Second Tied
Advertencia: Ninguna
Extensión: 4175 palabras
Nota de la autora: Marius y "Los que deben ser custodiados" [en inglés: Those Who Must Be Kept] NO me pertenecen, pertenecen a ANNE RICE, sólo se usan en este fic como personajes de referencia para la historia.- Es hora de dormir la siesta, ChangMinnie.- JunSu le sacaba del baño, cubriéndole con una enorme toalla de geroro y secándole el cabello.
- Pero no quiero, Hyung.- El pelirrojo le escuchó quejarse, mientras se frotaba sus ojitos en vano intento de espantar el sueño que le estaba invadiendo.- Quiero jugar “Plantas contra Zombies” en el celular de Ahjjushi.- dice haciendo un pucherito.
- Te prometo que jugarás cuando despiertes. No querrás que Umma y Appa se molesten porque no dormiste tu siesta, ¿Verdad?- pregunta el mayor mientras saca una de las pijamas que la Umma de ChangMin ha elegido especialmente para él.- ¿Te gustaría ser panda hoy para Umma?- le pregunta con una sonrisa que ChangMin responde con un movimiento de cabeza, se está quedando dormido sentadito en su cama.- perfecto…
El mayor le cambia a su ropa de dormir, mientras el pequeño apenas puede sostener su cabecita.
- ¿Ya está dormido?- pregunta YooChun desde la puerta.
- Ya casi, le falta sólo unos minutos más.- responde el pelirrojo con una sonrisa mientras lo mete bajo la sábana.
- ¡Max!- llama el pequeño, levantando su cabecita y buscando por todas partes su reno de peluche que no puede faltar a su lado para dormir y salvarlo de los “feos” hombres lobos que quieran comerlo.
YooChun sonríe, entrando a la habitación y recogiendo el peluche del suelo, a los pies de la cama, para luego sacudirlo y entregárselo al menor.
- Aquí está… no vuelvas a dejarlo así.
- Gomawo, Ahjjushi.- dice somnoliento, abrazando a su “Max” para caer rápidamente en un sueño profundo.
- ¿Por qué a mí me dice…
- Shhh…- JunSu le interrumpe su queja, jalándolo para salir de la habitación.
- ¿Por qué me dice Ahjushi y a ti te llama Hyung? Aun no lo comprendo.- se queja de nuevo, una vez que JunSu cerró la puerta del pequeño tras ellos.
- Porque tú sigues regañándolo y llamándole la atención… sólo tiene cinco años, Chunnie.- sonríe mientras se dirige a la cocina, pensando en qué podría cocinar para la merienda de ChangMin y la cena de esa noche.
YooChun niega con un movimiento de cabeza.
- Tiene que saber que es un Jung y tiene muchas responsabilidades… cuando llegue el momento, le prepararé en todo lo que tiene que saber…
- Pero por ahora, lo único de lo que tiene que preocuparse es de jugar, comer y dormir mucho… sabes que ese niño ha sufrido demasiado, dejémoslo disfrutar lo que le queda de su infancia. ¿De acuerdo?- le pide mientras sonríe y le deja solo en el pasillo, pensando en lo que había dicho.
~°~°~°~°~
JunSu sacaba del refrigerador la gelatina con frutas ya lista. ChangMin despertaría de su siesta en cualquier momento, y vendría corriendo a ver qué hizo para su merienda.
No acostumbraban a darle muchas cosas dulces, pero un premio especial, para un niño especial como él. Merecía la pena el regaño que seguramente le darían después.
La vida en esa casa había cambiado desde que el pequeñito llegó. Debido a la confusión de su pequeña mente, no habían tardado mucho en convencer al niño que todo lo que vivió anteriormente, era sólo una pesadilla. Que Jung YunHo y Kim JaeJoong eran sus padres, que vivía en esa gran casa y que tenía una vida muy feliz.
Al principio, el pequeño había dudado… sí, a pesar de su edad y al parecer efecto de la combinación de la sangre de YunHo y JaeJoong en él, ChangMin había mostrado mucha inteligencia haciendo preguntas.
Al final había perdido interés y se olvidó pronto de ello. Aunque la extrañeza por ver a sus “padres” solamente de noche y antes de dormir, fue lo que le tuvo mucho tiempo preguntando. Al final había comprendido la “enfermedad” de sus padres que les impedía salir al sol…
JunSu sonrío con tristeza. No quería mentirle al pequeño, pero aun no era tiempo de revelarle toda la verdad. Suspira mientras empieza a cortar una porción del postre, cuando YooChun entra a la cocina…
- ¿ChangMin está contigo?- pregunta extrañado.
- No, está durmiendo su siesta aún. Debe despertar en cualquier momento.- aclara el pelirrojo.- ¿Por qué lo preguntas?
- Precisamente por eso, acabo de estar en su habitación. ChangMin no está en la cama.- aclara.
- Es extraño, aún le falta un poco para despertar... ¿Tienes tu móvil? Quería jugar "Plantas Contra Zombies" en él, seguro lo tiene y se escondió en el clóset como la vez anterior.
- Tengo mi móvil en el bolsillo.- le señala, sacándolo para que lo vea.
- En la sala, viendo a Pororo.- sugirió frunciendo el ceño un poco.
- Acabo de revisar ahí.- responde el pelinegro mientras niega con un movimiento de cabeza.
- Vamos a buscarle.- JunSu mete de nuevo el postre a la nevera.- Iré al jardín, revisa el recibidor y los pasillos... tal vez fue a buscarnos a nuestra habitación. ¿Viste a "Max" en su habitación?
- No estaba en la cama ni debajo de ella.- recordó el pelinegro saliendo de la cocina.
- Eso significa que quería seguir durmiendo... vamos.- le dice mientras se dirige a la puerta que da hacia los jardines.
Después de revisar cada rincón del extenso jardín, los pasillos de la casa y todas sus habitaciones, JunSu y YooChun terminaron encontrándose en el único lugar a dónde ninguno de ellos podía acceder. Ambos estaban cansados, después de no haber tenido suerte. El pelirrojo se incorporó lentamente, mirando hacia la pared a su izquierda y tragó saliva con dificultad.
- No creerás que él pudo haber...- dijo señalando hacia allá.
YooChun miró hacia la misma pared también y negó con la cabeza.
- Esa puerta se cierra electrónicamente desde dentro, con una combinación que el maestro Jung cambia cada mañana. Sería imposible.- Respiró profundo.
- Pero hay un tablero para abrirla...
- Sólo para emergencias...- interrumpió al pelirrojo.- y únicamente así, el Maestro Jung me diría la contraseña. Yo no la sé... y si el niño está dentro...
YooChun negó con un movimiento de cabeza. Aun recordaba al último que se había atrevido a entrar en las habitaciones de YunHo y JaeJoong. Su maestro había hecho una masacre con el cuerpo del pobre desgraciado sirviente que había intentado saber si era cierto que su amo era un vampiro.
Al dormir, los cuerpos de los vampiros responden instintivamente, defendiéndose de cualquiera que pueda significar una amenaza a sus integridades. Por lo que en su sueño, pueden asesinar a quien esté a su alrededor.
Esperaba con todas sus fuerzas que el niño no hubiera entrado ahí.
- Busquemos de nuevo, JunSu... ChangMin debe estar en cualquier lugar de la casa. Tal vez no buscamos lo suficiente...
Pero el pelinegro no había terminado de hablar, cuando la pared hizo ruido, separándose y dejando ver una puerta, tras la cual el pequeño ChangMin estaba de pie, arrastrando su renito, mientras se frotaba sus ojitos y salía caminado lentamente.
- Hyung...- llamó a JunSu.- tengo hambre.- dijo haciendo un pucherito.
- ¿ChangMin?-preguntaron ambos, mientras veían la puerta cerrarse nuevamente tras él, cuando dio un paso hacia sus mayores.
JunSu lo abrazó, mientras YooChun le revisaba.
- ¿Estás bien?- preguntó el pelinegro.- ¿Cómo entraste ahí?- añadió con preocupación.
- Umma me llamó, quería que durmiera mi siesta con ella... quería verme con mi pijama... Umma me dijo cómo entrar.- el pequeño escondió el rostro en el cuello de JunSu, sintiendo que había hecho algo malo.
- Déjalo ya, YooChun, lo estás asustando.- le regaño JunSu suavemente.- Vamos, Min, hice un poco de gelatina, para que esperes la cena. Comamos un poco.- le sugirió el pelirrojo, llevándolo en brazos, rumbo a la cocina.
YooChun suspiró.
"¿Acaso piensas que le haría daño a mi hijo?" llegó una voz a su mente y YooChun sonrío, aliviado.
- Lo siento, Maestro JaeJoong.- habló tranquilamente, mirando hacia la puerta. Había olvidado que ahora ese niño es un Jung, que tenía la sangre de ambos corriendo por sus venas. Respiró profundo para luego dirigirse hacia la cocina y disculparse con el pequeño ChangMin.
~°~°~°~°~
- Mira, umma...
ChangMin corría por el jardín, aun vestido con su pijama de panda, ahora sucio con las huellas de sus manitas, mientras su inseparable "Max" estaba con él.
- ChangMinnie, ven. La noche es fresca, no quiero que enfermes.- pidió JaeJoong acercándose al niño para ponerle una bufanda, la cual el niño ha rehusado a ponerse.
- ChangMin escucha a Umma...- la voz de YunHo llamó la atención del niño que levantó la mirada y miró a su "Appa" con seriedad.
- Sí, Appa...- se acerca de nuevo al rubio, esta vez para dejar que le coloque la prenda alrededor de su cuello.
- No era necesario ser tan duro.- reprende JaeJoong tomando al pequeño en sus brazos.- ChangMin únicamente había visto una mariposa. Él sabe que me gustan.
- Tiene que aprender a obedecer.- YunHo únicamente levantó una ceja, mirando al pequeño refugiarse en los brazos de JaeJoong.
- Lo siento.- murmura el pequeño, pidiendo bajar de los brazos de su Umma, para acercarse a su Appa, abrazando la pierna izquierda del mayor.- Mianhae, Appa.
Nadie solía hacer eso, más que JaeJoong, YunHo jamás permitía que existiera tal cercanía, pero ChangMin era su otra excepción a esa regla.
Se hincó hasta quedar a la altura del pequeño, que lo miraba tristemente.
- Siempre obedece a Umma, ChangMin. Pase lo que pase, sea lo que sea. Umma sabe por qué te dice las cosas. ¿De acuerdo?- pregunta con una ligera sonrisa que hace asentir con la cabeza al niño.
- Y Appa también...- completa ChangMin con una sonrisa.
- Appa también.- confirma su Umma.
YunHo sonríe cuando el pequeño rodea su cuello con sus brazos y le abraza con fuerza, haciendo que su Appa lo levante cuando se pone de pie.
- ¡Otra vez!- ríe ChangMin, sin soltarse. Y YunHo lo toma en brazos para pasarlo a JunSu.
- Es hora de dormir, Minnie.- la voz suave de Umma le da la noticia. ChangMin hace un pucherito y niega con la cabeza.
JaeJoong sonríe, mientras YunHo se acerca a darle indicaciones a YooChun.
- ¿Umma y Appa saldrán?- pregunta el niño, mientras su Hyung le mece suavemente.
- Sí, Minnie, pero no te preocupes, estaremos de regreso pronto.- JaeJoong toma la mano de ChangMin y la lleva a sus labios, dejando un suave beso.
ChangMin se giró y escondió el rostro en el pecho de JunSu. Cuando sus Appas regresaran, él estaría ya dormido y no le gustaba. Él quería pasar tiempo con sus papás antes de que el sol saliera de nuevo y ellos se fueran a dormir en esa habitación que no tenía ventanas.
~°~°~°~°~
Después de meter a ChangMin en su cama y despedirse de sus maestros, JunSu y YooChun estaban también listos para ir a descansar.
- ¿Vienes ahora a la cama?- pregunta JunSu con una sonrisa.
El pelinegro niega con un movimiento de cabeza.
- Aun tengo un par de cosas que hacer, dejaré listos unos documentos para que el Maestro YunHo firme. Ve a descansar. Te alcanzo en unos minutos.
JunSu asiente y se acerca a darle un suave beso en los labios.
- No demores mucho.- le pide antes de girarse para dirigirse a su habitación.
- JunSu…- el pelirrojo giró a mirarlo.- no te olvides del suero.
- No.- contestó bostezando antes de perderse por el pasillo.
YooChun sonrió y se dirigía al despacho de YunHo para terminar sus deberes del día, cuando un murmullo llamó su atención. Se dirigió hacia la sala donde tenían puesto el televisor, y se encontró al pequeño Min, con su "Max" en brazos, mirando una película para niños.
- Se suponía que debías estar en la cama ya.- le dijo sentándose a su lado.
- Quiero esperar a Umma y Appa.- dijo el pequeñito con terquedad.
- Los niños de tu edad ya deberían estar en la cama. No querrás que un “feo” Hombre-Lobo te coma. ¿Cierto?- le dijo sabiendo que al pequeño le daban miedo esas leyendas.
- “Max” me protegerá… y ahora Ahjjushi también.- dijo con toda la calma del mundo.
YooChun negó con un movimiento de cabeza.
- Tus Appas tardarán en regresar.- le advirtió.- si no estás en la cama se enfadarán.- se levantó y apagó la pantalla.- vamos, te llevo a tu habitación.
- No quiero… no tengo sueño.- dice cruzando sus bracitos sobre su pecho.
- ChangMin, son casi las diez de la noche, mañana no te vas a levantar y estarás de mal humor.- definitivamente no sabía cómo lidiar con un pequeñajo de esa edad. Le toma en brazos contra su voluntad.
- ¡Pero no quiero! “Max” pégale a Ahjjushi.- le ordena a su reno que acaba siendo estrellado contra la amplia frente del mayor.
- ChangMin.- le llamó en tono de advertencia.
- No fui yo, Ahjjushi, fue "Max".- se defendió el menor negando con un movimiento de cabeza.
- De cualquier manera, te vas a la cama.- advirtió con un regaño.
ChangMin se cruzó de brazos y frunció sus labios.
- Pero no tengo sueño…- insistió el niño.- tendrás que contarme una historia para que me duerma, Ahjjushi.
YooChun rodó los ojos.
- Bueno… ¿Qué tipo de historia quieres?- pregunta dejándole en la cama y cubriéndolo con la sábana.
- De héroes y caballeros...- sugiere mientras mira a su Ahjjushi, de pie junto a la cama.
- No me sé de esas, además no soy bueno contando historias.- aclaró el mayor, sentándose al lado del pequeño en la cama, pasando un brazo por sus hombros acercándolo a él.- tendrás que ayudarme.
- ¡¡Arasseo!!- asiente ChangMin emocionado.
- Bueno… hace mucho tiempo…
- Se dice “había una vez…”, Ahjjushi.- le corrige.
- Ok, ok… “había una vez…”- repite el mayor con una sonrisa.- un héroe que se llama…
- ¡YunHo! Como mi Appa.- dice emocionado ChangMin.
- Sí, YunHo…- sonríe el mayor, formándose una idea de la historia que a continuación narraría.- ¿seguimos?
ChangMin asiente y abraza con más fuerza su reno de peluche.
- ¿Cómo era? ¡Ah, sí! Había una vez, un héroe llamado YunHo que vivía en un pueblo muy, muy lejano. Él… era el único y amado hijo del jefe…
- Del rey…- corrige el pequeñito.
- Sí, del rey de ese pueblo.- admite sonriendo.- Toda la gente lo quería y era feliz que él fuera el próximo… rey… YunHo era valiente y justo. Todos los chicos del pueblo lo envidiaban y querían ser como él. Las chicas querían ser sus novias…
- ¡Ugh!- hace un sonido de desagrado ChangMin.
- Pero él ya tenía a alguien, una hermosa chica llamada JiYool…
- ¡JaeJoong!- ChangMin grita.- era JaeJoong, como mi Umma.- dice frunciendo el ceño.
- Bueno, bueno… JaeJoong.- dice suspirando.- ¿En qué iba? Mmm… la vida de YunHo era perfecta. Su pueblo lo quería, estaban en un tiempo de paz y todos tenían trabajos y podían comer bien, eran muy felices.- Escuchó a ChangMin bostezar.- pero un día, llegaron unos extraños al pueblo. Gente que cargaban cajas extrañas, que iban cubiertos de negro, incluso sus rostros. Los habitantes los vieron atravesar la plaza principal del pueblo, en completo silencio, no dirigieron ni una sola mirada a nadie. No se quedaron, ni tampoco hablaron con el… rey, solamente atravesaron el pueblo y se perdieron en lo más profundo del bosque.
- ¿Quiénes eran, Ahjjushi?- pregunta ChangMin con curiosidad.
- Nadie lo sabía, ChangMin.- el niño le miró con ojos somnolientos.- pero a partir de entonces empezaron a ocurrir cosas extrañas en el pueblo. Las siembras se secaron, los animales morían… y luego, gente empezó a desaparecer.- El niño se acurrucó mucho más contra él. YooChun sabía que caería dormido en cualquier momento.- el Rey y YunHo estaban preocupados por su pueblo. Nadie sabía por qué la calamidad se había ensañado en su contra.- YooChun acariciaba la espalda del pequeño mientras seguía hablando.- La gente del pueblo empezó a decir que era culpa de aquellos extraños, que ellos habían traído la mala suerte, que eran demonios, que tenían que ser eliminados…. Otros decían que eran brujos que habían lanzado una maldición al pueblo por envidia. El Rey no sabía qué hacer, así que para calmar a su pueblo, mandó a un grupo de sus soldados a buscar a aquellos hombres y saber quiénes eran en realidad esas personas… sin embargo, pasaron los días y los soldados jamás regresaron.- Respiró profundo antes de continuar.- YunHo quería ir personalmente a buscarlos y pelear contra aquellas personas, pero su padre no lo dejó, no quería que algo malo le sucediera. Hasta que…- YooChun miró hacia ChangMin, quien ya se había quedado dormido desde hace rato.
Lentamente el mayor se separó del niño y lo cubrió con la sábana antes de dirigirse a la puerta y apagar la luz, dejándole encendida la lamparita junto a su cama.
- Hasta que JaeJoong desapareció.- murmuró suavemente, cerrando la puerta tras él.
El pelinegro se dirigió hacia el despacho de su maestro, recordando cada parte de aquella historia que había empezado y le había sido repetida una y otra vez por su padre y su abuelo…
*****
Cada persona desaparecida, había sido encontrada muerta, sin una gota de sangre en el cuerpo. Cuando JiYool fue una de las víctimas, YunHo fue presa de la ira más grande. Quería ir a buscar a los responsables al bosque. Lo cual hizo una noche sin luna, aprovechando las sombras para deslizarse entre la maleza y los árboles del bosque.
Entrenado en las artes de la guerra para proteger a su pueblo, el joven ahora estaba lleno de deseos de venganza. Habían arrancado de sus brazos a su prometida y la asesinaron de la manera más cruel posible, desangrándola hasta morir.
Entrenado en las artes de la guerra para proteger a su pueblo, el joven ahora estaba lleno de deseos de venganza. Habían arrancado de sus brazos a su prometida y la asesinaron de la manera más cruel posible, desangrándola hasta morir.
YunHo se escabulló de la casa de su padre con rumbo a lo profundo del bosque, llevando únicamente su espada y un arco con flechas. Si sus armas no le servían, utilizaría sus puños para vengar a su JiYool.
Parecía que todo estaba a su favor, pues la noche sin luna le sirvió para moverse entre la oscuridad y llegar hacia aquel lugar, una fortaleza que jamás creyó que podían haber eregido en tan poco tiempo.
"Demonios"
Llegó a su mente la descripción de los pobladores, más de uno decía haberlos visto. Ojos inyectados de sangre, garras y dientes afilados, habían dicho.
"Brujos"
Porque ellos habían maldito la tierra.
Pues sea lo que sea, YunHo se armó de valor para enfrentarles. Se escabulló a la fortaleza, encontrándola demasiado tranquila para su gusto. Vagó por los pasillos, recorriéndolos lentamente, escondiéndose ante cualquier indicio de presencias. Sin embargo, nadie se interpuso en su camino. Se sentía guiado, atraído por suaves murmullos, por algo en su cabeza que le llamaba... no era su nombre, si no palabras en un idioma que no conocía.
Llegó a la sala principal del lugar. El salón iluminado por antorchas, tenía el techo alto y un aroma a sándalo que no podías evitar. Pegados a la pared del fondo, dos estatuas estaban situadas. Un hombre y una mujer, talladas en piedra blanca, parecían dormir sentados en sus tronos.
Estaba seguro que eran los Dioses de aquellos asesinos. YunHo se fue acercando lentamente, desenvainando su espada, preparándose para asestar el golpe a las figuras. Levantó la hoja encima de su cabeza y cuando estaba a punto de dejarla caer sobre la cabeza de la bella mujer, la estatua abrió los ojos mirándolo directamente a los suyos,
Un escalofrío recorrió su espalda, sintiendo que sus manos temblaban.
- ¡Demonios!- gritó YunHo mientras descargaba el golpe.
Pero antes de que pudiera tocar la imagen, esta ya no se encontraba en el trono.
El moreno levantó la mirada, recorriendo cada resquicio que pudiera estar iluminado, tragando saliva con dificultad, no había esperado que sucediera así.
La oscuridad reinaba en los rincones, su respiración pesada era lo único que se escuchaba alrededor, hasta que una mano se apoderó de su cuello, ella sonrió y abrió la boca mostrando dos enormes colmillos. YunHo luchaba para soltarse del agarre, la mujer se inclinó encima de él y mordió su cuello con fuerza, bebiendo del chorro de sangre que brotó de la herida.
YunHo se sentía desfallecer, a cada segundo la vida se le iba, su corazón latía desacompasado, la muerte le llegaba de la manera menos esperada para él, pero no importaba ya... nada valía la pena sin JiYool... pronto se reuniría con ella.
La mujer se separó de él y ladeó su rostro mirándolo detenidamente. Sonrió levantando una ceja, y tomo los labios del moreno en un beso demandante. YunHo a duras penas, podía escuchar el latido de su corazón en sus oídos debilitarse, pero antes de que muriera, se aseguraría de hacerle daño de alguna manera a esa mujer, que estaba seguro, era la causante de la muerte de su prometida.
"Hazlo, véngala..."
Escuchó una voz extraña en su cabeza que le ordenó. Estaba seguro, era la misma que le guió hasta ese sitio, sabía que no era su idioma, aún así... ¿Por qué le entendía?
Reunió la poca fuerza que le quedaba y mordió el labio de la mujer hasta hacerlo sangrar, el chorro de sangre que brotó le llegó a la boca, pero en vez de darle asco, le despertó un ansia enorme, una sed que no podía aplacar.
Mordió con más fuerza, tomando a la mujer de la cara, abriendo más la herida, sacando más sangre, succionándola, bebiéndola, sintiendo que su sed no podía apagarse, que se despertaba más y más.
Cuando el guardián del santuario regresó, encontró manchas de sangre en la efigie de la mujer... y un vampiro recién nacido en el suelo, a los pies de la estatua que volvía a quedar dormida sentada en su trono.
Parecía que todo estaba a su favor, pues la noche sin luna le sirvió para moverse entre la oscuridad y llegar hacia aquel lugar, una fortaleza que jamás creyó que podían haber eregido en tan poco tiempo.
"Demonios"
Llegó a su mente la descripción de los pobladores, más de uno decía haberlos visto. Ojos inyectados de sangre, garras y dientes afilados, habían dicho.
"Brujos"
Porque ellos habían maldito la tierra.
Pues sea lo que sea, YunHo se armó de valor para enfrentarles. Se escabulló a la fortaleza, encontrándola demasiado tranquila para su gusto. Vagó por los pasillos, recorriéndolos lentamente, escondiéndose ante cualquier indicio de presencias. Sin embargo, nadie se interpuso en su camino. Se sentía guiado, atraído por suaves murmullos, por algo en su cabeza que le llamaba... no era su nombre, si no palabras en un idioma que no conocía.
Llegó a la sala principal del lugar. El salón iluminado por antorchas, tenía el techo alto y un aroma a sándalo que no podías evitar. Pegados a la pared del fondo, dos estatuas estaban situadas. Un hombre y una mujer, talladas en piedra blanca, parecían dormir sentados en sus tronos.
Estaba seguro que eran los Dioses de aquellos asesinos. YunHo se fue acercando lentamente, desenvainando su espada, preparándose para asestar el golpe a las figuras. Levantó la hoja encima de su cabeza y cuando estaba a punto de dejarla caer sobre la cabeza de la bella mujer, la estatua abrió los ojos mirándolo directamente a los suyos,
Un escalofrío recorrió su espalda, sintiendo que sus manos temblaban.
- ¡Demonios!- gritó YunHo mientras descargaba el golpe.
Pero antes de que pudiera tocar la imagen, esta ya no se encontraba en el trono.
El moreno levantó la mirada, recorriendo cada resquicio que pudiera estar iluminado, tragando saliva con dificultad, no había esperado que sucediera así.
La oscuridad reinaba en los rincones, su respiración pesada era lo único que se escuchaba alrededor, hasta que una mano se apoderó de su cuello, ella sonrió y abrió la boca mostrando dos enormes colmillos. YunHo luchaba para soltarse del agarre, la mujer se inclinó encima de él y mordió su cuello con fuerza, bebiendo del chorro de sangre que brotó de la herida.
YunHo se sentía desfallecer, a cada segundo la vida se le iba, su corazón latía desacompasado, la muerte le llegaba de la manera menos esperada para él, pero no importaba ya... nada valía la pena sin JiYool... pronto se reuniría con ella.
La mujer se separó de él y ladeó su rostro mirándolo detenidamente. Sonrió levantando una ceja, y tomo los labios del moreno en un beso demandante. YunHo a duras penas, podía escuchar el latido de su corazón en sus oídos debilitarse, pero antes de que muriera, se aseguraría de hacerle daño de alguna manera a esa mujer, que estaba seguro, era la causante de la muerte de su prometida.
"Hazlo, véngala..."
Escuchó una voz extraña en su cabeza que le ordenó. Estaba seguro, era la misma que le guió hasta ese sitio, sabía que no era su idioma, aún así... ¿Por qué le entendía?
Reunió la poca fuerza que le quedaba y mordió el labio de la mujer hasta hacerlo sangrar, el chorro de sangre que brotó le llegó a la boca, pero en vez de darle asco, le despertó un ansia enorme, una sed que no podía aplacar.
Mordió con más fuerza, tomando a la mujer de la cara, abriendo más la herida, sacando más sangre, succionándola, bebiéndola, sintiendo que su sed no podía apagarse, que se despertaba más y más.
Cuando el guardián del santuario regresó, encontró manchas de sangre en la efigie de la mujer... y un vampiro recién nacido en el suelo, a los pies de la estatua que volvía a quedar dormida sentada en su trono.
*****
- ¿En qué piensas?- pregunta YunHo desde la puerta del despacho.
YooChun se había quedado mirando unos documentos mientras los recuerdos del secreto de la familia Jung rondaba su mente.
- Lo lamento, sólo pensaba en cosas del pasado. Nada para qué preocuparse, Maestro.- se levanta del sillón frente al escritorio de caoba, que imponía en aquella habitación.
- Sabes que no tienes que llamarme Maestro, YooChun. Tú y yo somos iguales.- le aclaró acercándose a él.- Tú has sido mi amigo fiel por casi ciento veinte años.
- Pero yo le debo mucho, Maestro. Le debo mi vida misma.- negó YooChun dejando la silla del escritorio libre para YunHo.
- Tu lealtad es una de las cosas que más amo de ti, YooChun.- sonrió el moreno, acercándose a él para acariciarle la mejilla y luego ir a sentarse frente al escritorio, para empezar a revisar los documentos que YooChun ha preparado para él.
Sin embargo, YunHo solamente se sentó, mirando hacia los papeles sobre el escritorio, con un semblante preocupado.
- ¿Ocurre algo, Maestro YunHo?- el pelinegro observaba a su Maestro esperando una respuesta.
El moreno no respondió enseguida. se levantó de nuevo y camino hacia la ventana, mirando a través de ella hacia la noche que cubría Seúl.
- Pronto será luna llena... ¿Te irás?- pregunta sin mirar a su amigo.
- Tengo que hacerlo... por JunSu y ahora por ChangMin... usted sabe que no puedo controlarme muy bien durante esos días.- respondió sabiendo que su Maestro no estaba preocupado por eso.
- ¿Nunca has pensado en decirle?- volvió a preguntar sin mirarle.
- Prefiero que piense que soy así por el suero, que por lo sucedido.- bajó el rostro sintiendo como crecía su ira, pero controlándola lo mejor posible.
- YooChun... en algún momento debe saber. No todo lo justificarás con el suero que extraes de mi sangre... aunque en JunSu ha funcionado demasiado bien.- se giró a mirar al pelinegro quien levantó la mirada.- JunSu no aparenta su edad y cada vez parece más joven.- suspira y se acerca, colocando su mano en el hombro del pelinegro.- Llevan más de treinta años juntos, YooChun, él debe saber la verdad...
- ¿A qué viene todo esto?- pregunta frunciendo el ceño.- Sé que esta curiosidad no ha nacido sólo porque sí.
- Marius se ha comunicado conmigo... JiHoon ha comenzado a moverse nuevo.
~°~°~°~°~
"ChangMinnie..."
El pequeño despertó de nuevo de su siesta de la tarde ante el llamado suave de su Umma.
- Voy, Umma...- Murmura suavemente, medio dormido, poniéndose de pie en su cama y brincando de ella al suelo con su inseparable "Max" tomado de una "mano". Esta vez vestía su pijama de Hamtaro.
Llegó hasta la pared que ocultaba la habitación de sus padres y jalando una de las sillas de la decoración, subió hasta alcanzar el tablero y marcar las teclas que su Umma iba señalándole.
La puerta se abre y ChangMin entra rápidamente, para después correr hasta la enorme cama y subir a ella, llegando gateando hasta los brazos de su Umma, colándose entre los cuerpos entrelazados de los dos adultos que duermen profundamente.
JaeJoong, instintivamente, se mueve en sus sueños, dejando que el pequeñito se acomode en su pecho, para luego rodearlo con sus brazos y YunHo rodeando a ambos en un abrazo protector.
- Buenas noches, Umma.



Me encanta como Jae esta totalmente enamorado de su nuevo bebé 6 como quiere protegerlo de todo y mimarlo, y como yunho cede en todo por darle gusto a JaeJoong
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