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domingo, 7 de julio de 2013

Desire and Lust Cap 4

Capítulo 4.

CUANDO TE TENGA EN MI CAMA, estarás desesperada por ello. Desesperada por mí.

Para JunSu la total confianza de su voz era más aterradora que si hubiera gritado las palabras. Como era, un delicioso calor se tejía por su sangre. Un calor que le suplicaba que dejara de resistirse y disfrutara cada caricia robada, cada caricia del aliento del hombre en su piel.

Sin importar que las otras mujeres en la tienda estaban acariciando al guerrero como si fuera un inocente gato casero. Hagan eso a una inocente muñeca inflable. Ellas estaban rogando; ¡Sí! Rogándole que les haga el amor. Quejándose, incluso y gimiendo. Sonidos de éxtasis flotaban a sus oídos.


Entrégate, su cuerpo suplicó. Pruébalo. Una probada no te herirá.

Presa del pánico de su propia débil fuerza de voluntad, JunSu golpeó la palma de su mano en la nariz de su captor. Su cabeza se batió hacia atrás y sangre goteó hasta su labio. “¿Por qué hiciste eso?” Él demandó después de una sorpresiva pausa.

Agradecidamente, su agarre en ella se aflojó. JunSu inclinó su espalda y él luchó para mantener su agarre en ella. JunSu se las arregló para liberarse y caer en sus pies. ¡Fuera de aquí! El sentido común le gritó. Ahogando los cada vez mayores lamentos de su cuerpo para que se quede. Ella avanzó, arrastrando su mirada salvaje en toda dirección, buscando por su mamá. Su respiración surgió en superficiales, irregulares jadeos.

Ella vio a Jongki, yaciendo inconsciente en el suelo. Cuando había protestado las acciones de los guerreros, uno de ellos lo había golpeado. Vio a Gary, el nuevo esposo de su madre, buscando frenéticamente en la multitud. Pero no había señal de su mamá. ¡Maldita sea! ¿Dónde estaba? Ellas podrían tener una inestable relación, pero no podía, no lo haría… dejarla atrás.

JunSu avanzó, con la intención de seguir la cabeza de Gary y pasó por las masas, pero el guerrero detrás de ella se apoderó de su muñeca en una pinza tipo tornillo. Su sangre corrió ardiente por el sensual contacto, entonces el frío del miedo.

Le había preguntado si le había olido y ella dijo que no. Bueno, había mentido. Ella inhaló su erótica viril fragancia cada vez que él estaba cerca. E incendiaba sus hormonas en un delirio. Ahora no era diferente.

“¡Me golpeaste!” Él dijo. La sorpresa sin diluir, estratificada en sus palabras, como si nadie hubiera osado a levantarle la mano antes. “¿Por qué hiciste eso?”

Silenciosa, JunSu se giró y le arrodilló en las pelotas. Sólo levantó la pierna y boom. Contacto. Se dobló, un silbido forzado jadeando desde su garganta.

“No tan caliente para mi cuerpo ahora, ¿verdad?” Ella murmuró, sin dejar su búsqueda.

“Eso… duele.” Rechinó los dientes.

“Claro que lo hizo y hay más de dónde ese vino, si me agarras otra vez.”

Sin otra palabra, ella salió disparada, todavía buscando… buscando… ¡Ahí! Finalmente. En una esquina, su nuevo padrastro tenía sus brazos alrededor de su madre, encerrando una combativa JiHyo en el lugar.

JunSu saltó sobre sillas caídas y bordeó mesas volteadas, resbalándose y deslizándose a lo largo de un río de ponche rojo. Alguien enredó un brazo alrededor de su cintura y la acarreó contra una pared de piedra de un pecho; y no era su guerrero. La esencia de este hombre era diferente, no exactamente como exótica. Incluso su piel se sentía diferente, no exactamente tan ardiente. Sus brazos poseían una leve polvareda de vello oscuro.

Ella gritó y lanzó su cabeza hacia atrás, golpeándolo en la barbilla. Su cuerpo entero vibró con la fuerza del golpe. Él gruñó algo y ella no tenía que conocer su lenguaje para saber que estaba maldiciendo. Sus brazos cayeron; ella se dio la vuelta, lista para pelear.

Ella nunca debió haber venido aquí, nunca debió haber tomado el vuelo. Nada bueno venía de las bodas de su madre. Sólo dolor y sufrimiento, y esto era lo peor de todo.

El “He-Man” la miró a través de sus entrecerrados ojos azules. “Sólo quería besarte.” Él dijo en su lenguaje esta vez, su voz tan pesadamente acentuada que ella tuvo problemas descifrando las palabras. Cuando su frenética mente finalmente dedujo su significado, ella lo abofeteó.

“¡Ow!”

“Sin besos.” ¿Qué era con el escuadrón esteroides y su obsesión carnal? Déjame complacerte. Estarás desesperada por mí. ¡No, no y no! Excepto por el líder. O el que ella asumía que era el líder. Anteriormente, cuando habían entrado primero en la tienda, él había hablado en ese extraño lenguaje y todos los hombres habían corrido a la acción. A él, ella neciamente deseaba.

Ella cerró los ojos. La etérea, hermosa cara de él se formó en su mente. Ojos de “Fóllame”, labios de “Fóllame”. Cuerpo de “Te follaré”. Ella mordió el interior de su mejilla hasta que probó sangre. ¿Cómo ejercía un embriagador, seductivo poder? Aún ahora ella ardía, y le dolía y lo anhelaba.

Un invitado de la boda obviamente gay vestido con un top rosa de lentejuelas y pantalones de terciopelo negro se acercó al guerrero enfrente de ella. Sin pedir permiso, el hombre enredó sus ágiles brazos alrededor de la cintura del guerrero y besó su hombro bronceado por el sol.

El guerrero se puso rígido, y su boca se estiró en una mueca. “Te dije que te detengas. No. Me. Toques. Eres un hombre. ¡Actúa como uno!”

JunSu no esperó a escuchar el resto de la conversación. Ella saltó alrededor de su supuesto captor, cerrando el resto de la distancia entre ella y su mamá. “Vamos, tenemos que salir de aquí.” Ella dijo al mismo tiempo que JiHyo “Si no me dejas ir, Gary, te apuñalaré mientras estés dormido y cortaré tu corazón.”

Líneas de tensión entrecorcharon los demasiado delgados labios del novio. Preocupación y miedo brillaron en sus ojos. “¿Qué debo hacer?” preguntó, mirando a JunSu.

La urgencia golpeó a través de ella. “Sólo lánzala sobre tus hombros, al estilo de los bomberos, y larguémonos de aquí. Antes de que sea demasiado tarde.”

“Es demasiado tarde” Escuchó detrás de ella.

La familiar, ronca voz la hizo estremecer. Hacía sus músculos tensarse, listos para la sublime satisfacción. Ella se derritió. No, se puso tensa. Una de las manos del líder se deslizó por su desnudo estómago, morena y dura contra su pálida suavidad. Estremecimientos rompían sobre su piel. Su otra mano se deslizó por su hombro, a lo largo de su clavícula y se ancló a su pecho cubierto por conchas marinas. Ambos brazos tiraron de ella hacia atrás y la encerraron contra él, musculoso pecho dándole la bienvenida de nuevo. Esa deliciosa esencia de virilidad y oscuridad, noches de luz de luna flotaron hasta ella.

Debía protestar. Al menos regañarlo por tal atrevimiento. Las palabras se rehusaban a dejar su boca, sin embargo, y ella contaba sus bendiciones que no apoyaría su cabeza en su hombro.

“No más pelea.” Su cálido aliento besó el hueco de su oreja, disparando peligrosas chispas a través de sus terminaciones nerviosas. “Mi nariz todavía duele,” añadió malhumorado, “Así como mi po… hombría. Tal vez lo primero que necesito enseñarte es cómo tratar la citada hombría.”

¡Oh! Dios… hundiéndose… hundiéndose… más profundo bajo su hechizo. Si no fuera por la barrera de conchas de su sostén sus dedos habrían rodeado su pezón, probablemente apretando y enrollándolo. Sus rodillas casi se derrumbaron. ¡Ohmygodsun! Oh… mi… exquisito. Absolutamente exquisito. La larga, dura longitud de su erección presionó en la hendidura de su espalda baja y la frotó contra ella.

Sus ojos se cerraron en rendición, una extraña debilidad invadió sus extremidades. Ella se había pensado inmune a la lujuria. En todas las citas en las que había estado, ninguno la había afectado así. Ni siquiera los que habían terminado con un beso. Esos ahora parecían insignificantes, totalmente aburridos.

Los hombres la molestaban, se recordó a sí misma, y este la molestaba más que ningún otro. Sigue pensándolo y tal vez lo creerás.

Para su horror; cofcoftotalregocijocofcof; trajo su otra mano a jugar, acunando su otro pecho. “Paraíso…” susurró. “¿Estás segura que no me hueles?”

¿Por qué quería tanto que ella le oliera? “Estoy segura.”

Pausa. Entonces, “Imagina cuando te tenga desnuda, cuán intensas las sensaciones serán.”

Sí, él la molestaba. Y ella quería ser molestada por el resto de su vida. “Por favor.” Se las arregló para decir entrecortadamente. Tristemente, no sabía por qué estaba rogando. ¿Libertad? ¿O más de él?

“¿Por favor, qué?” no le mostró misericordia, él ronroneó las palabras directo en su oído. Sus suaves labios se frotaron en el límite exterior; su lengua se lanzó dentro, tan sólo para retirarse rápidamente y dejarla temblando por más. “¿Por favor llevarte a mi hogar? ¿Por favor darte incalculable placer? Di las palabras, y lo haré.”

Oh, dios.

Alrededor de ella, gorgojeos y entrecortados gemidos de pasión reinaban mientras otras parejas aprovechaban el momento para abrazarse. No importa; que ninguno le prestaba la más ligera atención. Esta gente podía verla, podía ver dónde su captor tenía sus manos puestas.

Si no lo paraba pronto, deslizaría sus dedos pasando su falda y los adentraría en su mismo calor. Lo sabía, lo sentía en la tensión de su agarre. “Por favor. Déjanos ir. Déjanos solos.”

“Me temo que eso es lo único que no puedo hacer por ti.” Apretó sus pechos. “Necesito demasiado estar dentro de ti.”

Ella tragó saliva. No pienses en sus palabras, no pienses en sus palabras. “Te daré nada más que problemas. Soy molesta e irritable, la mayoría de la gente no puede estar a mi alrededor.”

“Pronto te tendré tan saciada que tolo lo que serás capaz de hacer es sonreír.”

“Sáciame.” Su madre dijo, finalmente liberándose del agarre de Gary. Se enredó en los tobillos del guerrero, besando sus pies. “Sáciame, te lo suplico.”

“¡Levántate!” JunSu demandó. Viendo a su recién casada madre humillándose, la sacó del sensual hechizo. “¡Corre! ¡Escapa!”

Él ignoraba a JiHyo, diciendo, “¿Cuál es tu nombre, dul… amor?” La pregunta surgió tan calmadamente como si fuera algo de todos los días tener a alguien babeando sobre sus botas.

“Soy JiHyo” Su madre respondió antes de que ella pudiera hablar, “pero puedes llamarme como quieras.”

Suspirando, se agachó, levantó a JiHyo con una mano y la empujó hacia Gary. Su agarre en JunSu nunca se perdió. “¿Cuál es tu nombre?” repitió, teniendo que hablar sobre los repentinos sollozos de JiHyo.

Rebelde, JunSu presionó sus labios en una delgada línea y se forzó a ignorar el embriagante, seductivo fuego hormigueando a través de ella. ¿Qué podía hacer para forzar a su mamá a escuchar? ¿Para arrancar a la mujer de su encantamiento?

“Negociaré contigo. Te diré mi nombre y entonces tú me dirás el tuyo.” Pausó. Cuando ella no respondió, continuó. “Soy YooChun, líder de los ninfos. Tú puedes llamarme ¡Oh! Dios. Es lo que las otras habitantes de la superficie han decidido llamarme.”

YooChun. El nombre se susurró a largo de cada corredor y cavidad de su mente. Él… espera. ¿Había dicho habitantes de la superficie? “Preferiría llamarte Persona a quien le voy a patear el trasero. ¿Y qué quieres decir, habitantes de la superficie?”

Una pausa, gruesa y pesada y tensa. Entonces, “¡Me sorprendes!” él dijo, el meloso tono de su voz con confusión. “Yo esperaba que mi compañera…”

Una cadena de extrañas palabras le interrumpió.

Tensándose, YooChun enfrentó al hablante. JunSu hizo lo mismo. El hombre estaba cercanamente tan alto como el que la sostenía, pero su cabello era negro y sus ojos eran verdes como esmeraldas. Él también sólo usaba pantalones y botas, su bronceado pecho desnudo en amplia exhibición. Él dijo algo más.

YooChun respondió en el mismo, cortado lenguaje.

¿Qué estaban diciendo?

Cuando el siguiente habló, el hombre de cabello negro señaló hacia JunSu con una inclinación de su barbilla.

Lo que sea que YooChun respondió, no era agradable. Su tono era duro, totalmente inflexible. Cortando con órdenes. El guerrero se pausó solamente un momento, se encogió de hombros y se alejó.

“¿Qué fue eso?” preguntó tratando de no caer en pánico otra vez, JunSu ladeó su cabeza y miró a YooChun. Eso demostraba ser un error. Un gran, gordo error cubierto de chocolate. En el momento en que sus miradas se encontraron, una ola de energía sexual destelló entre ellos, más fuerte que antes, innegable e irresistible. Él la comía con sus ojos, mordida por devastadora mordida, mentalmente desnudándola, ya montándola. Duro. Rápido.

Desvía la mirada. Desvía la mirada, ¡Maldita sea! Nada más que esa penetrante y embriagadora mirada y ella se vendría. Entonces y ahí, sin estimulación física requerida. Necesidad se enroscaba entre sus piernas, acumulándose ardiente y húmeda, haciendo espirales a través de su estómago y sus pezones.

“¡Oh, Dios!” dijo con voz entrecortada. ¡Desvía la mirada! El intenso dolor era demasiado. “¿Sobre qué era esa conversación?” no quería gritar, pero la pregunta se arrancó de ella mientras desviaba su mirada al piso.

“Estoy llevándote a tu nuevo hogar.” Respondió. “Vivirás conmigo y verás todas mis necesidades. ¿Vendrás de buena gana?”

“¡Infiernos, no!” Sus ojos se cerraron hacia sus sandalias, mientras luchaba contra la urgencia de enfrentarlo otra vez. “¡Me estoy quedando aquí! ¿Me escuchas? ¡Estoy quedándome!”

Él se inclinó, su boca jugaba con su oreja. “Estoy contento de que digas eso. Ahora te cargaré.”

Sin otra palabra, le dio la vuelta y la levanto sobre su hombro, como si no pesara nada más que una bolsa de plumas.

“¡Idiota! ¡Asno! ¡Tarado!” Ella pateó y peleó con toda su fuerza, y su rodilla golpeó en su estómago. “Bájame. Te haré miserable. Nunca dejaré de pelear contra ti. No veré tus necesidades.”

“Tú, amor, me harás un hombre bien satisfecho.” Rechinó los dientes. “Eso te lo prometo.” Él pasó la línea de mujeres.

A pesar de sus luchas, JunSu sostuvo la mirada acuosa de su mamá hasta que la tienda fue corrida por YooChun y la cargó noche adentro. Al menos su mamá no fue forzada a padecer… lo que sea que estos hombres vayan a hacerle y a las otras padecer.

El resto de los hombres siguieron el paso a un lado de YooChun. Las jóvenes mujeres solteras les siguieron alegremente, felizmente, detrás. Desde adentro de la tienda, el sonido de sollozos femeninos hizo eco. “Llévame contigo.” Muchas llamaron. “Por favor, lo estoy suplicando.”

JunSu se aquietó. Frotó sus ojos y apretó el puente de su nariz. Esto no está pasando. Seguramente este grande, musculoso, pecadoramente magnífico guerrero no la estaba cargando sobre su hombro, caminando hacia el océano, determinado a llevarla a su hogar. Donde sea que eso pudiera ser. ¿Qué debería hacer? ¿Qué podía hacer?

YooChun dudó por un momento, igual que los otros. “Hermoso…” murmuró mirando el aterciopelado cielo nocturno los puntitos de luz de estrellas. “Tan hermoso…” habló en el lenguaje de JunSu; ¿Para su Beneficio? “Ahora que tenemos nuestras mujeres, podemos disfrutar la vista.”

“Los cielos parecen continuar por siempre.” Dijo otro impresionado. Él también habló en su lengua nativa, siguiendo la guía de YooChun.

“Había soñado con esta tierra, pero nunca me imaginé tal majestad.”

“¿Está seguro que no quiere quedarse aquí, mi Rey? Podemos traer el resto del ejército aquí y…”

YooChun negó con un movimiento de cabeza y los suaves mechones su cabello rozaron la espalda desnuda de ella. Se estremeció. “Estoy seguro.” Dijo “SeungHyung fue muy claro. Permanecer en la superficie es morir en la superficie. Ya no nos quedamos.” Empezó a seguir, esperando que todos lo siguieran. Ellos lo hicieron.

“¡Por última vez, bájame!” JunSu gritó. Palmeó su trasero. “¡Ahora!”

Él golpeó su trasero en respuesta, entonces, la sorprendió y excitó, masajeando el lugar del golpe. Su mano se quedó y disfrutó la sensación de su trasero. Si su falda de pasto se separaba algo más…

Ella gruñó en su garganta. Molesta con él, molesta consigo misma. Permanecer fría y sin emociones no era una opción. “Esto es ilegal. Vas a ser capturado. Los criminales siempre son capturados. En tu juicio voy a pedir la pena de muerte.”

“Mientras te haya probado, puedo morir como un hombre feliz.”

“¿Se supone que eso me hará callar?” Golpeó sus puños en su espalda, viendo la arena pateada a sus pies. El eco que producen las olas llenó sus oídos. “¿Se supone que me hace feliz que me hayas tenido amarrada como un saco de patatas? ¿Y por qué infiernos estamos caminando hacia el agua?”

“Te lo dije. Estoy llevándote a mi hogar.” Con su paso fácil, caminó sobre los buzos que todavía yacían inconscientes en la playa.

“¿Mataste a estos hombres?” Demandó. “¿Quiénes eran?”

“Estaban esperando en el portal y atacaron, así no me detuve para buscar una presentación. Y no, no los matamos. Simplemente los hicimos dormir.” YooChun entró en el océano. Frías olas rodaron en sus tobillos… sus rodillas… sus muslos. Saladas gotas rociaron la cara de ella, ardiendo sus ojos.

Un jadeo se deslizó de su boca. “¡Alto! Detente en este instante. Bájame.”

Él siguió moviéndose, más y más profundo en el agua.

“¡Idiota! ¿Qué estás haciendo? Vas a ahogarme.”

“Nunca permitiré que algún daño te suceda, pequeño rayo de luna.” Todavía el continuaba en el agua. Las otras mujeres les seguían felizmente, usando una sonrisa alegre. Como si retozar a sus muertes fuera perfectamente aceptable. Incluso divertido.

Espera. No, no todas las mujeres seguían felizmente. Una con cabello oscuro estaba peleando con su captor, luchando por libertad.

El corazón de JunSu golpeó en su pecho, un errático golpe de tambor. Un latido de guerra. “Vas a matarnos a todas. Tú vas a… ¡umph!” ella tragó una bocanada de agua salada, y la próxima cosa que supo, estaba completamente sumergida. Sus ojos ardían. Su garganta forzada. Cabello flotaba alrededor de su rostro como mechones de cintas marfil.

El hombre idiota mantenía sus brazos cerrados alrededor de ella, una en la curva de sus rodillas, otra en su pequeña espalda. Sus palmas estaban calientes, tan calientes, un asombroso contraste contra el frío líquido. Blanco-plateado cabello continuaba bailando alrededor de ella. Colorido pez nadó pasando su línea de visión. Ella quería gritar. Oh, cuánto quería gritar. Pero cada vez que abría su boca, tragaba más agua.

Más profundo, más profundo él se hundía. Ella necesitaba respirar, ¡Maldición! En cualquier minuto sus pulmones iban a explotar. YooChun estaba loco. Un asesino de ahogamiento en una misión suicida.

Ella peleó contra su agarre con toda su fuerza, pateando, golpeando, rasguñando. Finalmente el océano llegó a ser tan profundo que él no podía permanecer en posición vertical. Se inclinaron hacia adelante, y comenzó a usar sus poderosas piernas para incluso más profundo. Aún más profundo.

Voy a morir, ella se dio cuenta. Realmente a morir. El terror la golpeó. Sus pulmones ya gritaban por aire. Había muchas cosas que ella quería hacer y morir no era una de ellas. Quería escribir un libro, tal vez un sensiblero romance donde la heroína experimentaba el amor que JunSu siempre se había negado. Quería tener otro tatuaje, tal vez una bonita flor esta vez. Su primer tatuaje, una calavera con huesos cruzados en su espalda baja, era algo que había tenido en un intento para hacer que sus padres la notaran.

Su mamá lo había notado definitivamente y todavía le enviaba sus cupones para remover tatuajes cada pocas semanas. Los cupones la divertían, la hacían sentir que gustaba… si no amada.

Otro pensamiento trató de formarse, pero su mente se puso en blanco, cortándolo y llegando a ser tan oscuro como el agua. Respira, mentalmente gritó. Respira antes de que te desmayes.

De repente, el agua se hizo clara, tan transparente que podía ver tan perfectamente como si estuviera en tierra. Incluso la sal se disipó, calmando sus irritados ojos. YooChun tiró de ella hacia adelante, hasta que estaban cara a cara. Automáticamente ella intentó alejarse de él, pero él la sostuvo estrechamente. Tal vez era lo mejor. Ella no quería perder su sencilla conexión con la vida. Y Justo ahora, YooChun era su única sólida ancla-psicótico, sin embargo, era.

¡Sí! En el momento, él era ambos, destructor y salvador.

“Respirar…” articuló con la boca. Su cuerpo rayaba en los espasmos, forzándola a intentar tomar aire. Sin importar que el agua todavía la rodeaba.

“Pronto” Él, también, articuló. Señaló con su cabeza y ella sofocó su pánico lo suficiente para girar y mirar. Sus ojos se abrieron cuando vio el remolino, gelatinoso remolino avecinándose. ¿Qué infiernos era esa cosa? ¿Y por qué YooChun nadaba directo a ello?

Tenía… que detenerlo. Con un tembloroso brazo, alcanzó a bloquear su siguiente impulso. Las puntas de sus dedos rozaron el remolino. Instantáneamente, el mundo marino  se derrumbó en una oscura nada., un abismo la recibió con los brazos abiertos. Mil gritos arrasaron sus oídos, violentos, intensos. Agujas pincharon cada poro, el dolor casi insoportable.

Una corriente de luz brillante estalló y pasó zumbando en ella, entonces desapareció por completo. El viento soplaba, girándola, dando vueltas. ¿Dónde estaba YooChun? Él, también, había desaparecido. El vértigo la consumía mientras seguía girando. Sola. Aterrada. Sin final a la vista.

Cayendo… cayendo…


2 comentarios:

  1. Adshhhhhh!!!
    Junsu, debes saber que ese es el ecanto Chunface x3
    Asi caen las Casies por este frenton xD
    No luches contra tu destino D:
    Debes aceptarlo D:

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  2. Jajsja la actitud de Junsu me recordo a aquella gatita que reulle a Pepe Le Pu jajaj. Dios Yoochun tienes ese efecto de seducción a flor de piel que wooo no entiendo como Junsu no ha resistido tanto.

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