sexo, Changmin se retractaría.
Aunque quería ganarse ese dinero. No era un estafador. Changmin cuadró los
hombros. Podría ayudarlo a encontrar a quien fuera el tipo que estuviera
buscando.
—Gírate,
Bambie.
Changmin lentamente se giró, manteniendo la
vista pegada al suelo. No podía ver a Hayami a los ojos. Él se sentía sucio,
como la peor clase de basura. En lugar de verlo, tomó un pañuelo desechable de
la mesita de noche y se limpió la nariz, sentándose en el borde de la cama.
Acomodó su cabello detrás de las orejas y se mordió una uña.
Changmin levantó la vista y vio esa hermosa
cara. ¿Por qué no podía valer lo suficiente para un hombre como Hayami? Ese
dios merecía un hombre limpio, libre del bagaje que Changmin cargaba. Alguien
decente y dulce. Algo que él no era desde hace mucho tiempo. Su inocencia había
sido tomada a la fuerza hace mucho tiempo.
—Dime
por qué sigues bajando la vista.
—Embarazo.
Vergüenza. Humillación. ¿Quieres la lista por orden alfabético? —Changmin
se rió nervioso.
—Nunca
sientas nada de eso conmigo. No hay nada embarazoso, ni vergonzoso, ni
humillante entre nosotros. ¿Entiendes? —jaló a Changmin
para que se pusiera de pie—. Vamos,
tenemos que visitar el banco y buscar una persona. Tiempo de hacer algo de
trabajo.
Changmin sonrió, se puso los zapatos. A él
realmente le agradaba este tipo. Ahora no parecía tan atemorizante. Podría
sentir vergüenza cuando él se hubiera ido y Changmin tuviera que regresar a la
realidad. Se sentía bien ganar dinero honestamente, ayudando a Hayami sin que
hubiera sexo involucrado. El orgullo era un sentimiento nuevo para él.
Tocaron a la puerta. Changmin veía curioso
mientras Hayami atendía. Él tomó una bolsa y cerró la puerta.
—Ten,
ahora estarás caliente. Vámonos. —Hayami le dio la
bolsa a Changmin.
Changmin se preguntaba qué podría haber dentro.
Tocó una suave tela y la sacó. Era una chaqueta blanca con un falso pelo de
mink alrededor de la gorra. Al menos pensaba que era falso. —¿Por qué? ¿Por qué te interesa si estoy
caliente o no?
—Yo
cuido de mis empleados. Ahora, ¿podemos irnos? ―Hayami
salió dejando la puerta abierta y se dirigió a los elevadores.
Changmin lo siguió sintiéndose aturdido con su
nuevo abrigo. Se lo puso sintiendo el calor del material. —Gracias.
—Changmin,
¿de qué hemos estado hablando toda la mañana? ―Hayami
puso su mano en la baja espalda de Changmin.
Changmin levantó los ojos, acomodando su cabello
detrás de las orejas y vio a Hayami directamente a esos hermosos ojos cafés. ―Gracias.
—¿No
fue tan difícil, verdad? —Hayami besó la punta de su
nariz mientras el elevador bajaba al primer piso.
Hayami sostuvo la puerta abierta para Changmin
cuando entraron al banco. Llenó la ficha de retiro y la deslizó hacia la
cajera. Ella completó la transacción y colocó dos grandes en un sobre para él. —¿Puedo ayudarlo en algo más, Señor Mokomichi?
—La cajera le dio un guiño y trató de darle su tarjeta de presentación.
Estaba tan malditamente cansado de eso. Él la declinó, colocando su mano en la
espalda baja de Changmin, haciendo su reclamación frente a ella y guiando a su
pareja hacia afuera.
—Guarda
esto en algún lugar y no lo pierdas o dejes que te lo roben. —Hayami
le dio el sobre con el dinero. Changmin lo metió en uno de los bolsillos
interiores de su chaqueta, y cerró el cierre.
—¿A
dónde vamos ahora?
—Es
tu vecindario, tú guías.
Ellos pasaron la mayor parte de la mañana
visitando los establecimientos de la lista de Hayami. Yunho le había dado la
lista de puntos a revisar. Para la hora de la comida, Hayami estaba frustrado.
Aparte de algunas ofertas de prostitutas baratas y un irascible traficante de
drogas que le gritó a Hayami que estaba ahuyentando a sus clientes, ellos no
tenían nada.
—Vamos,
Bambie, consigamos algo de comer. —Hayami dejó que Changmin
escogiera el lugar dado que era su vecindario.
Ellos entraron a un grasoso lugar de
hamburguesas, el olor de cebollas cocinándose y carne cociéndose llenaba el
aire. Hayami vio alrededor. El lugar era el mejor que había visto en días.
Ellos se sentaron en una cabina cerca de una ventana. Hayami empujó la banca
hacia atrás para ajustar. Gracias a dios no estaban ancladas. El piso era de
linóleum verde cuyo color se había desvanecido por la grasa y el movimiento.
Era perfecto. El lugar le recordaba a Hayami viejos tiempos, el lugar de mamá y
papá. Era hogareño, se sentía bienvenido. Podía ver por qué le gustaba a Changmin.
Hayami tomó el menú de un contenedor de metal y
lo revisó para hacer su selección. El chili(3) con queso y cebollas se veía bien.
Dejó el menú y vio a su pareja frunciendo el ceño con concentración, su dedo
revisaba el menú de arriba hacia abajo mientras sus labios se movían. Hayami
prestó atención, escuchando. Aunque Changmin hablaba suavemente, podía oírlo.
Los lobos Timber tenían un sentido auditivo sin rival, visión nocturna y
habilidades para el rastreo. Podía oír palabras murmuradas a seis metros de
distancia, su oído era muy bueno. Hayami oyó a Changmin decir las palabras
luchando para pronunciarlas. Le sorprendió que un hombre tan inteligente como
su pareja fuera casi analfabeto.
—Sabes,
voy a pedir el chili con queso y cebolla. Se oye bien. Fue realmente una
difícil decisión estaba entre eso y la hamburguesa, o quizás debería pedir la
ensalada de la casa con pollo asado. Viene con papa asada. ¿Qué piensas?
Changmin dejó el menú y el alivio se vio reflejado en su cara. Hayami sabía que su analfabetismo era un enorme problema
para que él lograra más. Eso no tenía que avergonzarlo. Solo tenía que
encontrar la forma de solucionarlo para poder alcanzar sus metas, cualquiera
que estas fueran. Si quería que Hayami le ayudara, él estaría más que feliz.
—Creo
que la hamburguesa se oye bien. ¿Qué vas a ordenar con eso?
—El
puré de papa con gravy se oye bien. La mezcla de vegetales, también, eso podría
haber sido una buena elección si el chili no me hubiera atrapado.
—Creo
que robaré tu idea y tomaré eso. —Changmin se rió por
primera vez y Hayami vio cómo unos profundos hoyuelos marcaban su cara. Sus
ojos café oscuro brillaban. ¿Cómo había llegado a ser tan afortunado? Llamó la
atención del mesero y le dio su orden, alejando su mente y su libido de Changmin.
Ellos comieron en relativo silencio. Cuando
terminaron, Changmin trató de sacar dinero del sobre sin que nadie lo viera
para pagar su comida. Hayami nunca permitiría que su pareja pagara. Él era
anticuado. Insistía en encargarse de su pareja. Detuvo la mano de Changmin y le
dijo que lo guardara antes de que alguien lo viera. Hayami pagó, dejando una
buena propina, y ellos salieron a la brillante tarde.
(1) Pretty Woman, mujer bonita, comedia romántica filmada en 1990 y esterilizada por Julia Roberts y Richard Gere.
(2) Traducción literal, pero en inglés está escrito ‘shit happened’, lo que en español significa, ‘esa mierda pasa’ o ‘esas cosas suceden’, es una forma de decir que las cosas malas susceden, solo que con una expresión más escatológica.
(3) Chili, Hot dog, pero en lugar de solo la salchicha esta se mezcla con carne molida y salsa, en ocasiones como esta se le agrega queso y cebolla arriba.
Changmin no sabe leer pobre eso debe ser una limitacion muy grande su vida no ha sido muy pero dentro de todo parece ser una buena persona.
ResponderEliminarMi comentario anterior se borró....>.<
ResponderEliminarAsí que sólo diré.. Estoy aquí por el Hayamin....xD
Jajaja me mata de risa este ChangMin poniendose en plan de Mujerbonita con sarcasmo incluido jajaj cosita hermosa¡¡ Lo dicho Hayami es un tierno caballero omg¡¡ Lo que si no ascepto es que Min pase por analfabeta noooo eso noooo mi niño tiene posgrado y todo.(¡.¡) Me encataria leer mas adelante que tan pronto le hayoe a la lectura no habra quien o que lo detenga.(^.<)
ResponderEliminar