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Hola, Bienvenidas al Blog NOT ALLOWED
Como su nombre hace referencia, aquí tengo historias
que no me permitieron o no he obtenido el permiso
para traducir pero que de cualquier manera hice y no
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martes, 15 de abril de 2014

Desire and Lust Cap 27

Capítulo 27.

CON LAS ACTIVIDADES DE la noche completas y la mañana rápidamente próxima, el palacio fortificado, sus invitados vistos, YooChun corrió de regreso a su alcoba. La urgencia lo llenaba. Él quería a JunSu otra vez. Estaba hambriento por ella. Más tiempo pasaba con ella, más la necesitaba. Más tiempo pasaba sin ella, más la necesitaba.

Él solo la necesitaba.

Y sentía que ella lo necesitaba. Hace un momento, él había escuchado su voz en su mente, llamándolo. Apresuró su paso, acelerando por el pasillo, a través de la cortina bloqueándolo de su habitación. Se había desvestido, entonces trepaba a la cama, al lado de JunSu y la despertaba con su boca entre sus piernas. Ella gritaría su nombre, el sonido haciendo eco entre…


Se detuvo abruptamente. Se quedó de pie al borde la cama, rayos dorados de luz fluyendo sobre su vacío. Solamente sábanas desechas permanecían. “JunSu.” Llamó.

Cuando el silencio lo saludó, él giró buscando. Ella no había estado en la poza de baño; la habría visto cuando pasó. “¿JunSu?”

Otra vez, solamente silencio. Espeso, aterrador silencio. ¿Dónde había ido? No quería que vagara por los salones sola. No quería que dar nada por sentado, en lo que a la seguridad de JunSu refería. No se permitiría a sí mismo caer en pánico; ¡Todavía! Su esencia cubría las paredes, permeando sus sentidos. Pero había otra esencia… su nariz se arrugó y frunció el ceño, esperando que simplemente olfateó el olor de quienes vivieron aquí antes que él.

Él caminó dentro del cuarto de baño, entonces al pasillo. Por veinte minutos buscó en las principales áreas: el comedor… recibiendo curiosas miradas… el cuarto de entrenamiento, el cuarto de armas en caso de que se hubiera perdido. Él había sido negligente en su deber hacia ella. Debió haberle enseñado la disposición del palacio.

A todos los que encontró, demandó saber si la habían visto. Ninguno había. De hecho, muchos guerreros estaban buscando por sus mujeres también.

“No puedo encontrar a KiBum.” SiWon dijo, gruesa preocupación en su voz.

Así que, SiWon había tomado a KiBum de ChangMin; o tal vez ChangMin la había cedido al hombre. YooChun no sabía y por el momento no le importaba. Todo lo que importaba era JunSu.

“No puedo encontrar a mi compañera de cama.” Otro dijo.

“No puedo encontrar la mía.” Todavía otro dijo.

Escuchando esto, YooChun finalmente permitió dar rienda suelta a su pánico. Corrió a la caverna. Seguramente JunSu no lo había dejado, no había guiado a todas las mujeres al portal. Ella había prometido quedarse. Ella le había dicho que deseaba tiempo con él había estado tan cerca de entregarle su amor a él. ¿Había cambiado de opinión?

¿Había mentido?

Sudor goteaba por su piel. Tensión vibraba y palpitaba. ¿Y si ella lo había engañado? ¿Había ganado su confianza así él la dejaría sola, sin guardia, así ella podía reunir las otras humanas y…?

No, se dijo a sí mismo. No. Ella no lo hubiera dejado voluntariamente. Ella no había mentido. La última vez que la había visto ella tenía una suave, satisfecha expresión. Vulnerabilidad había destellado en sus ojos mientras le prometía confiar en él. Dijo que ansiaba fidelidad de él y esas no eran palabras de una mujer que intenta dejar.

Golpeó su puño en la pared. Cuando la había sostenido en sus brazos, había habido confianza entre ellos.

Eso solamente significaba una cosa. Ella había sido llevada. ¿Pero dónde? ¿Por quién? Había olido a dragón en su habitación. ¿Había regresado su enemigo más rápido de lo que había anticipado? Si es así, ¿Por quéhabían tomado a las mujeres sin asesinar a un simple ninfo?

¡Maldición! ¿Qué, por Hades, había sucedido? Él giró y dio marcha atrás al piso superior, dejando la frialdad de la caverna detrás. Corrió hacia KyuHyun.

“¿Dónde están las mujeres?” KyuHyun preguntó. “Necesito una amante.”

“Han sido tomadas, sucedió en las últimas pocas horas, hay una buena oportunidad que ellas estén aquí todavía. Sigan buscando.” Sin embargo, no había otro lugar para buscar, lo sabía. Había estado a través del palacio de punta a fondo. Acechó en el comedor. SeungHyun aún sentado en la mesa, mirando al vacío, tristeza consumiendo sus rasgos. Los dientes de YooChun se cerraron. Si las mujeres habían sido llevadas fuera del palacio y a la Ciudad Exterior… no era lugar para mujeres sin armas. Los demonios devoran todo, para sobrevivir en miedo y carnicería. Verían a las mujeres como suculentos bocados.


“SeungHyun.” Él dijo. No había creído al vampiro o su gente responsable. Sangre habría manchado el suelo, las camas, algo. “Necesito tu ayuda.”

Su amigo se pusode pie de un brinco. “Es tuya.”

“¿Pueden tú y tu gente resistir la luz?”

“La mayoría de nosotros.”

“Tú puedes sentir humanos como nadie más. Lleva a tus vampiros por el bosque y dentro de la ciudad y busca a nuestras mujeres. Alguien se las ha llevado.”

En un movimiento tan fluido que era casi indetectable, SeungHyun se quedó. “Haré como me has pedido. ¿Te quedas o vas?”

YooChun no sabía qué hacer. Si se quedaba y JunSu estaba en la ciudad, ella no conocería a SeungHyun y pelearía contra él, tal vez hiriéndose en el proceso. Pero si YooChun se iba, y ella estaba todavía dentro del palacio, tal vez estando escondido y retenida contra su voluntad, nunca se perdonaría por dejarla.

Indecisión y frustración lo devoraban. Miedo y esperanza lo inundaban. ¿Ir? ¿Quedarse? “¡Iré!” finalmente dijo. “Alista a tus hombres.”

SeungHyun asintió y salió corriendo.

YooChun corrió a su habitación y reunió el medallón de dragón que había arrojado a un lado cuando hacía el amor con JunSu. Lo cargó en su bolsillo antes de ir a la caza de KyuHyun, quien tenía un pequeño contingente de guerreros armados revisando cada habitación, preguntando a otros ninfos y vampiros. “Estoy yendo a la ciudad. Envía un mensajero si son encontradas… lo que sea que encuentres.” Añadió crudamente.

KyuHyun asintió.

Solo, YooChun se dejó caer en sus rodillas y oró. Por primera vez en su vida, él rezó. Él suplicaba a los dioses, les rogaba rodear a JunSu en un cerco de protección, traerla de regreso a él, sana y completa. “Cambiaría mi propia vida por la de ella. Alegremente.” Dijo a los cielos.

Todavía destrozado por dentro, todavía cruel y frenético, se levantó y corrió hacia afuera. Los vampiros poseían una velocidad no natural. Se moverían mucho más rápido sin él, y tanto como quería alcanzar a JunSu primero, él no les obstruiría.

En las puertas exteriores, los vampiros se reunieron, preparándose para la búsqueda. “No me dejes alentarte.” Dijo a SeungHyun. “Muévete tan rápido como puedas, y yo haré mi propio camino. Reúne cualquier mujer humana que encuentres.”

Los ojos de SeungHyun destellaron brillo, azul vívido. “La encontraremos, YooChun.”

YooChun se alejó antes de romperse, sólo cayó en sus rodillas y sollozó. Las pérdidas no era nuevas para él, pero esta pérdida lo mataría. “¡Vete!” La simple palabra era ronca, rasguñando su ardiente garganta. “¡Vete!”

Los vampiros brincaron a la acción; un momento estaban ahí, el siguiente momento no estaban. YooChun entró al establo y montó el mismo centauro que habían tomado JunSu y él a la ciudad solamente hace un día. Ellos corrieron alrededor de árboles y arena movediza, mientras continuamente gritaba el nombre de JunSu. Deteniéndose, escuchando por cualquier signo de ella.

Ella no estaba en el bosque. Ella no estaba en la Ciudad Exterior, tampoco. Ninguna de las humanas lo estaba. Pasó todo el día buscando, hasta que el anochecer cayó una vez más. Hirvientes emociones pulsaban a través de él. Miedo. Tanto miedo. ¿Dónde estaba ella? Ella no esta… muerta. Él podía difícilmente incluso pensar la odiada palabra. Lo sentiría. Como su pareja lo sabría. Justo como había sabido cuando su gemelo había muerto, hace todos esos años. ¿Lo haría?

Él dejó a SeungHyun y su ejército en la ciudad con instrucciones de continuar la cacería, entonces regresó al palacio. Cuando alcanzó las puertas, desmontó y corrió dentro sin una palabra. Mientras corría retiró el medallón de dragón de su bolsillo. Las puertas de cristal se separaron y cerraron detrás de él.

El palacio estaba inquietantemente en silencio, ninguno de sus hombres ese veía en ningún lado. “KyuHyun.” Llamó. “SiWon, ChangMin.” Se paralizó. Los finos vellos de su nuca se pararon en atención, y encontró la misma débil esencia que había olido en su habitación. Rápidamente retiró su espada de la vaina a su lado.

“Tus hombres están ocupados por otra parte.” Una voz dijo arriba de él.

Una voz de dragón. La voz de YunHo.

Los labios adelgazándose en un fiero ceño, YooChun miró hacia arriba. Ahí, rodeándolo desde el segundo piso, estaba el ejército dragón entero. “¿Qué hiciste con mi mujer?”


1 comentario:

  1. Esto se esta poniendo feo no quiero que el 2U couple se enfrete y uno resulte muerto NO QUIEROOO(¡.¡) Que hizo Yunho con los guerrero? AY YOOCHIN ME CONMUEVE CON TODA ESA INSERTIDUMBRE Y TEMOR, Iba todo ferbiente a amar a Jusu y Shuwaaa ella se esfuma.

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