Capítulo
29.
“¡YOOCHUN!”
Él
escuchó su nombre siendo llamado, y su estómago se tensó. [La] voz de JunSu. Su
cabeza se levantó; su boca se abrió. “¿JunSu? ¿Dónde estás?” Antes que la
última palabra lo dejara, él la encontró enfrente de la celda. Él se quedó quieto
y sus miradas se encontraron.
Una
risa se desplegó por su rostro, jubilosa. Radiante.
“¡Regresaste!” él empujó hacia adelante, pasando sus hombres. Sentía lágrimas ardiendo sus ojos, no que él admitiera nunca tal cosa en voz alta. Él creyó que tal vez KyuHyun fue a liberar a los ninfos desde la otra celda, pero no estaba seguro. Él se preocupada únicamente sobre alcanzar a JunSu.
Ella
lo encontró a medio camino.
Él
la agarró, besándola y apresando su rostro. “Creí que estabas perdida para mí.”
Él dijo, y su voz tembló.
Sus
brazos se enredaron alrededor de ella, levantando sus pies del suelo. Ella
enredó sus piernas alrededor de su cintura, besándolo con la misma acogida,
aliviando [la] intensidad que él le había otorgado. “Te prometí quedarme. ¿No
lo hice?” Ella dijo.
YooChun
respiró profundamente de su esencia, dejándolo llenarse de ella, fortalecerlo.
“Había planeado venir por ti. Iba a ayudar a mis hombres a retomar el palacio,
entonces ir a ti. Vivir contigo ahí arriba. Un día contigo es mejor que una
vida sin ti.”
“Te
amo tanto.”
“Gracias
a los dioses.” Sus brazos se estrecharon alrededor de ella. “Te amo tanto, mi
dulce rayo de luna. No puedo creer que
regresaste a mí.”
“Siempre.”
“¿Qué
de las otras?” KyuHyun le preguntó. Quedó justo al lado. “¿Ellas regresaron
también?”
“No.
solamente KiBum y yo.” JunSu le dijo, en explicación. “Lo lamento.”
KyuHyun
se encogió de hombros. “Oh, bueno. Su presencia habría sido buena desde que
estamos yendo a batalla.”
YooChun
se volvió a sus hombres, pero no soltó a JunSu. No estaba listo para dejarla
ir, no podía dejar de tocarla.
“Es
hora [que] reclamemos el palacio.” JunSu dijo antes de [que] él pudiera hablar,
muchos de los guerreros le sonrieron a ella.
YooChun
le echó su propia risa. “Eso es cierto. Los dragones tienen a las ninfas, así
que no irán sin una mujer por mucho tiempo, KyuHyun.” Él dio un beso en [los]
suaves labios de JunSu, acariciando más tiempo que él debería tener, disfrutando
su sabor, entonces suspiró.
“Vas
a patear traseros de dragones ¿Cierto?” Ella preguntó.
“Absolutamente.”
Él rió, a pesar de su humor, siniestra determinación batió dentro de él.
“¿Dónde
están los vampiros? Podían ayudarnos.”
“Los
mandé a la ciudad. Para el momento que regresaron, los dragones ya habían
retomado control y les prohibieron entrar.” Su mirada se volvió dura,
penetrante. “Quiero dejarte aquí abajo."
“No.”
Ella dijo.
“JunSu.”
“YooChun.”
“Ella
es la reina.” KyuHyun dijo, claramente entretenido. “No serás capaz de
ordenarle.”
YooChun
suspiró. “Prométeme que te agacharás y esconderás cuando la pelea comience.”
“Lo
prometo.” Ella dijo.
Él
cerró su mano alrededor de la de ella. Dioses, amaba su sensación. “Hombres,
entramos duro y entramos rápido.”
“Como
KyuHyun con sus mujeres.” Alguien bromeó.
Risas
masculinas abundaron.
“¿Dónde
está ChangMin?” KiBum preguntó.
“Nadie
lo ha visto.” SiWon replicó abrazándola más cerca. “Probablemente dejó el
palacio antes que los dragones llegaran y está durmiendo fuera los excesos de
la noche.”
“Bastardo
afortunado.” KyuHyun murmuró, pero estaba sonriendo. Todos estaban felices de
estar fuera de las celdas.
“Traten
de no matar a los dragones.” JunSu dijo. “Ellos podían habernos matado – y a
ustedes- pero nos pusieron en la superficie ilesas y solamente los encerraron.
Les deben la misma consideración.”
“Mi pareja es muy prudente.” YooChun dijo. “Escúchenla.” Después de confinarlos dentro de las celdas, YunHo lo había mirado a los ojos y dijo. “He sido ordenado por los dioses a ejecutar cada ninfo creado. Tal vez traiga la ira de los dioses sobre mi cabeza, pero no creo que tu raza merezca la aniquilación. Permanecerán aquí hasta que decida qué hacer con ustedes.”
“Mi pareja es muy prudente.” YooChun dijo. “Escúchenla.” Después de confinarlos dentro de las celdas, YunHo lo había mirado a los ojos y dijo. “He sido ordenado por los dioses a ejecutar cada ninfo creado. Tal vez traiga la ira de los dioses sobre mi cabeza, pero no creo que tu raza merezca la aniquilación. Permanecerán aquí hasta que decida qué hacer con ustedes.”
Un
hombre honorable como él no merece morir.
Tan
silenciosamente como posible, se arrastró por las escaleras, JunSu detrás de él
y el ejército detrás de ella. Estaba sin armas, sin embargo, estaban determinados.
Este era su hogar, y ellos no lo cederían.
“Dispérsense.”
YooChun pronunció suavemente cuando alcanzaron la parte superior.
Los
hombres marcharon en todas direcciones. SiWon había mantenido a KiBum con él,
también, YooChun notó. [La] sorpresa era su más grande ventaja ahora. Sus pasos
sonaban ligeramente, escasamente haciendo eco de las paredes. Antorchas
destellaban, acalorando el aire, iluminando su camino.
“Este
camino.” YooChun guió su contingente dentro del comedor. Un grupo de dragones
vino a la vista. Estaban en la mesa, discutiendo su mejor curso de acción.
“Mátalos
y acaba con ellos.” Uno de ellos gruñó. “No deseo la ira de Poseidón sobre mi
familia.”
“Si
dejamos que [las] amenazas de Poseidón nos afecten, le daremos completo control
de nuestras vidas.” YunHo dijo. “¿Y qué si desea que matemos a nuestras mujeres
mañana?”
“Si
le desobedecemos, no viviríamos mucho tiempo suficiente para saber.”
“Hay
una razón [por la que] los dioses nunca nos asesinan, una razón porqué nos
regresa a este palacio en vez de destruir a los ninfos ellos mismos.” YunHo
otra vez.
“¿Qué
razón?”
“No
lo sé, todavía sabiendo [que] hay una razón que les da un poco de poder. Todo lo
que estoy diciendo es que si hacemos esto, nos convertimos en sus sirvientes y
ponemos nuestra raza en peligro. Si los dioses destruyen una, ¿Qué les impide
destruir otra?”
“Nada.”
YooChun respondió. Su señal.
Sin
armas, los ninfos irrumpieron. YooChun deseó a los dioses sostener La Calavera,
pero no podía posponer esta pelea. Chorros de fuego arrojados desde los
dragones [en] el momento que se dieron cuenta que estaban bajo ataque. YooChun
empujó a JunSu debajo una pequeña mesa lateral y saltó hacia adelante. Él y
YunHo se encontraron en el aire. Que el rey dragón conservara su forma humana
significaba que no estaba enfurecido. Aún.
Ellos
pelearon en el suelo. YooChun aterrizó un fuerte puñetazo en la cara de su
oponente. Sangre goteó de la boca de YunHo, sin embargo, el corte sanó
rápidamente. Dragones poseían una acelerada curación, la cual los hacía
difíciles de frenar. Él dio otro puñetazo y rodó, entonces pateó su pierna,
golpeando [el] estómago de YunHo.
YunHo
fue arrojado hacia atrás, pero inmediatamente se enderezó. Giró su cola había
brotado y esa cola golpeo en [la] cara de YooChun, cortando profundo. Sintió el
picor, pero no dejó que le afectara.
Todo
alrededor de él, ninfos y dragones luchaban. Sus gruñidos permeaban el aire.
“Estoy de acuerdo con lo que dijiste sobre los dioses.” YooChun arrojó, golpeó.
Contacto.
“Entonces
no eres tonto como pensé.” YunHo pateó otra vez, y su pie golpeó [el] costado
de YooChun.
Girando
continuamente, arremetió a YunHo. Aterrizó cuatro sucesivos golpes. “No cederé
este palacio. Nos pertenece. Tú ya tienes un hogar.”
“Por
la seguridad de Mirotic, el portal debe ser resguardado. ¿Cómo puedo confiar
que haces esto? ¿No usarlo para tu propio beneficio?”
YooChun
se detuvo.
YunHo
hizo lo mismo.
Se
miraron una al otro, ambos jadeando. “Cuando gane de regreso las ninfas de ti,
no tendremos más necesidad del mundo de la superficie.”
Alrededor
de ellos, la batalla todavía rugía. YooChun se agachó mientras un chorro de
fuego [fue] impulsado hacia él. El calor lo quemó, chamuscó, sin embargo,
ninguna de las llamas lo tocó.
YunHo
dijo. “Poseidón dijo que de acuerdo a las leyes, sólo los guardianes estaban
para usar los portales para viajar a la superficie, que cualquier otro merecía
un castigo. Si fueras un guardián…”
“Cumpliría
mi deber.” YooChun estudió [el] rostro de YunHo. Esa cicatriz que cortaba desde
la ceja a su barbilla. Sus ojos eran remolinos azules, determinados a matar si
debía, pero esperando encontrar otra manera.
“El
portal que resguardo guía a la jungla en la superficie. El portal de aquí guía
a un océano en la superficie, como estoy seguro que sabes. Si te quedas aquí […]”
YunHo dijo. “[los] viajeros humanos atravesarán. Muy frecuentemente ellos
simplemente nadaron demasiado profundamente, son inocentes, pero serán tuyos
para destruir. La Ciudad Exterior será tuya para vigilar. Estoy listo para
renunciar a este deber como si nunca hubiera querido ser mío. Tengo suficiente
manejando la Ciudad Interior.”
“Lo
protegeré con mi vida.” YooChun prometió. “Este es el único hogar que hemos
conocido nunca.”
“Entonces
de rodillas.”
YooChun
se arrodilló sin vacilación. Miró hacia arriba a YunHo, quien deslizó un corte
delgado por el centro de su pecho y ofreció un juramento de sangre al siempre
guardián del portal, para mantener la ciudad segura.
Alrededor
de ellos, los hombres finalmente dejaron de pelear para escuchar y ver. JunSu
se aproximó al lado de YooChun, y él se levantó. Él entrelazó sus dedos. Debía
haberla regañado, por dejar la seguridad de la mesa, pero le gustaba demasiado
donde ella estaba.
La
mirada de YunHo se volvió a ella y se abrió con sorpresa.
“te
dije que no lo dejaría.” Ella dijo con una orgullosa elevación de su barbilla.
Los
labios de él se torcieron. “Mi JaeJoong hubiera hecho lo mismo.”
“¿Confiaremos
uno al otro, dragón?” YooChun esperaba impacientemente por la respuesta. Todo
lo que él había ambicionado dentro de su alcance.
La
mirada de YunHo se volvió penetrante. “Sí.” Finalmente
dijo. “Confiaremos uno al otro. Y lucharemos contra los dioses juntos si
debemos.”
YooChun
estiró la mano. YunHo la miró por muchos segundos antes de apretarla con la
suya. La tregua estaba sellada, y YooChun no sabía como explicaría esto a SeungHyun.
“Esperemos que vivamos lo suficiente para lamentar esto.” Él giró a JunSu y la
tomó en sus brazos, donde ella pertenecía. Donde él planeaba mantenerla por
toda la eternidad. “Este es el final más infeliz [en el] que nunca he estado.”
Ella dijo riendo. “Te odio tanto.”
Suavemente
él besó sus labios. “No tanto como te odio.”
Oh,
pero ellos iban a tener una larga, feliz vida, juntos.
Ohhhh Gracias muchas gracias por evitar que uno de los dos muriera a manos del otro¡¡¡ Me encato esa cabalidad de ambos wooo amo que sean acapaces de transformar asi las historias. JUNSU HA SIDO ACEOTADA COMO REINA AAAHH QUE MOMENTO FELIZ¡¡¡
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