Capítulo
27.
CON
LAS ACTIVIDADES DE la noche completas y la mañana rápidamente próxima, el
palacio fortificado, sus invitados vistos, YooChun corrió de regreso a su
alcoba. La urgencia lo llenaba. Él quería a JunSu otra vez. Estaba hambriento
por ella. Más tiempo pasaba con ella, más la necesitaba. Más tiempo pasaba sin
ella, más la necesitaba.
Él
solo la necesitaba.
Y
sentía que ella lo necesitaba. Hace un momento, él había escuchado su voz en su
mente, llamándolo. Apresuró su paso, acelerando por el pasillo, a través de la
cortina bloqueándolo de su habitación. Se había desvestido, entonces trepaba a
la cama, al lado de JunSu y la despertaba con su boca entre sus piernas. Ella
gritaría su nombre, el sonido haciendo eco entre…
Se
detuvo abruptamente. Se quedó de pie al borde la cama, rayos dorados de luz
fluyendo sobre su vacío. Solamente sábanas desechas permanecían. “JunSu.”
Llamó.
Cuando
el silencio lo saludó, él giró buscando. Ella no había estado en la poza de
baño; la habría visto cuando pasó. “¿JunSu?”
Otra
vez, solamente silencio. Espeso, aterrador silencio. ¿Dónde había ido? No
quería que vagara por los salones sola. No quería que dar nada por sentado, en
lo que a la seguridad de JunSu refería. No se permitiría a sí mismo caer en
pánico; ¡Todavía! Su esencia cubría las paredes, permeando sus sentidos. Pero
había otra esencia… su nariz se arrugó y frunció el ceño, esperando que simplemente
olfateó el olor de quienes vivieron aquí antes que él.
Él
caminó dentro del cuarto de baño, entonces al pasillo. Por veinte minutos buscó
en las principales áreas: el comedor… recibiendo curiosas miradas… el cuarto de
entrenamiento, el cuarto de armas en caso de que se hubiera perdido. Él había
sido negligente en su deber hacia ella. Debió haberle enseñado la disposición
del palacio.
A
todos los que encontró, demandó saber si la habían visto. Ninguno había. De
hecho, muchos guerreros estaban buscando por sus mujeres también.
“No
puedo encontrar a KiBum.” SiWon dijo, gruesa preocupación en su voz.
Así
que, SiWon había tomado a KiBum de ChangMin; o tal vez ChangMin la había cedido
al hombre. YooChun no sabía y por el momento no le importaba. Todo lo que
importaba era JunSu.
“No
puedo encontrar a mi compañera de cama.” Otro dijo.
“No
puedo encontrar la mía.” Todavía otro dijo.
Escuchando
esto, YooChun finalmente permitió dar rienda suelta a su pánico. Corrió a la
caverna. Seguramente JunSu no lo había dejado, no había guiado a todas las
mujeres al portal. Ella había prometido quedarse. Ella le había dicho que
deseaba tiempo con él había estado tan cerca de entregarle su amor a él. ¿Había
cambiado de opinión?
¿Había
mentido?
Sudor
goteaba por su piel. Tensión vibraba y palpitaba. ¿Y si ella lo había engañado?
¿Había ganado su confianza así él la dejaría sola, sin guardia, así ella podía
reunir las otras humanas y…?
No,
se dijo a sí mismo. No. Ella no lo hubiera dejado voluntariamente. Ella no
había mentido. La última vez que la había visto ella tenía una suave,
satisfecha expresión. Vulnerabilidad había destellado en sus ojos mientras le
prometía confiar en él. Dijo que ansiaba fidelidad de él y esas no eran
palabras de una mujer que intenta dejar.
Golpeó
su puño en la pared. Cuando la había sostenido en sus brazos, había habido
confianza entre ellos.
Eso
solamente significaba una cosa. Ella había sido llevada. ¿Pero dónde? ¿Por
quién? Había olido a dragón en su habitación. ¿Había regresado su enemigo más
rápido de lo que había anticipado? Si es así, ¿Por quéhabían tomado a las
mujeres sin asesinar a un simple ninfo?
¡Maldición!
¿Qué, por Hades, había sucedido? Él giró y dio marcha atrás al piso superior,
dejando la frialdad de la caverna detrás. Corrió hacia KyuHyun.
“¿Dónde
están las mujeres?” KyuHyun preguntó. “Necesito una amante.”
“Han
sido tomadas, sucedió en las últimas pocas horas, hay una buena oportunidad que
ellas estén aquí todavía. Sigan buscando.” Sin embargo, no había otro lugar
para buscar, lo sabía. Había estado a través del palacio de punta a fondo.
Acechó en el comedor. SeungHyun aún sentado en la mesa, mirando al vacío, tristeza
consumiendo sus rasgos. Los dientes de YooChun se cerraron. Si las mujeres
habían sido llevadas fuera del palacio y a la Ciudad Exterior… no era lugar
para mujeres sin armas. Los demonios devoran todo, para sobrevivir en miedo y
carnicería. Verían a las mujeres como suculentos bocados.
“SeungHyun.”
Él dijo. No había creído al vampiro o su gente responsable. Sangre habría
manchado el suelo, las camas, algo. “Necesito tu ayuda.”
Su
amigo se pusode pie de un brinco. “Es tuya.”
“¿Pueden
tú y tu gente resistir la luz?”
“La
mayoría de nosotros.”
“Tú
puedes sentir humanos como nadie más. Lleva a tus vampiros por el bosque y
dentro de la ciudad y busca a nuestras mujeres. Alguien se las ha llevado.”
En
un movimiento tan fluido que era casi indetectable, SeungHyun se quedó. “Haré como
me has pedido. ¿Te quedas o vas?”
YooChun
no sabía qué hacer. Si se quedaba y JunSu estaba en la ciudad, ella no
conocería a SeungHyun y pelearía contra él, tal vez hiriéndose en el proceso.
Pero si YooChun se iba, y ella estaba todavía dentro del palacio, tal vez
estando escondido y retenida contra su voluntad, nunca se perdonaría por
dejarla.
Indecisión
y frustración lo devoraban. Miedo y esperanza lo inundaban. ¿Ir? ¿Quedarse?
“¡Iré!” finalmente dijo. “Alista a tus hombres.”
SeungHyun
asintió y salió corriendo.
YooChun
corrió a su habitación y reunió el medallón de dragón que había arrojado a un
lado cuando hacía el amor con JunSu. Lo cargó en su bolsillo antes de ir a la
caza de KyuHyun, quien tenía un pequeño contingente de guerreros armados
revisando cada habitación, preguntando a otros ninfos y vampiros. “Estoy yendo
a la ciudad. Envía un mensajero si son encontradas… lo
que sea que encuentres.” Añadió crudamente.
KyuHyun
asintió.
Solo,
YooChun se dejó caer en sus rodillas y oró. Por primera vez en su vida, él
rezó. Él suplicaba a los dioses, les rogaba rodear a JunSu en un cerco de
protección, traerla de regreso a él, sana y completa. “Cambiaría mi propia vida
por la de ella. Alegremente.” Dijo a los cielos.
Todavía
destrozado por dentro, todavía cruel y frenético, se levantó y corrió hacia
afuera. Los vampiros poseían una velocidad no natural. Se moverían mucho más
rápido sin él, y tanto como quería alcanzar a JunSu primero, él no les
obstruiría.
En
las puertas exteriores, los vampiros se reunieron, preparándose para la
búsqueda. “No me dejes alentarte.” Dijo a SeungHyun. “Muévete tan rápido como
puedas, y yo haré mi propio camino. Reúne cualquier mujer humana que
encuentres.”
Los
ojos de SeungHyun destellaron brillo, azul vívido. “La encontraremos, YooChun.”
YooChun
se alejó antes de romperse, sólo cayó en sus rodillas y sollozó. Las pérdidas
no era nuevas para él, pero esta pérdida lo mataría. “¡Vete!” La simple palabra
era ronca, rasguñando su ardiente garganta. “¡Vete!”
Los
vampiros brincaron a la acción; un momento estaban ahí, el siguiente momento no
estaban. YooChun entró al establo y montó el mismo centauro que habían tomado
JunSu y él a la ciudad solamente hace un día. Ellos corrieron alrededor de
árboles y arena movediza, mientras continuamente gritaba el nombre de JunSu.
Deteniéndose, escuchando por cualquier signo de ella.
Ella
no estaba en el bosque. Ella no estaba en la Ciudad Exterior, tampoco. Ninguna
de las humanas lo estaba. Pasó todo el día buscando, hasta que el anochecer
cayó una vez más. Hirvientes emociones pulsaban a través de él. Miedo. Tanto
miedo. ¿Dónde estaba ella? Ella no esta… muerta. Él podía difícilmente incluso
pensar la odiada palabra. Lo sentiría. Como su pareja lo sabría. Justo como
había sabido cuando su gemelo había muerto, hace todos esos años. ¿Lo haría?
Él
dejó a SeungHyun y su ejército en la ciudad con instrucciones de continuar la
cacería, entonces regresó al palacio. Cuando alcanzó las puertas, desmontó y
corrió dentro sin una palabra. Mientras corría retiró el medallón de dragón de
su bolsillo. Las puertas de cristal se separaron y cerraron detrás de él.
El
palacio estaba inquietantemente en silencio, ninguno de sus hombres ese veía en
ningún lado. “KyuHyun.” Llamó. “SiWon, ChangMin.” Se paralizó. Los finos vellos
de su nuca se pararon en atención, y encontró la misma débil esencia que había
olido en su habitación. Rápidamente retiró su espada de la vaina a su lado.
“Tus
hombres están ocupados por otra parte.” Una voz dijo arriba de él.
Una
voz de dragón. La voz de YunHo.
Los
labios adelgazándose en un fiero ceño, YooChun miró hacia arriba. Ahí,
rodeándolo desde el segundo piso, estaba el ejército dragón entero. “¿Qué
hiciste con mi mujer?”
Esto se esta poniendo feo no quiero que el 2U couple se enfrete y uno resulte muerto NO QUIEROOO(¡.¡) Que hizo Yunho con los guerrero? AY YOOCHIN ME CONMUEVE CON TODA ESA INSERTIDUMBRE Y TEMOR, Iba todo ferbiente a amar a Jusu y Shuwaaa ella se esfuma.
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