CAPITULO
6
Hayami salió de la oficina de Yunho y tomó el
pasillo hacia la cocina. Changmin estaba sentado ante la mesa con las manos en
un puño, lágrimas bajaban por su rostro. Hayami sacó la silla y lo jaló a sus
brazos.
—¿Qué
está mal, Bambie? ¿Qué sucede?
—¿Si
te pregunto algo, me dirías la verdad? —Changmin se secó
las lágrimas.
—Siempre.
Yo no te mentiría. Ahora, ¿qué sucede? —Hayami había dejado
a su pareja con JaeJoong y Junsu. Dos indefensos humanos. ¿Qué pudo haber
sucedido en media hora, mientras él estaba con Yunho?
—¿Esos
dos pequeños chicos están siendo obligados a quedarse aquí? ¿Alguien los está
lastimando? —Changmin parecía a punto de llorar
de nuevo. ¿Qué le había dado esa idea a su pareja? Sabía de hecho que Yunho
adoraba a JaeJoong y JaeJoong adoraba a Yunho. No sabía nada acerca de Yoochun
y Junsu, pero estaba seguro que lo mismo se aplicaba a ellos.
Se sentó, jalando a Changmin a su regazo. —Ellos no son pequeños niños. Son hombres
adultos, Bambie, y puedo decirte ahora que esos dos hombres y ahora tú son las
personas que están más a salvo en esta casa. Esos lobos, cada uno de ellos, no
tolerarían que alguien lastimara a alguno de ustedes tres, ni siquiera sus propias
parejas. Ellos son felices, bebé. Te lo juro. —Hayami besó a Changmin
mientras pasaba sus dedos a través de su sedoso cabello.
—Es
solo que no me puedo imaginar que ellos estén con hombres tan poderosos. Son
tan pequeños. Junsu parece tan… inocente. Por favor dime que están bien. —Changmin
se acurrucó en el regazo de Hayami, quitando una pelusa de la camisa que no
estaba.
—Te
lo prometo, Bambie. Ellos están bien.
Hayami llevó a Changmin a la recámara. Como lo
prometieron, sus cosas estaban adentro. Le dio una mirada a su nueva recámara.
Era enorme, a diferencia del armario en el que vivía. La cama estaba en el
centro de la recámara, y era alta. Un hermoso y grueso edredón negro con
borgoña la cubría, con lo que parecían mil almohadas. Al chico le gustaba el
confort.
Había dos grandes ventanas del piso al techo a
los lados de la cama con gruesas cortinas detenidas en un lado. Había una
puerta a la izquierda. Debía ser el cuarto de baño. En el piso había una gruesa
alfombra. Quería quitarse los zapatos y pasar sus dedos sobre eso. Hayami dejó
su bolsa en una de las dos cómodas y luego abrió un gran cajón para su ropa.
—Puedo
hacer esto. —Changmin sacó la ropa que Hayami le
había comprado y la guardó en el cajón de roble. Ese cuarto era realmente hermoso,
majestuoso. Changmin notó dos cómodas sillas a la derecha, invitando a subir
los pies y acurrucarse en ellas para darle la bienvenida al confort. Se dirigió
hacia ellas y se sentó. Esto era el cielo.
Hayami se rió. —¿Cómodo? —Se arrodilló a los pies de Changmin, levantando sus
piernas una a la vez, le quitó los tenis. Sus pies comenzaron a hormiguear cuando
su pareja los masajeó, quitándole los calcetines en el proceso. Changmin estaba
asombrado de que su apocalíptico guerrero se arrodillara a sus pies. ¿Cuán
afortunado había sido en su desafortunada vida? Temía irse a dormir. Cerrar los
ojos podría terminar con esa alucinación, y Changmin no estaba listo para
dejarla. Nunca.
—Vamos
a probar la cama. También es cómoda.
Changmin se ruborizó, sabiendo muy bien que Hayami
tenía más en mente que probar el colchón. Bueno, eso podría ser parte de esto. Changmin
se rió graciosamente. Levantó la pierna para subir a la malditamente alta cama.
Quizás él podría dejar un pequeño taburete bajo la cama. Esa era una buena
idea.
—No,
Bambi, tienes que probarla desnudo. Confía en mí. La experiencia vale la pena.
—Su
pareja tenía un diabólico brillo en sus ojos. «Correcto».
Con su ropa pulcramente doblada sobre la cómoda,
subió a la cama de Hayami. Era confortable como el infierno. —Oh hombre no creí que se sintiera tan
asombroso. —Changmin se rodó en la cama, disfrutando la manera cómo se
sentía el cómodo colchón bajo su cuerpo.
—Hayami,
¿puedes si lo quieres, cambiar de forma? —Changmin se
sentó en sus talones, la excitación irradiaba de él.
—Sí.
Cambio a mi forma de lobo Timber.
—¿Puedo
ver?
Hayami se apartó, se desnudó antes de cambiar a
su forma de lobo.
Changmin se movió
hacia atrás, no estaba preparado para ver a una criatura del tamaño de un
jodido pony.
Había pensado que se parecería a los lobos
grises que había visto en el zoológico. Esta… were-criatura, era increíble.
Vio al lobo alejarse de la cama y sentarse en
sus patas traseras frente a la puerta.
Changmin bajó los pies de la cama, asustado como
el infierno. ―¿Realmente eres tú, Hayami?
—El lobo asintió moviendo su enorme cabeza—. Yo… yo estoy asustado, pero quiero tocarte.
El lobo lentamente se levantó y cuidadosamente
caminó hacia él, con su cabeza abajo. Changmin con manos temblorosas acarició
con las puntas de los dedos su suave pelaje. —Guau, tu pelaje se siente como el mink de la gorra de mi chaqueta—. Vacilando
bajó de la cama, arrodillándose en el suelo. El lobo se acostó a sus pies,
olfateando sus bolas—. Hey, deja eso.
Puede ser que me guste el sexo doloroso y extraño, pero los animales no están
en mi lista de cosas por probar. —El lobo lo lamió y bajó la cabeza entre
sus patas—. Kinky bastardo.
Pasó la mano por la columna y el largo rabo, el
lobo seguía acostado permitiendo la exploración. Changmin frotó su abdomen,
sintiendo que era más suave en esa área. Levantó una de las grandes patas,
sosteniendo el peso en su palma. —Odiaría
ser golpeado por una de estas. —Se puso de pie mientras dejaba la pata—. Gracias, Hayami, por compartir esto
conmigo.
Su pareja reapareció ante sus ojos. No creía que
pudiera acostumbrarse a eso. Un minuto él estaba acostado en la alfombra como
un enorme lobo y al siguiente estaba de pie desnudo. ¿Cómo hacía eso? ¿A quién
le importaba? Veía frente a él un cuerpo digno de babear. «Yum».
Changmin cayó de rodillas, tomando la cabeza del
pene directamente dentro de su boca. Había estado muriéndose por saborear a Hayami.
El salado sabor se esparció en su lengua, causando que Changmin gimiera. No
había nada mejor que saborear a un hombre. El almizcleño sabor, el firme y
fuerte cuerpo, y el tono de mando de su pareja lo hicieron tomarlo más
profundamente. Changmin pasó su lengua alrededor de la cabeza del pene, pasó la
punta por la ranura sacando la miel.
Su mano libre acunó las bolas de Hayami,
sintiendo el peso y rolándolas como si fueran unas esferas chinas para el
stress.
—Después.
—Hayami
jaló a Changmin, levantándolo a la cama. Hayami acunó su mejilla y lo besó—. Sobre tus rodillas cachorro.
Changmin lo complació. Deslizándose hacia el
borde
Changmin gimió mientras Hayami separaba sus
nalgas y lamió una larga línea hacia sus bolas y arrugado agujero. Changmin
gimió cuando Hayami mordió una de sus nalgas.
—Oh,
joder. —Changmin inclinó su otra nalga para que Hayami
también la mordiera. Cuando Hayami lo hizo, Changmin bajó la cabeza hacia el
edredón y comenzó a moverse de adelante hacia atrás. Las sensaciones lo
recorrían como fuego fuera de control, lamiendo hasta sus terminaciones
nerviosas, tragándolo en el infierno.
Su pene estaba pulsando mientras la sangre lo
llenaba. Estaba grueso y pesado. Hayami selló la herida, abrió otra, marcando
su espalda y trasero. Bajó a sus muslos y abrió la carne en ambos lados,
lamiendo las bolas.
—Gírate,
acuéstate de espaldas y separa tus piernas.
Changmin se giró complaciéndolo. Se sentía mal
por estar arriba del lindo edredón carmesí pero no lo suficiente para
detenerse.
Hayami selló las heridas en los muslos y lamió
la larga vena en el pene de Changmin, mordiéndola.
—¡Joder!
—Changmin
gritó mientras el caliente chorro de semen salía, golpeando su pecho y bajo su
mentón, su cabeza se movía de un lado a otro, sus rodillas levantadas y sus
piernas cayeron a los lados.
—Eso
es, bebé. Déjate ir. Siente.
—Jódeme,
Hayami. —Changmin rogaba jadeando. Sintió los dedos
deslizarse en su interior. Su mente estaba nublada. Hayami lanzó las piernas de
Changmin sobre sus brazos y entonces se hundió profundamente. Changmin tenía
tanta urgencia que balbuceaba. Oleadas de erotismo lo recorrían cuando Hayami
comenzó a morderlo y sellar las heridas. Su cuerpo era un campo de juego para Hayami.
Changmin comenzó a rogarle a su lobo que lo hiciera correrse.
Hayami empujó sus caderas más duro, embistiendo
el agujero de Changmin. Changmin se corrió de nuevo y Hayami se unió a él. Su
lobo cayó sobre Changmin y hundió sus dientes.
—¿Creo
que deberíamos ver si está bien? Quizás ya no está enojado. —Junsu
le dio un trago a su refresco de naranja mientras JaeJoong y él subían las
escaleras.
Antes de que JaeJoong pudiera detenerlo, Junsu
abrió la puerta de la recámara y entró.
—Yo,
uh, yo…
—¡Fuera!
—Changmin
tomó la camisa, pero era demasiado tarde. JaeJoong y Junsu habían visto todas
las marcas que le había hecho Hayami y que cubrían toda la parte superior de su
torso.
—¿Qué
jodidos? —JaeJoong ignoró el exabrupto de Changmin y entró
más, viendo a Changmin ponerse la camisa, cubriendo las marcas de las
mordidas—. ¿Él te está lastimando, Changmin?
—Se
supone que las parejas no se lastiman el uno al otro, JaeJoong. —Junsu
le murmuró.
—No
me está haciendo daño. Por favor, déjenlo. —Changmin se
apresuró a entrar al cuarto de baño y cerró la puerta.
—Vamos,
amigo. Creo que Changmin quiere estar solo. —JaeJoong
jaló a Junsu fuera del cuarto, yendo directamente a la oficina de Yunho. Entró
y vio a Yoochun y a Hayami hablando con su pareja.
—Yunho,
¿puedo hablar contigo un momento en privado? ―JaeJoong
vió a Hayami fijamente, se sentía nervioso por estar en el mismo cuarto que él.
El lobo era enorme. ¿Cómo podía usar esa fuerza contra su pareja?
—Seguro,
bebé. Si ustedes chicos me disculpan. Solo será un momento. —Yunho
apresuró a todo el mundo a salir, y JaeJoong sostuvo la mano de Junsu para
mantenerlo ahí. Yoochun inclinó la cabeza hacia JaeJoong pero salió con Hayami.
—¿Qué
sucede, amor? —Yunho tomó asiento detrás del
escritorio cuando JaeJoong se acercó con Junsu.
—¡Hayami
está lastimando a Changmin! —Junsu soltó antes
de que JaeJoong pudiera tratar el tema delicadamente.
—Cálmate,
Junsu. ¿Por qué dices eso?
—Porque
entramos al cuarto y él tiene muchas mordidas por todo su cuerpo. Trató de
cubrirse y nos dijo que saliéramos. Se encerró en el cuarto de baño. Tienes que
hacer algo, Yunho. ―Junsu torcía sus manos y se movía de
un pie al otro.
Yunho vió a su pareja. JaeJoong asintió su
acuerdo.
—Está
bien, quiero que ustedes dos regresen a la cocina y se preparen algo de comer
mientras hablo con Hayami. ¿Está bien?
Ellos asintieron al unísono y salieron.
Hayami y Yoochun entraron y tomaron asiento.
—Yoochun,
¿Te molestaría darme un momento con Hayami?
Yoochun asintió y salió a buscar a su pareja.
—¿Qué
sucede, Yunho? —A Hayami no le gustó las sensaciones
que sentía de todo el mundo. Algo estaba sucediendo y no era bueno. ¿Había Changmin
enloquecido de nuevo? No creía eso. Los pequeños chicos se lo hubieran dicho. Hayami
se inclinó hacia adelante del sofá y apoyó los codos en las rodillas, esperando
que su Alfa hablara.
—Necesito
que me contestes honestamente, Hayami. ¿Estás siendo rudo con tu pareja? ¿Estás
lastimándolo? —Yunho le preguntó con una expresión
de furia en su cara.
—¿Por
qué estás tú preguntándome algo como eso? ¿Honestamente crees que lastimaría a
mi pareja? —Hayami no podía creer que estuviera
teniendo esta conversación. No podía entender por qué Yunho, su mejor amigo,
podía acusarlo de algo como eso. Sabía que el Alfa podría matar a quien abusara
de su pareja; todos los guerreros podrían, pero ese no era su caso.
—Tiene
múltiples mordidas cubriéndolo. Así que te pregunto de nuevo, ¿Lastimaste a Changmin?
—No
es tu maldito asunto lo que suceda entre mi pareja y yo. ―Hayami
se puso de pie, igualando la postura de su Alfa y la ira en su rostro.
—No
fuerces mi mano, Hayami. Solo estoy viendo por su bienestar. Siéntate. Habla. —Yunho
y Hayami se sentaron, Hayami suspiró fuertemente.
—Él
tiene… una cosa por el dolor. Las mordidas en particular. Es algo que mi pareja
quiere y anhela. —Hayami se maldijo por traicionar la
confianza de Changmin. Si su pareja supiera que había hablado de sus asuntos
íntimos se mortificaría.
—¿En
serio? Uh, está bien. No me lo esperaba. —Yunho frotó
la parte de atrás de su cuello, mirando con inquietud a Hayami—. ¿Es seguro para él?
—Es
seguro. Yo lo monitoreo. Sé lo que estoy haciendo. Apreciaría que hablaras con
tu pareja para mantener esto en privado. No quiero que Changmin se sienta
avergonzado. —Hayami se puso de pie esperando la
respuesta de Yunho. Yunho inclinó la cabeza.
—Gracias.
Hayami se encontró con Yoochun de camino para ir
a buscar a Changmin.
—Hayami,
espera. —Hayami se giró, colocando una mano en el
barandal y tomando una profunda respiración. Realmente no quería tener esta
conversación.
—Yoochun,
¿podría esperar?
—No.
Junsu me dijo lo que sucedió. Hablé con él para que no se lo mencione a nadie
más. —Hayami no esperaba la discreción del comandante.
Él lo vio con cautela.
—¿Qué
sucede con esa comprensión? ¿No me vas a preguntar si lo lastimé? Los demás
parece que piensan eso —dijo Hayami.
—Cuando
mi pareja me dijo lo que vió, lo supe. Sabía que no lo lastimabas. Solo… sé
cuidadoso. Se te puede salir de las manos rápidamente cuando el sexo está
involucrado. —Su comandante hablaba como si
tuviera experiencia con eso. Quizás la tenía.
Hayami asintió y subió las escaleras.
Junsu siempre parece un niño chiquito ... creo que Changmin no esta teniendo buenos momentos con jae y con Junsu .
ResponderEliminarCositas lindas Junsu y Jae super preocupados por el masoquista de Chanmin jajaj ay niños si supieran que es él quien lo pide...Yoochun me da ternurita por toda la paciencia que le tiene a ese preescolar de Junsu jaja
ResponderEliminarNoooo, es que siii!!! Pobre de mí Chunnie casi se trauma cuando mordió a JunSu😭😭😭. Pero es súper lindo que todos se preocupen por el bienestar de las parejas😍🥰😍
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