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Hola, Bienvenidas al Blog NOT ALLOWED
Como su nombre hace referencia, aquí tengo historias
que no me permitieron o no he obtenido el permiso
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lunes, 9 de mayo de 2016

El Salvador de Bambie 4

CAPITULO 4




—Nunca te lastimaría, soy un lobo Timber de trescientos sesenta y seis años. Y tú eres mi pareja.

Changmin salió a toda prisa de la cama, y su espalda golpeó contra la pared. Eso desgarró el corazón de Hayami, ver el miedo en su pareja.

—Quédate lejos de mí. N…no te me acerques.

Hayami se levantó de la cama, caminando hacia Changmin. El shock causado por el pánico que se reflejaba en los ojos de su pareja le dolía, pero ahora el pequeño hombre sabía que él no le permitiría irse.

Changmin se movía pegado a la pared tratando de alcanzar la puerta. Hayami colocó sus manos en la pared a los lados de la cabeza de Changmin, atrapándolo. —Eres mi pareja. He esperado durante tres siglos para encontrarte. No puedo permitir que me dejes.

Changmin estaba temblando fuertemente. Su pareja estaba gimiendo acobardada. Eso era inaceptable. Hayami jaló el desnudo cuerpo de Changmin a sus brazos. —¿No te sientes a salvo conmigo? ¿No sientes la fuerza que te hace querer estar cerca de mí? ¿No te cubre un manto de tristeza con la sola idea de que nos separemos?

Changmin asintió dentro del pecho de Hayami.

—Eso es porque el destino te ha elegido para mí. Para cuidarte y amarte. Tu felicidad y tu salud incluso están por encima de la mías. No me tengas miedo Bambi. Nunca te lastimaría.

—¿Eres u-un lobo?

—Si, mi amor, lo soy. —Hayami lo levantó y lo llevó de regreso a la cama. Acostó a su pareja y lo acurrucó arriba de él, viendo al hombre con el que pasaría los siguientes seis siglos—. Ahora que lo sabes, ¿aún confías en mí?

Hayami contuvo el aliento. Si su pareja no confiaba en él, no aceptaría a su lobo, entonces ¿cómo lo convencería de enlazarse? Convencerlo de ir a su casa donde estaría a salvo y sería amado.

Changmin asintió.

—Bueno. Hay algo entre los de mi tipo que llamamos reclamación. Eso sucede cuando el lobo encuentra a su pareja. No lo he hecho contigo porque no estás listo. Cuando estés listo, lo sabré. —Hayami se inclinó reclamando los labios que se había estado muriendo por saborear. Todos sus sentidos cobraron vida al momento del contacto.

Changmin quebró el beso. —¿Qué es lo que tienes que hacer en ese reclamo?

—Cuando estés listo, te haré el amor. Te preguntaré si me aceptas. —Hayami acarició con su nariz su cuello—. Si dices sí, yo morderé tu hombro. —Lo mordió suavemente para mostrarle a su pareja lo que quería decir—. Nuestros corazones y almas se enlazarán para toda la eternidad. Si dices que me aceptas y usas mi nombre en ese momento la unión se inicia. Entonces piensa cuidadosamente antes de que esas palabras salgan de tus labios. El proceso no puede detenerse una vez iniciado, o revertirse, Bambie.

—¿Me lastimarías? ¿Incluso si soy yo el que haga que te enojes realmente?

—Nunca. Un lobo espera demasiado para encontrar a su pareja. Algunos nunca lo hacen. Tú serás valorado y amado. Aunque no tomes eso como un signo de debilidad. No quiero tener que tratar con que huyas de mí. No puedo y no toleraré eso.

Changmin acunó su cara y lo jaló, robándole otro caliente beso. Miró a los ojos a Hayami como si buscara algo. Su pareja tenía unos hechizantes ojos. Changmin asintió con un ligero movimiento de cabeza y sonrió, esos hoyuelos se hundieron en su rostro. Angelical.

—No lo hice, Hayami. —Changmin lo besó de nuevo

—¿No hiciste qué, Bambie? —Hayami le preguntó mientras lamía y besaba la mandíbula y el cuello de Changmin. La piel de su pareja era suave, tentándolo a lanzar lejos la paciencia y reclamar lo que era suyo y al infierno las consecuencias. Apartándose para alejarse de la tentación, Hayami lo vio fijamente.

—No hice nada con ese tipo. No pude. En todo lo que podía pensar era en ti. Él no me dejaba ir. Salté por la ventana. Así fue como se destrozó la nueva chaqueta que me compraste. Lo siento. —Hayami se inclinó y besó de nuevo a su pareja, acariciando su cuello. Podría acostumbrarse a esto realmente rápido.

—Gracias. —Hayami pasó sus dedos a través de la suave y negra seda de su cabello. Su pareja no lo había hecho, no se había vendido. No le importaba lo que hubiera hecho antes de encontrarlo. Changmin hizo lo que tenía que hacer para sobrevivir. Solo le importaba lo que sucediera ahora. El pensar en…

—Quiero ser tu pareja, Hayami.
¿Huh? No. ¿Qué has hecho, pequeño? Aún no estás listo. ―Hayami quería esperar, no quería que Changmin se sintiera comprado. Había odiado pagarle y hacer que su pareja se sintiera degradado. 

Pero esa había sido la única manera para que se quedara con él. Hayami le habría dado su cartera entera a Changmin. Hombre, pero él solo siguió saltando de un lío a otro.

Su plan era convencer a su pareja para que aceptara tener una vida junto a él, llevarlo a su casa para que se acostumbrara a la idea de ser pareja de una were-criatura. No reclamarlo en un cuarto de hotel, bajo la idea de que su tiempo y su cuerpo habían sido comprados. Hayami sabía que ahora ya era demasiado tarde. El reclamo se había iniciado y cualquier idea de aplazarlo había salido de sus manos cuando su pareja pronunció esas palabras.

—Solo yo puedo decir cuándo estoy listo y estoy listo. —La sonrisa de Changmin creció y se estiró en toda la cara. Si Hayami decía la verdad, él se iría con él.

—Voy a pasar un infierno de tiempo para mantenerte fuera de problemas, ¿verdad? —Hayami se rió cuando su pareja asintió travieso.

—Bien. Iniciemos la reclamación.

Hayami se desnudó, viendo a su pareja lamerse los labios. —¿Está mi pareja complacida? —Hayami extendió sus manos para indicar su cuerpo.

—¿Hay mierda de oso en el bosque? Infiernos, sí. Compañero, eres un dios. —Hayami se rió y regresó a la cama. Jaló a Changmin debajo de él, dejando que su mirada recorriera el cuerpo del pequeño hombre desnudo.

—Tú eres el dios. Eres hermoso, pareja. —Hayami se inclinó y capturó sus labios, mordisqueando y lamiendo el dulce sabor. Changmin  envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Hayami, pasando sus manos a través de su cabello. —Quiero que recuerdes algo, amor― Hayami besó y lamió el cuello del hermoso hombre.

—Lo que sea, Hayami. —Changmin asintió.

—Lo que sea que nosotros hagamos juntos es entre la pareja. Nada de vergüenza. —Hayami chupó la piel hasta que alcanzó el pequeño y rosado pezón. Su lengua recorrió hacia el otro, rodando la carne entre sus dientes.
—Trataré. Lo prometo. Joder, eres un mordedor. —Changmin empujó su pezón contra la boca de Hayami, buscando el dolor.

—¿Te molesta? —Hayami mordió la piel bajo el brazo, lamiendo la herida después.

—Infiernos, no. Muérdeme, mi grande y malo lobo.

Hayami se reía mientras hacía justo eso. Mordió y lamió su camino hacia abajo por un costado de Changmin. Hayami bajó y mordió la cadera de Changmin, chupando la marca. Pasó su lengua por el abdomen de su pareja, cuando mordió el otro lado, haciéndole una marca a juego con la otra.

Hayami lamió la cabeza del pene de Changmin, mordiendo todo el camino hacia abajo por su eje. Era un hermoso pene, grueso y largo. Definitivamente estaba bien dotado. Hayami tomó el eje, mordisqueando su camino hacia la cabeza del pene.

Hayami llegó a la ranura y lamió todo lo que el pene drenaba. Lo llevó al interior, chupándolo con rápidos movimientos. Changmin agarró su cabello, jalándolo duro mientras empujaba su pene más profundo dentro de la boca de Hayami. —Chúpalo, Hayami.  

Hayami tiró de sus bolas rolándolas duro en su mano. A su pareja parecía que le gustaba un poco de dolor. Hayami podía dárselo. Pasando sus dedos a lo largo del pene, los humedeció y los llevó rápida y profundamente dentro del culo de Changmin.

—¡Sí! Más. Haz eso de nuevo.

Hayami sacó sus dedos totalmente, introduciéndolos dos veces más.

Changmin se estaba poniendo salvaje. Empujó su culo duro hacia abajo a la mano de Hayami, rogando por ser penetrado. Hayami abrió sus dedos en un movimiento como de tijeras, estirándolo duro y rápido.

Hayami dejó el pene de su pareja, empujando sus piernas hacia su pecho. Recorrió el agujero de Changmin una vez más con sus dedos, entonces empujó un tercer dedo, jodiendo duro su botón rosa. Hayami entraba y salía sin tregua. Changmin gritaba y movía su cabeza hacia adelante y atrás, jalando el cabello de Hayami.

—Voy a joderte ahora, Changmin. ¿Estás listo?

Changmin asintió, aún empalándose en los dedos de Hayami. Changmin murmuró cuando Hayami los sacó, para tomar el lubricante que había escondido en el cajón de la mesa junto a la cama, con un poco de esperanza que no le hizo daño a nadie.

Hayami vertió el lubricante en la grieta de Changmin, pero no lubricó su pene. Si a su pareja le gustaba el dolor, él iba a consentirlo en eso. Suerte que combinaban muy bien en eso.

Hayami palmeó su culo. —Sostente. No te muevas hasta que entre en ti. —Su pareja comenzó a estremecerse con anticipación. Por lo que veía, Changmin estaba en su elemento, saboreando lo que Hayami le ofrecía.

Hayami alineó su pene y se empujó al interior de un solo golpe. Changmin gritó su nombre. Los caninos de Hayami se extendieron con el rudo sexo. Inclinó la cabeza hacia atrás, permitiéndole que viera totalmente sus dientes.

—Son hermosos. Muérdeme, Hayami. —Changmin jaló el cabello de Hayami, haciendo su mejor esfuerzo para acercar esos agudos colmillos.

Hayami se inclinó y pasó la punta sobre los pezones de Changmin mordisqueándolos. La piel se rompió en su juego, entonces lamió la herida sellándola. Luego mordió y rompió la piel bajo los brazos lamiendo la pequeña gota de sangre carmesí que llegaba a la superficie sellándola también. Changmin lo veía con fascinación.

—¿Siempre se sellan cuando las lames?

—Sí, tengo componentes curativos en la saliva. —Hayami lo mordió de nuevo y entonces selló la herida mientras sus caderas se empujaban dentro de Changmin.

—No lo hagas. Deja que sangre por un momento, por favor.

Hayami miró fijamente a los ojos a Changmin, sintiendo la erótica oleada que inundaba a su pareja. Aunque ellos aún no estaban enlazados, su pareja era fácilmente leída en ese momento.

Hayami podía sentir cómo la sangre derramada de Changmin hacía que se sintiera más cerca de él. Asintiendo con un ligero movimiento de cabeza, Hayami mordió la piel justo arriba del pezón permitiendo que sangrara. Una pequeña cantidad bajó por un lado del pecho de Changmin. No selló la herida, en lugar de eso la duplicó en el otro lado. Hayami solo se permitió tener dos heridas abiertas a la vez, no quería lastimar a Changmin.  

Hacía falta un profundo lazo de confianza para que una persona permitiera a otro tanto control sobre su cuerpo. Repitió el morder y el sellar por todo el torso de su pareja. El pene de Changmin estaba duro y pulsando contra su bajo abdomen.

Hayami selló las dos últimas heridas en el pecho, lamiendo el vino carmesí.

Inclinándose hacia atrás, Hayami tomó a Changmin de los tobillos y separó sus piernas, empujó su pene duro dentro del arrugado agujero, obteniendo un grito de su pareja. —¿Suficientemente doloroso?

—¡Sí! —Changmin siseó, empujando con sus manos la pared detrás de su cabeza.

—¿Me aceptas como tu pareja, Changmin? —Hayami se empujó duro, empujándolo más arriba en la cama.

—Sí, Hayami. Sí.

Hayami soltó sus tobillos y se inclinó hacia adelante. Sus caninos se enterraron en la suave carne entre el cuello y los hombros. Changmin gritó y su semen hizo erupción, golpeando su abdomen, pecho e incluso su mentón. Envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Hayami y empujó su cabeza más duro en su cuello.

Hayami se enterró profundo en la herida, saboreando el exquisito vino que bajaba por su garganta. Podía sentir el listón de su alma desenredarse y envolverse alrededor de la de Changmin, enlazándolos. Los dos latidos cardíacos se sincronizaron en uno. El reclamo se había completado.

Hayami se apartó para sellar la herida, pero las manos de Changmin en la parte de atrás de la cabeza de Hayami, lo mantenían en su lugar. Sabía que tenía que soltarlo o podría tomar demasiado. El derramamiento de sangre ya había tenido lugar. Mucho más y su pareja podría estar en peligro.

—Aún no, se siente demasiado bien.

Hayami se forzó a levantar la cabeza, sellar la herida y explotar su semen dentro de la vaina de su pareja. Gritó su liberación, golpeando el culo de Changmin tan duro que lo empujó contra la parte superior de la cama, casi atravesando la pared. La cama crujió en protesta con la combinación del peso de Hayami y el duro juego. Changmin gritó y se corrió de nuevo, empujándose duro hacia el eje de Hayami.

Hayami disminuyó el ritmo del movimiento. Sus pulmones ardían y sus piernas temblaban. Jaló a Changmin a sus brazos, sosteniéndolo fuerte. —¿Te lastimé? —besó la herida en el cuello de su pareja.

—No. —Changmin jadeó—. Eso fue perfecto. No creo ser capaz de sentarme por un tiempo, y mi cuerpo está todo marcado, pero fue perfecto. —Changmin llenó de besos la cara de Hayami.

Hayami lo jaló alrededor de su pecho mientras se ponía de pie y lo llevaba cargando al cuarto de baño. Reguló el agua de la ducha y entró, lavando a Changmin de la cabeza a los pies. Una vez terminado, su pareja salió mientras Hayami terminaba de ducharse.

Hayami salió de la ducha. Vió por su vista periférica, cómo Changmin se examinaba las marcas de las mordidas mirándose al espejo, su expresión era de pura concentración.

—Puedo oler que estás pensando demasiado, pareja. —Hayami se rió mientras caminaba por el cuarto.

—¿Realmente puedes?

—No, pero puedo sentir tus sentimientos cuando estamos lo suficientemente cerca. Y sientes vergüenza. ¿Por qué? —Hayami se puso unos jeans dejando el botón superior abierto.

Changmin se encogió de hombros ante la pregunta de Hayami. Jaló el cabello hacia atrás de sus orejas y bajó la mirada.

—Changmin, ¿qué se supone que no harías? —Hayami le dio un suave regaño.

Changmin inmediatamente levantó la mirada. —Solo me estaba preguntando qué piensas acerca de que me guste el dolor.

—Si no lo has notado, yo disfruté dártelo. Somos la pareja perfecta, Bambie. Creo que es sexy como el infierno. Y te ves hermoso con mis marcas. —Hayami besó la marca de la mordida en su cuello—. Ahora, necesitamos conseguirte algo de ropa. Tendrás que ponerte la de antes. Bajar la escalera desnudo no es una opción. Tendría que arrancar muchos ojos.

Changmin se carcajeó.

—Mejor. Tienes una hermosa sonrisa que quiero ver mucho. ―Hayami palmeó el culo de su pareja y terminó de vestirse.

4 comentarios:

  1. Ohhh....O.O
    XD
    Ya recordé lo de las mordidas....xD

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  2. OH por Diooos Hayami es una cosa bella, fue el unico que llamo al reclamo "Hacer el amor" fue liiindoooo. Ahora como que siento que Chunne y Yunho tiene esa parte del romantiscisno y la galanteria algo oxidadita jajaj me encanto el reclamo HayaMin¡¡¡¡Salvajoso romance.

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  3. Ese "Mi amor" ayyy me saco un suspiro nomás de pensar en la pareja así de mimosa y salvaje. Hayami dale unas clases a 2U hahah

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